Título: Irregularidades en el destino
Summary: Harry no sabe cómo, pero gracias a un hechizo mal empleado hizo un viaje a otro tiempo. Ahora está en un lugar donde no conoce a nadie, y no sólo eso, sino que en dicho lugar está pasando desastre tras desastre. ¿Qué hará el niño que vivió para volver a su tiempo?
Personajes: Severus S; Harry P; Sasuke U; Naruto U.
Disclaimer: Los personajes utilizados en este fanfic no me pertenecen, excepto los de mi autoría.
Advertencia (s): escenas subidas de tono.
No fue fácil, en realidad, nada fácil para Tsunade que Naruto aceptara a Harry y Phoenix, pero cuando vio que la bebé iba a llorar no pudo negarse más. Él nunca haría algo para que un bebé indefenso llorara, por lo cual ahora en encontraba en esa situación, y no era muy cómoda que se diga.
El extraño, se llama Harry, se recordó mentalmente, caminaba delante de él, y Phoenix de vez en cuando hacía pequeños gorgojos. Naruto sonrió ante esto, porque saber que la bebé estaba bien de cierta forma le hacía feliz. Suspiró aliviado al estar frente a su casa; Harry no parecía una mala persona, pero durante todo el trayecto lo único que hizo fue estar pendiente de la bebé, y Naruto siento una persona hiperactiva esta conducta se le hizo incómoda.
Las mejillas de Naruto adquirieron un color rosado al ver el desastre que era su sala, y se sintió avergonzado al saber que Harry lo estaba viendo, ¡pero él no tenía la culpa! ¿Cómo iba a saber que la vieja Tsunade mandaría a vivir con él unos completos extraños? Incluso pensó por unos momentos que la Hokage tuvo que pensar en eso antes de darle tal responsabilidad.
Harry sonrió un poco antes de sacar la varita, y con un pequeño florete, el desorden fue desapareciendo paulatinamente. Intentó no sentirse incómodo por la intensa mirada que le estaba dirigiendo el rubio, pero era casi imposible, porque incluso Phoenix se le quedó mirando con curiosidad.
—¿Cómo hiciste eso? —preguntó asombrado Naruto, y sus ojos brillaban gracias a la emoción.
—¿Prometes no decirle nada a nadie? —Naruto asintió, ya que sentía que no podría decir nada coherente—. Soy un mago.
Por unos momentos Naruto sintió ganas de reírse, más no lo hizo. Primero, porque Harry no se parecía el tipo de persona que hacen ese tipo de bromas —es más, dudaba que pudiera hacer bromas—; y segundo, él mismo había visto una demostración de magia, y dudaba mucho que hubiera sido un simple truco, por lo cual, por los momentos le daría el beneficio de la duda.
—Tienes que saber que no se lo puedes decir a nadie —continuó Harry, sólo que esta vez su voz sonó estrangulada, y al mismo tiempo, preocupada.
—De acuerdo, no se lo diré a nadie. —Al escuchar esto, Harry se permitió sonreír—, pero quiero que conozcas a alguien.
Harry accedió sin dar objeciones, ya que hasta el momento el rubio se estaba comportando muy bien, y dudaba que lo llevara a algo peligroso. En cambio, Naruto tenía una gran sonrisa plasmada en el rostro. Ayer le había prometido al teme que lo visitaría esa tarde, e incluso, cuando Tsunade lo mandó a llamar estaba en camino a su casa. Sin embargo, ya no sólo llegaría tarde, sino que también estaría acompañado por un completo extraño, el cual vestía con ropa extravagante y al parecer era padre. Negó con la cabeza con una pequeña sonrisa. Si cabía la posibilidad de que Sasuke se molestara —lo cual no dudaba—, él sabría que hacer para calmarlo.
Naruto se sentía orgulloso, porque hacía nada más unas semanas había logrado convencer a Sasuke de volver a la aldea, su hogar. Tenía que admitir que en un principio no fue nada fácil, ya que la aldea no lo veía más como el niño prodigio, pero él le había hecho una promesa a Sakura, y mas haya de la promesa que le había hecho a su amiga años atrás, era también por el cariño que le tenía a Sasuke. Gracias a él y sus amigos que no cayó en la venganza, y Naruto quería devolverle ese favor.
El niño que vivió extraño cuando entraron a una urbanización, la cual parecía fantasma por lo vacía que estaba. Había muchas casas, pero no se veía personas, y había un silencio tan penetrante que asustaba. Abrazó con más fuerza a Phoenix, para así recobrar el valor. No fue hasta después de caminar un largo rato que pararon frente a una gran casa. En la entrada estaba parado un adolescente de cabello negro —el cual estaba peinado de forma extravagante—, piel pálida y ojos negros. Su expresión era seria y parecía como si nunca sonriera.
—¿Quién es él, Naruto? —preguntó sin siquiera molestarse a dirigir una mirada a Harry.
—Sasuke, él es Harry, y la bebé que está en sus brazos es Phoenix. La vieja Tsunade me encargó de cuidarlos —explicó con una gran sonrisa el rubio. Harry pensó que la personalidad del rubio y el tal Sasuke eran muy diferentes, y se preguntó cómo eran amigos.
—Naruto, ¿podemos hablar un momento adentro? —preguntó el Uchiha, pero más pregunta parecía una orden.
—Claro. Harry, ¿no te molesta quedarte un momento aquí?
—No, tranquilo —respondió sin pensarlo dos veces. Sentía como Sasuke intentaba matarlo con los ojos, y algo dentro de él le dijo que si era posible. Harry también recordó a Phoenix, y él no quería meterla en un problema sólo por su testarudez.
Naruto le dirigió una última sonrisa para así seguir a su amigo. La casa seguía igual desde la última vez que fue, más este hecho no le molesto. Entendía que Sasuke nunca hacía cambios drásticos en su casa por respeto a sus padres, y aunque no lo dijera en voz alta sabía que también era por los recuerdos con su hermano Itachi.
—¿Ése es de confianza? —habló con voz seria Sasuke.
—Se llama Harry —corrigió con un puchero—, y si, es de confianza. Antes de irme a mi casa hablé un poco con la vieja Tsunade, y me dijo que se comportaría, y si veía un comportamiento extraño le avisara de inmediato.
—¿Y se va a quedar en tu casa? —preguntó con voz tranquila Sasuke, aunque sus dientes rechinaban.
—Sí, pero parece buena persona. ¿Crees que lleguemos a ser amigos? —indagó con los ojos brillantes Naruto ante la perspectiva de tener una nueva amistad. Sasuke negó con la cabeza, y sin poder evitarlo, esbozó una pequeña sonrisa. Podría pasar mil años, pero Naruto siempre vería en las personas un posible amigo.
—Por supuesto. Tú eres una persona demasiado sociable para que no suceda. —Abrazó a Naruto, y se permitió sonreír un poco más. Por el momento le daría a Harry el beneficio de la duda, pero si veía la mínima intención de dañar a Naruto le iba a ir mal.
—Ven, de seguro ya se está aburriendo haya afuera.
Ambos salieron de la gran casa sólo para ver como Harry le estaba sonriendo a Phoenix. Naruto comenzó a caminar dejándolos atrás, sin darse cuenta de las miradas de odio que compartieron Sasuke y Harry. Oh, sí, las cosas serían más "divertidas" desde ese momento, y más al ver las múltiples peleas entre Sasuke y Harry.
