Después de expulsar un suspiro, nuevamente se encontraba luchando contra sí mismo sin darse cuenta. Adoraba, admiraba a su padre, pero no podía evitar pensar que no se preocupaba realmente de Chi Chi. Más bien, que no dimensionaba el alcance de sus acciones.
Si hubieras acabo con Cell, papá no hubiera muerto.
Aquellas palabras en su mente no sonaban con ira ni como una recriminación, sino con un profundo sentimiento de melancolía producto de una reflexión exhaustiva.
¡Maldición!
— ¿Qué pasa, Gohan?
Dio un respingo desde el asiento del copiloto, creía que se encontraba solo.
—No, no pasa nada… —bajó considerablemente el tono de su voz, al igual que su mirada.
Aquel comentario le apretó el corazón a Videl. Se había prometido ser fuerte, por él, por ella… por ambos. Pero el hecho de que Gohan cooperara poco hacía aflorar sus inseguridades, por más que tratara de no pensar en ello.
—Hablé con papá, puedes quedarte todo el tiempo que desees —trataba de sonar tranquila.
No quería forzar sonrisas, no tenía fuerza aún para sonreír de verdad pero incluso así, haría lo que más pudiese. Después de todo, había aprendido que no todas las luchas son a golpes. Le costaba admitirlo pero su padre había sido capaz de no solo de detener, sino cambiar al terrible Majin Boo. Sacar lo mejor de su personalidad.
— ¿Estás segura? No pensaba quedarme mucho tiempo además…
—Ains… —suspiró mientras lágrimas afloraban de sus ojos, las que se notaban aunque ocultase su rostro— por favor, Gohan…
¿Ya lo había arruinado todo? Se le cruzó la imagen de Bulma riéndose descaradamente de él.
— ¡L-Lo siento! No te lo tomes mal… ¡Por…! ¿Favor...?
Videl levantó sus ojos llorosos con una mueca graciosa, sacándole la lengua divertida mientras le guiñaba un ojo.
— ¡Perdóname a mí, has caído redondito!
Y estalló a reír mientras Gohan le miraba incrédulo.
— ¿Quién lo diría? Te ves más preocupada de extrañar a tu fenómeno que por los paparazzi que han aparecido bastante seguido por la preparatoria.
—Por favor Ireza, no empieces con eso… —le hablaba con paciencia, pero su voz denotaba cansancio.
—Es una lástima, Gohan es de mi tip… ¡No me mires así, que es broma! —negaba con las manos. Además, Gohan está baboso por ti… ¡Y ni se te ocurra decir que no! Es cierto que se pone nervioso al hablar con mujeres, pero contigo es distinto, porque sonríe, ¿lo entiendes? Si no fuera tan tímido, ya estarían saliendo juntos y ni siquiera te preocuparías por los paparazzi rodeándolos, ¡atrévete a negarlo!
A veces sentía que Ireza le pasaba por encima con ese tipo de comentarios. Pero en ese momento, más que en ningún otro, no podía negarse a escucharla, era lo mínimo por todo lo que había hecho por ella. Y sí, también necesitaba un consejo.
— ¿Estás contenta ahora?
—Ya sé que hablo mucho, pero es que no me dejas opción Videl, si nunca dices nada… Así que trataré de hablar muchas cosas para que saques lo que te sea útil, porque sé que aunque seamos amigas no te atreverás a pedir consejo, aunque si lo haces podemos ir a comer a algún lugar bonito, obviamente yo invito, ¿Qué me dices?
Su amiga no tenía sentido de la discreción. No sabía si sentía más atropellada por las palabras de su amiga o por su expresión adornaba con los ojos brillantes. No, definitivamente era la mezcla de ambas.
—Al parecer Gohan no ha interactuado con mucha gente de su edad y en general. No sé de su familia pero a juzgar por lo que he visto estoy segurísima que no sabe tratar con las mujeres. Eso no es bueno pero se puede sacar provecho… ¡Te apuesto a que si te pones a llorar correrá a ti pidiéndote perdón, incluso si no es su culpa!
—Eres una vil manipuladora Ireza, ¡cómo crees que haría algo así! —golpeó con la mesa con las palmas.
Trataba de sonar seria, ese comentario le molestó. Ella no era esa clase de persona.
—Puedes manipular con buenas intenciones, ¿o es que tienes planes oscuros con el pobre de Gohan?
Estuvo tentada de lanzarle su bolso por la cara, simplemente irse o sólo para molestarla, decirle que su maquillaje no le quedaba bien, pero no. Si quería entender a Gohan, su paciencia debía ser inmutable e Ireza era un buen entrenamiento.
—Di lo que quieras Ireza —río divertida— incluso si quisiera, no soy tan buena actriz como tú.
—No es necesario un don… ¡Videl, me has herido en el alma! —decía Ireza mientras sus mejillas se coloreaban y sus ojos comenzaban a lagrimear gruesamente.
— ¿Cómo has hecho eso? —Se le acercó— De verdad pareces herida.
—Me mordí la punta de la lengua, imaginé un par de cosas y cambié mi voz, ¿a que no es fácil?
—Así que las lágrimas no eran fingidas después de todo...
—Como quieras Videl, pero te puedo asegurar que un día me lo agradecerás.
—Así que tendré que darle las gracias a Ireza. Tu rostro ya no se ve preocupado —le sonrió.
Lo que no sabía Videl era que aquellos atisbos de lágrimas le daban a sus ojos un color único del que Gohan no pudo evitar prendarse. Aún más.
—Verte más tranquilo me ayuda a mí también. No es la idea que te sientas incómodo aquí… Ven —le tiende la mano— es bastante tarde ya, bajemos para que te acomodes en tu habitación.
—Está bien pero… Ah… —dudó—. No tengo sueño.
— ¿Quieres que me quede contigo esta noche? —respondió burlona.
—Bueno yo… ¿Tal vez?
Apenas respondió se dio cuenta de la connotación de sus palabras y su cabeza se enrojeció tanto como un tomate. Debía aprender que casi todo era malinterpretable.
— ¡No me malinterpretes!
—Eso deberás decírselo a mi padre cuando te acomodes —le guiñó un ojo.
—No juegues así conmigo...
—Lo siento, es divertido… Pero Gohan, si quieres decir algo siéntete con la libertad de hacerlo, para eso estamos aquí, no lo olvides.
No se lo diría, pero la expresión de Gohan no podía ser más adorable, de a poco estaba entrando en confianza. Al fin, después de muchos años de odiar al mundo, podía decir que se sentía optimista frente a la vida. Sentía que si estaba con él podría dejar de lado el olvido y superar la muerte de su madre, la fama de su padre y sobre todo, aceptar la vida que le había tocado vivir.
Gohan sonreía nuevamente. Aquel guerrero merecía felicidad.
— ¿Vamos? —dijo Gohan mientras andaba pero Videl no se movió.
Resulta que antes de aquello, Gohan en un acto travieso le dio un corto beso en la sien. Fue un ataque sorpresa, completamente desleal. Cuando ya lo hubo alcanzado, le miró haciendo un puchero al que Gohan respondió con una sonrisa colmada de paz. No fue hasta que se dio cuenta que tenía las orejas rojas, que también le sonrió. Con sus manos le afirmó brevemente el antebrazo.
—Estarás bien, no te preocupes. Me quedaré contigo el tiempo que sea necesario.
Ya en el comedor principal, Mr. Satán recibió a su invitado ilustre con el mejor de los ánimos.
— ¡Tanto tiempo, Gohan! Ven aquí. Esta es tu casa, siéntete cómodo.
—Gracias, perdón por las molestias Mr. Satán —hizo una pequeña reverencia.
—Seguro tienes hambre, ¿quieres algo para comer? —Mr. Satán hizo caso omiso a que Videl seguía aferrada al brazo de Gohan.
—La verdad es que no mucho, preferiría tomar un vaso de leche.
—La vida es dura, sí que sí muchacho. ¿Deseas algo, Videl?
—Un jugo de naranja para mí. Gracias papá.
—Bien, en seguida lo traigo.
Una vez que Mr. Satán salió Videl reparó que no había soltado a Gohan en ese tiempo y se alejó con naturalidad para que ambos pudieran acomodarse en la mesa.
— ¿Naranja dices? Normalmente tomas agua antes de dormir —preguntó Goha con curiosidad.
—Es cierto, pero necesito un poco de azúcar. Además, no creo poder dormir pronto, algo quieres decir, ¿no? Debo estar atenta.
—Ah, bueno yo… ¿Te parece si lo vemos en el momento? Mañana debes ir a la preparatoria.
—Gohan —suspiró— te dije que estaría contigo el tiempo que fuera necesario. Eso incluye faltar a la preparatoria.
— ¿Pero estás bien con eso?
— ¡No podría estar mejor! Esto es importante para mí y además…
Prefirió callar porque llegó Mr. Satán con una bandeja de bebestibles y algunas cosas para picar.
—Papa, ¿no se supone que sales mañana a una gira? No deberías tomar alcohol y menos a estas horas —le reprochó casi por cumplir.
—Tranquila hija, es solo un vaso de vino, ¡hace bien para la salud!
—Como digas…
Incluso si su padre había cambiado para bien, suponía que había cosas sin vuelta.
— ¿A dónde va de gira, Mr. Satán? —preguntó risueño Gohan.
— ¡Esta vez iré de Gira a USA y haré valer mi nombre!
Aquella exclamación debió haberse escuchado en toda la mansión.
—Pues que yo sepa lo respetan en todo el mundo…
—No es eso Gohan. Se refiere a que censuran su apodo —acotó— aunque el sobrenombre que le tienen no está nada mal… ¡Le llaman Hércules! Lo bueno es que yo no tengo sobrenombre, no soy muy conocida… porque me las he ingeniado para que los paparrazzi no molesten —sonrió con autosuficiencia.
—Pero son bastante insistentes, ¿cómo lo lograste?
—Esta chiquilla los amenazó con un par de patadas, además de dejar innumerables cámaras rotas —miró de reojo a Videl. Pagué una indemnización y quedamos de acuerdo que tendrían todas mis exclusivas si respetaban la privacidad de mi hija. Aunque claro, es la cadena principal, por eso a veces se ven rondando por aquí.
—No sabía eso… ¡Eres increíble Videl!
—Aunque me dio un poco de vergüenza al principio debo reconocer que fue muy eficiente en su objetivo —suspiró.
—Por suerte nunca he tenido que interactuar con ellos, no sabría que hacer…—dijo el saiyan pensando en dirección al cielo.
—Si fueran a la Montaña Paoz seguro Chi Chi les da una golpiza a cada uno —rió. Reconozco que me gustaría ver algo así.
—Bueno… eso es muy probable, siempre y cuando Goten no haga ninguna estupidez como volar frente a ellos —recordando la poca obediencia de su hermano.
Y rieron a carcajadas, lejos de cualquier preocupación. Aunque haya sido una farsa el motivo de la fama de su padre, Videl no podía imaginarse la gratitud que sentía Gohan hacia Mr. Satán. No sólo lo mantuvo en el anonimato, lo hacía sentir como si tuviera otra pequeña familia (incluyendo a Boo y Bee) y por ser el padre de Videl, su tesoro más preciado en este último año. Porque él era un fenómeno pero jamás se había sentido como tal en aquella mansión, tan ajena a sus orígenes. Incluso Mr. Satán tuvo la deferencia que para los sirvientes fuera de la misma manera. Si todo salía bien, consideraría volver más seguido a hacer "vida familiar".
¿Vida familiar? Bueno, esas eran palabras mayores, pero no podía negarse a sí mismo lo que sentía por Videl. Estaba aprendiendo a relacionarse con humanos comunes, no quería arruinarlo con ella. Necesitaba un tiempo para aclimatarse y verla tan pendiente de su ritmo le daba tranquilidad. Con calma y voluntad podría abrir realmente su corazón, como ella hacía con el suyo para él. Sólo para él. Y él sentía que debía ganarse aquello.
—Bueno, es hora de que el campeón vaya a dormir. Videl, acomoda a Gohan en la planta superior, las piezas allí tienen todo lo necesario. ¡Buenas noches! Nos veremos en dos semanas.
Antes de retirarse, Mr. Satán besó efusivamente la mejilla de su hija y le estrechó la mano a Gohan.
— ¿Aún quieres no dormir?
—Bueno… quizás no. Pensé que los malos recuerdos que me invadían me harían tener una pesadilla —su rostro se ensombreció brevemente— pero ya no me siento mal. Si tienes sueño puedes dormir.
—Eso es bueno, pero más vale prevenir que lamentar… Las habitaciones de la planta superior tienen un frigobar y también televisión, podríamos llevar cosas a tu pieza para el día si no quisieras salir… Aunque… papá les dio libre a los sirvientes, para que te sintieras más cómodo —sonrojo—.
—Me gustaría tomar un espresso fuerte en la mañana.
La mirada y la sonrisa de Gohan cambiaban. Esta vez era todo tan natural en su actuar.
—Dos espressos entonces, hagamos que sirvan, ¿te parece una maratón nocturna de series o películas?
—Suena bien…
Como si su corazón atrevesara el camino que lo guíaba por distintas emociones. Cada gesto, palabra o acción para él significaban la apertura a un nuevo mundo. No tenía miedo, pero no podía evitar sentirse extraño.
— ¿Qué pasa? —preguntó preocupada.
— ¿Puede ser en tu habitación? Me siento más tranquilo ahí…
—Gohan, ¿no me digas que le temes a las habitaciones sin uso?, ¿qué haras cuando te mudes?
—No, no es eso… ah... —se hace un lío.
— ¿Al menos me dirás qué pasa?
—Tus sábanas… el ambiente… huele a ti.
No era un cumplido, ni un favor, ni un deseo. Él le estaba contando algo que sólo él sabía. Se había quedado sin palabras. Ireza podría saber mucho acerca de chicos tímidos, pero lo cierto era que entre su sinceridad e ingenuidad, Gohan tenía un atrevimiento bastante atractivo. Y era sólo para ella.
Suspiró.
— Bien, vamos a mi habitación.
— ¿Qué veremos?
—La verdad es que yo no sé nada de películas o series… ¿y tú?
—Pues no mucho, aunque preferiría evitar una de romance —dijo despreocupado.
Ya sentados sobre la cama, mientras se acomodaban las sábanas a su alrededor, Videl frunció el ceño.
— ¿Viste una con Ángela?
—Ah… sí. Aunque no recuerdo el nombre. Ella se enojó por haberme quedado dormido durante toda la película, de hecho nunca supe de qué trató.
Videl suspiró de alivio.
— ¿Y eso qué fue?
A veces, Gohan podía ser irritablemente despitado.
—No le digas a nadie pero —miró hacia la pared— soy un poco celosa, hubiera querido estar ahí en vez de ella.
—Sabes que no tuve elección —acariciando su cabeza.
Y a la vez adorable. Su encanto particular.
—Cuando nos despedimos por el asunto de Babidi, me dije a mí misma que quería tener una cita contigo. Pero en las circunstancias actuales, sería un caos.
Dijo sin pensar, aunque después reparo en su "error".
—Ya veo… —se sonrojó—. Pero creo que estoy entendiendo lo que me dijo Bulma hace algún tiempo.
— ¿Que te dijo?
No lo demostró, pero moría por saber las palabras de Bulma. A aquella mujer no se le escapaba absolutamente nada.
—Que tal vez no fuera tan malo tener "citas hogareñas". Me contaba que salir con Vegeta era una odisea, pero que pensándolo en perspectiva, para Vegeta era más cómodo hablar cuando nadie lo veía y que eso aplicaba a nosotros y… Bueno, creo que por eso estamos aquí.
—Con que eso era…
—Dime Videl, ¿siempre te has dedicado a las artes marciales? Quiero decir, yo tampoco sé mucho de series y esas cosas pero… ¿no tienes algún otro hobbie?
Gohan era un atrevido, un descarado. Ella lo había llevado hasta allí para hacerlo hablar, apenas había hablado siquiera y ya le tocaba a ella su turno. Además, de un tema sensible.
Y él lo suponía. Pero confirmó que había tocado fibra sensible al ver como los labios de su interlocutora temblaban suavemente.
— ¿Tiene que ver con tu madre, no? Si no quieres, no lo hablamos pero… ¿Qué tal si hacemos esto?
Cubiertos por las sábanas frente a la televisión apagada, le correspondía su turno para abrazar. Y ella no opuso resistencia.
— ¿Te sientes más segura de hablarme ahora?
—Tendré mi venganza por esto, Gohan.
Su voz se escuchaba gruesa, temblorosa pero sobretodo melancólica. Si bien no era suficiente para hacerla llorar, comenzó a perder la noción de su pensamiento. Se sentía nublada al evocar los recuerdos de su madre, que con el pasar del tiempo ser iban volviendo borrosos.
—Abre ese cajón, el primero de todos. Lo entenderás apenas veas lo que hay.
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En un gran esfuerzo de producción, este capítulo es considerablemente más largo que los anteriores. Ha sido el comentario más recurrente que he tenido así que iré viendo cómo me adapto. Espero que sea de su agradado. Muchas gracias a todos por los reviews y los follows. Nos leemos próximamente!
