A pesar de la presencia de gruesas y oscuras cortinas que cubrían casi en su totalidad las ventanas de la habitación, el sol se las ingeniaba para que sus rayos de alguna forma alcanzaran su destino: los durmientes y cansados párpados de dos pelinegros que dormían profundamente, acabados por una madrugada llena de densas y cálidas emociones.
No hubo alarmas ni sorpresas durante la mañana pero la luminosidad que irremediable se colaba por caprichosos rincones les avisaba con insistencia que era hora de despertar, pero ambos mecánicamente subían con pereza las frazadas hasta cubrirse el rostro.
Fue el saiyan quien se rindió primero, no por voluntad propia sino porque notó que Videl por iniciativa propia no tendría ni el más mínimo deseo de abrir los ojos para empezar el nuevo día y no podía culparla. Que él abriera ese cajón olvidado después de tantos años y ver aquellas fotos tan lejanas había sido agotador para ella. Se imaginaba como grandes olas de recuerdos la azotaban con fuerza, como si ella fuera la desgastada roca donde rompían las olas.
Bajó las frazadas para ver el rostro de su acompañante y se preocupó al ver que no tenía sus facciones habituales de relajo que siempre ponía al dormir, reemplazadas por una expresión demacrada que dormía profundamente. A pesar de eso se sentía alegre ya que al fin ella había sacado una de sus más grandes máscaras, lo que le producía una sensación inefable a lo largo de su cuerpo. Porque incluso en los momentos más extremos de su vida nunca había sentido algo parecido. Se alegraba al pensar que había cosas de él que eran sólo para ella y que era mutuo. El sentido de la pertenencia… ¿Eso se incluía en la definición de amor? Aunque no era como si conociera a la perfección el significado de esa palabra tan corta y a la vez tan amplia.
Decidió levantarse primero e ir a la ducha, necesitaba enfriar sus pensamientos y despertar de aquel ensueño que había sido besarla y compartir no sólo un juego entre sus tibios labios, sino sus profundos deseos de dar amor, de olvidar por un instante sus propias desgracias y vivir un momento tan dulce que deseaba poder seguir experimentando, conocer nuevas sensaciones junto a ella, explorar el mundo y también la vida, todo aquello que desconocían.
Antes de retirarse de la habitación dio un suave beso en la mejilla de Videl y acarició su cabello despeinándolo aún más. Ella ni por enterada se dio, como si fuera víctima de un coma profundo.
Se encontraba a varios metros de distancia de aquella pareja, pero el hálito a alcohol del ambiente ya había saturado sus sentidos. No sabía si sentía aquellas náuseas terribles por todo lo que olía o lo que veía, pero si de algo estaba segura era de que todo estaba podrido. Así sin más.
Era casi ya de noche y se encontraba sola, oculta tras unos malolientes tachos de basura. Ignorando las estrictas advertencias de su padre había salido a escondidas de casa siguiéndolo desde la distancia. Lo que él temía no eran las altas tasas de delincuencia y peligro en Ciudad Estrella Naranja, sino que su pequeña hija lo viera en esas andanzas. No era un hombre millonario pero su fama como luchador le otorgaba ciertos privilegios.
Su corta edad le impedía entender las implicancias más profundas de la situación pero aún así le repelía lo que observaba. Su padre un poco tambaleante salía de una residencia con un gran cartel que decía "Love Hotel", llevando firmemente desde la cintura a una mujer que no se le podía hacer más grotesca.
Sentía como un nudo bajaba desde su garganta hasta encoger su corazón y las lágrimas que amenazaban salir de sus ojos ante la impotencia de la situación de ver a su padre en ese estado con otra mujer. No terminaba de entender, pero todo era tan repugnante y la llenaba de una mezcla de rabia y tristeza con un detestable sabor a hiel. Había visto una imagen similar entre sus padres, pero a la vez se le hacía tan distinta… Corrió de regreso a casa tan rápido como sus pequeñas piernas se lo permitieron, olvidando que se sentía desfallecer y que ya comenzaba a ver borroso. Sólo quería llegar a su habitación y no volver a salir. ¿Era mucho pedir que su madre le acariciara la cabeza en estos momentos?
Habiendo perdido la noción del tiempo y el espacio se encontraba ya de vuelta en su hogar cuando el reloj apenas marcaba las 20.31. Pasó de su pijama y ya completamente a oscuras puso pestillo a su habitación. Lloró toda la noche en silencio, alternando el sueño a ratos y llamando en susurros a su madre, pidiéndole por favor que no la dejara sola.
Su padre esa noche no llegó.
A la mañana siguiente despertó con una pesadez que la hundía en su cama, pero lo que más le molestaba era tener los párpados hinchados, secos y tensos. En ese momento se prometió nunca más volver a llorar.
Gohan quien ya volvía refrescado de su ducha no entendía lo que veía. Iba a despertar a Videl cuando notó que se movía inquieta bajo las frazadas hasta hacerse un ovillo. Se sentó a su lado y alcanzó a notar como un par de lágrimas querían brotar de sus ojos mientras murmuraba cosas ininteligibles.
— Videl… Videl… Despierta —trataba de no elevar su tono al hablar y comenzó a mecerla al notar que no tenía intenciones de salir de ese trance fácilmente.
— ¡Gohan! —abrió sus ojos de golpe dejando que las lágrimas cayeran.
Miró con sorpresa al pelinegro quien no podía esconder su rostro de preocupación por lo que estaba pasando. Recordó entonces la promesa que se hizo en aquel momento.
"Nunca volveré a llorar".
Ya había roto varias veces esa promesa y en todas las ocasiones estuvo relacionado con él. Incluso la había visto recibir una paliza desproporcionada que la humilló como nunca nadie lo había hecho, sin siquiera poder hacer algo para defenderse, frente a toda una multitud. Desde que se conocieron, él siempre había estado ahí para ella… ¿Qué sentido tenía aguantar más, si al fin había salido a flote ese recuerdo hundido en el olvido?
Con las pocas fuerzas que sentía se arrastró por la cama para abrazar a Gohan quien si bien no terminaba de entender la situación le correspondió con ternura. Al parecer aún quedaban muchos cabos sueltos.
De sus débiles y tímidos susurros pudo distinguir un "lo había olvidado completamente".
—Cuando niña descubrí que mi papá salía con mujeres durante las noches —Videl parecía estar perdida en sus propios recuerdos, aflojando el agarre de sus manos. A Gohan se le hizo un vacío en el estómago. ¿Se podía olvidar algo así? Permaneció en silencio esperando a que continuara.
»Comenzó a ganar fama, no volvía en las noches y a veces hasta me dejaba sola, aunque después me dejaba a cargo de algún empleado.
»Nunca se lo dije… Tenía miedo de que me abandonara. Tampoco quería sus explicaciones… No quería saber nada más del asunto, excepto olvidarlo.
Le costaba atar cabos. Mr. Satán adoraba a su hija por sobre todas las cosas, le costaba entender que pudiera haber hecho algo así. ¿Se habrá decepcionado de todo al perder a su esposa? ¡Pero tenía una linda hija que era la viva imagen de su madre! Tampoco quería hacer un juicio a priori pero todo se le hacía confuso.
—Tranquila, no es tu culpa.
Ambos se quedaron en silencio, pero mientras Videl se dejaba hundir en sus recuerdos, en la cabeza de Gohan pensamientos iban y venían. No podía comprenderlo, pero no sentía tener el poder de criticar. Su familia también fue disfuncional mucho tiempo, partiendo por su padre… ¿Quién hubiera aguantado todo lo que tuvo que soportar su madre, tenía sentido acaso? No, no era momento para pensar. Su cabeza no estaba fría.
Se quedaron largo rato así hasta que Videl comenzó a moverse. Lucía fatal y a la vez perdida. ¿No podía ser más útil para ella? Su fuerza sobrehumana y sus aptitudes académicas parecían sobrar en ese momento.
— ¿Quieres tomar algo, o tal vez ir al baño?
—Creo que necesito un baño…
—Iré a preparar la tina. Te traeré algo para que comas o bebas.
Ambos estaban improvisando y si bien daban lo mejor de sí, las palabras no sólo eran pocas, se estaban quedando cada vez más cortas. Se enredaban entre el miedo y el olvido, la confusión y la tristeza, pero aún así dentro de ese camino fangoso avanzaban lo que podían, siempre juntos porque había algo más que los unía.
Ese día Videl no se levantó.
Se veía más repuesta después de haber estado una eternidad en la tina, pero aún así su ánimo oscilaba entre lo jovial y lo desorientado. Gohan se sentía incómodo por no saber cómo tratarla, por lo que se remitió a estar a su lado en todo momento tratando de no frustrarse.
No fue hasta un tiempo después de haber almorzado —comida a domicilio casi a la hora de la once— que Videl quiso retomar el asunto.
—Sabes… Creo que esto se nos escapó un poco de las manos, pero no creo que sea algo malo —Gohan en silencio observaba con atención mientras Videl sonreía con un poco de nostalgia—.Tal vez… ¿Como anfitriona deba dar el ejemplo?
— ¿A qué te refieres? —se reacomodó en la cama.
—Siempre he sido yo quien pregunta cosas hasta el cansancio y tú respondes sin quejarte —rió—. Deberíamos cambiar un poco eso.
—Entiendo, pero… ¿Estás segura? Ha sido agotador para ti hoy.
—Sí, veamos lo razonable. En verdad estuve agotada pero ya estoy mejor —La sonrisa que mostró era a la que lo había acostumbrado, a pesar de su agotamiento. Era una muchacha que trataba de ser valiente.
—Eres muy terca, eso no lo cambiarás nunca, ¿verdad? —Reía. Le gustaba que fuera así.
Estaba decidida a ser una buena anfitriona. Posó las manos sobre los hombros del saiyan, besando sus labios lenta y delicadamente, cosa que lo sorprendió pero se dejó llevar. Era un gesto adorable. Ella completa lo era, más allá de sus ojos, de sus labios o incluso de su carácter. Él ya la adoraba más allá de su todo. Con sus alegrías y tristezas, los sentimientos olvidados y las frustraciones perdidas.
Se separaron levemente y él preguntó.
— ¿Y eso por qué?
—Porque quise.
Y rieron al fin, por primera vez en el día con algo tan trivial pero significativo. Un simple beso.
—Iré a la cocina a preparar algo caliente para tomar. ¿Vienes? —se comenzó a incorporar.
—No estarás huyendo, ¿verdad?
— ¡Por supuesto que no! …Lo que pasa es que beber líquidos me relaja —se sonrojó.
—Lo sé —le guiñó un ojo—, vamos.
Gohan rió. No era sólo eso, Videl quería levantarse y caminar un poco para no sentirse enferma ni holgazana. Eso no podía ser una mala señal.
Ya de vuelta cada uno con un bebestible, sentados en la cama, comenzó a hablar tranquilamente.
—No sé qué pensamiento tendrás respecto a esto, pero a pesar de todo, siempre he tenido un carácter fuerte. También desde pequeña era bastante curiosa y llevada a mis ideas…
—Es bueno saberlo. Te mentiría si dijera que tenía una idea clara, sólo podía asegurar que eras muy curiosa —ambos rieron—. Está demás decir la razón.
—Es cierto. La mayoría de quienes no me conocen de niña piensan que antes de comenzar a pelear era una niña sumisa —bufó molesta—. Piensan que fue mi coraza por la muerte de mi madre y la posterior fama de mi padre… —pensó— Hasta yo misma le encontraría sentido. Pero salieron algunos reportajes a mi padre donde aparecían fotos de la familia completa. Le pedí que detuviera esas publicaciones en cuanto me enteré.
— ¿Por qué lo hiciste?
—Porque era un pasado muy íntimo que quería mantener lo más oculto posible de esa gente.
— ¿Esa gente?
—La gente que juzga fácil o sin pensarlo demasiado… Como si tuvieran alguna autoridad en tu vida —su tono estaba lleno de desprecio.
—Entiendo. Supongo que por lo mismo también quería mantener todo oculto respecto a mi origen. No sé si habrá sido casualidad, pero tú me puedes entender bastante bien.
—Tampoco lo sé —se sonrojó—. Pero me alegra que seas tú. A pesar de todo lo que te ha tocado vivir eres una persona demasiado buena —habían sido palabras demasiado espontáneas, pero nunca le había dicho algo así. Él se remitió a sonreír como a ella tanto le gustaba.
—Bueno… Creo que le pasó algo en ese tiempo. De un momento comenzó a salir más y comportarse extraño. Me decía que tenía que salir en las noches por motivos de entrevistas y promociones de su futuro centro de entrenamiento y que no saliera de casa por si pasaba algo —hizo una pausa.
»Lo conocía demasiado y sabía que algo no andaba bien. Cuando iban dos semanas de eso, decidí seguirlo a escondidas. Dos días antes me había preocupado de arruinar todo el cableado telefónico para que no pudiera arreglarse de un día para otro —no pudo evitar reír con ese último comentario.
—No das puntada sin hilo. Lo siento —rió—, tengo que preguntar esto… ¿Te costó mucho arruinar el cableado?
—Un poco. Pero había tenido tiempo para planear y conocer el cableado de la casa. Traté de hacer el desastre poco visible para retardar sospechas. Bueno… Después le dije a papá que había visto a un ratón comiendo cables. No sé si me habrá creído, pero puso veneno por toda la casa y mandó a reponer el cableado concreto. Creo que en el fondo lo sospechaba, pero era más cómodo así para ambos.
—También lo creo.
—El silencio entre nosotros se hacía incómodo pero tratábamos de hacernos los locos. Antes de que arreglara el cableado, lo seguí a escondidas. Lo vi con una mujer y primero fueron a un bar. Después fueron a un Love Hotel y sentí cómo se me vino el mundo encima. Cuando salió del lugar, estaba demasiado ebrio aunque tratara de ocultarlo.
»Nunca me había planteado que mi papá estuviera con otra mujer, pero con mujeres así definitivamente jamás. Eran repulsivas. Podías darte cuenta desde lejos que no eran más que aprovechadoras, pero me frustraba ver que él era indiferente a eso.
»Lo que más me dolía de todo es que esa persona no parecía ser mi padre, pero lo era… —su voz comenzó a tiritar mientras sus ojos se volvían rojizos. Gohan la abrazó.
—Fueron unas tres veces que lo seguí, sólo para confirmar que no era un hecho aislado —el volumen de su voz se iba apagando—. Lo vi en un estado de ebriedad decadente, me daba pena, pero aún así se las ingeniaba para ir a esos hoteles —lágrimas comenzaron a caer desde sus ojos pero no le importó mucho.
»Era una niña, apenas entendía las cosas y eso fue lo peor. La imaginación, lo que percibes en el ambiente te llega directo. Sentía que estaba traicionándonos a ambas. Los recuerdos son un poco difusos, pero era todo tan decadente… Como en el peor barrio de Ciudad Satán.
»Creo también que mi madre estaba conmigo cuidándome, porque no me pasó nada siendo tan pequeña y sin saber defenderme.
»Ahora que estoy recordando todo esto, no sé si habrá sido una decisión equivocada. Soy mayor y lo veo desde una perspectiva distinta que de niña no hubiera podido tener y si incluso lo hubiera podido pensar así… No sé si lo hubiera podido tolerar. Tal vez era lo único que estaba a mi alcance.
»Lloré muchos esos días y no fue necesario hacerme pasar por enferma, en verdad me sentía mal y afiebrada —empuñó las manos— así que me prometí no volver a llorar, a no ser débil… Porque creía que era la única forma de sobrevivir —A Gohan se le detuvo el corazón con esa última frase, si hasta le hacía eco en su interior más recóndito, pero no tuvo tiempo para seguirle el paso a esa señal porque Videl rápidamente cambió el tono de su voz—. Aunque llegaste tú y todo se fue al tacho de la basura —Gesticuló como cuando se conocieron, pero se notaba demasiado el falso desprecio. Él la recordó con esa mirada tan molesta y distante que no pudo evitar reír a carcajadas.
—Discúlpeme, señorita Videl.
—Nada de eso, me salvaste muchas veces —Lo podía notar, aún le daba algo de vergüenza pensar en eso y sentirse una damisela en apuros.
—Dime, ¿qué pensaría la Videl de ese entonces si nos viera? —El antiguo Gran Saiyaman colocó su nariz a milímetros de la de Videl—. Dime, ¿Qué pensaría?
—Eso no es asunto tuyo —estaba sonrojada, más de lo que quería permitir. Y Gohan se preguntó si acaso estaba más sonrojada en ese momento que en otros de sus acercamientos anteriores.
—Tienes razón, debí haberte besado como el Gran Saiyaman.
— ¿Pero qué estás diciendo?
—Reconoce que no podías dejar de pensar en mí —Videl se notaba incómoda cosa que no dejaba de llamarle la atención. Ya en otro momento le preguntaría la razón.
—Y como te iba diciendo… Estuve muy mal ese tiempo —la besó brevemente en los labios tratando de darle ánimos—. Creo que papá sabía que yo estaba enterada de sus andanzas pero nunca me criticó nada.
»Me comencé a encerrar en mí misma y quería salir de la debilidad que me producía no sentirme querida por papá, que prefería salir todas las noches a emborracharse con mujeres en vez de estar conmigo.
— ¿Fue para sentirte querida por tu padre que comenzaste a entrenar?
—No.
Gohan se sorprendió e intuyó que era algo profundo lo que Videl estaba por decir. Su voz fue grave y se tomó un tiempo para seguir hablando.
—No quería odiarlo… Pero… se me hacía muy difícil después de haberlo visto muchas veces saliendo de distintos Love Hotel —la mueca de sus labios mostraba cómo aún guardaba asco recordando la situación.
»Me decidí a entrenar para poder perdonarlo… Aunque eso fue un tiempo después, cuando de nuevo lo seguí a escondidas y lo vi llorar de rodillas en la tumba de mi madre pidiendo desconsolado perdón por sus actos. Pensé que nunca olvidaría esa imagen.
Gohan sintió como su corazón se encogía al escuchar esas últimas palabras.
Hola a todos. Nuevamente, les pido disculpas por la larga demora en la actualización. Han pasado muchas cosas ;_; pero esta entrega va con mucho cariño para ustedes. Como siempre, les agradezco todos sus reviews, favs y follows, me alegran mucho.
Espero poder continuar pronto con la siguiente actualización (esta vez sí). Nos vemos! Cariños.
