Mientras Sanji preparaba la cena Luffy se encaminaba para ir con Chopper, pero una voz masculina hizo que se deteniera antes de abrir la puerta.

-Hey chicos, hay una isla-gritó Ussop

-sugoii-Gritó Luffy mientras corría a la cabez del sunny mientras sostenía su sombrero. Una vez en la cabeza del Sunny se sentó, y admiro con estrellas en los ojos la isla con muchas luces que estaba frente a él, eso le hizo olvidar el asunto completo de esa "sensación misteriosa". Todos los mugiwaras fueron a la cubierta, menos Sanji porque estaba haciendo la cena.

-Llegaremos mañana en la mañana-dijo la navegante

-Franky, usa un coup of bust!, así llegaremos más rápido-gritó el capitán con su singular sonrisa.

-No, tenemos que guardarlo por si necesitamos un escape urgente-lo detuvo Nami.

-Pero Nami, en la isla podemos recargar.

-Que tal si no venden cola Luffy, aguántate hasta mañana

Luffy se volteó e hizo pucheros, pero sonrío cuando Sanji gritó que la cena estaba lista y salió corriendo directo a la cocina, los demás suspiraron y siguieron a su capitán. Cada quien se sentó en su lugar y la cena pasó normal, claro, lo normal para ellos. Al terminar cada uno se fue a dormir, excepto Nami ya que le tocaba hacer guardia.

-Nami-swan ¿estas segura que estás bien?

-Si Sanji-kun, gracias por el café-dijo con una sonrisa

-Si necesitas algo me llamas

Nami asintió y se fue directo a la torre de vigilancia. La noche estaba pasando tranquila, se escuchaba como las olas golpeaban al Sunny, era un sonido hermoso para sus oídos. Escuchó un ruido abajo así que volteó a ver qué era. Alcanzó a ver una sombra entrar en la cocina. Luffy. Pensó.

Bajo de la torre con cuidado y llegó a la cocina, se encontró con un capitán que llevaba un sombrero de paja y vaciaba la alacena.

-Luffy- lo llamó.

El chico de goma se tensó y giro la cabeza, sonrío nerviosamente y escondió un pedazo de carne tras su espalda.

-n-no e-es lo que pi-piensas-dijo tartamudeando

-jajaja, si tienes hambre te daré una de mis mandarinas- Luffy la miró con brillo en los ojos, Nami puso un dedo en frente con la mano alargada y continuó- pero solo por esta vez y si me haces compañía por el resto de la noche.

-De acuerdo- asintió el mugiwara, después de todo que Nami te diera una mandarina era inusual.

-Espera en la torre de vigilancia, yo subo en un momento.

Él mugiwara aceptó y se encaminó a la torre de vigilancia. Se sentó y recordó lo que sintió esta tarde, "¿por qué me sentí así? ¿Por qué quise golpear a Sanji y alejarlo de Nami?, agh, no entiendo nada, está enfermedad misteriosa sí que es rara.." Pensaba Luffy, y como estaba tan metido en su pensamientos no se dio cuenta de que una chica con un bello cabello naranja se sentaba a su lado.

-...ffy...ffy... Luffy

-Ah?-dijo el mugiwara volteando hacia la voz y tomando una mandarina que le extendía la pelinaranja.

-¿Te encuentras bien?, llevo un rato llamándote

-Perdón, solo pensaba

-jajaja, ¿tú?¿pensando? Y ¿en qué pensabas?, si se puede saber

-Creo que me contagie de una enfermedad misteriosa

-Puede ser grave, mañana deberías preguntarle a Chopper- hubo un silencio- ¿te importa si duermo un rato?- dijo Nami bostezando

-Eh?, no importa

Nami se recostó en el hombro de su capitán y cerró los ojos, en un instante cayó rendida en los brazos de Morfeo. Luffy la miró de reojo, la observó detenidamente, siempre supo que Nami era hermosa, pero ahora le parecía aún más hermosa, le encantaba su cabello naranja, y más por su olor a mandarina, se quedo observando esos labios rosados, "¿sabrán a mandarina?" Pensó, sacudió la cabeza "esta enfermedad misteriosa sí que es rara" fue su último pensamiento antes de caer dormido al igual que Nami.

Sé que fue algo corto, pero espero que el próximo este más largos. Bye bye~, besos con chocolate (/w\)