Cielo vacío, sueños inciertos

"allí donde ella residía la muerte hubiese sido el mayor de los gozos; en cada instante la consumía el recuerdo de su amado pero sabía que no habría concilio entre ellos"

La noche anterior cinco miembros de la familia Rosenkreuz se encontraban cenando en el comedor de una pequeña mansión. Habían llegado hace poco menos de una semana a Japón por orden directa de su padre con un singular objetivo, acercarse a un joven quien, según su él, poseía grandes cualidades en aquello que la familia se ha interesado por siglos: Alquimia.

A pesar de que la familia no mostraba interés en esta decisión, nadie intentaría llevarle la contraria; Por lo cual decidieron seguir sus órdenes.

La cena trascurría de forma pacífica mientras dos doncellas traían los postres a las jóvenes. Pero el ambiente se mostraba algo tenso, Suiseiseki decidió romper el hielo exponiendo a sus hermanas algo que le venía molestando hace algunos días.

-dime Shinku, ¿has revisado el avance de Hinaichigo en los últimos días?-la pequeña sorprendida por las palabras de su hermana mayor se petrificó al instante, Shinku cerro por un momento sus ojos mientras sus otras hermanas continuaban su cena- lleva un año estudiando pero es muy poco lo que en verdad ha avanzado.

-vamos Suiseiseki, la pequeña hace lo mejor que puede- Souseiseki intervino a favor de Hinaichigo quien detuvo su cena.

-se supone que como miembros de la familia Rosenkreuz es algo en lo que debemos destacarnos; aparte Hinaichigo solo se ha dedicado a dibujar en las últimas semanas- Suiseiseki se mostraba cada vez más inflexible.

- no encuentro forma de concentrarme estudiando alquimia- la pequeña saltó a defenderse ante las acusaciones de su hermana- me gusta más dibujar y es algo en lo que me destaco.

-no es algo en lo que tengamos elección- Suiseiseki levantó su voz- todos los miembros de la familia rosenkreuz deben desarrollarla.

-deseo centrarme en dibujar- la pequeña expuso su voluntad firmemente ante sus hermanas.

Kanaria continuó su cena en silencio mientras disimuladamente observaba a Hinaichigo.

Shinku aún no emitía palabra, siempre ha sido a más sensata, y la que sirve de guía a sus hermanas; no era la primera vez que Suiseiseki discutía con Hinaichigo- a decir verdad ya era un hábito- no obstante, era la primera vez que Hinaichigo exponía su desagrado por la alquimia.

-no he de negar que era algo de lo que me había dado cuenta hace algún tiempo- Shinku hablaba con un tono de voz uniforme- sin embargo era algo que deseaba mantener en calma, hasta conocer al joven por quien padre nos envió a este país. Pienso que podría ser una forma de motivación para Hinaichigo; y no solo para Hinaichigo, creo que últimamente todos nos empezó a agobiar el estrés.

Suiseiseki y la pequeña pararon la discusión al parecer ambas comprendieron la situación planteada por Shinku.

El día siguiente, después de volver de clases, Suiseiseki le pregunto a una de las doncellas sobre la suerte de la menor de sus hermanas en la escuela. La doncella le comentó sobre la reprendida dada por parte de los profesores a la niña por la llegada tarde en su primer día de clases.

Souseiseki salto ofuscada sobre su hermana menor mientras souseiski trataba de clmarla; la niña le respondia a su hermana y pornto esto se convirtió en una calurosa discusión entre la pequeña y Souseiseki.

-shinku- llamo en voz baja Kanaria a su hermana- deberías calamarlas antes de que las cosas empeoren.

A pesar de ser la segunda hija, Kanaria no poseía el carácter para establecer orden entre sus hermanas, ante lo cual recuría Shinku.

-silencio- la palabra de Shinku hizo efecto inmediato entre sus hermanas- sé que todas esan estresadas por el traslado tan inesperado, pero debemos hacer un esfuerzo por seguir con la voluntad de padre.

-La voluntad de padre es que sus hijas aprendan alquimia, como todos los miembros de los rosenkreuz- Suiseiseki seguía firm en su posición y no parecía ceder.

-N o es algo que yo desee- la pequeña tampoco quería ceder ante las palabras de su hermana- yo quiero centrarme en dibujar.

-Hinaichigo, debes entender que es una tradición muy antigua de la familia- Shinku procuraba no elevar su voz para que la pequeña no se sintiera regañada.-

-pero…- la pequeña le aguaron los ojos al tiempo que agachaba la cabeza.

-por favor medita esto en tu habitación hasta la cena.-

La pequeña obedecía a Shinku sin objetar palabra alguna. Sin embargo, no duro mucho en su habitación, ya que cerca de media hora después se encontraba en una vía de la ciudad con Jun kashiwaba.

La tarde avanzaba lentamente. Jun y Kashiwaba llevaron a la pequeña a un parque cercano donde se sentaron a comer helado. Allí los jóvenes escucharon la historia de lo sucedido entre la noche anterior y esa tarde; para el joven, nuevas preguntas surgían cada vez que hablaba con los miembros de la familia rosenkreuz. Sin embargo, por ahora debían buscar la forma de regresar a la pequeña con sus hermanas.

Disimuladamente le dijo a su compañera que debían llamar a las hermanas de la menor; pero Kashiwaba tenía una poderosa razón para no hacerlo: ninguno de los dos tenía el número telefónico de alguna de sus nuevas compañeras. La única opción posible en estos momentos era que la pequeña les diera un número para comunicarse con ellas; no obstante, dado su estado de ánimo, no parecía una opción en estos momentos.

El único camino en estos momentos era convencer a la niña de dialogar con sus hermanas. Jun, quien ha tenido ya demasiados roces con las nuevas estudiantes, le pide a su compañera que sea ella quien convenza a la pequeña. La joven comprendiendo la situación acepto la tarea; en un principio la pequeña se veía algo esquiva para hablar con ella, por lo que kashiwaba procuro empezar por temas triviales.

-hina-chan, hablas muy fluido nuestro idioma ¿llevas bastante practicándolo?-

-hace casi un año. Padre decidió que debíamos aprenderlo y contrato un tutor personal para que aprendiéramos rápidamente.

-ya veo. Entonces ya tenían previsto que vendrían a Japón-

-la verdad no lo sabíamos. Según Shinku padre debía haber tenido ideado esto desde el principio. Pero nosotras nos enteramos hasta la semana pasada-

- dime Hinaichigo-intervino Jun- porque tu padre estaba interesado en que me conocieran.

-padre dijo que eras un joven con talento así que decidió que debíamos estudiar sobre el tema contigo-

-pero la alquimia de la que hablas es de forma filosófica ¿verdad?-

La pequeña miro a todos lados para ver que no hubiera nadie cerca. Luego extendió su mano hacia el frente y tras guardar silencio cerca de un minuto pronuncio una palabra.

-¡Berrybel!- en la mano de la pequeña una pequeña luz empezó a brillar lentamente mientras ganaba fuerza, hasta que quedo como una pequeña estrella titilante. Los jóvenes al ver esto retrocedieron un poco, pero la curiosidad pudo con ellos y se acercaron un poco a la pequeña luz; esta al verlos acercarse, empezó a bailar alrededor de la menor.

Se llama Berrybel- decía la pequeña mientras seguía con su mirada a la pequeña luz- padre me la dio cuando empecé a estudiar alquimia. Dijo que es un fragmento vivo de la única piedra filosofal que ha logrado hacer con éxito. Los demás fragmentos acompañan a mis hermanas.

Los jóvenes seguían mudos mientras veían la luz bailar alrededor de la pequeña hasta que en cierto momento Berrybel se paró ante Jun, este, al verla tan cerca retrocedió un poco y perdió el equilibrio cayendo sentado al suelo. Hinaichigo se reía de la situación al igual que Kashiwaba pero esta última era un poco más discreta.

-no quiero dejar de lado el dibujo-dijo la pequeña agachando la mirada y perdiendo la mirada en el piso- pero tampoco deseo desobedecer la voluntad de padre.

Los jóvenes guardaron silencio por un momento hasta que Kashiwaba coloco su mano sobre la cabeza de la pequeña.

-si en verdad no deseas dejar el dibujo, debes expresarlo a tus hermanas y buscar la forma de llegar a un acuerdo con ellas-

-pero… Suiseiseki no quiere que yo siga dibujando, dijo que me está quitando demasiado tiempo- en las palabras de la pequeña se notaba las ganas de llorar aunque parecía tragarse ese sentimiento.

-tal vez ella no te permita, pero hay alguien a quien puedes convencer- Kashiwaba ladeo un poco la cabeza a un lado mientras una suave regalaba a la joven una suave sonrisa. La pequeña dio el número de sus hermanas a Jun y Kashiwaba le encargo llamarlas para que vinieran por la pequeña.

El joven se alejó un poco de las dos chicas mientras tomaba su celular, estaba nervioso por hablar con la persona que tenía que llamar, pero sabía que tarde o temprano debían hablar; marcó el número y tras escuchar dos veces el timbre al otro lado de la línea contestaron. No hubo saludo, del otro lado así que Jun tomo la iniciativa.

-esto… ¿la joven Rosenkreuz?-

-no creí que fuera a buscarte en cuanto escapara de casa- la joven respondió al otro lado de teléfono.

- a decir verdad, nos hemos encontrado de casualidad-dijo el joven tratando de disimular su estado de exaltación- creo que tienen sus problemas, y no creo que sea correcto de mi parte entrometerme en sus asuntos familiares; pero ella nos contó la historia con demasiados detalles.

Una pequeña risa escapada se escuchó al otro lado de teléfono, la joven guardó silencio un instante y luego le hablo de forma suave al muchacho.

-pensé que lo primero que harías al hablar conmigo seria interrogarme sobre toda la situación en la que has visto envuelto en el día de hoy-

"ganas no me faltan" a pesar de la tensión que había generado el conocer a Suiseiseki y los demás miembros de la familia Rosenkreuz, Jun sabía que no era el momento de hablar y menos por teléfono.

-creo que lo primero es convencer a la pequeña de regresar a su casa-

-ya veo. También quiero que ella decida volver por su cuenta, pero no puedo permitir que desobedezca la voluntad de padre-

-eso no es algo en lo que yo pueda intervenir, pero creo que lo mejor sería que vinieras y hablara con ella personalmente-

Tras dar un suspiro la joven acepto la propuesta de Jun. Apunto las indicaciones para llegar a la reunión y veinte minutos más tarde se encontraba en el parque donde estaba su hermana con los dos jóvenes.

Jun y compañía vieron llegar una limosina de la cual bajaron Shinku y Suiseiseki. Los jóvenes se pararon de las bancas y al llegar las hermanas de la menor donde se encontraban ellos, Hinaichigo se escondió tras Kashiwaba; Suiseiseki dio una mirada fulminante a su compañera pero esta última poniendo una expresión seria no permitió ser intimidada.

Jun vio que el ambiente se estaba tornando pesado así que decidió dar las primeras palabras.

-Bien, creo que lo mejor es empezar esto pronto- las cuatro chicas le dedicaron una fuerte mirada al joven ante lo cual decidió mejor guardar silencio.

-entonces Hinaichigo- empezó Shinku entrecruzando los brazos sobre el pecho- te escucho.

El despertador sonó más temprano de lo habitual esa mañana. Jun aún se encontraba somnoliento. La noche anterior se había trasnochado leyendo algunos textos con la esperanza de encontrar alguna pista en su objetivo; sin embargo, a pesar de lo mucho que había podido aprender, Nada de ello le era de utilidad en estos momentos. Frotándose los ojos con su mano derecha, procuró alcanzar sus gafas con la izquierda. Regularmente podría haber dormido una hora, pero esa mañana debía ir temprano a la casa de Kashiwaba.

"debió haber esperado el fin de semana" en su momento no puso problema por ello, pero ahora los ojos le pedía a gritos "cinco minuticos más". Usando la poca fuerza de voluntad que le quedaba, el joven se levantó de la cama y se puso su habitual traje escolar; tras ordenar sus libros en su maletín echo un vistazo sobre las cuatro maletas que se encontraban en el piso. "debo traer de vuelta la última" todas las mañanas se repetía esta frase como si de un mantra para armase de valor se tratara.

Bajó al primer piso en busca de su desayuno y allí en la cocina se encontraba su hermana ya lista para salir al colegio, al parecer tenia practica matutina.

-buenos días Jun- su hermana lo saludó apoyando la espátula que traía en la mano sobre su hombro derecho- el desayuno está servido. Por favor recógela temprano y acompáñala antes de ir al colegio.

-eso haré- respondió el joven sentándose a la mesa.

Nori se despidió de su hermano y rápidamente salió de la casa, Jun por su parte desayuno y se dispuso a ir hacia la azotea, había tomado la costumbre de transportarse a través de los campos N para ir de su casa a cualquier lugar, entre ellos la escuela y la casa de Kashiwaba.

"espero no interrumpir en mal momento". Tras tomar sus zapatos, el joven se paró frente al espejo, no obstante algo inusual se mostró en él. Antes de que Jun pudiera si quiera tocar el espejo, en este, lentamente empezaron a aparecer unas palabras; al terminar de escribirse, Jun pudo reconocer el par de oraciones ante él. "así fue como comenzó todo". Hace algún tiempo, cuando Jun aún era Hikikomori, esas mismas palabras le llegaron una mañana escritas en una hoja

-"dar cuerda"

-"no dar cuerda"

"¿que significa esto?" desde la batalla con kirakishou, todos comenzaron una vida pacífica, la única meta de Jun era traer de vuelta a Shinku; no obstante ante él nuevamente estaba las opciones que diversificaron alguna vez dos mundos.

"no es que tenga muchas opciones" no pareciera casualidad que este tipo de situaciones se aparecieran ante él, así que sin pensarlo mucho posó su mano sobre la primera opción. El espejo comenzó a brillar mientras leves ondas se propagaran desde el centro del mismo; Jun retiró rápidamente su mano mientras una pequeña figura empezaba a salir del espejo.

Tras un instante el espejo retomó su forma original. Ante él, una muñeca apareció. Jun la tomo entre sus brazos observando los detalles de la muñeca. A pesar de ser una muñeca muy hermosa no tenía los detalles de las creaciones de Rozen.

La muñeca no traía una llave para dar cuerda, tampoco venia en una maleta. Algo pensativo sobre la situación el joven salió de la azotea y se dirigió a su habitación. Y allí tras acostar la muñeca en la cama, despertó a quienes dormían dentro de las cuatro maletas.

-Jun, pensé que traerías a Hinaichigo antes de ir a la escuela- Souseiseki hablaba mientras se frotaba los ojos para intentar espantar un poco el sueño. Las otras muñecas por su parte no mostraban el mismo signo de agotamiento de Souseiseki, Jun esbozó una pequeña sonrisa mientras caía en cuenta de que ella había estado despierta hasta la misma hora que él.

-no deberías esforzarte en acostumbrarte a mis horarios, procura dormir a la misma hora que tus hermanas-

-maestro- kirakishou intervino en la conversación- ¿Quién es ella?- la muñeca señalo a su semejante dormida sobre la cama, Jun se puso de pie y sentándose en la silla se dirigió a las muñecas.

-precisamente sobre ella les quiera hablar- el joven les contó lo sucedido, luego, intentando analizar un poco la situación, todos guardaron silencio. Tras un rato Suiseiseki irguiendo su cabeza y cerrando sus ojos le dijo casi gritando a Jun.

-no veo por qué haces tanto escándalo solo por que apareció una muñeca, si padre no la hizo no estás en el deber de preocuparte por ella-

-es verdad. Pero de todas formas, si existen más personas que tiene la habilidad de darle vida a las muñecas, esto puede ayudarme a encontrar una manera para despertar a Shinku.- el joven le respondió a la muñeca procurando mantener la calma. La muñeca bajó la mirada, comprendió la razón de Jun y era algo que ella también deseaba.

-de cualquier manera, lo primero que tenemos que hacer es intentar despertarla- Souseiseki intervino para evitar alguna confrontación entre su gemela y Jun.

-pero aún no sabemos si tan siquiera tiene vida como nosotras-kirakishou hablaba con una voz un poco monótona.-aun si fuera el caso, si no trae maleta ni llave, ¿Cómo se supone que podamos despertarla?

Las muñecas se quedaron en silencio ante las palabras de Kirakishou, Jun desde un principio se planteó estas cuestiones, sin embargo, muy dentro de su ser tenía la esperanza de poder encontrar una pista para poder despertar a Shinku.

-si en verdad deseas intentar despertarla podríamos probar algo diferente- Suigintou, que hasta el momento se había mantenido excluida de la conversación, se dirigió a Jun con una sonrisa un tanto siniestra en su rostro.

-no sé por qué. Pero siento que no será una buena idea hacerte caso- el joven le respondió a la muñeca mostrado escepticismo en su rostro.

-no será nada malo solo deseo al igual que todos encontrar una forma de traer de vuelta a nuestra adorada Shinku- el sarcasmo era demasiado evidente en las palabras de la muñeca, no obstante Jun decidió darle una oportunidad.

-Bien, creo que no perdemos nada con escucharte, así que delante.-

-maestro, si la muñeca no trae una llave podríamos intentar el método clásico en los cuentos de hadas-

-y esa sería…- Souseiseki aún no comprendía la idea de Suigintou, pero Suiseiseki pronto pegó el grito en el cielo.

-¡NOOO! COMO DIJO KIRAKISHOU NO SABEMOS SIQUIERA SI TIENE VIDA. NO HAY RAZON PARA INTENTAR COSAS RIDICULAS ANTE ALGO QUE DESCONOCEMOS.- la muñeca buscaba palabras impropias de su vocabulario intentando parecer coherente, al tiempo que intentaba ocultar sus sentimientos.

-oh en serio- Suigintou miraba atentamente a Suiseiseki, ponía su brazo izquierdo cruzado sobre la parte baja de su pecho, y apoyaba su brazo derecho sobre izquierdo, dejando su mano sobre su cara- como dices no sabemos si tiene o no tiene vida, así que sin intentar algo no lo sabremos a ciencia cierta. Además, ¿no creo que Jun se exponga demasiado por algo tan simple no te parece?-

Suiseiseki tuvo que aceptar que no tenía como replicarle a Suigintou, por lo que, a pesar de tener la cara roja de coraje, decidió guardar silencio. Jun al igual que Souseiseki se sentía confundido, al parecer Suiseiseki ya había captado la idea de Suigintou pero las palabras de muñeca de cabello plateado les parecieron imprecisas.

-Suigintou explica mejor tu idea- pidió el joven inclinándose un poco hacia el frente.

-por favor maestro, no me dirás que no sabes cómo son despertadas las princesas en los cuentos-

-sinceramente no se ni para que te presté atención- respondió Jun retomando su posición original en la silla, poniendo una cara algo amargada cosa que disfrutaba la muñeca de pelo plateado.

-maestro no tenemos muchas opciones, además no creo que perdamos nada con intentarlo- las palabras de Kirakishou resonaron en la mente del joven.

La pequeña muñeca tenía razón; no parecía muy convincente el método pero tampoco tenían de donde echar mano en estos momentos y como decía la pequeña no perdía nada con intentarlo.

-bien ustedes gana- se resignó el joven- no creo que pueda servir de algo pero de todos modos lo intentare.

La risa de Suigintou se amplió ante estas palabras, "es evidente que trama algo" pensaron al unísono los demás presentes, aun así, Jun se acercó a la muñeca; tras meditarlo un momento se dispuso a besar a la pequeña sobre la cama "que no cuente como mi primer beso" dijo hacia sus adentros mientras acercaba sus labios a los de la muñeca. Pero cuando estaba cerca, la muñeca abrió los ojos abruptamente.

-¡NOOOOOO!-grito frenéticamente la muñeca levantándose mientras de un golpe tiraba al joven de la cama. Suigintou estalló en risa, mientras sus hermanas contemplaban como la nueva muñeca cogía a cachetadas a Jun.