Aquel estigma del pecado
"…deseo conocer la libertad. En realidad no, si pudiera pedir un deseo quisiera poder soñar otra vez..."
Llego una nueva mañana tras una noche que, para algunos, resultó muy corta. Suiseiseki se levantó ese día un poco antes de que sonara el despertador y se encontraba mirando el amplio jardín desde una gran ventana situada en su cuarto. Sabía que no era normal en ella el haber discutido tan duramente con su hermana menor. Sin embargo aún se encontraba muy orgullosa para aceptar que era error suyo. Por otro lado en su mente se encontraban sus dos compañeros de clases, en especial, la delegada; su ceño se frunció en cuanto recordó el momento en que sus miradas chocaron, pero en ese momento llamaron a su habitación.
-quien- pregunto la joven sin distraer su mirada del jardín.
-yo- su gemela respondió mientras entraba a la habitación- creí que aún no despertarías. Pero veo que ya te estas acostumbrando al cambio de horario.
Souseiseki se sentó en la cama observando a su hermana quien, al parecer, estaba sumergida en sus pensamientos.
-dime, ¿me mostré muy inflexible ante chibi-hina?-
-no. en tu caso creo que intentabas protegerla a tu manera.- respondió la gemela apoyando sus manos en la cama y centrando su vista en el techo-a mi parecer, intentabas lograr que ella atendiera más a la voluntad de padre. Pero las cosas se te complicaron debido al estrés de ayer-Souseiseki observó a su gemela de medio lado- escuché que Hinaichigo podrá estudiar después de la escuela en casa de sakurada o de tu nueva compañera ¿Cómo era su nombre?
-tomoe Kashiwaba- "o la despreciable chica del lunar" dijo para sus adentros Suiseiseki, pero tras reflexionarlo un poco soltó un hondo suspiro- no se ni por qué me siento tan frustrada-
Souseiseki soltó una pequeña risa la cual ahogo con su mano, su gemela separo la mirada de la ventana y con una cara algo sorprendida volteo a ver a su hermana.
-lo siento no he podido resistirme; pero creo que lo mejor será que te des cuenta por ti misma. Por ahora creo que lo mejor es que nos preparemos para ir a clases- tras levantarse de su cama tomó a Suiseiseki de la mano y entraron al baño.
El desayuno se encontraba servido cuando ambas bajaron. Allí se encontraban sus otras hermanas y tras saludarse se sentaron. El desayuno trascurrió en silencio, pero cuando las jóvenes se disponían a levantarse Shinku las detuvo.
-por favor, necesito hablar con todas- las jóvenes retomaron su posición en la mesa y rápidamente las doncellas levantaron la mesa dejando solas a las hermanas en el comedor- como les comenté, a partir de estos momentos Hinaichigo podrá estudiar fuera de casa, ya sea con Kashiwaba o con sakurada. Sin embargo, ella no será la única que gozara de este privilegio. Todas podrán tomar esta opción si desean romper un poco la rutina de estudio que traemos. Así mismo creo que sakurada empezara a estudiar con nosotras tal como padre desea.
Las expresiones en el rostro de las jóvenes variaron ante estas palabras, Souseiseki mostraba una suave sonrisa en el rostro; Suiseiseki mostraba su habitual expresión de mal humor, contrastando con la amplia sonrisa dibujada en el rostro de Hinaichigo; Kanaria por su parte mostraba una expresión de indiferencia como si la noticia no le afectara a ella. Sin embargo las jóvenes no opinaron frente a esta decisión y solo se limitaron a cumplirla. Tras estas palabras las jóvenes se pusieron en marcha al colegio.
Jun se encontraba de camino al colegio cuando un fuerte bostezo se asomó por su boca. No había podido dormir bien debido a que su cabeza estuvo toda la noche dándole vueltas a la petición hecha por la entidad llamada Chadi, además de la ya por si locura de estudiar alquimia con las hermanas rosenkreuz. Aún no había aceptado esto, pero sabía que si ellas empezaban a ir a su casa, tarde o temprano terminaría cediendo a ellas.
Tras doblar una esquina se topó con Kashiwaba, el joven aún se mostraba nervioso frente a ella pero, debido a los sucesos del día anterior sentía un poco más de confianza para hablar con ella.
-kashiwaba, buenos días.-
La joven ladeo un poco su cabeza antes de hablarle al joven
-tomoe. Por favor, llámame tomoe-
-sabes que se me complica llamar a las personas por su nombre-
-hmmm. Es extraño juraría que ayer te despediste de las hermanas rosenkreuz por su nombre-
el joven ladeo la cara "creo que me deje llevar" en efecto como Suiseiseki le había pedido que la llamara por su nombre, asumió que era por problemas de identidad debido a su apellido así que involuntariamente decidió llamarlas a todas por sus nombres.
-bueno veras- titubeaba el joven evitando enfrentar su mirada con la de ella- eso tiene su explicación.
-te escucho- dijo la joven inclinando el toso un poco hacia adelante buscando la cara de su compañero.
A pesar de sentirse intimidado por su compañera, el joven no sentía el estrés del día anterior. Pero si se sentía acosado ante una petición un tanto extraña viniendo de ella.
-bien tu ganas- Jun retomó su vista al frente- buenos días Tomoe-
-buenos días sakurada- respondió la joven esbozando una suave risa en su rostro.
De camino al colegio tomoe lo puso al corriente respecto a las materias que verían ese día, pero la conversación se vio interrumpida al ver llegar una limusina a la puerta del colegio. De esta, las hermanas rosenkreuz bajaron y se encontraron de frente con los dos jóvenes.
-sakurada, Kashiwaba. Buenos días,- dijo suavemente Shinku haciendo una pequeña reverencia ante sus compañeros.
-buenos días- respondieron a l unísono los dos jóvenes respondiendo a la reverencia de su kohai.
-ya veo. Creí que la reverencia se usaba para pedir perdón; pero parece que también se usa como forma de saludo. Eso creo.- Kanaria expresó su observación sujetando suavemente su mentón con su mano derecha al tiempo que asentía.
-Suiseiseki- llamo suavemente la gemela a su hermana- deberías saludarlos apropiadamente, después de todo son tus compañeros de clases.-
Buenos días-La castaña mantenía su ceño fruncido al tiempo que ponía una sonrisa demasiado fingida y saludaba a sus compañeros, procurando no empezar discusiones tan temprano.
Tomoe respondió el saludo sin inmutar su expresión. Tras las formalidades los jóvenes ingresaron al colegio, pero llegado la hora de separarse para entrar a sus respectivos salones Shinku se dirigió a todos.
-me gustaría tener una charla con todos a la hora del almuerzo, incluyendo a sakurada y Kashiwaba- a pesar de ser tan formal en sus peticiones, la voz del joven parecía más una orden. "creo que no hay opciones" pensó Jun al notar el tono de voz de la chica de cabellos dorados.
-no creo que haya problema de nuestra parte-
"¿ahora soy parte de algo con Kashiwaba?" pensó el joven ante la respuesta de su compañera.
-perfecto. Nos vemos en la azotea de la escuela- los jóvenes se dividieron y se dirigieron a sus respectivas clases, donde el resto de la jornada transcurrió de forma normal.
En otra parte del mundo una joven de pelo plateado se dirigía en una lujosa limusina hacia una mansión situada en Francia. Mientras revisaba la hora en su celular, corroboró el mensaje que le había llegado en la tarde. En él le pedían encontrarse con cierta joven. Pero lo que más llamaba su atención no era el mensaje en sí, más bien era el emisor lo que la alteraba.
"el conejo blanco". No era un persona desconocida para ella o sus hermanas, pero si era inusual que le hiciera peticiones aunque, por respeto a su padre, jamás le negarían algo tan sencillo.
Era cerca de la media noche cuando el chofer anuncio la llegada a la mansión. La joven guardo su celular y cuando el auto se detuvo frente a la entrada, un mayordomo abrió la puerta del vehículo invitando a la joven a l interior de la mansión. En cuanto entró la señora de la mansión le dio un abrazo de bienvenida, al lado de ella una joven de edad próxima a la de ella imitó el gesto de su madre. Las tres damas de dirigieron a un salón donde se sentaron y con prontitud una doncella les sirvió te. Tras un rato de charlas triviales sobre el estado de ambas familias la joven de cabello plateado decidió entrar en el tema principal.
-Señora Fausset creo que ustedes ya conocen el principal motivo de mi visita-
-en efecto Suigintou. mi esposo me comento que habían decidido enviar a las ocho a estudiar a Japón por cierto joven en el que tiene interés-
-eso es lo que me comentaron. Aunque si he de ser sincera todo esto me parece muy extraño. Al principio creí que padre solo enviaría a las cinco que ya están allí. Pero en la tarde cuando recibí el mensaje comprendí que la intención es que todas estemos cerca de el-
-A mí también me pareció muy raro. Y en un principio pensé en oponerme a que mi pequeña viajara a ese país sola. Pero después de pensarlo un poco accedí siempre y cuando ella pueda estar bajo tu cuidado y el de Shinku-
-desde luego. Después de todo es prácticamente una hermana nuestra- la joven puso una sonrisa carismática mientras expresaba esto. La señora Fausset respondió con una sonrisa mientras su hija cerraba suavemente sus ojos al tiempo que tomaba un sobo de té.
Tras terminar de beber el té la señora de la mansión aconsejo a la joven pasar la noche allí, y así poder salir juntas hacia el aeropuerto. La joven acepto la oferta y pidió a su amiga le permitiese dormir en su habitación. Tras llegar a la habitación, las dos jóvenes se sentaron en la cama.
-en verdad eres alguien de admirar. Eres capaz de entablar conversaciones con los adultos de una manera muy fluida. Pero los que te conocemos desde pequeña sabemos que tu personalidad es muy distinta-
Una sonrisa siniestra se asomó a los labios de Suigintou. La peli plateada acerco su cara a escasos centímetros de la de su amiga.
-De verdad te parce algo admirable. Sabes que solo son mascaras que usamos para poder convivir en sociedad. Además Odile, como dices, no es mi verdadera personalidad y mantenerla durante el día me termina dejando exhausta-
-si tú lo dices…- Odile se recostó en la cama y abrazó suavemente una almohada mientras sus pensamientos se sumergían en el futuro que les deparaba-dime Suigintou, el joven que conoceremos ¿vale la pena?-
-no lo sé-respondió la peli plateada poniéndose en pie- los únicos que saben acerca de él son padre, Shinku y el conejo blanco-
-el conejo blanco… me preguntó si este viaje nos permitirá conocer al príncipe de la historia-
-creo que estás leyendo muchos cuentos de hadas-
-puede ser. Pero aún me extraña todo esto. Aunque si de esta forma puedo pasar un tiempo lejos de aquí, junto a ustedes, creo que valdrá la pena.
Suigintou acarició suavemente la cara de su amiga mientras su sonrisa pasaba de siniestra a sádica, aunque esto no inmutó a Odile. Las jóvenes sostuvieron una corta charla y sin darse cuenta cayeron dormidas.
Las clases de la mañana habían pasado de forma tranquila; Jun aún se sentía perdido referente a varios de los temas que veían, pero al saber que contaría con la asesoría de la delegada tomó un poco más de confianza en sí mismo. Tomando su caja del almuerzo se disponía a alcanzar a Tomoe cuando su en su celular sonó la alerta de mensaje.
El número era desconocido, así que decidió abrirlo para verificar el mensaje.
"A veces creo que el error de Alicia fue haber seguido al conejo blanco; pero si no hubiera echo aquello, jamás habría llegado al país de las maravillas. Dicho esto, cenicient debería llegar acompañad de l s siete… no se siento que aún me falta cenicienta en esta historia.
ATT: la chica rodante"
Jun decidió tomar esto como spam, y pensó en eliminarlo, pero meditándolo por un momento y recordando a la entidad de la noche anterior, decidió guardarlo por si le era de utilidad en un futuro.
Tras guardar el número, el joven se acercó a su compañera. Kashiwaba también tomo su almuerzo, y tras dejar el salón ambos se dirigieron hacia la azotea, donde Shinku deseaba reunirlos a todos.
