Luna plateada

"…Omnia in duobus. Duo in uno. Unos in Nihilo. Y sin embargo en algún momento habéis visto ocho…"

La imagen era siempre la misma; un gran salón en el cual había los juguetes que todo niño deseaba tener. Sin embargo a su escasa edad comprenda que esto era una cárcel con lujos. Desde que tenía memoria había sido aislada de sus hermanas y constantemente tenía que ser ingresada en el hospital. Aun no entendía porqué, pero comprendía que su cuerpo había nacido defectuoso.

Regularmente se la pasaba encerrada; ya ni siquiera tocaba los juguetes. Su padre poco la visitaba y no conocía a sus hermanas. Conocía a otra niña la cual la visitaba unos días durante las vacaciones, pero fuera de eso la soledad era su compañera de juegos. Tan solo esperaba que el tiempo pasara como un condenado esperando que se ejecute su sentencia.

Ese día, sin embargo, fue distinto; una doncella vino por ella y la preparo para un invitado que había. Cuando estuvo lista fue llevada al salón principal donde se encontraban su padre, allí sentados se encontraban otros dos señores, uno era el padre de su amiga Odile. El otro era un amigo de su padre, ya lo había visto en varias ocasiones, pero era la primera vez que veía a su padre tan angustiado. No entendía muy bien de que hablaban pero sabía que era sobre ella. La conversación se prolongó por un buen rato hasta que su padre se arrodilló frente a su amigo.

-por favor- suplicó el hombre allí de rodillas. "por favor" aquellas palabras retumbaron por la cabeza de la pequeña. "por favor" parecía una estaca clavándose en sus pensamientos.

-por favor- suplicó el padre de Odile arrodillado al lado de su padre; no se percató en qué momento se arrodilló, pero allí se encontraban los dos de rodillas ante el tercero.

El hombre sentado dejó escapar un hondo suspiro y elevó la vista al techo por un instante- está bien, se hará como tu gustes. Sin embargo tendrá que cargar la marca, por lo menos hasta encontrar al príncipe-.

"el príncipe" los pensamientos de la pequeña se turbaron en un instante. "¿vendrá un príncipe por mí?" aquel pensamiento se manifestaba con más fuerza en su cabeza y poco a poco el escenario a su alrededor comenzaba a desaparecer. Cuando lograba tomar conciencia de sí misma se encontraba de nuevo en una habitación; pudo reconocerla rápidamente pues era la tercera habitación en la que había pasado más tiempo. Una habitación especial en el hospital más importante de la ciudad.

"mentirosos" dijo la pequeña en su cabeza mientras maldecía a todos. A sus padres por tener un cuerpo defectuoso; a sus hermanas por contar con la suerte que ella no había tenido; a los amigos de su padre aunque no comprendía porqué; y a sí misma. Ante todo a si misma por creer en los adultos. "no hay tal cosa como un príncipe salvando a una princesa".

El calor de la mañana anunciaba que ya era hora de levantarse. Llevaba dos días en el país pero aún no se había acostumbrado al cambio de horario. No era de extrañarse, toda la vida ha tenido un cuerpo frágil; de hecho durante la mayor parte de su niñez se vio incapacitada para poder viajar.

Aun se encontraba somnolienta, pero no quería seguir durmiendo, ya había desperdiciado más de media mañana y pensaba conocer al joven que despertaba el interés de padre. Se metió en la ducha esperando que el agua se llevara el sueño de la noche anterior. Posó su mano sobre la parte baja el lado izquierdo del pecho. Allí una marca le recordaba todos días que era una "persona defectuosa".

-mentirosos- susurró la chica cuando la imagen del sueño vino a su cabeza.

Después de desayunar se dirigió al jardín donde encontró a Odile tomando el té.

-creí que dormirías un poco más- dijo al ver llegar a la peli plateada.

-No. tengo ganas de ir al colegio de Shinku a conocer al joven-

-no. tienes ganas de ir al colegio a molestar a tus hermanas y ver qué tan interesadas están en el-

Suiguintou no respondió. Solo sonrió y le dio la espalda a su amiga para dirigirse a la entrada Odile fue tras ella. Allí una doncella las esperaba en una limusina.

-creo que es hora- le dijo Suiguintou a Odile mientras subían al auto.

"esta entre nosotros."

Corto y sin sentido. Así calificó el mensaje que apareció en la pantalla de su celular; pero el emisor ya había enviado un mensaje en días pasados, de igual manera había sido un mensaje que en un principio carecía de sentido, pero al pensarlo un poco más, ningún suceso de la semana le parecía tener lógica.

Guardó el mensaje y estaba por hacer lo mismo con el celular cuando otro mensaje le llego. Esta vez el emisor si era conocido, "creo que lo hemos pospuesto demasiado". Desde un principio se había planteado hablar con ella, quien era la que más ansiedad le causaba; pero debido a los incidentes con Hinaichigo, todo se ha visto de cabeza para él en los últimos días. Pero el mensaje era enfático y, a pesar de su tono brusco, era algo que estaba esperando.

-tenemos que hablar- el mensaje de Shinku no daba lugar a discusiones, pareciera que la joven tenía un gusto exagerado por dar órdenes, pero por primera vez coincidieron en algo.

-a la salida de colegio. En el parque donde nos reunimos con Hinaichigo- la respuesta de Jun fue corta y carente de tacto, pero aún se encontraba en clases y debía evitar que su profesor lo sorprendiera jugando con el celular. No hubo respuesta por parte de Shinku, así que decidió tomar eso como un sí.

Huir de las tutorías de Tomoe y Hinaichigo no fue tarea fácil. La pequeña en especial se obstinó en pasar la tarde con él. Pero tras un par de escusas pudo dirigirse al parque donde había quedado con Shinku. Al llegar allí la joven ya lo estaba esperando

-pensé que te tomaría algo más de tiempo- la joven no mostraba emociones al hablar.

- pude hacer que Hinaichigo se llevara a Tomoe.- jun se acercó hasta quedar a una distancia prudente de su kohai- tenías algo que decirme ¿no es así?

La joven asistió y acortó un poco la distancia entre los dos.

- me gustaría saber que ocurrió entre tú y Hinaichigo.

El joven se tensó por un momento y pequeños retazos de la tarde del día anterior vinieron a su mente, entre ellos, y el más marcado, el beso que le robó la pequeña "solo fue un sueño, nada paso en verdad".

-a que te refieres- el joven tartamudeó un poco al responder- ayer Hinaichigo me estaba enseñando y cuando menos pensé nos quedamos dormidos.

-¿te dice algo el nombre de Elizabeth?-Shinku centro su mirada en los ojos del joven. Jun por un momento se estremeció- desde ayer me ha hablado de que estuvo jugando con otra niña en un cultivo de tulipanes. ¿Qué sucedió exactamente Jun?-

"no tiene sentido, se supone que solo fue un sueño" después de aquello, jun no había podido hablar a solos con Hinaichigo para corroborar aquello; y a pesar de que por momentos le parecía ver aun a la mariposa de cristal, se mantenía firme en su idea de considerarlo un sueño.

-el nombre Elizabeth es un nombre que siempre se ha encontrado asociado a la familia Rosenkreuz- continuó Shinku al ver silencio por parte de Jun- sin embargo ningún miembro de la familia ha tenido ese nombre. Se debe primordialmente a una leyenda sobre una niña que visita a las mujeres de la familia. – Shinku se acercó un poco más a jun dejando su cara a escasos centímetros de la del joven- lo sorprendente no es que Hinaichigo la hubiese visto, el verdadero detalle es que tú la hayas visto.

-está bien, está bien- Jun se cedió ante el acoso de Shinku- te contare lo que sucedió- la joven se retiró un poco y dándole la espalda se encaminó a una de las bancas cercanas. Rascando un poco la parte anterior de la cabeza jun se encamino detrás de ella. Allí sentado junto a ella le explico la mayoría de las cosas que vio la tarde del día anterior junto a Hinaichigo omitiendo detalles como el beso de la pequeña y los avistamientos de la mariposa de cristal.

Al terminar el de oír el relato, Shinku centro su mirada al frente intentando asimilar lo que había oído.

-ya veo. En un principio creí que era muy extraño que padre se hubiera interesado en ti. Pero entre más te conozco, mas veo que es lo que padre busca en ti-

-¿sabes que fue lo que pasó ayer?-

-me hago una idea, pero creo que es muy pronto para sacar conclusiones. Una cosa más- la joven se puso de pie y tras observar unos segundos le propinó un golpe en la cabeza con el canto externo de la mano.

-¿por qué demonios fue eso?- jun preguntó gritándola.

-la próxima vez que veces a alguna de mis hermanas seré un poco más severa. En especial tienes prohibido besar a Hinaichigo- Shinku no apartó la mano de la cabeza del joven mientras le reprendía.

-ella fue la que me besó- respondió Jun sin pensarlo. Para cuando reaccionó ya había delatado su delito.

-entonces fue verdad. Tenía la esperanza de que no hubiese pasado pero creo que espere mucho de ti.

-te digo que ella fue la que me besó- replicó Jun poniéndose en pie al verse arrinconado.

-"y entonces Jun se acercó a mí me miro un poco a los ojos y luego me dio un beso"- la palabras de Shinku fueron una pésima imitación de Hinaichigo.

-¿eso fue lo que ella te dijo?- "¿que fue lo que ella vio?" según lo que recordaba Jun, Hinaichigo recortada a una estatura similar a una muñeca con grandes alas le había robado un beso.

-desde anoche ha estado muy contenta por su primer beso y esta mañana me preguntó si ya era tu novia-

"eso explica por qué estaba tan empeñada en estar conmigo"

-había escuchado que los japoneses tiene un gusto particular por las mujeres menores; pero no creí que la persona en la que padre estaba interesada fuera de esa forma. Tampoco creí que por menores se referían a niñas de primaria- una tercera persona intervino en la conversación. Cuando Shinku la miró frunció el ceño- después de tanto tiempo sin vernos esa es la cara que pones para recibirme-

-Suiguintou- Shinku pronuncio su nombre, aunque Jun no creyó que fuera una presentación.

-Shinku- otra joven que acompañaba Suiguintou pronuncio el nombre a forma de saludo mientras hacia una pequeña venia.

-cuanto tiempo Odile- respondió Shinku haciendo una reverencia hacia su amiga.

-dime Shinku ¿no nos presentaras a tu amigo?- Suiguintou mostraba algo de malicia al hablar cosa ponía un poco más seria a Shinku, o por lo menos eso era lo que Jun parecía entender.

-Jun ella es Suiguintou la mayor de las hermanas rosenkreuz. Y ella es Odile una amiga de la infancia e Hija de un socio de padre.- las dos jóvenes hicieron una reverencia ante Jun.

-Sakurada Jun- respondió el joven haciendo una reverencia.

-así que tú eres la razón por la que nos encontramos todas aquí- Suiguintou se acercó a jun, este retrocedió en señal de temor pero esto solo logró sacar una sonrisa siniestra de Suiguintou.

-no le temas, puede oler tu miedo- Shinku hablo de una manera un tanto despectiva lo cual molestó un poco a Suiguintou- ¿cómo nos has encontrado?

-no es difícil encontrar a una joven europea en un país como este- Odile se mostraba mucho más cortes al hablarle a Shinku.

-oh bueno, no es como si mi tiempo fuera muy limitado. Así me hubiera tardado toda la tarde iba a encontrarlos- Suiguintou se acercó a su hermana y tras mirar un poco a Jun les dio la espalda a los tres- se me quitaron las ganas de jugar; regresemos ahora, mañana tendremos buen rato para conversar.

-en verdad por ratos tus caprichos se vuelven insoportables- Shinku le respondió cerrando los ojos bajo el ceño aun fruncido.

-¿mh? No veo de qué te quejas si nunca haces nada de lo que yo digo. En todo caso la que ha estado conmigo todo el día ha sido Odile, y no se ha quejado- las hermanos se vieron a los ojos por un momento y luego apartando la cara hacia lados opuestos se dirigieron al vehículo en el que había llegado Suiguintou y Odile.

"creo que se han olvidado de mi" Jun se limitó a verlas partir en silencio.

-sakurada- Odile aun estaba cerca de él- lamento este incidente. Que pase buena tarde.

Jun respondió con una reverencia y la joven se dirigió al auto. Al ver partir a sus compañeras, jun se sentó en la banca de nuevo pero al cabo de unos minutos su celular sonó por un mensaje que le había llegado. "tomoe"

"sakurada en donde estas. Estoy con Hinaichigo en mi casa pero dice que quiere ir a verte"

"voy en camino a mi casa" respondió el mensaje mientras se ponía en pie para ir a casa.