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Día 4: Jueves
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Este día sus padres no estarían en casa, por lo que Haru decidió pasar la noche en el departamento de Hayato; se regañó a sí misma por "volver a la escena del crimen" tomando en cuenta lo que había sucedido el día anterior pero el sentimiento de vacío que le causaba la ausencia de Gokudera podía más que el "posible" encuentro con aquellos acosadores, además, algo le decía a que no los vería de nuevo o al menos no tan pronto ya que si el italiano se contenía algunas veces con la gente, Hibari no era tan considerado.
Se debía tener una buena razón o ser alguien muy astuto para poder hablar y entender al pelinegro, no por nada pertenecía a la élite de la policía, todo el distrito era su "´preciada escuela".
Olvidando eso, Haru siguió con su rutina ordinaria: aseo la casa, lavó sábanas y cortinas, preparó su almuerzo y poco después salió rumbo a la universidad.
Estaba un poco ansiosa, ya había pasado media semana y los escuetos mensajes que el chico bomba le mandaba no eran suficiente, los releía hasta el cansancio y los memorizaba en su totalidad y aunque la diferencia de horario no era tanta, el chico siempre estaba ocupado y no podía llamarle salvo en casos de emergencia y el sólo hecho de extrañarle era una emergencia para ella… pero no para él.
Un poco deprimida llegó a su clase, se recuperó pronto para concentrarse en sus estudios; era la única forma en la que podía olvidar al peliblanco por unos momentos aunque estaba por presentar un examen de italiano en menos de una hora, estaba confiada porque tenía sus ventajas tener un novio italiano pero temía distraerse en pleno examen por la misma razón.
Las horas y las clases pasaron sin contratiempos, el examen no le resultó tan complicado; como ya estaba en los últimos semestres ya todas sus clases eran en el idioma en turno y el examen no fue la excepción: desde las instrucciones del profesor hasta la prueba escrita, todo en italiano.
Aliviada de haber terminado dentro del tiempo establecido, Haru se dirigió al comedor de la escuela, después de esto, una clase más y saldría.
El tiempo restante pasó sin pensarlo mucho, algunas cortas conversaciones con uno que otro compañero de su pequeño círculo de "amigos" de la escuela, recomendaciones de los profesores y cero planes para salir con las chicas de su clase. En un principio había sido difícil para ella lidiar con el silencio que le imponía el resto de sus compañeras puesto que no es lo mismo estar sola en un salón pero consciente de que verás a tus amigos en los descansos como pasó en la prepa a ahora que todos habían elegido carreras distintas y sólo se veían de vez en cuando.
Con desgano caminó rumbo a un parque cercano, su familia llegaría hasta la noche y no tenía ganas de estar en casa, además Kyoko y Chrome tenían planes ya establecidos, Lambo estaba en la escuela e I-pin trabajaba por las tardes; se sentó en una de las bancas e intentó leer un libro, gracias a Hayato, la chica había adoptado el hábito de la lectura, ya antes leía pero sólo revistas o algún artículo de su interés. Gokudera le recomendó leer novelas en su idioma original, para que se familiarizara con las palabras y las aprendiera mejor.
En eso estaba cuando un chico alto se acercó y se sentó a su lado.
—Con tanto suspiro tu felicidad se irá—
Ella reaccionó de inmediato y reconoció a un viejo amigo, el hermano mayor de Kyoko.
—Ryohei-san…—
—Hola, Haru ¿qué haces aquí?—
—Sólo paso el rato, salí temprano de la escuela y no tengo nada más que hacer—
—¿Gokudera no te ha escrito?— para los chicos Vongola no era secreta la ausencia de Hayato, sabían donde estaba y a qué había sido enviado.
—Sí, me mandó mensaje esta mañana pero no espero ningún otro hasta la noche— apenas y sonrió
—No debería ser así; cuando vea a ese cabeza de pulpo me va a escuchar ¡Tiene que atender más a su novia!—
Ella sonrió sincera, pocas veces había platicado con el peliblanco pues le parecía un chico más activo que ella pero desde que estuvo en la preparatoria su actitud había cambiado; no sabía si fue por cuenta propia o por la novia que tenía (la misma desde entonces), Hana, la mejor amiga de Kyoko, una chica madura desde temprana edad.
Por la misma razón, Ryohei sólo continuó con el boxeo como pasatiempo, decidió ser agente de ventas, sorprendiendo a todos al elegir dicho oficio, pero él mismo dijo que los estudios no eran lo suyo y prefería trabajar. Además de que podía obtener información durante sus viajes de trabajo; cada chico había elegido un trabajo donde pudieran compaginar lo mejor posible sus "labores" de la mafia con su vida personal.
—¿Lo extrañas, verdad?— preguntó de pronto, sacando a Haru de sus pensamientos
—Un poco… no creí que me afectaría tanto su ausencia—
—Pero sí has podido llevar tu vida normal ¿no?—
—Sí… de hecho, me di cuenta de que me hice muy dependiente de Hayato—
—Malo, malo… Haru, eres como una hermana para mí, igual que Kyoko y aunque yo quiero estar al tanto de ella y de lo que hace, comprendo que ella tiene una vida propia, tú también la tienes, no dejes que el cabeza de pulpo te controle; antes lo enfrentabas más—
—He pensado lo mismo, créeme—
—No digo que le lleves la contraria o peleen por gusto. Sólo que aprendan a estar juntos y separados, aunque sean pareja también son dos personas diferentes y cada uno necesita su propio espacio y vida—
Miura estaba asombrada del cambio en la personalidad del guardián del sol; el chico que estaba sentado junto a ella era muy distinto del "extremista" que conoció años atrás, seguía siendo directo y franco a la hora de hablar pero ya no se encendía tanto, pensaba mejor las cosas y sabía mantener la calma.
—Ryohei-san… gracias—
—Si hay algo que quieras decirle, sólo díselo—
—Tienes razón, creo que Hayato me está haciendo a un lado— con nuevos ánimos la castaña guardó sus cosas y emprendió camino a casa; Ryohei la vio marcharse y cuando dejó de verla sacó su celular y marcó un número.
—Habla Gokudera—
—¡Eres un insensible, cabeza de pulpo!—gritó lo más fuerte que pudo frente al móvil, al otro lado de la línea, Hayato se limitó a retirarse el teléfono del oído
—¡No me grites, cabeza de césped!—
—¡Es lo único que puedo hacer desde aquí!—
—¿Qué rayos te pasa? ¿Qué quieres?—
—¿Cómo es posible que Haru esté sola?—
—¿Cómo que sola?— ante el reclamo del guardián del sol, Hayato se preocupó —¿no se supone que estarías con ella?—
—Acabo de enviarla a su casa… pero no me refiero a que este acompañada. ¡No le hablas para nada!—
—Eso es algo que a ti no te importa, friki del boxeo—
—Déjate de tonterías, Gokudera, estoy hablando en serio— el tono de su voz había cambiado, el italiano se dio cuenta de la importancia de lo que su amigo le reclamaba, había enojo y preocupación en su voz, no era la exaltación de la adolescencia —entiende… aunque tengan años de conocerse y aunque digas que ella sabe como eres, las cosas pueden cambiar—
—Pero…—
—Sí, ya sé que dirás que sólo es una semana pero aún así, Haru merece que le llames de vez en cuando, no sólo un mensaje de buenos días o buenas noches—
—Le mando mensajes a diario—
—¿Y la voz? ¿Crees que ella no quiere escucharte? ¿Tú no quieres escucharla?—
—Ryohei-san—
Cuando la situación lo ameritaba, Gokudera sabía tener respeto por quien lo merecía.
—Ya sabes que hay muchos chicos interesados en ella y sólo a alguien tan sobreprotector como tú se le ocurre hacer algo como esto—
—¿Es que tú no lo harías?—
—No tanto como lo haces tú. Además de que ella ni por enterada se da—
—Por eso lo hice… Miura es una despistada—
—Y lo será más si no le dices lo que pasa a su alrededor, deja que vea el mundo—
—Ja, no eres nadie para decir eso, acuérdate de tu época de secundaria— se burló el italiano con total obviedad, el exboxeador sólo se avergonzó
—Yo era joven en aquel entonces— con eso dio por terminado el tema
—No tienes de qué preocuparte, cabeza de césped; una vez que regrese haré cambios— aseguró
—No me digas— sonrió y habló retante —eso habrá que verlo—
—Te enterarás, conoces a Haru—
—De acuerdo. Bueno, te dejo, tengo labores que hacer y debo ir a ver a Hana—
—Yo tengo asuntos que resolver aquí. Adiós—
Una vez que terminó la llamada, el guardián del sol se dirigió a casa de su novia.
—Ese Gokudera… se complica la vida por gusto—
Mientras tanto, el italiano llegó a un pequeño local ubicado en una concurrida zona comercial.
—Buenas tardes. Llamé esta mañana preguntando por el grabado en joyería—
—Oh sí, en un momento viene el encargado, permítame— le dijo la joven que estaba en el mostrador y que se dispuso a ir a buscar a la persona indicada.
Mientras regresaba, Hayato se dedicó a ver observar las vitrinas del lugar, las cuales mostraban los trabajos que allí se realizaban así como pedrería y joyería variada. En eso estaba cuando le llamaron.
—Buenas tardes, joven—
—Oh, buenas tardes, quiero que me grabe unas letras en esto— le entregó una pequeña caja que abrió el señor y observó con detenimiento
—De acuerdo, pase y hablemos—
Y así, Gokudera siguió al señor a su oficina, llevando consigo la pequeña caja que presionaba con algo de fuerza.
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Listo el nuevo capítulo! Espero les guste y que me disculpen por la demora u.u el trabajo me ha absorbido un poco y pues se me había ido la inspiración para este fic pero todo indica que ya volvió, je…. Ya vamos a la mitad n.n
Karin-chan, espero y también te guste este capítulo, en lo personal, resultó ser de mis favoritos.
PczZitoO, ¿qué puedo decir? Es divertido hacer "sufrir" a Dino, jeje…. Es tierno como el sólo, jeje
El capítulo siguiente ya lo llevo avanzado, espero no demorar tanto en subirlo, pero de que termino este fic lo termino! =)
Nos vemos en la próxima entrega, muchas gracias por seguir esta historia.
Saludos y que estén bien!
P.D. Al final, tampoco estuvo tan largo... gomen u.u
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