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Día 5: Viernes
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Finalmente, era el último día de exámenes y el regreso de Gokudera estaba más cercano.
Haru había llegado temprano para su clase, faltaban quince minutos para que éstas empezaran por lo que decidió sentarse en las escaleras para mandarle un mensaje a Gokudera. Estaba tan concentrada en ello que no se percató de que uno de sus profesores la estaba observando y que se acercaba a ella.
—Miura-san— le llamó con voz suave pero divertida, ella no pudo dar un leve grito y sobresaltarse
—Kato-sensei—
—No deberías estar tan abstraída— sonrió divertido
—Lo siento… mandaba un mensaje— estaba nerviosa, era la primera vez que hablaba con ese profesor fuera de clases
—¿A tu novio?— ella sintió sonrojarse —es ese chico de cabellos grises ¿verdad?— ella bajó su mirada para intentar ocultar su rojo rostro.
El profesor la veía con diversión, no quería aprovecharse de ella pero le resultaba divertida la forma en que reaccionaba.
—No tienes porqué sentirte apenada, a tu edad es normal que tengas un novio, eres joven y bella—
—P-profesor…— no sabía que decirle, se sentía atrapada en una travesura
—Ya está por comenzar la clase, será mejor que entres—
—Sí pero… no es su clase, profesor—
—Lo sé, sólo pasé por este edificio y como te vi tan concentrada y sonriente pues… quise hablarte—
—¿Concentrada y sonriente?— se levantó de donde estaba y caminó en compañía del profesor
—Así es, me preguntaba si cada que le escribes mensajes a ese chico pondrás esa mirada—
—No lo sé… pero ¿cómo es que conoce a Hayato-kun?—
—Oh, algunas veces él viene por ti ¿no es así?— ella asintió —los he visto platicar e irse juntos y he visto como se miran— le dijo en tono de complicidad
—¿Qué quiere decir con eso?— esta vez ella no ocultó su sonrojo total
—Jajaja, nada malo, Miura. Sólo puedo decir que desde lejos se ve que tú lo quieres mucho—
—Bueno…— la curiosidad invadió a la castaña —¿y él? ¿Qué me dice de Hayato?—
—Sobre él…—el adulto pareció meditarlo un poco —no es bueno hablar del ausente—
—¡Me va a dejar con la duda, no es justo!—
—Hay muchas cosas que no son justas en este mundo— se detuvieron frente al salón de la castaña —vamos, entra ya—
Ella obedeció, hizo una leve reverencia y camino hacia su asiento viendo a momentos al profesor. Era extraño, ese maestro no solía hablar con sus alumnos, su forma de ser era accesible pero no era platicador y, si llegaba a conversar con algún alumno era sólo de la materia en cuestión, nunca de asuntos personales. Haru se preguntaba si la expresión de su rostro habría sido tan extraña que orilló a ese maestro a hablarle.
Por su parte, el profesor continuó su camino sin rumbo llevando una sonrisa en los labios… una sonrisa que nunca solía abandonarlo.
Llegando la tarde y habiendo terminado las clases, Haru caminaba por su escuela son mucho cuidado, no sabía porqué pero no quería encontrarse con ese profesor de nuevo; no le caía mal pero algo le decía que no debía acercarse mucho a él, no sentía segundas intenciones en su persona pero tenía un aura un tanto maliciosa, le daba un poco de miedo, le hizo recordar un evento de su adolescencia.
Logró llegar a la salida sin ser interceptada por dicho maestro, pero cuando estuvo a punto de salir del recinto vio a unas compañeras de su clase platicando, quiso saludarlas y cuando estuvo a punto de hacerlo escuchó la conversación de esas chicas.
—¿No creen que es una atrevida?— preguntó con evidente molestia una chica castaña de largos cabellos
—Por supuesto. Doy por hecho que se hizo la inocente— otra castaña de cabello corto también se quejaba
—Y todavía llega muy sonriente al salón… claro, no está el novio y ella se busca otro— esta vez, una chica de cabellera roja se expresaba
Haru se quedó quieta en su lugar, sentía que no debía acercarse a ese grupo, intuía a quien criticaban.
—Lo bueno es que ya estamos por terminar la carrera. No sé si soportaría verla otro año, ya han sido muchos— la castaña de cabello corto se dio cuenta de que Haru las veía y era seguro que las escuchaba, sonrió confiada y continuó hablando con sus amigas.
—No sé porque se cree tanto; no se arregla bien y se comporta como una tonta—
—Yo digo que finge ser inocente y en realidad es una devora hombres, ya ven como le sonríe a los chicos— destilaba la envidia en las tres chicas
—Y el novio que tiene hasta a de ser su pariente y sólo lo trae para presumir—
Miura bajó la mirada, de sobra sabía que esas chicas no la querían y no ocultaban su desagrado por ella.
—El tipo a de ser como ella: bonito y sin cerebro— cuando escuchó eso Haru se sorprendió e indignó
—Lástima del cuerpo que se carga… tiene buena presencia pero estar junto a Miura lo perjudica—
—Quizá el sólo quiere jugar… ya saben, capaz que ella se deja— y rieron en complicidad, eso terminó por irritar a la chica, caminó a grandes zancadas hasta llegar al grupo de esas chicas
—¡Si tienen algo en mi contra díganmelo a la cara!— el grito de la castaña sorprendió a las tres chicas, incluso a la que la vio acercarse pues no creyó que les fuera a gritar
—¡Miura!—
—Ya sé que no me soportan y no me importa pero… ¡No se atrevan a hablar de Hayato sin saber!— estaba roja y evidentemente molesta —No hablen lo que no saben— acto seguido se dio media vuelta y se marchó del lugar, las chicas no lograron decirle nada y reaccionaron hasta que escucharon unas voces a sus espaldas.
—Esa chica es divertida— ellas voltearon y vieron a cierto profesor que estaba acompañado por dos chicos
—Parece que tiene carácter— comentó un chicho de cabello negro azulado
—Ella puede cuidarse sola por lo que veo, no necesitamos estar aquí— escupió las palabras un chico rubio y de mirada felina
—No digan eso, recuerden que es divertido observar el comportamiento humano, ver sus fortalezas y debilidades—
—Si tú lo dices, Mukuro-san— respondió el chico de rasgos felinos al tiempo que empezó a caminar hacia la salida de la escuela —Me voy, tengo trabajo en la veterinaria por donde ella vive—
—Yo también me marcho, debo llevar unos documentos a un cliente que vive por el camino que ella tomó—
—Chikusa, Ken y tú se han adaptado muy bien a la sociedad— ambos caminaron unos pasos pero el "profesor" se detuvo unos momentos
—Cierto, hay cosas que ustedes deben olvidar— caminó hacia las chicas de forma decidida y estando frente a ellas uso sus habilidades para hacerles olvidad el momento vivido —sólo tienen que recordar que no deben molestar a Haru Miura, porque de hacerlo, les pueden caer muchas bombas…por lo menos—
Después de hacer eso, los dos chicos salieron de la escuela.
—Esa chica debe ser muy importante para que hiciéramos esto, Mukuro-san—
—Hmm… pues no es importante para mí, pero todos tenemos cosas importantes— mientras hablaba, el "profesor" dejó esa apariencia para tomar la de un joven alto de tez morena y largos cabellos color violeta —yo sólo hice esto porque es una forma de seguir en contacto con el joven Vongola, ceo que para él y para el guardián de la tormenta esa niña es importante… y veo que el guardián tiene unos gustos un tanto peculiares—
—Estoy de acuerdo—
Y continuaron su andar, mientras tanto, en la capital de Italia, Gokudera estaba por terminar sus deberes encargados, sólo una visita más y todo estaría arreglado.
—Las relaciones con las otras familias están mejor de lo que esperábamos, el décimo puede estar tranquilo, ha hecho un gran trabajo; pero aún así le diré que debemos venir al menos dos veces al año, no podemos dejar que todo el trabajo se vuelva a acumular—
El italiano caminaba por los barrios locales visitando a una que otra persona clave en cada zona, tenía que dar los mensajes y saludos que Tsunayoshi les enviaba si quería que las demás familias respetaran al décimo líder de los Vongola que Gokudera tanto apreciaba.
—Terminé a buen tiempo— consultó su reloj; buscó una sombra y revisó un mapa que llevaba consigo, los subordinados le decían que viera el mapa digital pero él hizo caso omiso y prefirió el mapa clásico y sabían que cuando el italiano se aferraba a una idea era imposible hacerlo cambiar de opinión, por tanto, sus ayudantes ya no insistieron más.
—No estoy tan lejos de la estación, caminaré e iré a recoger la caja, el sujeto de allí dijo que hoy los tendría listos— guardó sus cosas y observó sus manos con detenimiento —nunca creí que llegaría el día en que los usaría— sonrió levemente y emprendió su camino —Hay buen clima en Italia en estas fechas, traeré a Haru sin duda—
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Listo el nuevo capítulo! Espero y les guste, ya estamos por llegar al final de esta historia, gracias por seguirla n.n me pregunto si ya se habrán dado cuenta de lo que Hayato planeo para esa semana y lo que está haciendo en Italia.
Si se animan, dejen un review, saben que éstos son bien recibidos y eternamente agradecidos.
Nos vemos en la próxima entrega de esta historia, saludos y que estén bien!
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