El dibujo de la muñeca
"…el desafió a todos los dioses, no le bastó la inmortalidad y decidió retar a la vida…"
Llevaba varios días sin sentir ese deseo incontrolable de regresar a casa y encerrarse en su habitación "si es que alguna vez esas emociones fueron mías". De camino al instituto Jun reflexionaba sobre la conversación que había tenido la noche anterior; aun no terminaba de aceptar la idea de que los recuerdos que tenía no le pertenecían, pero empezaba a creer que más de uno le guardaba secretos. La mayor prueba fue el dibujo encontrado en su viejo block, allí pudo constatar que el hecho de conocer a las hermanas rosenkreuz el mismo día que decidió volver a clases no era ninguna coincidencia.
A mitad del camino se encontró con Tomoe, quien para sorpresa de Jun solo se limitó a saludar. Al igual que él venia ensimismada, sumergida en sus pensamientos; Jun por su parte decidió dejar las cosas así y no empezar conversaciones que solo pudieran empeorar su estado de ánimo. Al llegar al instituto se encontraron con las hermana Rosenkreuz , los jóvenes se saludaron de una manera muy fría; el ambiente alrededor de ellos se mostraba muy hostil y daba la sensación de que todos explotarían en cualquier momento, pero antes de que alguien dijera algo mas Suiseiseki y Tomoe dejaron al resto y se dirigieron al salón de clases.
-comprendo que Suiseiseki esté disgustada-Comentó Kanaria- pero no sé cómo pudo poner a Tomoe de su lado.
Jun no se habría percatado si Kanaria no lo hubiera comentado. Su mente gravitaba entre preguntas y temores, pero aun así estuvo de acuerdo con Kanaria. Hasta hace pocos días la delegada y su compañera no podían si quiera encontrarse de frente sin que eso representara un enfrentamiento verbal, pero ahora parecían haberse convertido en las mejores amigas del mundo, tanto como para ignorar al resto e irse juntas.
-Esta tarde tendremos una reunión en la casa-dijo Shinku disolviendo el ambiente tenso que había- Deseo que estés presente, Jun.
El joven frunció un poco el ceño y los labios pero asintió. Cuando las jóvenes se disponían a ir a su salón de clases Jun llamo a Shinku.
-¡Shinku! Necesito hablar contigo a solas-
-después de la reunión podremos conversar- respondió ella con un rostro que no reflejaba emociones.
Sentado en su puesto en el salón de clases, Jun veía a su profesora mover sus labios pero no podía escuchar nada de lo que decía. El joven se encontraba perdido; se sentía fuera de lugar; como si hubiese usurpado la existencia a alguien más. Pero se pudo percatarse de que no era el único con problemas. Las expresiones de Tomoe y Suiseiseki le indicaban que algo también andaba mal con ellas "y que se supone que haga si no soy capaz de solucionar ni siquiera mis propios problemas" pensó al verse impotente ante la situación actual. Sacó su celular y disimuladamente se puso a escribir un mensaje.
: ¿Cómo sabias lo del dibujo en el block?-envió el mensaje sin esperar pronto una respuesta pero para su sorpresa le contestaron al instante.
R.G.: Hay muchas cosas que sé. Pero lo realmente importante aquí es no sabes nada Jun sakurada.- en ese momento Jun estaba consciente de que no podría refutar eso.
: ¿hay alguna forma de que nos encontremos?
R.G.: Todo a su debido tiempo. Por ahora intenta ver por ti mismo que es lo que está pasando, pero te daré una pista: Omnia in duobus. Duo in uno. Unos in Nihilo. Y sin embargo en algún momento habéis visto ocho.
: qué demonios significa eso- Tras enviar este mensaje Jun guardó el celular, sabía que ya no habría respuesta. Echó un vistazo a Suiseiseki y luego a Tomoe, ambas chicas parecían tan sumergidas como el en su propios problemas; agachando un poco la mirada cerro por un momento sus ojos y tras un largo suspiro se dedicó a pensar en el último mensaje que le fue enviado, sin embargo el final de las clases llego sin siquiera tener alguna remota idea sobre lo que le habían dicho. Jun se paró de su asiento y Suiseiseki y Tomoe se reunieron con él.
-Sakurada, Suiseiseki me contó que hoy tendrías una reunión en su casa, así que creo que lo mejor es dejar por hoy las tutorías.- la delegada se notaba algo consternada, y a Suiseiseki la ira se le reflejaba fácilmente "soy un fracaso como persona" pensó al decidir no intentar ayudar a sus compañeras. Las dos jóvenes salieron del salón y Jun también se retiró en busca de Shinku.
Encontró cerca de la entrada a Kanaria hablando con Souseiseki y Shinku, allí la limusina ya esperaba por ellos. "si esto fuera un galge como lo planteó Chadi ¿Dónde está mi save point?" se preguntó mientras se dirigía a la limosina con las chicas.
-relájate un poco senpai- comento Kanaria sonriendo.
-es fácil para ti decirlo, no eres a quien van a examinar como un animal-
-Jun- Shinku lo miró a los ojos cuando lo llamo- la persona que veraz es uno de los más interesados en que aprendas todo cuanto puedas de alquimia, así que te pido que estés concentrado y trates de responder todas sus preguntas- "genial aparte de ser observado también será un examen" pero no ganaba nada reprochándole a Shinku.
-si, como quieras- respondió de manera apática. Por un momento pensó en hablar con ella, pero decidió esperar a estar a solas.
-pero senpai. No creas que se te hará un examen- al parecer Kanaria notó sus nervios e intentó calmarlo un poco- El señor Weiss es una persona amable lo único que le interesa es encontrar un discípulo.
-¿un discípulo?-aquello había llamado la atención de Jun.
-así es. Mis hermanas y yo somos herederas de la casa Rosenkreuz, una familia antigua que trasmite sus enseñanzas de alquimia de generación en generación. Lo mismo ocurre con la familia Fausset y la familia Weiss. La familia Fausset tiene como descendiente a Odile a quien conociste en días anteriores; pero la familia Weiss no tiene herederos actualmente, y su último representante es un hombre de casi sesenta años, ya sabrás porque está interesado en encontrar un discípulo.
-Bien. Pero lo que realmente me gustaría saber es porqué yo.
-tendrás la oportunidad de preguntárselo a él en persona- respondió Shinku de una manera un tanto cortante- Jun tus avances en alquimia han sido escasos; no has desarrollado habilidades ni has mostrado cualidades a la hora de las practicas. Pero no se puede negar que tienes habilidades en lo relacionado al mundo de los sueños, creo que deberíamos centrarte por ese lado y procurar desarrollar tus actitudes en ese campo.- Jun no entendía nada acerca de ese famoso "mundo de los sueños" como ellas llamaban al lugar donde un par de veces se había encontrado con Elizabeth, lo único que comprendía era que no era algo que el deseara conocer, solo era llevado allí. A veces se preguntaba si Elizabeth se manifestaba cuando las rosenkreuz lo requerían, después de todo el par de encuentros que ha tenido solo han sucedido con algunas de ellas a su lado y siempre que ellas tenían algún problema. Lo siguiente que Jun tuvo que soportar fue un sermón de cerca de media hora hasta que llegaron a la mansión.
Cuando bajaron de la limusina los recibió una de las doncellas que atendían la casa. Ella les informó que el señor Weiss los esperaba en el despacho. Kanaria le dio unas últimas palabras de ánimo a Jun y luego volvió a montar en la limusina, al parecer tenía un encuentro pendiente. Jun creyó que todas las hermanas estarían presente pero al parecer solo estarían Souseiseki, Shinku él y el visitante reunidos. Cuando llegó a al despacho vio a un hombre de unos treinta y tantos años sentado en el sillón, a la derecha del escritorio frente al sillón se encontraba Souseiseki, Shinku y él se pararon frente al escritorio.
-Sakurada Jun, ¿no es así?- el hombre sentado tras el escritorio tenía una sonrisa en su rostro y daba la impresión de ser una persona amable, aun así Jun no respondió.
-lamento la descortesía- comentó Shinku- pero no sabe reaccionar ante algunas situaciones y suele tener bloqueos en esos momentos.
-¡Vaya!, un tanto curioso. Por favor no te alteres, lo único que en verdad me interesa es conocer acerca de ti un poco.- el sujeto se puso de pie y posando una mano sobre el lado izquierdo de su pecho se presentó- mi nombre es Raymond Weiss. Para empezar ¿Por qué no se ponen cómodos?- Jun y Shinku se sentaron frente a él en un par de sillas, Souseiseki siguió de pie junto al escritorio. Jun no pudo disimular la cara de asombro ante la presentación del hombre, según había escuchado se trataba de un señor de casi sesenta años, pero el sujeto que estaba ante el no superaría los cuarenta bajo de ninguna manera.
-es común que tengas esa expresión- comentó Souseiseki con un esbozo de sonrisa- pero recuerda que en la alquimia la eterna juventud es una de las metas.
-quiere decir que usted…- Jun dejó el comentario a medias esperando a que lo terminaran.
-en efecto, poseo eterna juventud. Aunque si he de ser sincero solo es en apariencia. Ya no poseo la misma vitalidad de joven y soy más de gustos de hombres de mi propia edad. Pero dejemos esos temas a un lado, que en algún momento serás capas de tales proezas. Por ahora me gusaria saber que has aprendido.
Tal como Shinku le había sugerido en el viaje, habló un poco del mundo de los sueños y sus visiones acerca de Elizabeth, al parecer era algo que Weiss deseaba escuchar.
-Ya veo. Como te habrás dado cuenta, no es fácil poder entrar al mundo de los sueños. Pero gracias a ti la pequeña Hinaichigo y Kanaria han logrado entrar y conocer a Elizabeth.-
-señor Weiss, Elizabeth…-
-Elizabeth es alguien que ha estado atada a la familia Rosenkreuz por generaciones. Sin embargo ella en algún momento tuvo un cuerpo físico y fue una joven prometedora como tú. Dice la historia que fue un miembro de la familia Weiss, durante su vida fue amiga de una niña de la familia Rosenkreuz, con la cual compartió un lazo emocional tan importante que prácticamente se consideraban hermanas; pero, por diversas razones, la joven perdió su vida y quedó atada a la familia rosenkreuz. Desde entonces cada cierto tiempo un miembro femenino de la familia puede verla y hacerse amiga de ella. Sin embargo, no solamente se ha encontrado con dos miembros de la familia rosenkreuz, también ha tenido contacto contigo, ningún hombre había podido verla y la pregunta sería…-
.Porqué querría ella acercarse a mí. Creo que estoy con dudas mucho más grandes y no había pensado acerca de eso- en realidad era muy poco lo que Shinku le había revelado sobre Elizabeth a Jun, por ende no se había podido plantear muy bien la situación tal como Weiss lo exponía- bien, pero aún estoy con la duda ¿Cómo podrían saber ustedes que Elizabeth se acercaría a mí si nunca había experimentado algo como esto?
-creo que hay cosas que ignoras, Jun. Pero me parece que no soy con quien debas hablar del tema. Por otra parte me gustaría que aprendieras un poco más sobre alquimia, veraz en el camino que hay muchos temas fascinantes y creo que ya tienes definida cual será tu especialidad- Weiss sonreía mientras hablaba, daba la impresión de ser el más emocionado con la idea de que Jun avanzara en su camino.
-Daré todo mi esfuerzo por mejorar- Respondió Jun al ver que la confianza que le depositaba aquel sujeto sin siquiera conocerlo.
-me alegra escuchar eso. Pronto debo regresar a Alemania, pero en cuanto pueda organizar mejor mi agenda me asentaré unos meses en Japón y podré ayudarte en todo cuanto pueda. Por ahora creo que Suiseiseki podría guiarte un poco en el conocimiento que la familia Weiss tiene.
-será un gusto poder instruir a Jun- respondió la Joven parada ante al lado del escritorio.
La conversación cambió de rumbo drásticamente, adentrado a temas como el tipo de empresas que las tres familias manejaban, un poco de historia familiar, y temas que Jun no iba a comprender a poco plazo. La tarde finalizó y Weiss invitó a Jun a que pasara la noche en la mansión. En un principio el joven lo rechazó, pero ante la insistencia de este Jun se vio obligado a aceptar.
Después de la cena Weiss le mostró algunos cuadros que tenían en el living pero hubo uno que llamó la atención de Jun básicamente por que había visto esa misma imagen la noche anterior en el libro que Hinaichigo le regaló.
-el príncipe en el Jardín-Comentó Weiss al ver la fascinación del joven por el cuadro- es una de las obras más importantes que permanece en posesión de la familia rosenkreuz; aunque esta solo es una copia, el original está en la mansión principal de la familia.
Durante un rato más Jun acompaño al señor mientras este le iba mostrando otras obras que había en otras habitaciones de la casa. Pero en cierto momento Weiss mencionó que ya estaba algo casado por lo que debía retirarse a dormir. Una de las doncellas llevo a Jun hasta la habitación que le fue asignada y le entregó un pijama para que pasara cómodo la noche. Jun se recostó en la cama fijando su vista en el techo para pensar un poco; el encuentro con el famoso conejo blanco había sido más simple de lo que suponía, además había entendido cuales eran sus verdaderas intenciones con él.
Desvió un poco la mirada y pudo ver que había un cuadro colgado en una de las paredes de la habitación. En él, se podía ver a un hombre arrodillado sobre su pierna izquierda; rodeándolo, estaban diez mujeres, todas con objetos en sus manos. Pudo distinguir una con una balanza, otra con una espada, otra tenía un látigo; pero la que más llamó su atención fue la que se encontraba frente a él sujeto arrodillado. Una hermosa mujer con cabellos dorados, tenía en su mano una corona; y al parecer, estaba por ponerla en la cabeza del sujeto.
-es conocida como la coronación- dijo Shinku al ver a Jun tan concentrado en el cuadro, aunque el no supo en que momento ingresó a la habitación- Aunque un libro antiguo dice que el nombre real que puso el autor fue el ungido. Es el cuadro de un antiguo rey que tuvo varias esposas, todas las que aparecen en el cuadro. Todas ellas representan alguna virtud que deben desarrollar un alquimista.
Jun se sentó en la cama; había olvidado completamente que tenía una conversación pendiente con Shinku, pero al parecer ella no lo había olvidado.
-¿Qué era eso que querías hablar conmigo en privado?- dijo Shinku sentándose a su lado. Jun se mostró tanto nervioso al tenerla tan cerca, pero debía aprovechar la oportunidad para encontrar respuestas.
-Shinku. Hasta donde mi memoria me permite recordar, a todas ustedes las conocí la mañana en que fueron transferidas al instituto- se paró un momento para buscar su block de dibujo en su maleta, y tras pasar algunas páginas, se lo dio a Shinku- pero creo que tú y yo ya nos habíamos encontrado antes de que eso sucediera.
Shinku sonrió al ver el dibujo que le mostró. En él se veía una muñeca recostada en un sillón con los ojos cerrados; sin embargo, el rostro que poseía la muñeca fue fácilmente reconocido por ambos. Aquel dibujo era una hermosa versión de Shinku.
