Volviendo a empezar

"la vi allí de pie, con su hermosa cabellera negra mientras sus ojos se posaban en el libro que sostenía entre su mano; su expresión frágil, atraía completamente mi corazón."

"estaba allí sentada debajo del árbol viendo el ocaso, el brillo de su cabello parecía reflejar el sol. Temí en aquel instante que al partir el sol, ella se desvaneciese con él"

Jun había quedado mudo ante el relato de Shinku. La joven le había contado como se habían conocido el año anterior y algunas cosas que habían pasado en esos momentos; aunque, como ella le confesó, había detalles que omitía a la espera de que él pueda recordarlos.

Jun se levantó y caminó hasta pararse frente a la ventana, la abrió con la esperanza de que la brisa nocturna pudiera darle algo de tranquilidad; pero se encontraba totalmente perturbado ante la idea de usar una personalidad que no era la suya, ya no estaba tan seguro de ser siquiera Jun sakurada.

Recordó el día que regresó al colegio; su encuentro con cada una de las hermanas rosenkreuz; la aptitud que había tomado frente a ellas y Tomoe; la valentía con la que había afrontado cada una de las ilusiones; los extraños encuentros con Chadi y el emisor de los mensajes "debí haberlo sospechado desde un principio-pensó a mientras las imágenes pasaban por su cabeza- era imposible que de un momento a otro me llenara de valor para afrontar todo ese tipo de situaciones"

-Jun - Shinku se levantó para ponerse a un par de pasos de él- creo que será más difícil de lo que creí el que afrontes esto-"y no te imaginas cuanto" pensó sin darle la cara a la joven- pero deseo que recobres todos los recuerdos de lo que vivimos hace un año. Hay algo en lo que aún no piensas. Puede que lo que Kanaria y Hinaichigo recuerden sobre el encuentro con Elizabeth difiera de lo que tú recuerdas en varios detalles.

Esto hizo reaccionar a Jun. En su momento no le dio importancia a lo que había dicho Hinaichigo, pero según Shinku, la pequeña afirmaba que fue él quien la besó, no al revés como Jun lo recordaba.

-Kanaria también nos contó su experiencia, pero me gustaría escuchar tu versión- Jun lo pensó por un momento, pero decidió contarle todo lo que vio en el sueño sin omitir detalle, aunque no se separó de la ventana ni le dio la cara en ningún momento.

-ya veo- prosiguió ella tras el relato del joven- aunque son detalles, tu historia también tiene algunas diferencia con la de Kanaria. A grandes rasgos no son nada importante, pero me gustaría saber el porqué.

Jun no contesto, estaba cerca su límite; tenía un nudo en la garganta que lo oprimía, sentía sus ojos llorosos y la nostalgia lo invadió completamente. Aun así pudo escuchar cuando Shinku dio un par de pasos más cerca, luego sintió que la joven recostó su espalda contra la de él. Shinku era pequeña, eso era que él tenía en mente desde que la vio; pero en aquel momento la sintió demasiado pequeña. Cuando ella apoyó su cabeza contra su espalda, surgieron ciertos sentimientos que le pedían protegerla, algo lo colmaba de valor y una voz en su interior le decía "todo estará bien".

-¿sabes, Jun?- dijo ella con una voz demasiado suave- hace un año estuvimos en una posición similar poco antes de ver a Elizabeth. En aquella ocasión pese a lo que pasábamos me decías que todo estaría bien; me pregunto si de aquello también habrá diferencia entre lo que yo vi y lo que tu viste- Shinku guardó silencio y estuvo en esa posición un par de minutos más- por favor intenta recordarlo.

La joven se separó de él, y de forma un tanto lenta, salió de la habitación. Jun se quedó allí, con su vista hacia el frente si ver nada en específico; "dime, jun. ¿Cuándo la conociste era igual de odiosa?; ¿qué pensabas cuando ella llegaba a tu casa por las tardes?; ¿qué fue lo que vieron cuando se encontraron con Elizabeth? ¿Qué era lo que sentías por ella?" sus pensamientos iban dirigidos al joven que creyó ser en algún momento, no al que era en ese instante. Sus emociones chocaron, y por fin, sus ojos cedieron ante el dolor. Su boca no emitió sonido alguno, su cara no mostró cambio en sus expresiones; pero de sus ojos empezaron a brotar pequeñas lágrimas de forma continua que rodaban por sus mejillas. Lloro por un rato allí en la ventana, no esperaba que esto calmara su dolor, pero sentía que así podría desahogarse un poco. Más tarde se retiró de allí para irse a dormir.

A la mañana siguiente se despertó desubicado al ver el cuarto extraño donde se hallaba, pero rápidamente recordó que había dormido fuera de casa. Se sentía un poco más calmado tras lo sucedido la noche anterior, aun así le parecía que el solo hecho de hacerse llamar sakurada Jun era una mentira. Cuando se alistaba para ir al instituto una de las doncellas llamó a su puerta para avisarle que pronto estaría el desayuno. Cuando terminó de vestirse bajó al comedor donde encontró a todas desayunando. Cuando ingresó, todas clavaron su vista en él cosa que lo incomodó mucho.

-buenos días a todas- dijo para no sentirse tan amedrentado.

-buenos días- respondieron ellas de forma dispareja. Una de las doncellas hizo una pequeña reverencia y le indicó su lugar en la mesa. Shinku estaba sentada a la cabeza de la mesa; a su lado derecho estaban Hinaichigo, Kanaria y Suiseiseki; a su izquierda se encontraban Souseiseki, Suiguintou y Odile. Jun fue sentado junto a Suiseiseki. Las doncellas sirvieron el desayuno y las chicas ofrecieron una pequeña acción de gracias.

-¿no esperaremos a el señor Weiss?- preguntó Jun al verlo ausente.

-se fue muy temprano. Al parecer tenia cosas importantes que atender- Odile fue quien respondió a su pregunta- por lo que veo, todas tendremos una semana un poco agitada.

Jun no entendía a que se refería con eso, pero esperaría a que le contaran lo que sucedía. El desayuno se mostró muy pacifico para estar tantas personas presentes. Pero comprendía que todas tenían sus pensamientos dando vuelta en sus asuntos. Tras terminar el desayuno Odile y Suiguintou fueron las primeras en levantarse de la mesa, tras disculparse con los demás se retiraron del comedor. Shinku urgió a Hinaichigo para salir hacia la escuela, ella en persona acompañaría a su hermana; también apremió a Jun para que las acompañaran.

Al salir de la mansión una limusina ya estaba esperando por los tres. Shinku se sentó junto a Hinaichigo y Jun frente a ellas; La pequeña sacó un block y se lo pasó Jun.

-Jun, Shinku me dijo que a ti se te da bien dibujar ¿me podrías decir, que te parecen los míos?- El joven comenzó a mirar los dibujos de la pequeña, quien estaba a la expectativa de lo que dijera. A pesar de ser retratos algo infantiles como un gato sobre un tejado de una calle cualquiera, o unos niños jugando en el parque, Jun no podía negar que Hinaichigo se tomaba muy enserio el dibujar "más que algo echo como hobbies, parece la mano de un profesional" pero vio un dibujo que le llamo la atención.

-retrataste a Elizabeth- la imagen mostraba a la pequeña dormida a la sombra del gran árbol que vieron en aquel sueño, Hinaichigo asintió alegremente.

-cuando volvimos hice varios dibujos de las cosas que vi… aunque no todos están en este cuaderno- Hinaichigo bajo un poco la voz al decir la última parte, al parecer sentía algo de vergüenza; Jun creyó tener una idea de lo que podría ser.

-te quedó muy bien el dibujo- reconoció Jun, la pequeña sonrió al ser alagada-aunque, la cara de Elizabeth revela algo de melancolía.

La pequeña bajo un poco la mirada un con algo de tristeza, muy tarde comprendió Jun lo que en realidad había pasaba por la cabeza de Hinaichigo "lo sintió. Aquella vez pudo sentir la soledad de Elizabeth". Shinku, quien se había mantenido ajena a la conversación, le dio un suave abrazo a la pequeña.

-no debes preocuparte por ella- le dijo- no será la última vez que la veas, recuerda que es alguien que siempre ha estado y estará con nosotras.

La pequeña le dedicó una suave sonrisa a su hermana y le correspondió el abrazo "así que puedes mostrarte sensible hacia tus hermanas si te lo propones" pensó Jun al verla ser tan considerada con Hinaichigo.

Cuando dejaron a Hinaichigo en la escuela, la limusina se encaminó al instituto. Por un rato viajaron en silencio viendo la calle por la ventana. Jun se encontraba muy avergonzado por lo sucedido la noche anterior, y al parecer, Shinku estaba muy concentrada en sus asuntos "puede que sea a lo que se refería Odile"

-Jun creo que ya sabias que somos siete hermanas ¿no es verdad?- le preguntó Shinku con una voz un tanto monótona.

-Sí. Si mal no recuerdo la única que aún no he conocido es la menor. Kirakishou creo que es su nombre-

-Así es. Pero pronto la conocerás. Padre nos ha enviado un mensaje en el que nos dice que la enviará a estar un tiempo con nosotras. Pero antes de eso algunas de nosotras tenemos algunas tareas que cumplir.

-¿hay requisitos para que tu hermana pueda venir a verlas?- Preguntó un tanto confundido.

-no es eso. Estas tareas están más relacionadas con deberes para con la familia. Por ejemplo Kanaria debe relacionarse con los contactos de padre aquí en Japón. Souseiseki tiene una tarea similar y Souseiseki debe volver a Alemania para traer un "tesoro familiar" por decirlo de alguna forma. Sin embargo, ahí es donde me gustaría pedirte un favor. No me agrada la idea de que Suiseiseki vuelva sola en estos momentos ya que el viaje durará una semana y será demasiado tiempo encerrada en sus pensamientos.

- y deseas que yo la acompañe- comentó Jun.

-No, ni loca te dejaría a solas tanto tiempo con alguna de mis hermanas- "tenme un poco más de fe" pensó al ver la actitud agresiva de Shinku- me gustaría que Kashiwaba la acompañara. Al ser amigos desde pequeños creo que no te será muy difícil convencerla de acompañarla.

-No creo que sirva de mucho pero intentaré hablar con ella- no creía muy complicado que Tomoe accediera, pero lo más probable es que su familia pusiera inconvenientes; aunque nada que no pudiera ser arreglado con el apellido Rosenkreuz.

-otra cosa que me gustaría pedirte. Como te diste cuenta Hinaichigo se ha mostrado muy triste desde que conoció a Elizabeth, me gustaría que pudieras pasar algún tiempo para distráela. No me agrada mucho la idea de dejarla en tus manos, pero creo que lo mejor para ella será distraerse un poco.

-creo que podré lidiar con eso- el tono de voz de Jun se mostraba un tanto resignada.

-¡pero…!-la voz de Shinku paso de sonar monótona a una más severa- no creo que sea necesario recordártelo, aun así, te sugiero ser un poco más cuidadoso a la hora de acercarte a mis hermanas. Dicho de otro modo, aun estaré al pendiente de que no te propases con alguna de mis hermanas.

Jun puso una cara un tanto amarga ante la advertencia de Shinku. Aunque ya estaba acostumbrado a las palabras duras de Shinku, esperaba que tras el acercamiento de la noche anterior la relación entre los dos se tornara un poco más cercana.

Cuando llegaron al instituto ya se encontraban allí Souseiseki y Kanaria. Al parecer Suiseiseki ya se había adelantado con Tomoe de nuevo al salón de clases. Jun se separó de ellas y también se dirigió al salón de clases, allí encontró a Tomoe y Suiseiseki hablando en su puesto. Ambas se mostraban un poco más tranquilas.

-buenos días- dijo Jun al acercarse a ellas.

-Buenos días- respondió Tomoe sentada en el puesto del joven. Jun acomodó su maleta pero la representante no daba señas de pararse pronto, por lo que tuvo que permanecer de pie.

-llegas a tiempo, Jun- dijo Suiseiseki con una sonrisa u n tanto maliciosa- le comentaba a Tomoe sobre el nuevo pupilo de la familia Weiss.

-No se habló nada de eso anoche- respondió el joven con la cara un tanto tensa.

-entonces es cierto que te quedaste a dormir fuera de casa. Has cambiado mucho en los últimos días Jun- le dijo Tomoe con una sonrisa pesarosa "creo que no soy el único" pensó al verla expresar sus emociones.

-Suiseiseki, Shinku me comentó que volverás por unos días a tu País-

-así es; debo traer un encargo de padre, aunque solo será viaje de una semana-

-bueno, hay algo que me gustaría preguntarles acerca de eso-

Jun les propuso la idea de viajar Juntas. Suiseiseki se mostró animada ante la idea, en cambio Tomoe se opuso desde el principio; sin embargo, ante la insistencia de los dos, Tomoe terminó cediendo. Al final Suiseiseki se ofreció para poder hablar con sus padres junto a ella, Jun tenía la esperanza que juntas pudieran convencerlos.

Sentado en su puesto en el salón de clases, Jun veía a su profesora mover sus labios pero no podía escuchar nada de lo que decía. Al igual que el día anterior se sentía desorientado; sin embargo, esta vez era distinto. Había decidido tomar esta noticia como un nuevo punto de inicio; si había podido cambiar hace un año como le contó Shinku, no veía porque no podría hacerlo otra vez así no estuviera seguro de quien era. A fin de cuentas, estaba seguro que eso saldría a flote tarde o temprano; por ahora solo debía seguir hacia el frente "Creo que es hora de ver hacia adelante".