La otra mitad del sol

"uno representaba el incesante deseo de rodar en el Samsara, el otro había optado por comer lo que portaba la mano de Enoc"

A Suiseiseki jamás le había agradado la idea de estar lejos de su gemela, sin embargo, pensaba que en estos momentos era lo mejor para las dos. La mayor de las gemelas había visto un cambio de aptitud de parte de su hermana desde la llegada del señor Weiss como una señal de que Souseiseki deseaba tener su espacio privado "no somos dos cara de una misma moneda" pensó recordándose que cada una tiene sus propias metas, sueños y deseos.

La joven cepillaba su cabello frente al tocador de su habitación mientras pensaba un poco en el viaje. En un principio le había desagradado la idea de volver sola a Alemania a traer "el tesoro familia"; pero logró relajarse cuando se hizo a la idea de que podía darse esta oportunidad para reorganizar sus pensamientos sobre su sentir hacia la historia de la familia. Esta tranquilidad se reforzó cuando Jun le pidió a Tomoe que la acompañara en el viaje, la delegada al principio se había negado, pero tras la insistencia del joven terminó cediendo. "convencer a sus padres fue lo realmente complicado" pero tal como había señalado Jun, usar el apellido rosenkreuz era la mejor estrategia posible, eso y hacer una pequeña mención sobre una posibilidad de que Tomoe estudiara en el extranjero. Pero fue sacada de sus pensamientos al escuchar que llamaban a su puerta.

-Suiseiseki, ¿puedo pasar?- preguntó Shinku al otro lado de la puerta.

- adelante, Shinku- la quinta hermana ingresó a la habitación.

-¿ya tienes todo listo para el viaje?-

-sí. Solo queda esperar que llegue la tarde- la peli castaña miró una leve sonrisa en su hermana, ella entendía muy bien ese gesto-no me despediré de ninguna, si es lo que quieres decir.

-no, sé que no te gustan las despedidas- Shinku se acercó a ella y la abrazó suavemente por la espalda mientras ella permanecía aun sentada. Este gesto de cariño sorprendió un poco a Suiseiseki, pero no desaprovechó la oportunidad de jugar un poco con ella.

-creo que te has vuelto más expresiva desde que conociste a Jun- le dijo con una sonrisa un tanto maliciosa.

-¿eso crees?- Shinku cuestionó la observación de su hermana ampliando un poco su sonrisa y cerrando suavemente sus ojos sin apartarse de ella.

-no es que lo creo, es algo que se nota mucho. Aunque no eres la única que ha cambiado desde que conoció a Jun. Hinaichigo y Kanaria se ven más seguras desde que lo conocieron; es fácil ver que Tomoe tiene cierto interés por él gracias a que son amigos de la infancia; y no olvidemos las constantes visitas a la casa de los sakurada por parte de Suiguintou-

-¿y tú? Eras muy mala para hacer amistades, pero ahora pareces que has aceptado la amistad de Kashiwaba sin objeción alguna- la peli castaña guardó silencio. A ella misma se le hace difícil creer que pudiera considerar a Tomoe como su amiga después de las constantes peleas que tenían ambas cada vez que se veían. Aun así, en estos momentos agradecía el poder tenerla a su lado en este viaje.

-¿hinaichigo ya salió?- preguntó Suiseiseki cambiando el tema para que su hermana no viera sus dudas.

-hace poco le permití salir, aunque ya estaba lista desde muy temprano. Como sabes es muy impaciente cuando se trata de Jun-

-Sé que es la única forma de que no pregunte por qué Tomoe no puede pasar con ella el día, pero me sigue preocupando que quede todo el día a solas con Jun- Suiseiseki seguía intentando provocar a Shinku pero esta se veía muy tranquila antes las puyas- eres muy aburrida, Tomoe ya hubiera caído en esas provocaciones- confesó finalmente la peli castaña desviando un poco la mirada.

-¿ese es el motivo por el cual quieres que vaya contigo en el viaje?-inquirió Shinku separándose un poco de su hermana sonriendo de forma un tanto malévola ante sus intentos de provocarla- aun así, ¿está bien que ninguna se entere de que viajaran juntas?

-no lo sé. Esa fue la petición que hizo Tomoe para viajar conmigo, no entiendo porque quiere eso, pero al ser algo tan sencillo no me pareció difícil aceptar.

-es algo extraño, pero como dices no hay problema con eso. Como sea, debes terminar de prepárate- Shinku se encaminó hacia la puerta pero se detuvo antes de salir- cuando regreses kirakishou ya estará aquí; nos volveremos a reunir de nuevo las siete.-

Suiseiseki no la vio, pero sabía que Shinku estaba sonriendo. Siempre ha sido una persona muy dada a querer ver unidas a sus hermanas, y este tipo de reencuentros la llenaba de ánimo. Terminó de prepararse y al revisar la hora se percató que ya había pasado más de media mañana, tomó su celular y le envió un mensaje a Tomoe para recordarle la hora de encuentro, luego decidió baja a desayunar aprovechando que a esa hora difícilmente se encontraría con alguna de sus hermanas.

A pesar de ser una persona muy calmada a la hora de actuar, Souseiseki no podía negar que en aquella ocasión se sentía nerviosa debido a la tarea encomendada por Weiss. La menor de las gemelas siguiendo las instrucciones de Raymond había conocido a Megu, una chica a la que debía dar su apoyo. Sin embargo la actitud de aquella chica le pareció un tanto enigmática; una sonrisa practicada, ojos inexpresivos, y una forma de hablar que le decía a Souseiseki que la joven podría tener algún tipo de trastorno mental. Aun así Weiss había confiado en ella para sacar a Tomoe del juego, y Souseiseki no se atrevería a discutirle esa decisión.

Se levantó un poco dubitativa y se preparó para salir, corroboró la hora y se percató que apenas había pasado media mañana, muy temprano para salir y muy tarde para el desayuno; aunque era mejor así, algunas de sus hermanas eran muy dadas a hacerle preguntas, y se consideraba muy mala para mentir. Bajó al comedor y encontró allí a Suiseiseki desayunando, su gemela se mostraba muy nerviosa, al parecer volver a casa le daba más duro de lo que suponía.

-buenos días- dijo Souseiseki sentándose frente a ella.

Buenos días- respondió la gemela levantando la mirada hacia ella.

Souseiseki sabía que ella le tenía cierto desprecio a Weiss, por eso desde que el había venido de visita ambas habían guardado su distancia la una de la otra. Sin embargo, no había motivo para mostrar hostilidad hacia su hermana y decidió aprovechar esta oportunidad para hablar un poco con ella.

-¿ya tienes todo listo para el viaje?-

-sí, solo queda esperar que llegue la hora- respondió Suiseiseki un tanto vacilante.

-ya veo. Creo que es muy bueno que hayas sido elegida para esa tarea, significa que padre tiene mucha confianza en ti- Suiseiseki no respondió, solo se quedó allí con la vista centrada en el plato frente a ella- sé que detestas estar sola, pero debes aprender a afrontarlo.

-No estaré…- Suiseiseki dudó por un momento antes de continuar- No estaré fuera durante mucho tiempo; me dijo Shinku que kirakishou vendrá esta semana, así que cuando vuelva volveremos a estar todas juntas- concluyó con una sonrisa un tanto forzada.

-eso quiere decir que padre en algún momento nos honrará con su presencia- dijo Souseiseki de manera sarcástica.

-ya se veía venir, después de todo parece el más interesado en Jun- "no, Weiss es el más interesado; aunque aun no comprendo por qué" Souseiseki no terminaba de creerse aquello de tenerlo como discípulo de la familia, aun así deseaba dejar que las cosas fluyeran- bueno, creo que todas estarán ocupadas en el trascurso del día; creo que no me podré despedir adecuadamente de ninguna.

-¿de verdad querías despedirte de alguna? Creo que eso no te lo crees ni tú misma- dijo Souseiseki y ambas rieron un poco de aquello.

-tú también estarás ocupada ¿no es así?-

-Sí. Debo ayudar a una compañera con una pequeña tarea que debe realizar-

- ya veo. Es bueno ver que también has hecho amigas aquí- comentó Suiseiseki con una suave sonrisa; aquello fue un golpe directo para Souseiseki, la menor de las gemelas sabia de la relación que se estaba forjando entre su hermana y la delegada "doy gracias porque Suiseiseki estará lejos cuando todo suceda" pensó para reconfortarse un poco.

Tras terminar su desayuno Suiseiseki iría un rato más a su habitación a esperar; Souseiseki por su parte saldría a encontrarse con su compañera. Las gemelas se vieron a los ojos un momento para luego darse un fuerte abrazo que se prolongó cerca de medio minuto. Las gemelas se despidieron y Souseiseki salió en una limusina hacia su destino.

Allí sentada en el vehículo, y aun con dudas, sacó su celular y le envió un mensaje a la delegada "necesito hablar algo de suma importancia contigo, ¿hay alguna posibilidad de reunirnos hoy mismo?" sabía que era muy apresurada esta forma, pero debía terminar esta tarea antes de que sus hermanas se enteraran de lo que sucedía "ante todo debo evitar involucrar el nombre de Raymond en todo esto". Revisó de nuevo el mensaje para luego guardar el celular, no esperaba una pronta respuesta, aun así la delegada contestó al instante indicándole la hora y el lugar donde se podían reunir. Aquello le pareció muy extraño además de peligroso; si lo que había escuchado de la delegada era cierto, permitirle escoger el lugar era darle un cheque en blanco. Sin embargo oponerse sería demasiado sospechoso, solo quedaba confiar en Megu; Copió los datos en otro mensaje y se los envió a su compañera para que ella también estuviese allí.

Tras un rato de viaje llegó a un parque un tanto solitario, soltó una sonrisa forzosa al ver la escasa gente que por allí transitaba, aquello le generaba mala espina pero también era lo mejor por si las cosas se complicaban. Souseiseki buscó una banca libre y se sentó allí a esperar que llegaran sus dos invitadas. El aire en aquel lugar era demasiado relajante, le daba cierta sensación de tranquilidad que poco a poco le iba haciendo olvidar el temor de enfrentar esa tarea; pero fue sacada de sus pensamientos por la llegada de Tomoe.

-siento la demora- anunció la delegada acercándose y parándose frente a ella.

-No te preocupes, yo también acabo de llegar- respondió ella poniéndose en pie- toma asiento por favor.

-Así estoy bien. Tengo algo importante que hacer después de esto y me gustaría que fueras breve-

-Como gustes. Kashiwaba hay algo que me gustaría preguntarte ¿Por qué estás tan interesada en ayudar a Jun?-

-Creo que ya se los había comentado, se me pidió que le ayudara a Jun en ponerse al día en todas las ares que está atrasado.-

-No me refería a eso- Souseiseki Dio un par de paso más cerca para quedar cara a cara con la delegada- Quiero saber por qué estás tan interesada en las cosas que ha estado aprendiendo Jun sobre la familia Rosenkreuz.

-Que es lo que deseas Souseiseki- dijo la delegada poniéndose a la defensiva.

-eso mismo me preguntó yo. No lo tomes a mal, pero no es bueno que te entrometas en los asuntos de nuestra familia-

-no es algo que tu dirías por tu cuenta. ¿En verdad le molesta demasiado al señor Weiss que yo esté relacionada con ustedes?-

Aquello cogió por sorpresa a Souseiseki, no esperaba que Tomoe pudiera relacionar aquello con Raymond.

-no es que le moleste que te relaciones con ellas- comentó alguien a espaldas de Tomoe. La delegada y Souseiseki voltearon a mirar hacia la persona que había terciado en la conversación, Megu caminaba hacia ellas con su mirada inexpresiva centrada en Tomoe- lo que realmente le molesta son los motivos que puedas tener para ello.

Tomoe agacho un poco la mirada y guardó silencio cerca de un minuto, luego volvió a mirar a Souseiseki a los ojos.

-Ya veo. Así es como solucionan las cosas-

-Nada malo te sucederá Delegada- dijo Megu deteniéndose a un par de pasos de ellas- solo perderás los recuerdos relacionados con la familia rosenkreuz, además de todos los relacionados con la muñeca que te acompaña.

Souseiseki no entendía que era aquella sensación extraña que tenía, era como si el mundo se moviera alrededor de ella de forma casi imperceptible. La delegada seguía frente a ella viéndola a los ojos, pero se separó y se alejó de ellas guardando algunos metros de distancia.

-No puedes escapar- declaró Souseiseki.

-ella lo sabe. Pero parece que nos dará batalla antes de doblegarla- dijo Megu parándose junto a Souseiseki.

-no creo poder vencerlas a las dos- la delegada besó suavemente la falange proximal de su dedo índice, y este empezó a emitir un brillo de color blanco- pero no estoy dispuesta a perderla sin luchar- la luz blanca que brillaba en su mano se extendió hasta alcanzar una forma alargada, poco a poco fue menguando su brillo hasta que en manos de la delegada quedó una especie de espada de un fulgor blanco.

-Souseiseki. Concéntrate, estamos en un espacio cerrado donde puedes crear cosas similares-

Souseiseki capto la idea y concentro sus pensamientos en una espada la cual se fue materializando lentamente entre sus manos. Allí paradas una frente a la otra se preparaban para lanzar sus ataques.

Suiseiseki se montó en la limusina para salir por fin de la mansión. Dio la orden de tomar rumbo hacia casa de Tomoe para recogerla, y se puso a pensar un poco en su reunión con Souseiseki durante en desayuno; su gemela se había mostrado un poco más abierta en ese momento pese a que ya llevaban varios días sin hablar como era debido, tampoco era mucho lo que se hubiesen dicho en ese momento que ambas compartieron en el desayuno, aun así sentía que los sentimientos que compartían la una por la otra era cada vez más fuerte. Aquello provocó una sonrisa involuntaria en los labios de la joven, pero la alarma de mensaje de su celular le recordó hacia donde se dirigía.

"lo lamento ha habido un cambio de planes. No podré viajar contigo, lo lamento mucho" aquel mensaje la dejo estupefacta; no era como si dependiera totalmente de la compañía de Tomoe para viajar, pero si se había echo ya a la idea de que aquel viaje lo realizaría acompañada. Además la idea de que no se lo hubiera dicho con anticipación, o que ni siquiera se lo hubiera dicho cara a cara la enojaba demasiado.

Intentó llamarla pero el celular de la delegada sonaba apagado. Buscó dentro de sus contactos el número de Jun y se disponía a Llamarlo cuando recibió una llamado de la mayor de sus hermanas. Aquello le pareció muy extraño y no pensó en contestar, pero después de que insistiera un par de veces más finalmente le contesto.

-en estos momentos estoy algo ocupada tratando de encontrar a alguien- Dijo Suiseiseki sin siquiera saludar.

-Lo sé, buscas a la delegada pero ella está muy ocupada en estos momentos-

-¿Cómo sabias que la estoy buscando a ella?-

-eso no importa. En estos momentos ella está por librar una batalla y necesita de tu ayuda. ¿Recuerdas donde fue que ella comenzó a entrometerse en los asuntos de la familia?- aquellas palabras trajeron a su mente la primera que había discutido con la delegada.

-si no estoy muy lejos-

-excelente, ve lo más rápido que puedas. Una cosa más, yo no he hablado contigo hoy ¿me he hecho entender?- Suiguintou colgó antes de que ella pudiera contestar, ¿Cómo sabia ella que la delegada era la persona que buscaba? ¿A qué se refería con que estaba por librar una batalla? Eran muchas las preguntas a que venían a su mente en estos momentos, pero decidió hacerle caso a su hermana y dirigirse al parque donde ya varias veces se han reunido.

Al llegar allí se bajó de la limusina y le pidió a la doncella que la esperase un poco. Ella caminó un poco en el parque hasta que comenzó a sentir una especie de presión en su pecho; siguió caminando y pudo percatarse de que el parque se encontraba totalmente vacío "ya he visto esto antes" pensó al ver lo extraño de la situación. Caminó un poco más hasta que pudo ver a tres jóvenes en el centro del parque, lugar que debió haber encontrado desde un principio, "¿estamos en el mundo de los sueños?" pensó al ver la escena que tenía frente a ella. El parque parecía haberse extendido de manera indefinida dejando un gran claro con una banca allí donde encontró a las tres jóvenes; las jóvenes frente a ella eran Tomoe, Souseiseki y una tercera chica que no conocía, aunque su rostro se le hacía un tanto familiar. Tomoe llevaba en su mano derecha una espada que emitía un brillo blanco y Souseiseki llevaba una espada un poco más gruesa que una de esgrima, ambas jóvenes estaban en posición ofensiva una frente a la otra pero Tomoe se miraba más cansada. Sin embargo lo que más llamo su atención fue la chica que estaba unos pasos atrás de Souseiseki, o mejor dicho, lo que había sobre la cabeza de ella. Encima de ella, a una altura que rondaba el metro estaba una muñeca de pelo plateado que emulaba de una manera un poco cruda la crucifixión.

-tenemos compañía- dijo aquella tercera chica viendo hacia ella, Souseiseki y Tomoe tampoco se había percatado de su presencia, o eso interpretó de sus caras de sorpresa.

Suiseiseki no comprendía que sucedía allí, pero algo dentro de ella le decía que aquello no era nada bueno.