La expresión de la inocencia
"Yo lo amé a él y tú la amabas a ella; pero entre los dos existió otro tipo de amor que fue lo que nos unió por años, espero eso no haya desaparecido de ti."
Hinaichigo siempre había mostrado una naturaleza muy alegre y ansiosa cosa que por momentos exasperaba a sus hermanas, muy en especial a Suiseiseki, esa mañana no era la excepción; la pequeña había quedado de encontrarse con Jun a las diez de la mañana, sin embargo la joven se levantó muy temprano y sin ponerle mayor atención al tiempo llegó a casa del joven una hora antes de lo previsto.
-el hombre siempre es el que debe recoger a su pareja- le había dicho Shinku mientras desayunaban, pero esperar no era su virtud, y menos cuando era para divertirse.
Al llegar a la casa de los sakurada, Nori le había dicho que Jun aún no estaba listo, por lo cual la joven tuvo que esperarlo en la sala; allí la niña se entretuvo viendo la televisión hasta que cerca de medio hora después Jun bajó "muy lento" pensó al verlo bajar de forma tan despreocupada.
-Eres muy lento Jun- le reprendió suavemente su hermana- la pequeña Hinaichigo lleva esperando cerca de media hora.
-es su culpa por llegar muy temprano- reprochó Jun la aptitud de su hermana aunque desvió la mirada.
-no importa. Pero démonos prisa que la por la tarde estaremos ocupados- la pequeña empezó a hacer pucheros, sabía que con eso siempre conseguía atrapar a Jun aunque fuera de mala gana.
-si, como sea- Jun suspiró un poco al verse acosado por la niña y accedió fácilmente a su petición.
Jun llevó a Hinaichigo a el parque de diversiones donde se supone pasaría unas horas hasta que Kanaria organizara otro encuentro que tenía la niña. En un principio Hinaichigo debía ir al parque con Tomoe, pero otro asunto de suma importancia le había surgido a la delegada, por lo cual la tarea le fue relegada a Jun, este parecía no tener ánimos para salir un domingo con la pequeña, pero al final accedió a acompañarla.
No era la primera vez que Hinaichigo visitaba un parque de diversiones y siempre se veía muy alegre cuando le permitían ir, pero el hecho de estar allí acompañada de Jun le provocaba otro tipo de alegría que aún no podía definir. La pequeña arrastraba al joven de atracción en atracción; Jun por ratos palidecía ante la idea de subirse a juego como la montaña rusa, pero aparte de un par de palabras con algo de nervios el joven no se quejaba más.
Cunado Jun vio que casi era la hora para su segunda reunión le dijo a Hinaichigo que solo podrían subir a un juego más.
-quiero subir a ese- dijo la pequeña señalando la noria. Jun accedió y ambos montaron en una de las cabinas de la atracción. Cuando ya hubo ganado altura, la pequeña apoyo ambas manos en el vidrio para apreciar la vista. Pero percibió que Jun se encontraba algo distraído, parecía estar distante, sumergido en sus propios pensamientos.
-Hinaichigo- dijo finalmente Jun centrando sus ojos en los de la pequeña- ¿recuerdas lo que sucedió el día que nos quedamos dormidos en la sala de mi casa?- la pequeña se ruborizó ante la pregunta de Jun. Al parecer Jun también comprendió la situación y se ruborizo un poco- Me refiero a Elizabeth, me podrías decir lo que recuerdas de ella.
-¿mh? Estabas conmigo ahí ¿no jun?- la pequeña elevó un poco la mirada intentando recordar lo sucedido ese día- estábamos ante un gran espejo, luego no recuerdo cómo llegamos a unas colinas con tulipanes; allí estaba Elizabeth, me acerqué a ella mientras dormías y me dijo dónde podía tomar agua, fuimos juntas y luego me mostro un gran árbol de manzanas. Luego llegaste, bajaste las manzanas y comenzamos a comerlas. Luego…- la joven bajó la mirada, su boca mostraba una sonrisa frágil y sus ojos se mostraron tristes "¿porque me duele recordarla?"- luego nos contó que nuca había conocido a nadie, ella conocía la soledad y no le dolía, pero temo que después de conocernos comience a querer estar acompañada y al no poder, empiece a sufrir.
-Hinaichigo- Jun susurró su nombre, aunque apenas fue audible -¿ella te dijo como se sentía?- Hinaichigo negó con la cabeza.
-no lo hizo. Pero había algo dentro de mí que me decía que ella sufriría en cuanto partiéramos.
-ya veo. Pero a ti lo que más te desagrada es pensar en que ella pueda pasar por lo que tú has pasado ¿no es verdad?- La pequeña no comprendía como Jun sabía lo que ella sentía en ese momento pero había dado en el blanco- creo que podremos volver a verla si así lo desea, ya escuchaste a tu hermana ella siempre ha estado con ustedes.
La pequeña buscó los ojos del joven con su mirada y le regaló una sonrisa un poco más tranquila, de repente se dio cuenta de que lo qué sentía al estar junto a Jun era tranquilidad y seguridad. Luego la pequeña reunió su valor y en un acto de osadía le dio un beso al joven.
-Hi-Hinaichigo- dijo Jun tartamudeando un poco cuando la niña se separó.
-Tú me besaste la vez anterior, creo que esta vez era mi turno- dijo la niña sonriendo inocentemente mientras retomaba su lugar- ah por cierto, cuando nos estábamos despidiendo de ella me preguntó si nos volveríamos a ver, y le respondí que siempre seriamos amigas.
-Así que eso fue- Jun sonrió suavemente entrecerrando sus ojos- ya casi se acaba el tiempo démonos prisa que tu hermana ya debe estar esperándonos.
Llegaron a una cafetería donde se supone ya estarían Kanaria y su acompañante, sin embargo aún no habían llegado. Se sentaron y pidieron dos bebidas mientras esperaban; Jun empezaba a mostrar un poco de impaciencia en su rostro, tras un rato el joven ya se miraba exasperado por la demora que presentaba Kanaria, aunque tal demora solo eran diez minutos.
-Jun ¿es cierto que te gusta Shinku?- preguntó repentinamente la pequeña con cara de curiosidad.
-a que viene eso- reprochó el joven un tanto a la defensiva.
-la otra noche vi salir a Shinku un poco de la habitación donde te quedaste a dormir. Cuando le comenté a Kanaria me dijo que al parecer había algo entre ustedes dos.
-en realidad teníamos muchas cosas de que hablar.-
-¿Pero no fue eso por lo que fuimos enviadas aquí?-
-¿A qué te refieres?- preguntó un tanto desconcertado.
-Kanaria me dijo que la idea es que pases a ser discípulo de la familia Weiss. Por ello lo más conveniente sería que tomaras por esposas a algunos de nosotras.
-¿algunas?- aquello parecía sorprenderlo.
-Sí. Kanaria dijo que lo más lógico sería que se te permitiera tomar a varias esposas tal como padre lo hizo. Weiss no posee herederos como tal, pero si entras como discípulo pasarías a serlo. Mi familia no posee herederos masculinos, lo mismo la familia Fausset; por ende lo mejor para mantener las relaciones de la familia y para mantener los secretos de la alquimia seria que tomas varias esposas, entre ellas Odile y Shinku.
Jun dio un sorbo a su bebida y luego centró su mirada en la mesa, luego centró sus ojos en la pequeña y giró su cabeza suavemente hacia un lado.
-¿y tú qué opinas?- aquellas palabras la tomaron por sorpresa y solo guardó silencio. Jun comprendió que ella no había entendido- ¿crees que es correcto que un hombre pueda tener varias esposas? ¿Qué pensabas cuando tu padre iba a visitarlas, pero al terminar la estación las dejaba allí para ir con otra familia?
Hinaichigo no lo había pensado de ese modo, la pequeña se había echo a la idea de que Jun repetiría la misma historia de su padre; pero tal como el planteaba tenía razón. Fueron muchas las veces que la pequeña se sintió sola, no solo porque Shinku en repetidas ocasiones acompañaba a su padre en los viajes; sino porque su madre no se mostraba una persona que les tuviera afecto a ellas, en ocasiones llegó a sentir que para ella era una obligación tenerla a su lado.
-creo que no sería algo bueno ¿cierto?- respondió la pequeña agachando un poco la mirada.
-en efecto. Si muchas veces hay problemas para un hombre que tiene una sola familia, no quisiera ni pensar todo lo que tiene que vivir un hombre como tu padre- comentó Jun con una sonrisa tensa.
La pequeña sonrió ante las extrañas muecas que se formaban en el rostro del joven y dio otro sorbo a su bebida "Kanaria se está tardado mucho" pensó al ver el silencio que se formó entre los dos.
Al cabo de un rato Kanaria llego a la cafetería acompañada de una mujer de no más de 25 años. Cuando Hinaichigo las vio les hizo una seña con la mano y ambas se dirigieron a la mesa donde ellos estaban. La joven tenía el cabello café largo recogido en un moño que dejaba caer dos pequeñas partes a los lados de la cara, usaba lentes y un atuendo un tanto oficinesco. Jun se puso de pie para recibirlas, gesto que Hinaichigo imitó.
-Senpai, Hinaichigo, ella es un contacto de padre aquí en Japón.- dijo Kanaria señalando a su acompañante.
-encantada de conocerte, mi nombre es Mitsu Kusabue- la joven se presentó a Hinaichigo mientras hacia una pequeña reverencia.
-yo soy Hinaichigo rosenkreuz- respondió la pequeña imitando la reverencia. Mitsu centro su mirada en Jun y esto lo puso un tanto nervioso.
-Tiempo sin verte Junjun ¿Cómo has estado estos últimos meses?- Mitsu saludó a Jun dedicándole una amplia sonrisa.
-Bien Joven Kusabue- Respondió el joven con seguridad; pero Hinaichigo pudo ver que la expresión del joven era de incredulidad, aunque ella no entendía el porqué.
Los cuatro se sentaron a la mesa, y pidieron bebida para pasar el rato. Mitsu le hacía preguntas a Hinaichigo sobre su parecer de Japón, su acoplamiento a las costumbres locales, entre otros temas sencillos. La pequeña no tenía problemas en responder a esas preguntas, pero de vez en cuando echaba un vistazo a Jun y este seguía con una cara un tanto confundida.
-¿podría preguntarle algo?- Preguntó la pequeña cuando Mitsu hizo una pausa a sus interrogantes- ¿Cómo conoció a Jun?- al parecer Mitsu no se esperaba esta pregunta, o por lo menos eso reflejo la cara de sorpresa que puso cuando Hinaichigo hizo esta pregunta, sin embargo retomó la sonrisa con la que había estado desde un principio.
-fue hace poco más de un año. Conocí por casualidad a Junjun en un parque mientras hacia algunos bocetos para unos trajes, allí el también hacia unos dibujos los cuales el viento llevó hacia mí en contra de su voluntad. Al ver que tenía cierto talento para el dibujo empezamos conocernos hasta que pudo mostrarme otros trabajos que tenía-
-fue por medio de Mitsu que uno de estos dibujos llego a manos de padre, ¿verdad?- concluyó Kanaria.
-así es, fue un dibujo muy hermoso que Junjun hizo sobre una niña. Cuando le planteé la idea de mostrárselo a otras personas se mostró muy nervioso, pero al final accedió-
-gracias a eso fue que las conocí a ustedes- declaró finalmente Jun.
-sabes Hinaichigo- Kanaria hablaba a su hermana de una manera un tanto juguetona- Mi-chan tiene una gran colección de muñecas en su departamento ¿no te interesaría verlas?
Aquella idea llamó la atención de la Hinaichigo, la pequeña centró su mirada en el joven buscando su aprobación, Jun se mostró muy esquivo al principio, pero tras la insistente mirada de la niña terminó cediendo aunque de mala gana.
-está bien, te acompañaré si es necesario-
Los cuatro se levantaron de la mesa y salieron a la calle a tomar un taxi pero en ese momento una limusina se paró frente a ellos, de ella bajó Suiguintou quien parecía tener prisa.
-Jun, necesito que vengas conmigo- le dijo al joven dándole tan solo dándoles previamente una venía a los demás presentes.
-lo siento, pero quedé de pasar el día con Hinaichigo.-
-Jun, esto es urgente, necesito que vengas conmigo-
Para Hinaichigo era extraño ver esa aptitud por parte de Suiguintou; la mayor de las hermanas rosenkreuz siempre se ha mostrado con una cara de seriedad ante la sociedad, pero sus más allegados sabían que era una persona que disfrutaba manipulando a los demás para divertirse a costa de sus desdichas. Sin embargo en aquel momento parecía que la peli plateada hablaba enserio, aquello le disgustó un poco pero terminó por ceder.
-Jun si es algo urgente para Suiguintou deberías y a ayudarle-
-¿estas seguras?- le preguntó Jun algo confundido
-sí. Kanaria y yo volveremos a la mansión antes de la cena por eso no te preocupes-
Jun asintió y tras despedirse de los demás se montó en la limusina con Suiguintou. La pequeña se quedó allí parada contemplando como el vehículo se alejaba mientras la curiosidad la asaltaba ¿Qué será aquello tan urgente como para que Suiguintou haya buscado a Jun personalmente?
La peli plateada había llegado pidiéndole que la acompañara por algún motivo urgente, sin embargo Desde que subió a la limusina Suiguintou había guardado silencio. La joven sacó su celular, y echo un vistazo mientras fruncía suavemente sus labios, guardó su celular de nuevo y centró su mirada en la ventanilla del vehículo.
-esto…, Suiguintou- dijo finalmente Jun- como sabias donde estábamos.
-eso no es importante ahora- le dijo mirándolo a los ojos- La delegada necesita tu ayuda-
-¿Tomoe? Ella debe estar en el aeropuerto con Suiseiseki a estas alturas; no veo que podría necesitar.
-sucede que no está con Suiseiseki. En estos momentos está con Souseiseki-
Aquello no tenía sentido, la delegada había aceptado acompañar a Suiseiseki en su viaje, no entendía que podría estar haciendo con Souseiseki, ni mucho menos comprendía porqué la delegada necesitaba su ayuda.
-Souseiseki acepto la tarea de alejar a la delegada del lado tuyo, para ello contará con la ayuda de una persona especial.
-¡espera un momento! Eso significa que Tomoe será…-
-no llegaran a esos extremos; pero aún no sabemos que harán con ella. Pero debemos actuar rápido Souseiseki es realmente hábil a la hora de cumplir sus cometidos.
-¿y Suiseiseki no está enterada de esto?-
-No lo estaba; Kashiwaba le había pedido que ninguna se enterara de que viajarían juntas. Souseiseki aprovecharía el viaje de Suiseiseki para poder actuar, su meta era acabar esta tarea entre la partida de Suiseiseki y la llegada de Kirakishou. Pero en estos momentos Suiseiseki debe estar en camino al lugar donde esas dos están.
-¿tú le dijiste donde estaban?- Suiguintou no respondió- Si sabias todo ¿esto porque no hiciste nada para detenerla; que es lo que esperas ganar con esto?- espetó finalmente Jun.
Suiguintou voltio su mirada de nuevo hacia la ventanilla del vehículo con el ceño fruncido. Finalmente el vehículo se detuvo sí que ella le respondiera. Suiguintou bajo de la limusina sin decir palabra alguna, Jun la siguió pero grande fue su sorpresa al ver en donde se encontraban.
-¡Qué demonios hacemos en mi casa!- grito un tanto airado. Suiguintou lo ignoró e ingreso Jun fue detrás de ella sin apaciguar sus ánimos; la peli plateada subió las escaleras y siguió hasta el trastero, allí los esperaba Nori… o por lo menos su cuerpo lo hacía.
-Jun, Suiguintou se demoraron demasiado; ellas ya han comenzado.
-estaba con ella, me fue difícil acercarme sin que se diera de cuenta- respondió Suiguintou con un suspiro.
-Ya veo. Esperaba que no se mostrara todavía-
-No es como si fuera a estar quieta toda la vida; era solo cuestión de tiempo. Pero como te digo, dudo que ella se percatara de algo-
-Disculpen- intervino Jun en la conversación- se supone que Tomoe necesitaba mi ayuda ¿no es así?
-Así es. En estos momentos está peleando contra Souseiseki y otra joven que quiere llevársele a su amiga secreta- respondió Chadi
-¿entonces que se supone que estamos haciendo aquí?-
-irán a ayudarla. Bueno, a ayudarlas Suiseiseki ya está con ellas-
Suiguintou se acercó a Chadi colocándose a su lado derecho, esta última le hizo señas a Jun para que se acercara y él se posicionó a su lado izquierdo. Los tres jóvenes se quedaron parados frente al gran espejo de aquella habitación, sin embargo pasados un par de minutos Jun no veía que sucediera nada, aunque pudo ver como los ojos de Nori contemplaban el espejo sin parpadear.
-¿extrañas tanto a tu hermana que no puedes quitarle la mirada de encima?- preguntó Suiguintou mirándolo de soslayo. Chadi quitó su mirada del espejo y la fijo en Jun, este se mostró un tanto sonrojado ante el comentario de Suiguintou y desvió su mirada un poco. Chadi sonrió ante este gesto del joven y dio una pequeña vuelta sobre su pie derecho para posicionarse a espaldas de Jun quien giró y quedo frente a ella recostado contra el espejo.
-pobre Jun, en los últimos días ha sido poco lo que has visto a tu querida hermana; pero no te preocupes ella siempre está conmigo-
Suiguintou lo cogió de la mano de manera improvista, esto hizo que Jun volteara a ver a la peli plateada; pero Chadi lo tomó por el mentón he hizo que le viera a la cara poco antes de darle un suave beso. El joven, sorprendido ante este acto, se recostó contra el espejo pero el espejo fue cediendo y rápidamente se hundió llevándose a Suiguintou consigo.
Cuando hubo cruzado el espejo Jun quedo atrapado en un lugar que carecía de cualquier lógica. sentía como si estuviera en suelo, pero debajo suyo se miraba el vacío; Podía ver puertas puestas en varias posiciones; escaleras que subían y otras que bajaban como si la gravedad no fuese allí un obstáculo. Aquel desconcertante lugar lo hubiera aterrado en cualquier otro momento "o al anterior Jun" pero ya se estaba acostumbrado a este tipo de ambientes extraños, aunque no podía negar que aquel lugar era inusual.
-creo que ya has estado un par de veces en el mundo de los sueños, por medio de Hinaichigo y Kanaria; este lugar tiene relación con ellos aunque no es como ellos- Suiguintou aun tomando de la mano al joven avanzó por aquel extraño lugar, Jun se vio obligado a ir con ella- Bienvenido a los campos N.
