Interpretaciones

"de una u otra forma todos debemos luchar, pero tú has arrastrado muchas personas inocentes a este largo juego"

Sintió que el mundo se recreaba a su alrededor de forma casi instantánea cuando la luz blanca desapareció, dejando ante él un nuevo paisaje y una gran cantidad de preguntas al no poder recordar cómo o por qué se hallaba allí. Aquel lugar era una hermosa mescla entre un jardín y bosque lo que al final le daba cierta sensación de dejavu, aunque en su vida no había visto uno similar "por lo menos el Jun actual no lo había visto" siempre que intentaba asimilar algo terminaba recordando sus dudas sobre sí mismo por lo que generalmente decaía en depresión, o por lo menos en melancolía. Se adentró en aquel jardín de forma casi autómata al haber perdido toda la noción del porque estaba allí, sin embargo algo dentro de sí lo obligaba a moverse.

Tras recorrer un corto tramo encontró un claro donde habían tres estatuas de altura similar a la suya dispuestas en triangulo con una distancia cercana a los 15 metros entre sí viendo hacia el centro donde habían 2 estatuas más, pero estas tenia la figura de un pequeño ángel que no superaban el medio metro de altura; las estatuas estaban dándose la espalda y estaban alejadas un poco una de la otra; aunque sus alas, las cuales median cerca de un metro, se estiraban hasta tocarse en la punta con las de la otra. Pero lo que llamó la atención de Jun fue la pequeña sentada al otro lado del par de estatuas, una pequeña niña de rizos negros y vestido vino tinto, parecía sumergida en sus pensamientos mientas contemplaba el cielo intentando resguardarse entre las dos figuras de ángeles.

-Elizabeth- dijo Jun un tanto sorprendido, aunque muy dentro de sí sentía que debía ser obra de ella. La pequeña se asustó un poco al verse acompañada y rápidamente se puso de pie dándole la cara al intruso.

-¡Jun!- dijo a modo de respuesta en un tono de alegría apenas perceptible. Su mirada hizo una rápida búsqueda alrededor del joven, gesto que jun comprendió de inmediato.

-lo siento, no viene conmigo- dijo en tono de disculpa.

-no te preocupes- respondió agitando sus manos en gesto de negación- es bueno tener compañía de todas formas.

Elizabeth hizo un ademan de querer retomar su lugar, Jun notó aquello y, sintiendo que la pequeña se detenía por él, se acercó y se sentó a su lado poniendo su vista en el cielo, Elizabeth se sentó de nuevo y volvió a contemplar el cielo. Tras un rato de silencio empezó a sentirse arrullado por la suave brisa y el clima tan agradable que allí se generaba, "podría quedarme aquí toda la vida" pensó mientras el sueño intentaba tomar sus ojos, pero espantó rápidamente la somnolencia al recordar que no sabía que hacia allí. Sacudió un poco la cabeza para espantar el sueño y buscó el rostro de la pequeña, quien para su sorpresa estaba concentrada en el cielo sin siquiera parpadear.

-el clima aquí es muy agradable- comentó jun en voz baja-pero ¿Qué estás haciendo aquí?- preguntó recordando el lugar donde la había conocido- creí que no podías salir de aquella colina donde te conocimos.

-cuando ustedes se fueron me di cuenta que podía dejar aquel lugar - empezó Elizabeth tras sacudir su cabeza, saliendo bruscamente de su concentración- así que comencé a caminar; no sabía a donde llegaría, pero tampoco tenía muchas opciones quedándome allá.

-ya veo, nuestra visita sirvió de algo- comentó Jun, Elizabeth sonrió suavemente con los ojos algo caídos, aquello no le gustó al joven- Elizabeth, ¿Por qué decidiste salir de allí?

-cuando ustedes se marcharon quise volverlos a ver. Pero no sabía cómo habían llegado allí, y tampoco si volverían, así que decidí salir a buscarlos por mi cuenta.

-¿hace cuánto estas caminando?- preguntó Jun con algo de temor recordando lo que Hinaichigo le había dicho en la noria. Elizabeth vio la preocupación de Jun y le regaló una suave sonrisa para intentar calmarlo.

-ya te había comentado que no tengo forma de percatarme del paso del tiempo. Camino un buen rato y cuando me siento cansada me recuesto a la sombra de algún árbol a descansar, pero cuando me levanto tengo la esperanza de que los volveré a ver- aquello no pareció calmarlo por lo que cambio el tema centrando su vista de nuevo en el cielo- por cierto, llegué a este lugar atraída por las estatuas.

-¿atraída por las estatuas?-

-sí. Las estatuas están luchando entre ellas allá arriba-

-las estatuas están detrás de nosotros, inertes, como deben ser- repuso con expresión de escepticismo.

Elizabeth sonrió un poco mientras negaba suavemente con su cabeza. Luego, tras ponerse de pie, dio un par de pasos hacia adelante sin perder la vista del cielo.

-En estos momentos hay cinco estatuas allá arriba; tres de ellas son de altura similar a la tuya, las otras dos son del tamaño de una muñeca, pero poseen alas del doble del tamaño de su cuerpo. La primera de las grandes tiene una linterna y una rosa, la segunda tiene un libro y una rosa, la tercera tiene un látigo. Una de las pequeñas tiene una espada, la otra un arco, y ambas son muy parecidas entre sí.

En un principio la estatua de la linterna y la rosa luchaba contra la pequeña de la espada y contra la grande del libro; luego llego la otra pequeña del arco a apoyar a la de la linterna. Por último, llegó la del látigo a apoyar a la pequeña del arco cuando la de la linterna ya no pudo luchar más; Pero la rosa que tenía la estatua de la linterna está ahora en manos de la del libro. También parece que la del látigo está defendiendo algo, pero no sé qué será.

Jun no comprendía todo aquello. El miraba el cielo y no lograba ver nada, las estatuas se encontraban en tierra, fijas alrededor suyo. Eso sí, la descripción de las estatuas que la pequeña había echo le llamó la atención ya que cuando se acercó no se fijó en sus detalles, solo echo un vistazo rápido. Tras ponerse de pie se acercó a las estatuas y corroboró que la descripción que la pequeña había echo sobre lo que tenían en mano eran correctas, todas llevaban algo, detalle que le dio la sensación de haber visto recientemente en algún otro lado. Tras revisar las cinco estatuas se dio cuenta de que cuatro de ellas era echas a imagen de varias compañeras suyas, las dos pequeñas al centro eran Souseiseki y Suiseiseki; las otras tres eran Suiguintou, la delegada y una tercera joven que no reconocía. Pero al pensar un poco en la descripción echa por Elizabeth, y viendo los objetos que llevaban, tuvo un mal presentimiento.

-Elizabeth, me dices que la estatua que lleva la linterna estaba luchando en un principio pero que luego ya no pudo combatir mas ¿correcto?- la pequeña asintió- tengo la duda de como llegué a este lugar… pero creo saber qué es lo que está sucediendo allá arriba.


-eres muy lenta en reaccionar querida hermana mayor- dijo Souseiseki mientras Suiguintou apenas esquivaba sus ataques- es raro verte titubear tanto. Dime, ¿Qué es lo que te preocupa?

"¿estoy obligada a decirlo?" pensó mientras echaba un rápido vistazo a Suiseiseki. La mayor de las gemelas estaba atrás apoyándola con sus ataques, pero centraba su atención en proteger a Tomoe y Jun quienes se hallaban inconscientes en el piso.

-pero fue muy extraño lo que le pasó a ese joven- comentó Megu con una tranquilidad que la sacaba de sus casillas, sin embargo no podía discutir eso. En el momento en que cruzaron la puerta habían aparecido en medio del campo de batalla, allí a un lado se encontraban Souseiseki y la joven que momentos después se presentó como Megu; por el otro estaba Suiseiseki y una desmayada Kashiwaba estaba recostada en sus piernas. Jun echó un rápido vistazo hacia ambos bandos pero su mirada se centró en una pequeña luz blanca que estaba frente de ellos, el joven extendió su mano y caminó hasta tomarla con lo cual su cuerpo también empezó a brillar; las jóvenes se pusieron en estado de alerta ante lo que le sucedía a Jun pero tras unos instante la luz cesó y Jun simplemente cayó al piso. Souseiseki y Megu estaban en guardia esperando a que sucediera algo más, pero cuando la pequeña luz se libró de la mano de Jun y fue hasta Megu las jóvenes dieron por sentado que no pasaría nada. Poco después Suiguintou se encontraba luchando junto a Suiseiseki con espada en mano.

-¡cuidado Suiguintou!- gritó Suiseiseki, pero fue muy tarde. La peli plateada rodó por tierra por un fuerte ataque enviado por Megu. "debo concentrarme en la batalla" pensó al ver como distraerse un poco en sus pensamientos podría resultar fatal.

- esto no tiene que ser así Suiguintou. Solo permite que tomemos a Kashiwaba y esto terminará de una vez- Suiguintou no respondió- ¿Por qué la defiendes? ¿Qué te ha pasado para que en estos momentos estés protegiendo a alguien que no tendría por qué importarte en lo más mínimo?

"eso mismo, que rayos fue lo que me pasó" se preguntó al verse defendiendo a Tomoe exponiéndose ella a costa de eso. Si le preguntara a la Suiguintou del pasado como actuaria frente a esta situación estaba segura que la respuesta hubiese sido atacar frontalmente sin miramientos; después de todo, no era costumbre suya jugar a la defensiva, y menos lo era proteger a los demás "menos mal Odile no está aquí, sino lo más probable es que se riera de mí". Pero desde que se habia encontrado con Chadi había aprendido a esperar y pensar un poco antes de actuar, principalmente porque no se podía dar el lujo de perder alguna batalla que le brindara alguna posibilidad a Weiss. Pensar en aquello le hacía ver por ratos que estaba siendo controlada por Chadi, pero en estos momentos solo podía apreciar dos jugadores en el tablero, y no tenía intención de ser un peón de su rival.

-y tu porque haces esto Souseiseki- preguntó Suiguintou- sé que tienes gran aprecio por Raymond, pero no te has parado a pensar en que es lo que le hará Megu a Tomoe para borrar sus recuerdos- Suiguintou tampoco sabía que es lo que le pasaría a Kashiwaba, pero debía hablar con su oponente; no esperaba convencer a Souseiseki de desistir, pero quería ganar algo de tiempo aunque no sabía precisamente para qué.

-Megu prometió que nada malo le sucedería- contestó Souseiseki un tanto vacilante.

-aja, claro. Y por supuesto tú lo das por sentado.- replicó Suiguintou en un tono burlón.

-Weiss confió en ella para esta tarea, lo único que me compite a mi es ayudarla a cumplirla- esta vez la voz de Souseiseki mostró más firmeza.

-es muy hermosa esa ingenuidad que tienes, pero no creo que pueda confiar mucho en las palabras de ese sujeto.

-es fácil para ti decir eso querida hermana mayor- la voz de Souseiseki se tornó sombría ante las palabras de Suiguintou- puede que no te hayas dado cuenta, pero ante los ojos de padre no somos más que una colección de muñecas; si no buscamos un lugar propio simplemente seremos desechadas.

-¿crees que no lo sé? ¿A quién crees que fue la primera que relegaron? Pero no por eso me volveré a los pies del primero que me dé un poco de afecto.

-no lo entenderías nunca- dijo una airada Souseiseki mientras se embestía contra Suiguintou, sin embargo esta ultima la detuvo sin inmutarse.

-por supuesto que no. No soy tan débil como para depender de la misericordia de alguien más.

Suiguintou lograba repeler los ataques de Souseiseki quien los lanzaba con más fuerza que precisión, aunque no por ello dejaban de ser peligrosos. No fueron pocas las veces que Suiguintou se escapó por los pelos de recibir alguna estocada, aunque no sabía si aquello podría ser letal, no tenía la intención de averiguarlo en carne propia. Finalmente una embestida de Souseiseki fue demasiado directa para no esquivarla, aunque con la velocidad que llevaba alcanzó a rasgar en parte la blusa de la peli plateada, pero Suiguintou logró darle un golpe que la hizo rodar por tierra, lejos de ella.

Souseiseki se levantó lentamente y limpió un poco el traje que llevaba, llevo su mano a sus labios y quitó unas gotas de sangre que emanaban de allí, finalmente vio a Suiguintou y sonrió como si aquello hubiera sido un juego. Suiguintou no podía negar la fortaleza que poseía Souseiseki; la menor de las gemelas era una buena practicante de esgrima, fue de eso tenía excelentes habilidades físicas que entremezclaban la agilidad con reflejos y fuerza a tal punto de convertirla en una rival de temer "si a eso le súmanos mi salud deteriorada, creo que tengo menos oportunidades de las que pudo poseer Tomoe en su momento" era cierto que en aquel campo ganaba buenas habilidades para luchar, pero no podía ocultar el hecho de que su cuerpo aún se resentía en gran manera por el tiempo prolongado a aquellos esfuerzos físicos.

-dices que no dependes de la misericordia de los demás- dijo Souseiseki con una voz muy sutil- entonces dime, aquella cicatriz no te recuerda por qué padre te cambió por Shinku, y gracias a quien es que aun estas viva.

Suiguintou no se había percatado, pero en el momento de la embestida el objetivo de Souseiseki había sido despedazarle la blusa hasta el punto de mostrar la cicatriz que tenía en la parte baja del lado izquierdo del pecho. Mandó su mano para cubrir aquella marca pero ya había sido vista por las demás presentes.

-creo recordar que Weiss me había contado que en cierta ocasión padre y el señor Fausset le habían suplicado para que curara la precaria salud que la mayor de las rosenkreuz tenía. Pero para eso tuvo que hacerte una marca que luego cicatrizó y es lo que intentas cubrir. La gratitud nunca ha sido una virtud tuya, pero no esperaba que la llevaras hasta la adversidad querida hermana.

-Muy hermosa toda esta demostración de amor familiar, pero tenemos otros problemas Souseiseki- intervino Megu señalando una mariposa de cristal que revoleteaba cerca de Suiseiseki. La mayor de las gemelas intentaba alejarla con los tallos que brotaban del piso, pero estos se desviaban cuando estaban a cierta distancia de aquella extraña criatura. Finalmente la mariposa se posó en la cabeza de jun y allí comenzó a brillar para finalmente desintegrarse en partículas que descansaron en la cabeza del joven. Jun comenzó a moverse lentamente hasta que logró sentarse, pero su expresión denotaba que aún estaba inconsciente, las cuatro jóvenes retomaron el estado de alerta, a la espera de que pudiera ocurrir, aunque Suiguintou seguía empeñada en esconder su cicatriz con su mano.


-¿son amigas tuyas?- preguntó la pequeña Elizabeth inclinándose hacia jun quien se encontraba sentado, entrecruzado de piernas y brazos frente a ella. Jun le había contado todo lo que había sucedido desde el momento Suiguintou fue a buscarlo hasta el momento en que cruzó la puerta señalada por la peli plateada apareciendo allí junto a la pequeña- entonces volver para intentar detenerlas, pero la pregunta sigue siendo como.

Jun tampoco tenía idea de cómo podía regresar, pero tenía que buscar la manera si quería detener a sus compañeras. Centró su memoria en el par de veces que se ha visto arrastrado a una situación similar, en ambas se vio acompañado de alguna de las hermanas rosenkreuz, en ambas se vio rodeado de algún lugar maravilloso fruto del anhelo de la joven en momento, y en ambas se vio acompañado por una versión de Elizabeth de edad similar a la hermana que lo acompañaba; pensando en eso ambas versiones de Elizabeth diferían bastante en su forma de ser, mientras la una se mostraba muy resignada e infantil, la otra se notaba más madura y confiada.

-Elizabeth- llamo el joven a la pequeña- aparte de Hinaichigo y de mí, ¿has conocido a alguien más?- la pequeña lo miró algo confundida y simplemente negó con la cabeza "no era la misma Elizabeth" concluyo al ver honesta la expresión de la pequeña.

-¿recuerdas como saliste la vez que estuviste con Hinaichigo?- preguntó la pequeña sacando al joven de sus pensamientos.

-¿cómo salimos?... no, a decir verdad tengo mucha confusión con lo que paso ese día. El último recuerdo estable que tengo es que las vi adentrarse en las flores, luego de eso todo se volvió confuso.

-Hinaichigo y yo nos adentramos entre las flores para que ella pudiera contemplar unas que habían más hacia adentro, luego te acercaste a nosotras y le decías a Hinaichigo que ya era hora de volver; Hinaichigo me miró un poco triste, cuando le pregunté si volveríamos a vernos me dijo que siempre seriamos amigas- las palabras de Elizabeth reflejaban cierto tono entre la alegría y la melancolía- después de eso le diste un beso que los hizo brillar y desaparecer de allí.

Quedaba confirmado que el que recordaba mal los eventos de ese día era Jun aunque no podía comprender exactamente el porqué. Sin embargo había cierta similitud con lo sucedido junto a Kanaria, aquella vez también terminó aquel viaje con un beso, aunque según el había sido Kanaria quien se lo había dado.

-Jun ¿si me das un beso podrás salir de aquí?- pregunto la pequeña acercando su rostro al de él.

Por un momento él pensó lo mismo, después de todo de esa forma había podido abandonar el mundo de los sueños las veces anteriores. Sim embargo, aquellos besos fueron con Kanaria y Hinaichigo, es decir miembros de la familia rosenkreuz. Y aunque no tenía nada que perder intentándolo con Elizabeth algo dentro de sí lo detenía ante esta idea.

Elizabeth vio vacilar un Jun durante un rato, por lo que alejándose un poco del joven optó por otra idea.

-¿y si besar a alguna de las estatuas?- aquello lo tomó por sorpresa, aun así esperó a que ella terminara de explicarse- dices que las estatuas están a nuestro alrededor aunque yo no puedo verlas, entonces porque no le das un beso a alguna.

Con aquella idea tampoco tenía nada que perder, pero no por ello sonaba menos hilarante.

-besar una estatua para poder salir del mundo de los sueños; al paso que voy terminaré besando muñecas con fines similares- dijo a modo de burla de la situación, la pequeña rio de las palabras del joven de una forma más abierta. Sin embargo se quedó allí sentado, pensando un poco.

-¿ahora en que piensas Jun?- preguntó Elizabeth al verlo titubear de nuevo.

-¿debo besar alguna estatua específica, o con cualquiera servirá? Si es la segunda opción debo pensar muy bina quien voy a besar.

-¿en serio es tan complicado besar una estatua?- preguntó la pequeña con expresión de incredulidad al verlo tan indeciso.

-bueno, no es que sea complicado en sí. Lo que realmente me preocupa es que ellas puedan ver de alguna manera que yo le di un beso y eso genere otro mal entendido. Dicho esto, creo que lo mejor sería besar una de las hermanas rosenkreuz, eso excluye a Tomoe y la otra chica, por lo que nos quedan solamente Suiguintou, Souseiseki y Suiseiseki.

-bien ya tenemos la mitad de las presentes descartadas- comentó la pequeña quien no paraba de divertirse con las excusas que soltaba el joven.

-ahora, si tengo que elegir entre Souseiseki, Suiseiseki y Suiguintou. Creo que escogería a Suiseiseki, es la que más pelea y la más gritona, pero también es con la que mejor me entiendo de las tres, así que sería la mejor opción.

Jun se puso de pie y se acercó a la pequeña estatua de Souseiseki que se encontraba en el centro del claro. Allí se arrodillo para quedar a una altura cercana a la pequeña. Pero cuando se disponía a darle el beso volteó a mirar a Elizabeth.

-no te preocupes por mí, por lo que vemos ya es más fácil volver a reunirnos en un futuro- le dijo la pequeña regalándole una amplia sonrisa al joven.

-la próxima vez volveré con Hinaichigo- prometió Jun. El joven se acercó a la pequeña estatua de Suiseiseki y, tras echarle un último vistazo a Elizabeth, le dio un beso a la pequeña estatua. Una luz blanca se expandió segando durante unos instantes al joven hasta que finalmente desapareció. Pero para sorpresa de Jun seguía allí, en medio del claro, junto a la pequeña Elizabeth esta estaba de rodillas y con las manos entrelazadas como si fuese a orar, frente a él las estatuas de Suiseiseki y Souseiseki se había vuelto reales, como si de dos pequeñas muñecas de carne y hueso se tratara. Ambas agacharon sus miradas con los ojos cerrados, Jun solo se limitó a mirarlas y esperó que fueran ellas las que hicieran el primer movimiento.


mas de dos mese sin actualizar, creo que a estas alturas ya ninguno recordará la historia ni lo que iba, pero en fin sigo luchando con ella aun contra las cosas que se me presenten. releyéndola me he dado cuenta que hay muchos errores entre ortográficos y argumentales, detalles que mas adelante debo intentar corregir, ademas de eso me gustaría saber que mas cosas creen que deberá cambiar, o si tienen sugerencias son igualmente bien recibidas. aprovecho también para invitarlos a leer otro fanfict de pokemon llamado "project pokemon" (nombres originales no es que sea una virtud mía)el que al igual que este abandoné durante dos meses, pero que espero retomar en los próximos días con mas seriedad. no siendo mas les deseo la mejor de la suerte y que tengan muy buenas lecturas ;)