Aleluya.


::::::::::::::::::::::::::::Disclaimer: Los personajes son de la autoría de Naoko Takeuchi, mientras que la historia pertenece a la autora aquí presente, la cual no puede reproducirse o usarse de forma alguna sin permiso expreso de la misma:::::::::::::::::::::::::::::::::::::


Leí hace tiempo sobre una niña que amarraba su cabello cuando tenía que pensar rápido y con eficacia. Me sentí identificada, puesto que cuando pienso profundamente, o bien, mi sensibilidad esta a flor de piel, casi como un reflejo debo atarme el cabello. La sensación de mi cuello siendo rosado por mi melena incomoda a mi sensibilidad, no la deja salir correcta y libremente.

Mi mente es un lío en este momento, estoy frente a Yaten y sus ojos verdes me devuelven la sensibilidad que creí perdida, sin embargo, me desato la trenza, quizá para no sentir tanto. Y si bien, él se dedica a poner tanta atención a los demás miembros del grupo como a mí, de algún modo solo quiero que se centre en mí persona. Quiero sentirme en el principio y fin de toda su realidad. Esa realidad que por las palabras de Fisshu, solo consisten en ese majestuoso traje Armani gris, el reloj Bvulgari, el Mustang 63 del estacionamiento, el pent-house del club de Golf México y lo más impresionante de todo: sus invaluables ojos verdes.

Me disgusta el hecho de solo estar anhelando que su mirada se pose en mí, así que me muevo hacia la barra para distraerme un poco. "Vodka con hielo" le digo a Andrew, quien de inmediato nota mi incomodidad y sonríe ligeramente de lado. "vamos ¿Qué es tan gracioso?" él solo responde con una sonrisa borrosa tras el vaso de vodka que me ofrece. Yo lo tomo y doy un enorme trago, casi vacío el mismo, de modo que le hago una seña a Andrew para que lo llene una vez más. Él, suspirando, lo llena. Con el vaso entre las manos me encamino hacia donde están mis amigos y Yaten Kou, en una amena charla de la que no quiero ser participe.

Estando junto a Tai, jalo una silla, me siento y acomodo mi cabello. Yaten se agacha para quedar a mi altura y (finalmente) fija su vista en mí.

― ¿Qué dices entonces?- pregunta sin dejar de mirarme mientras yo, tiro de un mechón de mi cabello para que el dolor me obligue a no sonrojarme- ¿tendrás un espacio libre en tu agenda para poder ir a comer y hablar sobre un demo?

― ¿Te parece bien el martes?- respondo de inmediato sin soltar mi cabello.

―es una cita entonces- dice mientras apoya sus manos en los muslos para levantarse y sonreír a los hermanos Ai- nos vemos mañana a las once en el lugar que elija Fisshu- dijo apuntándolo con un dedo mientas yo me pregunto cómo es que le daba tal honor a él- yo por el momento me retiro- hace una reverencia-

―No, no. Tú no te puedes ir- exclama Fisshu mientras se le cuelga de un brazo como una colegiala- vamos si es muy temprano, o ¿acaso hay alguien que esté esperando por ti?- todos pusimos la mayor atención posible en espera de su respuesta, sin embargo yo noto un destello de tristeza cruzar por sus hermosos ojos verdes opacándolos ligeramente, pero desaparece de inmediato.

―no, para nada- ríe mientras camina hacia donde está Andrew acomodando unos vasos y se recarga en la barra y en tanto el pide un trago, yo no me contengo las ganas de reprender a Fisshu:

― ¡pero que pregunta tan tonta la tuya!-dije entre dientes- ¿Cómo se te ocurre preguntarle esas cosas a una persona que apenas si conoces?-continúe, sintiendo que mi enojo estaba fuera de lugar- por favor evita esas preguntas, si quieres llevártelo a la cama debes saber que tendrías que emborracharlo hasta la inconsciencia porque…

― ¡Rei!- fui interrumpida por Hokusu- tranquilízate ¿quieres?

Sus palabras me caen como un rayo, en verdad me había alterado. Tomo un trago más a mi vodka y guardo silencio. Pienso entonces, la razón de mi exabrupto (en efecto Hokusu tiene razón, me alteré), no es la primer vez que Fisshu incomoda a alguien con sus preguntas, sin embargo, muy dentro de mi creo, que la razón del porque me caló el cuestionamiento fue ver que Yaten entristeció. Alguien debió causarle ese dolor, y si le causó dolor también debió causarle dicha…y esa parte, la parte feliz es la que me provoca celos.

Internizo esos pensamientos observando el vaso de vodka como si fuese una bola de cristal, de reojo veo a Yaten dirigirse al pequeño piano de caja que está en el bar, se sienta y lo destapa (nosotros no lo utilizamos en nuestras presentaciones) observa las teclas durante unos momento, mientras que Fisshu, Hokusu y Tai se acercan a él, y yo sigo sin saber quién es Yaten Kou, quien es este sujeto cuyas acciones me parecen arrebatadoras. Luego fijo la mirada en sus manos (he de anotar que existen cuatro puntos físicos de los hombres que me atrapan, primeramente el cabello, después la sonrisa, seguido de las manos y el punto principal, los ojos, a estas alturas ya tengo evaluadas tres de esas características en él, solo me faltan las manos) estas rosan con elegancia la superficie de las teclas, como si se tratara de una delicada flor, sus largos dedos repasaban distintos acordes, ocasionalmente se contraen. Finalmente toma el valor suficiente para presionar con fuerza unas cuantas, entonces sus dedos comienzan a deslizarse sin pausa por las teclas, mientras sigo observando sus manos, él empieza a cantar, ¡mi corazón salta! No sé si es un salto o un ligero ataque cardiaco…simplemente su magia, la magia de Yaten Kou está apoderándose de mí, palmo a palmo y sin pausa.

El sentimiento transmitido por su voz me posee al grado de no poder moverme de la silla en la que he estado sentada, me preocupa un poco que pueda él tomar como una descortesía el no acercarme, pero no puedo. De este modo transcurren un par de horas más, con el al piano y los hermanos Ai en derredor suyo. Tai sentado en una silla con un brazo recargado en el respaldo y su mano sosteniendo su cabeza, por su cuenta Fisshu tiene los brazos cruzados el respaldo de una silla que volteo, le veo suspirar ocasionalmente y Hokusu sentado en el suelo jugando con un wiski doble. Y yo, sentada a lo lejos, en un taburete acojinado color guinda, con mi vaso ya vacío, repasando esos líricos que si conozco, él sabe muchas de las piezas que adoro, es como si un mixtape creado por mi viviera dentro de Yaten. Así, en un segundo, el mundo, el universo entero lo escucha. Una lagrima rueda por mi mejilla al reconocer la siguiente melodía "the book of love is long and boring…" y a esta lagrima le siguen otras por el mismo camino que ha marcado la primera. Hasta hoy, desconocía por completo cuanto puede moverme una canción y más lo que me evoca. Jamás utiliza el adjetivo "cursi" para referirme a mí misma, pero la melodía, en la voz clara y apacible de Kou, me hace entender que en verdad, el amor viene de la música.

Mi espíritu ahora sabe un poco más, y mientras suspiro, veo los ojos de Yaten dejar escapar una prueba salada de un amor que quizá ya ha partido al cantar "and you ought to give me wedding rings, you ought give me wedding rings"


N/A: este capitulo va para aquellos que se han enamorado, han perdido y luego por magia se enamoran otra vez... de la misma persona.

espero lo disfruten, las quiero, dejen reviews. XOXO.

Leeloo