Disclaimer: Fairy Tail es propiedad intelectual de Hiro Mashima.

#PorCienAñosdeHermosaCursilería


She's (not) dead

por Onmyuji


II.56. Stay close, don't go.


«Gray-sama.»

Ese suave murmullo acarició sus oídos, pero estaba completamente seguro de que lo estaba imaginando.

«¡Gray-sama!»

Ahí estaba de nuevo, más fuerte, más conciso. Se imaginó que era la forma que ella tenía de agradecerle, de ver que finalmente había dejado fuera de combate, por tiempo indefinido, al autor de su muerte. El General del Invierno de los Spriggan, Yura Invel, tirado en el suelo, inmovible, con el rostro casi deforme.

Contra todo pronóstico, creyéndole muerto, apareció ante sus ojos para saldar la deuda en nombre de la mujer que le habían arrebatado. Vida por vida, era lo justo. Pero Gray dudaba que el otro mago estuviera muerto.

Y la verdad, no tenía la más mínima intención de quedarse a comprobarlo. Ahora su única meta era llegar al gremio, donde Mavis, la primer Maestra, esperaba que llegaran los refuerzos y la ayuda.

Ahora que ya nada más le quedaba. Se aseguraría de volver sobre sus pasos, una vez que la guerra hubiese terminado, para darle la debida sepultura al cuerpo de su mujer amada.

Esa que ya no tenía y que había perdido de una manera horrorosa.

«¡Gray-sama!»

Ahora la voz de Juvia se hacía más clara, más nítida, más desesperada. Como si quisiera que él entendiera o cayera en la cuenta de algo. Pero ya no había más nada. Porque ahora la maga del agua sólo se encontraba en su sangre y sus recuerdos.

—¡Gray-sama! —La voz adquirió una nueva dimensión en sus oídos, oyéndose esta ocasión verdaderamente real, muy cerca de sus espaldas, no sólo en su cabeza. Sintió que estaba a punto de caer sobre sus temblorosas rodillas al reconocerla.

Pero no. En su lugar, se mantuvo de pie, expectante, girando despacio, temiendo ilusionarse por algo que no era real.

Pero era auténtica. Y estaba llena de vida.

Lo supo porque en cuanto volteó, sintió el cuerpo femenino lanzándose hacia él, atrapándolo en un férreo abrazo que él respondió al instante, sin explicarse cómo, sin pensar por un instante que podría tratarse sólo de un sueño.

Sería uno muy cruel, si fuera así.

Ni siquiera tuvo que mirar la mata de cabellos azulados para saber quién era o porque estaba ahí con él. No obstante, la tomó por los hombros y la separó de su cuerpo, sintiéndose sumamente indignado por la ausencia de su calor. Él, mago de hielo, resistente a las frías temperaturas, renegando de la falta del tibio cuerpo de ella cerca.

Había lágrimas impertinentes corriendo por sus mejillas en grandes surcos; las mismas que él no había notado que salían a borbotones de sus ojos hasta que su vista se difuminó y se volvió borrosa con ayuda del salino líquido.

—J-... Juv-... —Le costaba incluso pronunciar su nombre, casi mudo por la impresión—, P-Pe-... ¡Pero yo te vi! —«En mis brazos, sin responderme, muerta.», eran las palabras que angustiosamente procesaba su cabeza; incapaz de concebir que ella estuviera ahí, burbujeante de vida.

—Pero estoy viva, Gray-sama. Y tú también. —Sonrió ella cuando sintió que las manos de él tocaban su rostro y Gray se inclinaba contra ella para unir sus frentes. La maga elemental guardó silencio, expectante.

—Una vez que termine todo esto, no te haré esperar más. Yo-... voy a ser más serio contigo y tus sentimientos —Repitió las palabras que le había dicho cuando la sostuvo inerte en sus brazos, incapaz de contener los sollozos y las lágrimas que caían con alivio de sus ojos—. ¡Sólo...!

—Gray-sama. —Él la miró a los ojos finalmente, desde que se reencontraron y sintió que la vida no sólo regresaba a su cuerpo, sino que comenzaba tener nuevamente un sentido.

Porque cuando todos se habían ido, ella era lo único que se había quedado.

Tus ojos me lo dicen todo. —Gray sonrió de medio lado mientras torpemente limpiaba su rostro lloroso y luego la atraía de vuelta a él, llenándose de ella.

Y mientras temblaba, como si se tratara de un pequeño niño asustado que sostenía lo más precioso y valioso de su vida, Gray le dedicó una senda mirada a su rostro, rogando a los Dioses que fuera real y no una mentira, y la besó.

Ansioso, desesperado. Como si a través de ese beso, Gray pudiera desvanecer a Juvia y regresarla a sus pensamientos, donde ella se verdaderamente se encontraba. Pero entre más demandaba en su beso, más lento y suave se volvía; más consciente era que la maga del agua era real.

Cuando finalmente sus labios rompieron el contacto y Gray la volvió a mirar, abrumado por sus propias emociones; rompió en lágrimas de nuevo, agradecido porque ella no se hubiera ido, porque sus ojos se hubiesen abierto de nuevo.

Y se dejó abrazar por ella, quien le acarició la cabeza tiernamente, consolándolo—. Juvia está aquí, Gray-sama.

Y se aseguraría de que nunca más volviera a irse.


TBC.


PS. Creo que este es uno de mis favoritos. De hecho, la idea de escribir este pequeño longfic fue de este capítulo y el último(LLLLL). Aparte, necesitaba endulzarme la vida TOT

Por si acaso, este capítulo está inspirado en la frase #56. It brings out your eyes, de la misión de 100 años para decir "Te Amo" del Foro Cannon Island (ya, no se hagan del rogar y vayan a acompañarnos X3!)

¡No me odien! Gray le dará su respuesta a Juvia, no se desesperen (L).

Nos leemos súper prontísimo.

Onmi.