Disclaimer: Fairy Tail es propiedad intelectual de Hiro Mashima.
#PorCienAñosdeHermosaCursilería
She's (not) dead
por Onmyuji
V.24. She's (not) dead.
Ella ya no estaba ahí.
Lo supo al tantear la cama y encontrar un gran espacio vacío, provocando que finalmente terminara de desperezar. Y al abrir los ojos e incorporarse en el lecho, la ausencia de ella pesó en su interior, pues no había rastro de ella en la pequeña habitación.
Estuvo por volver a acostarse, pero el espacio abandonado en la cama lo embotó en algún nostálgico pensamiento. Sería porque segundos después sonreiría, de la manera en que sonreía el maestro Makarov ante algún peculiar recuerdo.
Y pensar que en esa misma cama, hace ya tanto tiempo, había rechazado dormir con ella. Y ahora se indignaba cuando ella no estaba ahí para verla despertar.
Justo como esa mañana en particular.
Su sonrisa de medio lado se ensanchó aún más cuando llegó a su nariz el delicioso olor del desayuno y optó por finalmente levantarse, poniéndose encima lo primero que encontró.
Aunque de cualquier forma iba a terminar quitándoselo, vieja manía suya.
Y al abrir la puerta de madera que lo separaba del resto de la pequeña casa, se recargó en el umbral cruzado de brazos, observando en silencio la femenina figura de espaldas a él, muy concentrada en las hornillas cocinando y tarareando una alegre canción.
—¿Qué se supone que haces? —Preguntó luego de mirarla por incontables minutos, con sonrisa en la voz. Ella no pareció inmutarse ante el llamado, como si siempre hubiese sabido que él estaba ahí.
—El desayuno, Gray-sama. —Respondió ella sin girarse, concentrada en su actividad.
—Deberías estar en la cama. —Volvió a sonreír de medio lado y caminó en dirección a ella, sentándose en el lugar de la mesa más cercano que tenía a la maga del agua.
—Juvia no está enferma. —Aclaró ella con voz suave, momentos antes de alejar su mirada de las hornillas en la estufa para mirar al azabache, intercambiando miradas significativas.
—Pero se supone que el desayuno lo haría yo. —Echó su cabeza hacia atrás en la silla.
—Oh, ¿sí? —El suave tono de Juvia mostraba sorpresa exagerada y fingida, claramente divertida ante semejante proposición—. ¿Y a qué se debía la ocasión?
—Sólo porque sí.
—Juvia te lo agradece, Gray-sama, pero ya no será necesario. Juvia se levantó temprano esta mañana porque no se sentía bien. Así que aproveché para preparar el desayuno. —Y entonces ella movió las sartenes para verter el contenido en un par de platos, dando por finalizada su labor.
Fue ese el momento que Gray consideró pertinente para levantarse de la mesa y atrapar el brazo de ella, de manera que pudiese acercarla a su cuerpo y envolverla en un abrazo que enmudecería de expectación a Juvia.
Luego besó su frente, provocando que ella se alejara brevemente de él, tocando el sitio que él había besado, sonrojada y tímidamente avergonzada por la caricia.
Era tan hermosa cuando se avergonzaba de esa forma. Solía ocurrir mucho de un tiempo hacia acá, algunos cuatro o cinco meses. Ella parecía más tímida ante sus muestras afectivas, pese a que eran pocas y normalmente en privado. Ella no dejaba de provocarle ternura.
Quería atribuirlo a los más recientes cambios.
—Hoy se cumplen tres años desde que casi mueres. —Le recordó él tras su cara de pregunta; mientras la regresaba a la cómoda seguridad de sus brazos, logrando que Juvia enredara sus brazos en él y se quedaran así unos momentos.
Claro, ¿cómo podía olvidarlo? Era plenamente consciente de que Gray había contado diligentemente cada día desde aquella ocasión durante la guerra y que desde entonces, ese día no pasaba desapercibido, como una suerte de recordatorio de todo lo que la vida estuvo a punto de quitarle.
Por eso no se resistió cuando ella dijo que realmente amaba ese pueblo y la pequeña casa (ahora trabajando en una pequeña expansión) en la que alguna vez, cuando Fairy Tail se desintegró, vivieron juntos. Por eso no se resistió a regresar a esa vida de ensueño, una vez que todo el continente se llenó de verdadera paz.
Porque era la forma que Gray tenía de reafirmar que todo lo que tenía ahora valía más que cualquier cosa. Que todo el tiempo perdido en el pasado era el momento de recuperarlo y compensarlo, por ella. Porque Juvia valía todo eso y más. Y no se daría el lujo de volver a perderlo. No a Juvia.
—¡Hey! ¿Por qué mi plato tiene más comida que el tuyo? ¡Sabes que todo me da náuseas! —Respingó el mago de hielo cuando, luego de haberse separado, ella llevó los platos a la mesa y visualizó la considerable diferencia en la cantidad de comida de ambos platos.
—Igual que Juvia hace tres meses, lo sé. —Reconoció ella, mientras miraba con genuino apetito su comida—. ¡Pero ahora tienes que comer por dos, Gray-sama! ¡Recuérdalo! —Explicó ella condescendiente y relajada, antes de quitarse el delantal de cocina y dejar al descubierto su vientre ligeramente abultado.
—¿Yo? ¿De dónde demonios has sacado eso? ¡Eres tú la que tiene que comer por dos, no yo! —Reprochó Gray mientras movía su plato hacia ella, pero Juvia lo contuvo, empujándolo de vuelta al mago de hielo.
—¡Pero todos los libros de maternidad que me prestó Levy-san dicen que la alimentación del padre también influye en el bebé! ¡Así que come, Gray-sama! —Explicó la maga con toda la paciencia de la que fue acopio y una sonrisa en los labios, logrando que él cediera resignado ante semejante planto.
—Tch.
Sabía de todas formas que un par de cucharadas más tarde, terminaría devolviendo hasta el aire que había respirado, pero no podía evitarlo. Porque Gray se había rendido a Juvia, a sus delirios, a sus cuidados, a su amor, por muy extravagantes o locos que pudieran ser. Le había costado mucho poder llegar a ese punto que ni siquiera se daría el lujo de volver a hacer algo que provocara su desconsuelo.
Porque de verdad ella era una parte vital de lo que era ahora. Lo había salvado, dando de sí cualquier cosa con tal de mantenerlo vivo y atado a la cordura; nunca lo abandonó, ni cuando creyó que era el ser humano más desdichado del universo entero; ¡por todos los Dioses, Juvia le iba a dar un hijo! Así que, mientras pudiera honrar el sacrificio que ella había hecho al entregar su vida para que él pudiera vivir, no escatimaría en lo que hiciera falta para hacerla feliz.
Por eso se aseguraría de que nunca nadie más la alejara de él. Y es que ahora que habían pasado los años, para Gray era más que claro que Juvia no estuvo ni pudo estar muerta.
Porque estaba llena de vida.
Fin de She's (not) dead.
PS. Chan chan chaaaaan, ya se acabó TOT pero no me miren feo :c yo dije que iba a durar cinco capítulos nada más TOT!
Este capítulo, el final, está inspirado en la frase #24. Just because, de la misión de 100 años, 100 formas de decir Te Amo, del foro Cannon Island. Oh, pero eso ustedes ya lo saben owó solo que les gusta que les ruegue. Así que, dense una vuelta y aprovechen todas las actividades que hay en el forín. Pwease? :3
Ahora bien. A lo mejor es un salto súper grande entre el capítulo de la confesión y esto X3 pero creo que me salió bien bonito TOT bueno, ya tenía la idea de hacer ver que Gray de alguna forma nunca iba a olvidar el día en que Juvia casi se muere, por lo que quería hacerlo ver como que él busca siempre dedicárselo a ella de alguna forma (aunque en mi idea, al tercer año, no le salió muy bien xD). En fin, yo no siento que nada me haya salido OoC, y si lo hay, pues se lo voy a atribuir a que tres años con una persona tan preciosa como nuestra querida Juvia, de algo le tenía que sentar a Gray. Al final algo se le terminaría pegando, y pues eso :3
No se alarmen, aún tengo mucho Gruvia por escribir y seguiré llenando el fandom de fics de estos dos TwT merecen mucho amor y eso les voy a dar owó!
Muchas gracias a todas esas preciosas personitas que se tomaron el tiempo de leerme(L) me siento muy motivada a seguir escribiendo TOT(L) *lanza galletitas y muffins*
Nos leemos en un proximo fanfic :3
Onmi.
