Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de RIOT Games.

Por si no lo saben, este tipo de letra, son pensamientos.

Los que quieran saber cómo se ve un Xer'Sai, solo busquen la imagen de Rek'Sai.


Tres días bajo el arduo sol… Eso era hasta el momento nuestra travesía a Piltover. Desde el instante en que salimos del palacio no habíamos hecho otra cosa que no fuera caminar, y conocernos obviamente. Aunque los días se hicieran largos, con Azir ni se notaban. En ese tiempo había logrado entablar una amistad con él. Para mi agrado, me di cuenta que era una persona graciosa… y obstinante en ciertas ocasiones…

-Eh… ¿Puedes repetir el plan para llegar Piltover?- Ya era la cuarta vez en el día que Azir preguntaba… ya estaba harta… Hasta pensaba que lo hacía a propósito solamente para sacarme de mis casillas…

-¿Cómo que atento no eres…?-

-La verdad nunca lo he sido, pero como te mencione, puedo ser muy centrado si me lo llego a proponer- Respondió.

-Qué más da…- dije riendo mientras recordaba lo sucedido ayer. Habíamos terminado peleando sobre cómo se me hacía imposible verlo centrado… hasta el momento había demostrado todo lo contrario a alguien así. El resultado de aquella discusión, un Azir aparentando ser serio sin tener la mínima idea de cómo serlo… valla que me había hecho gracia aquella actitud. –Mira Azir, primero debemos terminar de cruzar el desierto. Al terminar esto, nos toparemos con las montañas que forman La Gran Barrera. Una vez allí, buscaremos el paso de Mogron para atravesarla y llegar a las planicies entre Noxus y Demacia-

-¿Noxus? ¿Demacia? ¿Qué es eso…?- Me interrumpió. No era de extrañar que no conociera las ciudades, además cuando él vivió solo eran colonias. Estaba obligada a explicarle.

-Resumiendo, Noxus y Demacia son las actuales potencias de Valoran. La primer ciudad es considerada cuna de toda corrupción, crimen y crueldad. Mientras que la segunda, es regida por un código de justicia, honor y compasión. Son polos apuestos la una de la otra.- Azir parecía haber entendido por el gesto que hizo. Ya sospechaba que iba a preguntar nuevamente en algún momento… -Bueno, retomando de nuevo tu pregunta, cuando terminemos de atravesar las planicies llegaremos a otra cierra, Las Montañas de Hierro. Vamos a tener que escalarlas, y al llegar al otro lado, nos encontraremos con la ciudad del progreso… Piltover- Termine al fin de explicarle. Nuestro viaje era largo… y quedaba de más decir peligroso… En el desierto estábamos bajo la amenaza de los Xer'Sai, grandes criaturas cuadrúpedas capaces de muchas atrocidades. Cuanto estuviéramos atravesando el paso debíamos estar atentos a cualquier intento de emboscada por parte de los Rakkor, una fiera tribu guerrera de las montañas. Y al estar en Las Montañas de Hierro… La inminente probabilidad de toparnos con las bestias más temidas en todo Valoran… Dragones.

-Mmm… ¡Entiendo!- Azir respondió feliz y enérgico –Pero… ¿Una pequeña pregunta?-

-Dime- Respondí sonriente dejando de lado mis preocupaciones por el viaje. Quería disfrutar la compañía de Azir.

-¿Qué eran Noxus y Demacia?- Pregunto riendo…

-Y aquí vamos de nuevo…- Pensé mientras una leve sonrisa surgía en mi rostro.


Sivir había pasado casi tres horas explicándome la historia detrás de Noxus y Demacia. No esperaba que hubiera tal conflicto en valoran para ser sincero… Habíamos decidido parar de caminar con el fin de reposar. Yo no necesitaba tal cosa, era un ser ascendido después de todo. Podía pasar días enteros sin descanso, alimento y agua; pero Sivir por otra parte…me preocupaba… ya habíamos pasado tres días sin ninguna de las dos últimas. Podía notar el efecto de la falta de estas en ella…

Aunque Sivir no sospechara, le había desarrollado cierto afecto. Me simpatizaba, era el tipo de persona con la que disfrutaba estar. No conocía aun como eran mis intereses hacia ella… pero lo que si sabía era que disfrutaba mucho compartir mi tiempo con ella… Ya fuera de cualquier tema, toda conversación que teníamos era divertida para los dos. Yo disfrutaba molestándola, y aunque ella no lo aparentara, sabía que eso o mis historias, la hacían gozar y estar feliz. ¿Cómo no desarrollar afecto por alguien que le gustara como eres, no?

-Sivir, ¿Quieres que te cuente la vez que Nasus, Reneckton y yo casi destruimos el palacio intentando capturar el gato de mi padre?- Sonreí. Era una historia muy graciosas… valía la pena contarla, y además, necesitábamos algún tema del cual hablar.

-…- No respondió. Se me hizo extraño que no lo hiciera, Sivir había estado respondiendo y hablando desde que salimos del palacio… ¿Acaso se había quedado dormida? Era imposible, no se podía con la ardiente brisa del desierto… Decidí mirar hacia atrás para asegurarme que estuviera bien, y al hacerlo, logre observar la cruda realidad de su situación... Ella se encontraba en el suelo, boca abajo e inconsciente, a merced de las ardientes arenas. Mis preocupaciones se habían cumplido… el hambre y sed habían abatido a Sivir.

-¡SIVIR!- Grite en pánico abalanzándome sobre su cuerpo. La volteé y logre observar su rostro. Sus labios estaban secos al igual que su piel, y aun así… se veía hermosa…

-¡¿Y yo porque estoy pensando eso en vez de ayudarla?! No es el momento… Esperen… ¿Qué acaso no traje conmigo un poco de agua del oasis?- Revise mi costado y así era. Gracias a los Dioses había traigo conmigo un cuerno con el agua del manantial en él. Rápidamente lo agarre, y vertí un poco del jugo en sus labios. Los efectos de beber el líquido no eran los mismos que se conseguían al bañarse en ellos. El efecto curativo iba a ser poco… Debía buscar rápido alguna fuente de agua y alimento…

-A…zir…- Dijo muy suave, casi ni escuchable… Al ver que los efectos del agua ya estaban funcionando, me alegre un poco. En unas cuantas horas ya estaría estable… pero no sana.

-Shhh… no hables, debes conservar tu energía. ¿Por qué mejor no duermes un poco?- Sonreí. Ella, al escucharme, sonrió levemente, apoyo su cabeza en mi pecho, y se dejó llevar por el cansancio.

Para entonces ya estaba anocheciendo, y aunque los días en el desierto fueran muy calientes, las noches podían llegar a ser tan frías como las tierras invernales del norte. Para proteger a Sivir de aquel frio decidí construir un refugio. Recordando las enseñanzas de mi padre, edifique uno con la ayuda de un hechizo. Los refugios de aquel tipo solo constaban de una entrada, tenían que ser lo más cerrados posibles para conservar el calor. Al este estar en pie, con mis poderes, invoque a dos soldaos de arena para que protegieran la entrada.

-No dejen que nada, ni nadie, entre a este refugio en mi ausencia- Les ordene.

-¡SI SEÑOR!- Respondieron golpeando sus lanzas contra el suelo en señal de respeto.

-Señor, ¿Se puede saber a dónde va?- Pregunto uno de ellos.

-Simple, mi amiga ocupa de mi ayuda. Ella necesita agua y alimento… y en el desierto abundan los Xer'Sai…- Respondí encaminándome hacia el exterior. Sivir necesitaba mi ayuda, y no pensaba dejar que nada más le sucediera… Ella se estaba convirtiendo en alguien importante para mí.

La caza ha comenzado


La noche cubría el basto desierto. El calor y la ardiente brisa ahora se habían convertido en frio. Me encontraba caminando sobre las dunas, esperando encontrar un oasis o toparme con alguna manada de Xer'Sais. Mis pensamientos estaban fijos en una sola persona, Sivir… Realmente no quería que nada malo le pasara. Quería asegurarme que mientras estuviera con migo su vida fuera feliz. Ella me había dicho que yo era el primer amigo que tenía en toda su vida… ¿Triste no? Nunca haber conocido a alguien… No saber el significado de la amistad…

Yo en mis tiempos no era de amistades. Mi padre solo quería que entrenara para convertirme en el modelo a seguir de Shurima. Por eso mis únicos amigos eran mis maestros, Nasus y Reneckton. A ellos les debía mis momentos de diversión en la infancia, adolescencia y lo que viví de juventud… ¿Qué habrá sido de ellos? Los dos eran Ascendidos, eso significaba que si no los habían matado debían estar vivos en alguna parte.

-Cuando todo este viaje termine los buscare- Me dije -¡Así les presentare a Sivir!- Conociéndolos, era obvio que estarían felices por mí. En mi vida había tenido amigos, y menos amigas, ya que según mi padre "Una mujer puede nublar tu mente y hacer que te desvíes de tus responsabilidades como heredero al trono de Shurima. Cuando llegue el momento te arreglare una boda y listo"… Menudo viejo amargado…

Mientras seguía mi camino, logre distinguir algo que sobresalía entre la arena en la lejanía. Era una zona verde, con un estanque en medio y palmas llenas de dátiles rodeando las aguas. Al fin había encontrado un oasis… Corrí hacia el lugar con la esperanza que el agua fuera potable, y para mi alivio, si lo era. Estaba fresca y fría, perfecta para hidratar a quien lo necesitara –Esto definitivamente le ayudara a Sivir- Sonreí mientras bebía un poco de agua -¡Y además tope con suerte! ¡Dátiles!- Me moría por volver a probar las dátiles de Shurima. Para mi fortuna, y la de mi amiga, el oasis estaba lleno de ellas. Siempre fueron mi comida favorita. Nasus, Reneckton y yo podíamos pasar horas comiéndolas después de sus clases. Como extrañaba a ese par… -Ahora solo me falta conseguir la carne…- Usando uno de los hechizos de mi padre, cree dos grandes cantaros con forma de reloj de arena. Uno para el agua y otro para llevar cuantas dátiles pudiera. Al terminar de llenar los recipientes, los coloque en mi espalda. Procedí nuevamente con mi camino, preparándome para lo que seguía… faltaba lo peor…

Habían pasado años desde la última vez que cace algún Xer'Sai. Las viles criaturas eran rápidas y certeras, capaces de matar a sangre fría toda una caravana de mercantes sin dejar rastro alguno. Se me hacía extraño que hasta el momento no me hubieran atacado… Los Xer'Sai eran cazadores nocturnos…

En ese preciso momento escuche los gritos agónicos de una mujer. A primeras se me helo la sangre asumiendo que eran de Sivir, pero ya estaba muy lejos de donde ella se encontraba, y los gritos se escuchaban cerca.

Seguí aquellos míseros alaridos hasta su origen. Cuando llegue al lugar de donde venían, me encontré frente a frente con una escena atroz… Una manada compuesta por seis Xer'Sai estaban devorando viva a la mujer, desgarrando su carne, jugando con su presa…

-Pobre desdichada… no puedo pensar en una peor forma de morir…-

Corrí decidido a matar aquellas criaturas. No podía perdonar lo que le estaban haciendo a aquella hija de Shurima… Cuando las criaturas se dieron cuenta de mi presencia, cesaron su festín. Todas rugieron en mi dirección. Eran rugidos agudos, desgarradores… aun así no me iban a intimidar… ya tenía más de un motivo para darle fin a sus vidas.

La primer bestia se abalanzó corriendo hacia mí. A proveche las hojas bañadas en oro de mi báculo para frenar de golpe a la criatura, clavando los filos en su garganta. La primera de las seis estaba muerta… faltaban cinco. Las demás, al ver lo que hice, empezaron a correr en círculos a mí alrededor, analizando cual sería mi siguiente movimiento… Una de las criaturas rompió la formación corriendo directamente hacia donde estaba con la intención de taclearme. Por poco no la pude esquivar… Reaccione lo más rápido que pude clavando las hojas en su espalda cuando esta paso a mi costado en su fallido intento de atacarme. La fuerza y el impulso que tenía la criatura me llevo aferrado de mi báculo mientras esta seguía corriendo. Las demás estaban persiguiéndome al estar en los lomos de su compañero. Decidí ponerme en pie y acabar con la bestia. Zafé las hojas de mi arma de donde estaban incrustadas, y las hundí fuertemente contra la nuca del Xer'Sai. La fuerza del golpe provoco que su cabeza chocara con la arena, haciendo que la ya muerta criatura frenara abruptamente mandándome a volar por los aires. Caí adelante del cadáver, apoyando mis pies y manos para amortiguar la caída. Al alzar la mirada, vi como las cuatro bestias restantes saltaban por los aires, encaminando sus garras para que al momento de caer, estas me atravesaran. Cerré mis ojos, y por puros reflejos, levante una de mis manos para protegerme del inminente ataque, pero… nada… Decidí abrir mis ojos para ver porque los Xer'Sai no habían asestado el golpe, y allí estaban, elevados, empalados en el aire, ya muertos… Cuatro grandes picos de arena solidificada habían surgido desde el suelo atravesándolos por diferentes partes de sus cuerpos.

-… Que… DEMONIOS… acaba de pasar…- ¿Acaso había sido yo? Analizando el momento en que todo había sucedió, recordé el movimiento de mi mano. Decidí moverla en dirección de aquellos levantamientos en la arena, y sorprendentemente, estos se desboronaron al hacerlo… -Interesante…- Aun desconocía muchos de los poderes que mi ascensión me había dado, y al parecer, este era uno de ellos… Podía controlar la arena y todas sus facultades a voluntad… como si esta fuera parte mía. No lo podía creer, estaba más que asombrado.

-¡Genial! ¡Ahora no tengo que hacer hechizos para manipular la arena!- Grite lleno de euforia. ¿Qué otros poderes podría estar ocultando?

Aprovechando mis recién descubiertos poderes, volví a alzar mi mano. En esta ocasión la arena arrastro los cuerpos de las difuntas bestias, compactándolas en una gran esfera hecha de esta misma. -Que poder… más… ¡BUENO!-

-¡JA! ¡Ahora seré invencible! Ni siquiera Nasus podrá contra mi… bueno… Pensándolo mejor si, cualquiera de mis dos maestros podría patearme el trasero- Sonreí mientras recordaba aquella ocasión en que había retado a Reneckton a un duelo mano a mano… definidamente el peor error que pude haber cometido en mi adolescencia…

Recordé a la mujer que había sido atacada. Corrí hacia su dirección mientras que la esfera de arena me seguía flotando. Me parecía bastante curioso.

Al llegar donde la joven, la encontré en una condición deplorable. Ya ni el agua del Oasis del Amanecer la podría salvar…

De alguna forma ella seguía viva. Con mil esfuerzos levanto su lacerada mano señalando un pequeño saco de tela con quien sabe que en él. Terminada aquella acción, murió.

-Descansa en paz, hija de Shurima- Dije mientras me arrodillaba para cerrar sus ojos. No iba a dejar que su cuerpo quedara al descubierto, por eso, decidí enterrarla usando mis poderes.

Yo, con curiosidad, después de sepultar a la joven, fui a ver que había en aquel saco. Al levantarlo, algo empezó a moverse dentro de él… Decidí sacar lo que había adentro, y cuando lo tenía en mi palma, logre apreciar que se tratada de algún tipo de criatura. Apenas cabía en mi mano, era un animal redondo y esponjoso. Su pelaje blanco y suave como la ceda, con pequeños cuernos en forma de espiral. Lo más curioso del animal era su gran lengua, casi tan grande como su rostro… Esta criatura… ¡ERA DEMASIADO TIERNA Y ADORABLE!

-¡¿Pero que es esta cosa tan hermosa?!- Grite pataleando de la emoción, nunca había visto esa especie en Shurima.

Gracias a los movimientos generados por mi emoción, el animal callo de mis manos, golpeándose contra la arena. Después que la criatura se incorporara, empezó a brincar como si estuviera… ¿Enojado?... ¡ERA TAN LINDO!

-Awww… Perdón, ¿Te golpee?- Le pregunte. La criatura, mientras seguía brincando, movió su cabeza de arriba hacia abajo confirmándome la pregunta. Me arrodille, y puse la palma de mi mano frente el animal, insinuándole que subiera en ella. Aquella bola de pelos, en vez de caminar donde estaba mi palma extendida, iba dando pequeños brincos hasta que se posó en ella. Me puse en pie nuevamente, y lleve al animal a la altura de mi rostro para decirle:

-¡Disculpa! Juro no volver a hacerlo ¿Ok?- Al terminar de decir eso, la criatura empezó a brincar felizmente, lamiendo mi cara en uno de tantos brincos que daba. No podía… Iba a derretirme por lo adorable del animal…

-¿Y cómo te llamas?

-…-

-¿Rax?-

-…-

-¿Lex?-

-…-

-¿Threin?-

-…-

-¿Croco?-

Cuando dije el nombre "Croco", aquella bola de pelos empezó a brincar felizmente. Al parecer ese era su nombre, o al menos el que más le gusto de los que dije. No podía dejar a mi nuevo amigo abandonado en medio desierto, sería demasiado cruel. Por eso decidí llevarlo conmigo y adoptarlo como mascota. Lo coloque en uno de mis hombros, y junto los Xer'Sai, el agua y dátiles, partimos al refugio.

-Vamos, tengo alguien muy importante que presentarte Croco. ¡Le vas a encantar!-


-Odio los poros- Había tenido un extraño sueño en el que Azir traía una de esas repugnantes criaturas con él. No era que no me gustasen. Los poros simplemente me disgustaban con esas grandes y babosas lenguas… sin dejar de lado su pelo…

Lo bueno del sueño, fue lo que Azir había hecho en el… Él me estaba arrullando… Y aunque sonara raro, nunca nadie lo había hecho. Lo curioso de todo eso era que lo disfrutaba, no por el hecho que alguien estuviera arrullándome, sino porque ese "alguien" era Azir.

Yo apenas estaba despertando. Lo último que recordaba era a Azir sosteniéndome entre sus brazos, y nada más… Aunque mis recuerdos de aquel momento fueran turbios, si recordaba haberlo disfrutado… había sido lo más cercano a un arrullo que había vivido en carne propia… lástima que no lo recordara bien. ¿Habrá sido esa la razón de mi sueño? Igual, no había nada que explicara él porque del poro… Ugh.

Mientras me despertaba, pude percibir varias sensaciones. Sentía una fría briza, lo que significaba que la noche ya había llegado al desierto. Me sentía resguardada, además un placentero calor rozaba mi piel, Azir había levantado otro refugio y hecho otra fogata. Lo que percibí después, se catalogaba como fuera de lugar… olí sangre… ¿Acaso Azir estaba herido? Mi preocupación disminuyó al oler algo más… olía a carne recién cocinada… el exquisito olor a carne ahumada…

Entonces empecé a sentir varias cariseas en mi cuerpo. ¿Acaso era Azir? ¿Acaso él tenía intenciones de… acariciarme? Al poco tiempo, aquellas cariseas empezaron a ponerse un poco… raras… pasaban de ser en mi cabeza a mi pecho, de mi pecho a las pernas, de las piernas nuevamente al pecho, y aún más extraño… ¿Me chupaban la mejilla?... ¿Qué demonios quería intentar ese fósil? Decidí abrir mis ojos y revisar que rayos sucedía:

-¿Qué rayos crees que…?- No era Azir… las cariseas… ¡ERAN DE UN MALDITO PORO! En ese momento, me levante abruptamente lanzando aquella criatura por los aires… un poro estaba jugando en mi cuerpo…

-Azir. Que. Demonios. Hace. ESO. Aquí.- Señale al poro. Tenía su rostro incrustado en la arena y movía sus pequeñas patas tratando de incorporarse. Aunque detestara esas criaturas… tenía que admitir que era muy gracioso verlo así… Me había hecho reír.

-¡SIVIR! ¡GRACIAS A LOS DIOSES ESTAS BIEN!- Sentí como se abalanzaban contra mí para luego darme un abrazo, era Azir. No sabía cómo reaccionar… Primero, porque desconocía el motivo de tal abrazo; y segundo, él lo hacía bastante fuerte, como si hubiera pasado algo. A diferencia de la última vez que me abrazo, esta vez no lo golpee pidiéndole que parara, sino que me deje llevar por el abrazo. Me gustaba lo que pasaba… no me incomodaba.

-¡Veo que conociste a Croco!- Dijo soltándome del abrazo mientras recogía al animal y lo colocaba en su hombro.

Lástima que el abrazo no durara más… Esperen ¡QUE!...

-Lastimosamente si…-

-¿Qué?-

-nada…-

-Bueno, ¡Lo que importa es que será nuestra mascota!- Tenía que ser una broma de mal gusto… ¿En serio iba a tener que convivir con "Croco"? Azir había dicho aquellas palabras con tanta felicidad que simplemente no me atrevía a decirle que me disgustaba esa cosa… me gustaba verlo con esos ánimos.

No puedo creer que valla a decir esto…

-¡Qué bien! ¡Amo los poros!- Le sonreí. Él también me devolvió la sonrisa mientras acariciaba el animal. Maldita rata blanca…

-Ahora… ¿Me explicas que pasó?- Pregunte.

-Resumiendo, te desmayaste por la falta de líquido cuando paramos a descansar. Luego te di de beber un poco de agua del Oasis del Amanecer para que te estabilizaras, lo cual funciono. Después de hacer eso, te sostuve suavemente entre mis brazos y construí el refugio en donde estamos. Seguido a eso, salí a buscar alimentos para que te mejoraras. Encontré agua, muchas dátiles, cace seis Xer'Sai… ¡Y ENCONTRE A CROCO!- Dijo todo aquello tan rápido que apenas le había entendido… ¿Acaso dijo que cazo seis Xer'Sai?

-Ok, entendí… creo…- Aun no creía que Azir hubiera asesinado seis Xer'Sai solo… se ocupaban muchos hombres solo para derrotar uno… y Azir logro matar seis ¿Tan hábil es? Entonces una extraña sensación se apodero de mi… todo lo que me contó… lo hizo… por mí. Sin pensarlo dos veces le devolví el abrazo, quería hacerlo y él lo merecía.

-Gracias- Sonreí mientras lo abrazaba. En serio no sabía que pensar o sentir de él…

-De nada- Dijo sonriendo, queriendo empezar a reír –Te dije que podía ser centrado si me lo propongo- Al parecer si era cierto, Azir no paraba de sorprenderme.

Después de nuestro momento, Azir me dio un poco del fresco de dátil que preparo, acompañado con carne ahumada de Xer'Sai. Nunca espere que la carne de esas bestias supiera tan bien… era eso, o realmente tenía mucha hambre. Croco no se nos quedó atrás, se dio un festín con los dátiles y el agua que había.

Ya habíamos terminado de comer. El poro se había quedado dormido por todo lo que había comido, mientras que nosotros pasábamos el tiempo contando historias de nuestro pasado. Yo le explicaba a Azir lo que había sucedido en Valoran en su ausencia, y él me deleitaba con los relatos de sus maestros, y fieles amigos; Nasus y Reneckton. También me contó como había aprendido a usar la magia, como su padre le enseño todo lo que sus amigos no y que nunca lo dejaron tener otros amigos que no fueran sus dos maestros… En parte Azir me entendía, gracias a eso me valoraba… como yo a él. Sentía que algo se estaba prendiendo en mí mientras pasábamos tiempo juntos. No podía explicar lo que era… nunca me había sentido de tal forma…

-Hey, Sivir- Me susurro. Azir insistía que habláramos bajo para no despertar a Croco. -Quieres ver algo genial-

-A ver, enséñame- Sonreí. Al responderle, el movió su brazo lentamente sobre su cabeza formando una media luna. El techo y las paredes hechas de arena empezaron a desboronarse desapareciendo completamente. El suelo empezó a elevarse junto con nosotros, la fogata y el asqueroso animal. Cuando lo que parecía ser una plataforma de arena, se detuvo muy arriba en el cielo, lo que vi me dejo sin palabras… Nunca había visto el firmamento de tal manera, allí arriba solo había paz y armonía.

-Hermoso ¿No lo crees?- Dijo Azir, su mirada fija en las estrellas, con su característica sonrisa.

-Definitivamente… No hay nada que pueda… ganarle a esto- Estaba sorprendida, Azir en ese momento había sido el responsable de enseñarme lo más hermoso que jamás vería. Sin darme cuenta, él se sentó a mi lado, y… me abrazo. Aquel abrazo prendió nuevamente aquel extraño sentimiento.

-¿Por qué lo haces?- Pregunte un poco avergonzada.

-¿Hacer que?-

-Abrazarme…-

-Por nada… Siempre quise arrullar a alguien entre mis brazos, y vi esta ocasión perfecta para hacerlo… ¿Por qué? ¿Te incomoda?- No podía creerlo, lo que había soñado estaba sucediendo, y hasta de una forma que ni en mis sueños más profundos pude haber imaginado. Definitivamente la realidad superaba toda expectativa…

-No…- Sonreí mientras me acercaba más a su cuerpo. Me deje llevar por su abrazo y los latidos de su corazón. Por consiguiente, cerré mis ojos, y todo lo que había soñado se hizo realidad.


-Tengo al hombre perfecto para lo que me pides, Xerath- No muy lejos del paso de Mogron, se escuchó a una mujer decir. –Viktor puede darte el ejército que quieres-

-Gracias, Cassiopeia-

-De nada… Espero que no olvides… aquello que me prometiste-

-A mi igual, desagradable mago- Dijo otra voz, esta vez masculina, bastante tosca.

-Descuida Reneckton… Cuando todo mi plan termine… tanto Sivir, Nasus y… ja. Ja. Ja… AZIR, estarán muertos.-


Fin, capitulo #2, Desierto.


Hello… it's me…

¡!HOLA! Espero que el capítulo de hoy les gustase. Me hizo MUY feliz ver los Reviews que algunos dejaron. Hasta estuve haciendo al "Ust" cuando los leía XD.

Hoy es un día muy especial para mi :D, entonces estoy aún más feliz que de costumbre cuando termino un capitulo :3.

Respondamos algunos reviews, ¿Les parece?

;_;

Marktravish: We me alegro que gracias a este fic empece a leer y pues fue el primero que lei y bueno me alegra que lo quieras hacer desde cero lo seguire de cerca y cuidate -3-

Amigo… ¡NO SABES LO FELIZ QUE ESTA REVIEW ME HIZO! Fue la primera en todo el fic, créeme cuando te digo que me puse a brincar de la emoción xD. Que dicha que gracias a mi anterior Fic hubieras empezado a leer :3 espero que este te guste aún más ;D

WafleKouhai: no termine de leer y ya queria comentar XD , si , me gusto la historia , siguela , le pones momentos de humor aprovechando las facultades del personaje. Solo un consejo , revisa siempre la historia una vez mas antes de publicarla , veo que hay pequeños detalles que se te escaparon (repeticiones , falta de sononimos , etc) . Suerte y espero seguir viendote por la pagina

Muchas gracias por tu crítica constructiva, te desea suerte en tu fic y espero poder llevar acabo tus recomendaciones sin ningún problema.

Fabian Villegas 3: Haz mejorado bastante en el estilo de narración y gramática del lenguaje, lo que lo hace un fic bastante atractivo a la vista...¡PERO QUE MAS DA, VOLVISTE! :D

Como antes seguiré de cerca el fic aunque ya avanzaste en el anterior no hace mal leerlo de nuevo y traer de vuelta las sensaciones maravillosas de cada capitulo :3

Sigue así :D

Ohhh gran dios Alpacasaurio®… gracias por llenarme de tu gran sabiduría… Ok, no xD. Que dicha volver a verte por aquí amigo. Aún recuerdo las conversaciones que antes solíamos tener xD. Gracias por recomendar mi obra en la tuya, se te agradece mucho! No olviden pasarse por los fics de Fabi n.n

Toaneo07 Ver2.0: mmmm ok

Ok mmm?

ElPoderYenapa: ... Enserio?
Enserio?
ENSERIO?!
WHOOOOOAHAOSHAIAHAOKDUFLSTBOGDODBFI *Empieza a convulsionar como loca de emoción*

VAMO A CALMARNO… te emocionaste mucho al parecer ( ͡° ͜ʖ ͡°) Es un gusto verte por aquí de nuevo, Yenapa. Créeme, tus convulsiones seguirán XD

sofiagonz11: Me gustó demasiado y ansío por leer lo que sigue

Definitivamente, el review que más valoro hasta el momento :') No por lo que diga, sino por de quien viene.

;_;

Bueno amigos lectores(Debería pensar en un nombre por el cual llamarlos xD) eso fue todo por hoy! Recuerden dejar reviews y recomendaciones sobre que les gustaría ver. Créanme cuando les digo que no hay cosa que ponga más feliz a un creador de contenido como yo cuando hacen eso :D

Bueno, son las 9:00 PM, tengo examen de educación ciudadana mañana, no he almorzado, y hablar sobre la carne me antojo XD. Me despido de ustedes mientras me voy a cocinar algo, Byeee.