Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de RIOT Games®.
Esta vez estaba cerca de mi antiguo hogar, Shurima… Ya habían pasado más de tres mil años desde aquel trágico día… el día en que el imperio callo… el día que vi partir a mi hermano… Después de aquellos acontecimientos, dedique mi vida a vagar por las amplias tierras de Valoran. Fui testigo del levantamiento de Noxus y Demacia, viví los terrores generados por las guerras rúnicas, vi como las tierras invernales de norte, el Freljord, se dividía en las actuales tribus y presencie los milagros, y atrocidades, de la tecnología Zaunita y de Piltover. Ya había vivido muchos momentos claves en la historia de este mundo…
Me encontraban en las planicies de Fyron, buscando minerales e investigando sobre una poción curativa realmente potente. No había día en que los recuerdos de la tragedia me acosaran… Aquella mañana, me encontraba fuera de la ciudadela dorada. Renekton y yo habíamos sido enviados al sur del desierto con el objetivo de investigar una extraña fuente de energía rúnica. Apenas estábamos a unos cuantos kilómetros de la capital cuando todo ocurrió. Corrimos desesperados al ver el gran disco solar desplomarse encima de la joya latente de la capital, El Palacio Dorado. En ese momento nos preocupaba nuestro estudiante, amigo y recién coronado rey, le habíamos jurado que nada malo le pasaría mientras viviéramos…. Lastimosamente nos dimos cuenta que no pudimos cumplir tal juramento al llegar y enterarnos que había muerto… Después, la desgracia solo empeoro.
-Maldito Xerath… Tu ambición arruino lo que pudo ser la etapa dorada de Shurima, y hasta de Valoran…- Pensé
-¿Qué habría pasado si hubiera estado allí…? ¿Quizá, solo quizá, todo se hubiera evitado?- De nada me servía pensar eso, ya el pasado no se podía cambiar.
En ese momento, la tierra empezó a agitarse fuertemente. Gracias al sismo, caí en una grieta, deslizándome ferozmente en sus paredes hasta llegar al fondo. ¿Qué habría sucedido…? ¿Un temblor en la región sur de Valoran? Era imposible, ninguna falla pasaba cerca del hemisferio… nada tenía sentido.
Decidí regresar a la superficie para asegurarme que nada estuviera fuera de lugar. Empecé a escalar las paredes del abismo. Esto se me hacia difícil, ya que al caer, varias piedras se habían incrustado en mis piernas, hombros, manos y abdomen.
-Maldición… Más adelante tendré tiempo para tratar mis heridas, por ahora tengo que concentrarme en salir de este agujero-
Seguí escalando, y con miles costos, logre salir de la grieta. Al estar en la superficie, no podía creer lo que mis ojos miraban… Lagrimas empezaron a humedecer mis ojos cuando logre observar la capital de Shurima… en pie nuevamente.
-Pero… ¿Cómo es esto posible?- Seguía estupefacto… mi auto exilio había llegado a su fin.
-Un momento… Renekton… ¡Xerath!- Mi alegría se convirtió en preocupación, tenía que llegar lo más rápido que pudiera a la ciudadela. Si Xerath se había liberado de su encierro, Valoran corría un gigantesco riesgo… Y más importante, debía de ver a mi hermano después de tanto tiempo, realmente me preocupaba la clase de condición en la que podía estar…
Decidido, me encamine a Shurima. Después de milenios, la gran tragedia, de alguna forma se había enmendado. Esta vez no pensaba dejar perecer mi patria, esta vez daría hasta mi vida por protegerla…
El sol se alzaba en el horizonte. La noche anterior, al igual que las otras, había decidido quedarme despierto. Pase toda está contemplando las estrellas, recordando los tiempos en que solía meditar en el tejado del palacio mirando el firmamento. Nasus me había inculcado esa costumbre. Él decía que no había mejor forma de encontrar paz que dejándose llevar por la belleza de los astros, y para ser sincero… le daba la razón.
Aquella noche, las estrellas no eran lo único llamando mi atención… Sivir se había quedado dormida en mis brazos. No hubo momento en su sueño que su sonrisa no estuviera presente, se notaba que disfrutaba su descanso, me encantaba verla de esa forma…
Ya se empezaba a sentir la calidez de la briza nuevamente, era el momento de continuar nuestro camino. Cuidando no despertar a Sivir y a Croco, chasquee mis dedos haciendo que la plataforma de arena bajara y nuevamente volviera a formar parte del manto del desierto. En ese instante, Croco despertó, bostezando y sacudiéndose mientras lo hacía.
-Veo que despertaste, amigo- Sonreí agarrándolo y colocándolo en uno de mis hombros. -Creo que llego el momento de despertar a esta dormilona ¿no?-
Con mucho cuidado y delicadeza, agarre a Sivir por los hombros y la empecé a sacudir. Ella se movía poco cada vez que la sacudía, al parecer no quería despertar…
-Vamos Sivir, ya es hora de despertar- Dije quitándole el cabello de su rostro. En vez de despertar, se acomodó más en mi pecho para después decir:
-Unos cuantos minutos más…- Sonrió. Se veía muy tierna al decirlo, parecía casi una niña…
-Sivir, estamos muy cerca de La Gran Barrera ¿Qué acaso no quieres llegar a Piltover lo más rápido posible?-
En realidad, el que quería eso era yo. Ya ansiaba salir del desierto, estaba muy emocionado por conocer lo que había fuera de él, nunca se me había permitido dejarlo…
-Lo que quiero es que sigas arrullándome…- Respondió mientras rodeaba mi cintura con sus brazos, abrasándome fuertemente, sonriendo aún más.
Me había quedado sorprendido… En aquel momento, después de escuchar las palabras de Sivir, me sonroje… De todas las cosas que pudo haber dicho, nunca imagine que dijera aquello… Gracias a eso, sentí una extraña sensación en mi interior ¿Qué demonios era aquella sensación? ¿Acaso estaba enfermando?
A los pocos segundos de decir aquello, Sivir abrió bruscamente sus ojos. Dándose cuenta de sus acciones, se levantó de golpe de donde nos encontrábamos, roja como un dátil. Aunque estuviera avergonzado, no pude evitar empezar a reír…
-Olvida lo que dije…- Dijo tratando de no dirigirme la mirada.
-Pero creí que querías…-
-Dije. Que. Olvidaras. Lo. Que. Dije.- Me interrumpió dirigiéndome una mirada que mandaría a cualquiera mil metros bajo tierra… parecía capaz de matarme…
-Ok, ok- Reí, aunque en realidad estaba aterrado… hasta el momento, nunca había visto a Sivir así. Su actitud apenada hacía gracia y daba miedo al mismo tiempo…
-Si así es apenada… no me la quiero imaginar enojada…-
-Como sea, estamos a unas cuantas horas de La Gran Barrera, deberíamos empezar a movernos Azir- Sivir tenía razón, aunque… justamente yo acababa de decir lo mismo…
Me levante de donde estaba para preparar las provisiones. Sivir se estaba encargando de destazar los Xer'Sai restantes, mientras que yo colocaba los cantaros de dátiles y agua en mi espalda. Al terminar, me dirigí donde se encontraba Sivir. La encontré con una expresión de disgusto y angustia, mirando fijamente la montaña de carne frente a ella.
-¿Pasa algo malo?- Pregunte
-De hecho… si… Hay demasiada carne y no tenemos forma de conservarla, de aquí a unos días se echara a perder…. Es una lástima- Realmente se veía angustiada.
Sivir tenía razón, la carne se echaría a perder, nuevamente estaríamos sin alimento…
En ese momento, tuve una extraña idea. Recordé una de las técnicas usadas por los habitantes de Shurima para secar carne. Esta consistía en usar las propiedades de la arena para extraer la humedad, secando cualquier orgánico por completo. De esta forma la podíamos conservar, y además, yo podía manipular la arena ¿no? Quizá podía emplear esa técnica mejorada con mis poderes…
-Hazte a un lado Sivir, creo que tengo la solución para esto- Dije mientras la corría hacia atrás y tomaba su lugar frente a toda la carne.
-Qué piensas hacer… ¿Secar la sangre?- Respondió burlándose con un tono bastante sarcástico.
Ella sabía que secar la carne era la única forma, pero era imposible, el proceso duraba por lo menos dos días. No disponíamos de tanto tiempo…
-De hecho… si…- Respondí esperando que mi idea funcionara. No quería quedar como un idiota frente a ella…
-…-
Seguido a nuestra conversación, lo que hice fue concentrar un cúmulo de arena en una de mis manos. Puse esta encima de la carne, y concentrándome, me dispuse a pensar lo que quería que hiciera la arena… para mi sorpresa, funciono. La humedad de la carne empezó a ser absorbida por la arena para luego empezar a encogerse y marchitarse de forma apresurada. Mi idea había funcionado…
-¡No lo puedo creer! ¡Puedo alterar objetos con la arena!- Mis nuevas habilidades me sorprendían cada vez más…
Aunque lo que acababa de hacer pareciera inútil en batalla, en realidad podía ser letal… Un ser vivo también podía ser secado mediante aquello… Cualquiera moriría al instante de forma atroz…
-No tengo palabras para esto… ¿Cómo lo hiciste?- Pregunto Sivir asombrada. Aun no le había explicado lo de mis nuevas habilidades… tenía miedo que me viera como una clase de fenómeno, como un monstruo…
-La verdad no sé si contarte…- ¿Por qué estaba apenado frente a ella? –Me verías como un fenómeno…-
-Azir…- Dijo caminando hacia mí, poniendo una de sus manos en mi hombro, dirigiéndome una sonrisa. –Eres una ave antropomórfica de casi dos metros… ¿En serio crees que voy a ver a mi mejor, y único amigo, como un fenómeno?-
Sus palabras me llenaron de confianza… después de todo tenia razón. Dirigí una sonrisa hacia ella, decidido a contarle al fin sobre mis geniales habilidades.
-Al parecer la ascensión me dio el poder para controlar la arena. Puedo hacer con ella lo que piense… Es bastante raro, pareciera como si ahora la misma arena fuera parte de mi…- Dije un poco asustado, temiendo por lo que Sivir pudiera responder.
-Azir, bromeas ¿no?… ¡Eso es genial! ¿Por qué no me lo habías contado? ¡Solo imagina todo lo que podrías llegar a hacer…!- Al final, mi temor fue en vano, Sivir estaba igual de emocionada que yo cuando me entere de mis habilidades.
–Ok, dejando el tema de lado. Ahora solo tenemos que buscar la forma de llevarnos la carne con nosotros y estaremos listos para partir-
-Déjamelo a mí- Respondí mientras sonreía como todo un creído.
Usando mis poderes cree otro contenedor. Esta vez no tenía la forma de los dos que cargaba en mi espalda, sino que era más como un cilindro con tapa.
-Échala allí y llévala en tu espalda, yo ya no puedo con otro contenedor- Otra vez había impresionado a Sivir…
-Está bien… No entiendo cómo demonios es que te avergüenzas de tales poderes… ¡Son geniales!- Dijo con una sonrisa de estupefacción. Esta vez reí, me hacía gracia ver a Sivir sorprendida –Bueno, que importa, sigamos nuestro camino- Al decirlo, lleno el recipiente con la carne, y lo coloco en su espalda. Ya nos estábamos empezando a mover de nuevo.
-Hey, por cierto Sivir ¿Puedo decirte algo?- Pregunte mientras seguía sus pasos.
-Por supuesto ¿Qué es?- Voltio dirigiéndome una sonrisa.
-Solo quería decir que te vez muy tierna durmiendo- Su sonrisa desapareció al decir aquello. Su rostro se volvió a sonrojar, y una expresión de pena surgió en el al mover la cabeza para evitar que la lograra ver. Esta vez la forma en la que estaba apenada era graciosa y tierna al mismo tiempo, todo lo contrario a la anterior… Se podía decir, que en esa ocasión, si disfrutaba verla apenada.
-Gracias…-
-De nada- Reí al responderle. Ya nuestra travesía volvía a estar en marcha… ¡Al fin estaba cerca de conocer lo que había fuera del desierto!
La situación con Azir al principio del día fue… Nueva. Nunca había reaccionado así por alguien, y menos porque me hicieran un cumplido. Ya llevábamos casi una hora caminando, y como de costumbre, había sido placentero gracias a las conversaciones que tenía con Azir.
Al fin nos encontrábamos en el borde del desierto, las estribaciones de La Gran Barrera. Teníamos que caminar unas cuantas horas más hacia el este para llegar a la entrada del paso. Aquel lugar había sido edificado hace miles de años, hasta antes del tiempo de Azir. El acceso al pasaje se llamaba "Los dos colosos", ya que este estaba resguardado por dos gigantescas estatuas en honor al antiguo dúo de hermanos héroes de Shurima, una a cada lado de la pared. A la izquierda, se encontraba el hermano sabio, con forma ascendida de chacal. Y a la derecha, el hermano luchador, con forma ascendida de Cocodrilo… Nadie conocía el nombre de aquellos dos guerreros, pero si se les respetaba por las grandes hazañas que habían logrado en la antigüedad, o así fue hasta el día en que desaparecieron…
-Azir, dijiste que nunca habías salido de Shurima ¿Cierto?- Pregunte. Ya quería ver qué clase de reacción iría a tener al ver la entrada… Estaba segura que le iba a fascinar, Además me aria feliz ver su reacción.
-No, jamás- Respondió mientras le daba un dátil al animal en su hombro -¿Por qué preguntas?-
-Por nada…- Sonreí. Ya imaginaba lo que sucedería –Solo espéralo, te va a encantar-
Al momento de llegar a la entrada, la imponencia y majestuosidad del coloso se podía sentir en el aire. Las dos estatuas chocaban sus armas, formando de esta forma la entrada al paso de Mogron y Salida del desierto de Shurima. Aunque no fuera mi primera vez en el acceso, este no paraba de impresionarme… Podía ser viejo, pero seguía intacto, manteniendo sus auras de grandeza.
Azir, al verlo, sonrió de una forma en la que jamás lo había visto. Él estaba impresionado, y al parecer, por su expresión, Croco igual. Azir no paraba de contemplar en coloso, parecía haber caído en una especie de trance gracias a este… Su reacción era invaluable.
-Muéstrales respeto Azir, son el antiguo dúo de hermanos héroes de Shurima- Dije mientras señalaba las estatuas, parada a su lado.
Azir estaba hipnotizado por la belleza del lugar, su mirada fija a las alturas… En aquel momento, su forma de actuar fue todo lo que me había imaginado… Hasta que sucedió…
Decidí ser el primero en cruzar el coloso y entrar en el paso. Azir, aun quieto y con su mirada al cielo, no parecía tener intención de seguirme… ¿Acaso estaba mal? Creí que después de ver la entrada estaría emocionado…
-Azir, ¿Te encuentras bien?- Pregunte preocupada.
Cuando logre ver su rostro, note lagrimas deslizarse por sus mejillas… Fui lo más rápido que pude donde Azir, y al llegar, me pare frente a él sujetándole la cabeza para que me volviera a ver. Al momento de mirarlo fijamente a los ojos, supe que algo andaba mal…
-Los extraño…- Dijo tratando de no saltar llanto.
-¿A quiénes?-
-… A ellos…- Al decirlo, señalo las dos estatuas de los hermanos…
¿Cómo iba a extrañar a los héroes de antaño? ¿Acaso los conocía? ¿Sera que eran importantes para el o algo por el estilo?
-¿Acaso los conocías?- Decidí preguntarle.
-No solo los conocía…Ellos son Nasus y Renekton…- No lo podía creer… Sus amigos, de los cuales tanto hablaba, eran los héroes de Shurima…
-Te sientes mal porque los extrañas… ¿No es así?-
-Si…-
Era la primera vez que veía a Azir así… él estaba a punto de ceder ante el llanto. No me gustaba verlo de aquella forma, algo en mi corazón no me lo permitía… Entonces, recordé el momento en que nos conocimos, la forma en que me abrazo y me consoló… ya había llegado el momento para devolver el favor.
-Azir, mira… Estas olvidando algo de suma importancia… Pude ser que ya no los tengas a ellos, pero…- Sujete suavemente su mejilla, dirigiéndole una tierna y afectiva sonrisa, mirándolo directamente a los ojos. –Ahora me tienes a mi…- Al terminar de decirle aquello, lo abrace lo más fuerte que pude, tratando de que sintiera todo mi afecto hacia él...
En aquel momento no lograba ver el rostro de Azir, pero lo que le había ocurrido fue que sus lágrimas en vez de ceder aumentaron… No estaba llorando por los motivos que ya tenía, en su rostro se había formado una gran sonrisa, Azir lloraba porque mis palabras le habían conmovido el alma…
-Gracias Sivir… Realmente necesitaba eso- Dijo mientras me separaba de él, con sus dos manos puestas en cada uno de mis hombros, mirándome a los ojos, sonriéndome… No pude evitar sonrojarme…
Para evadir aquel incomodo, y a la vez extrañamente placentero momento, decidí separarme de Azir. No podíamos seguir perdiendo el día… pero me hubiera gustado estar más tiempo así con él, solo que la vergüenza no me lo permitía… Esta vez, al retomar el camino, Azir si seguía mis pasos.
-De nada… Bueno, saliéndonos del tema, debemos ser muy cautelosos mientras estemos cruzando el paso. En él, y en toda la Gran Barrera, habitan los Rakkor. Son una tribu guerrera muy territorial, en cualquier momento nos podrían atacar- Dije para tratar de evitar lo que había ocurrido. Siendo sinceros, nos esperaba un camino difícil hasta llegar a las llanuras del Norte de Valoran.
-¡Entendido!- Azir ya estaba enérgico como de costumbre, parecía que nada de lo ocurrido le había afectado… -Además con mis nuevos poderes puedo derrotarlos con solo mover una de mis manos-
-No los subestimes…- Si era cierto que Azir podía ser muy hábil y poderoso; pero el líder de los Rakkor, Pantheon, también lo era… Se le conocía por ser un fiero guerrero. El solo podía derrotar, no…, masacrar una legión completa de Noxianos. Sus habilidades con toda arma, en especial la lanza y el escudo, eran más que conocidas por toda Valoran. No por nada tenía el título de "El Artesano de la Guerra"…
-Hey, Sivir ¿Es normal que haga tanto viento en este lugar?- Pregunto Azir.
Estaba tan concentraba analizando las posibles formas en que los Rakkor podían atacar que no me había dado cuenta de las crecientes ráfagas de viento. El paso de Mogron era una depresión en la barrera, esto lo convertía en un pasaje para los vientos provenientes del sur, generando grandes tormentas de arena en el…
-Maldición… Se aproxima una tormenta de arena- Le preocupada a Azir.
Debíamos buscar algún refugio lo más rápido que pudiéramos… Tal vez, si apresurábamos el paso, podríamos llegar a una de las muchas cuevas al costado de las paredes del pasaje
-Debemos buscar refugio…-
-¿Para que buscar un refugio si puedo crear uno? ¡No hay necesidad de complicarse!- Respondió Azir en forma de burla. Al parecer no entendía que en una tormenta de ARENA un refugio de ARENA sería un gran fracaso…
-Vamos a ver Azir. ¿Acaso sabes porque se forman las tormentas de arena?- Pregunte aguantando mi risa. Ya quería que llegara el momento en que Azir se diera cuenta de la estupidez que había dicho.
-Fácil, se forman cuando las ráfagas de viento arrastran consigo la arena.-
-¿Y de que están hechos tus refugios?-
-Pues de…- Azir no había terminado la oración cuando finalmente se enteró de la estupidez que había dicho. No pude evitar empezar a reír al ver la cara de decepción de Azir… Para variar, junto a eso, comenzó a golpearse repetidas veces la frente con la palma de su mano diciéndose "Torpe". La forma de ser de Azir realmente me cautivaba día con día…
-Bueno… Busquemos ese refugio del que hablas- Suspiro parando de golpearse.
-Awww, ¿Por qué paraste? Te veías gracioso golpeándote, "torpe"- Dije de forma sarcástica mientras reía.
Aquello género que Azir empezara a hacerse el serio otra vez, justo como días atrás.
–Vamos… ¿Qué acaso no piensas hablarme en lo que queda del camino?- Continúe burlándome. Azir ya parecía bastante molesto en aquel punto.
-… No hasta que lleguemos a algún refugio…-
-Si así lo quieres, no tengo problema alguno- Definitivamente, el camino hasta una de las cuevas del paso, iba a estar entretenido con Azir actuando de esa forma…
-Creo que me dedicare a molestar a Azir el resto del camino… me voy a divertir-
-¡Maldito viento!-
Casi anochecía y no había señal de ninguna cueva… Las ráfagas de viento casi que ni me dejaban caminar, y la tormenta ya era visible a nuestras espaldas…
Azir, tal como lo espere, no me había hablado en todo el camino. Ya hasta empezaba a extrañar su parloteo… Definitivamente cuando tenía algo entre ceja y ceja era difícil hacerlo cambiar de opinión.
Mientras batallaba por dar uno o dos pasos, Azir caminaba normalmente sin ninguna dificultad… No entendía como era capaz de resistir la brutal fuerza de empuje de las ráfagas de viento. Lo único que al parecer le preocupaba, o mantenía ocupado, era proteger a Croco. Lo llevaba abrazado con una de sus manos cubriéndolo de la ventisca, evitando así que el viento lo hiciera volar y callera donde diablos fuera…
Al paso de unos diez minutos, los granos de arena ya empezaban a poblar el ambiente… No podíamos permitirnos quedar atrapados en medio de la tormenta, podíamos hasta morir…
Recordé que hace unos cuantos años, en uno de mis contratos como caza recompensas, había quedado atrapada en una de estas tormentas. Tuve que tomar medidas desesperadas para sobrevivir a aquel desastre… Me vi forzada a matar el camello que me acompañaba, para después, destriparlo y utilizar su carcaza como refugio… Hasta el momento había sido lo más asqueroso que había hecho… pero gracias a eso me encontraba entre los vivos.
En ese momento, logre notar una apertura en una de las paredes del paso. Al fin nos habíamos topado con una cueva…
-¡Azir, más adelante hay una cueva en la pared derecha!- Tenia que gritar para que se me escuchara, los aullidos del viento resonaban por todo el lugar… -¡Adelántate y fíjate si es segura!- Le ordene.
Azir acato mi orden y corrió directamente hacia la cueva. Cuando finalmente logro entrar en ella, lo escuche gritar que era segura y que me apresurara a llegar. Al fin podía des estresarme un poco… ya no teníamos que preocuparnos de la tormenta.
-Así que si era cierto, no me hablo en todo el camino y ahora que ya está en la cueva me dirige la palabra… Bueno, al menos ya tendré con quien hablar-
Después de aproximadamente cinco minutos, llegue a la cueva. Me sorprendí al ver lo espaciosa que era, íbamos a tener una buena noche en ella. Lo que más llamó mi atención en aquel lugar fue una terma… No me había bañado en días… Sus aguas cristalinas me llamaban a agritos para gozar de sus placeres, y más importante, bañarme
-Me pregunto si Azir querrá bañarse conmigo…-
-Hey, Azir- Le llame.
Azir al escucharme, corrió hacia mi dirección hasta quedar frente a mí.
–Prepara la fogata para la noche, y… ¿No quieres tomar un baño junto a mí en aquella terma?- Le pregunte sonriendo, aunque obviamente apenada, señalando el manantial.
-Ok, me encargare con gusto del fuego, y… ¡Obviamente que me gustaría!- Sonrió saltando repetidas veces en el mismo punto… Había ocasiones en las que realmente me sorprendía la clase de comportamientos que podía tener…
Azir empezó a prepararse. Primero empezó por quitarse los cantaros de la espalda, recostándolos en una de las paredes junto con nuestra "Mascota", por no decir estorbo… Seguido a eso, con sus poderes, creo dos extraños montículos de arena… ¿Acaso eran…Camas?
La verdad esperaba que lo fueran, moría por al fin descansar en la comodidad de una… Y finalmente, en medio de las dos literas, prendió la fogata llenando la cueva con un cálido y reconfortante calor.
-¡Listo!- Exclamo Azir desde donde se encontraba.
-Muy bien- Le sonreí -¿Esas acaso son camas?-
-Bueno… técnicamente es arena ¡Pero nos puede servir como cama!- Si tenía razón, Azir había creado literas.
-Gracias a los dioses, ya empezaba a extrañar la sensación de una de esas- Dije mientras me encaminaba a una de las literas.
Para mi sorpresa, al sentarme en la cama, me di cuenta de lo cómoda que era. Para estar hecha de arena era bastante suave, y además, no sabía si era por la cercanía al fuego o por alguna clase de magia, era muy cálida…
-Es bastante cómoda… ¿Por qué las haces hasta ahora?- Pregunte mientras me acostaba en la litera… Se sentía glorioso…
-Es que la verdad hoy se me antoja dormir, ya estoy empezando a sentirme un poco cansado…- Respondió rascándose la parte trasera de su cabeza.
¿En serio me había tenido durmiendo en suelo pudiendo hacer eso…? No era que me molestara. Gracias a mis viajes ya estaba acostumbrada a dormir casi que en cualquier superficie. Solo que me parecía un poco egoísta de su parte… Fue por eso que decidí hacerle una pequeña broma a Azir con respecto al tema.
-Entonces me tuviste durmiendo en el suelo todo este tiempo solo porque los demás días no quisiste dormir…- Trate de hacer cara de tristeza, aunque en realidad no estaba triste. Ya quería ver la reacción de Azir…
-Eso fue muy desconsiderado de tu parte…- Ya se podía notar el cambio en el ceño de Azir…
-¡Lo siento!- Grito muy preocupado -¡En serio no era mi intención!... Más bien, te juro que de hoy en adelante, no dejare que duermas en malas condiciones…- La reacción y preocupación de Azir en aquel momento no me permitió seguir fingiendo tristeza. Lentamente en mi rostro la aflicción fue remplazada por una sonrisa, para que después, esta se convirtiera en grandes carcajadas.
Azir se había quedado un poco desconcertado al ver mi repentino cambio de humor, lo cual solo logro hacerme reír aún más… su expresión de "qué demonios está pasando" valía oro.
-Ahh… ¿Te encuentras bien?...- No podía responderle en aquel momento, la risa no me lo permitía.
-Si, si; no te preocupes…- Respondí cuando al fin logre parar de reírme. –Solo estaba bromeando… ¿Qué acaso no te gustaba bromear?- Azir, al escuchar lo último, empezó a sonreír dejando de lado su preocupación. Parecía que mi broma le había agradado, pero la sonrisa que esta vez tenia era diferente… como si tuviera una travesura en mente…
-Pues sí, me gustan… ¡O POR LOS DIOSES! ¡TIENES UNA ARAÑA EN EL PECHO!- Grito señalando el lugar donde se suponía que estaba la araña, con una expresión de terror en su rostro.
Al escuchar aquello, el pánico me invadió… Yo les tenía un miedo extremo a las arañas, tenía aracnofobia… Yo podía ser capaz de enfrentarme a cualquier tipo de criatura, pero las arañas… Simple y sencillamente ¡NO!
Voltee a ver el punto donde Azir me estaba señalando esperando encontrarme con el arácnido, pero en vez de eso…Azir deslizo su dedo desde donde lo tenía hasta mi nariz…
No podía creerlo… ¡Había caído en la broma más antigua de todas! Ni siquiera un niño se hubiera tragado tal cosa…Azir, en aquel momento, empezó a reír de forma descontrolada. Su pequeña "Broma" al parecer le había hecho gracia…
-¡No lo puedo creer! ¡Caíste en la broma más antigua de todas!- Solo con haber dicho aquello ya sabía cómo responderle…
-¿Antigua? ¿Más o igual de vieja que tú?- Al decir esto, las carcajadas de Azir cedieron. Ahora su expresión era más seria, pero igual emitía felicidad.
-Creo que merecía eso… Por cierto, no te he dicho mi verdadera edad- De todas las conversaciones que habíamos tenido, el tema de nuestra edad nunca salió a luz. Yo tenía veintiún años de edad, fácilmente Azir lo pudo suponer, pero la verdadera edad de Azir seguía siendo un misterio para mí.
-Ahora que lo mencionas, yo tampoco te he dicho la mía- Dije levantándome de la cama. –Yo tengo veintiuno ¿Y tú?- Pregunte.
-Tenemos tres años de diferencia entonces, yo tengo veinticuatro- La verdad nunca espere que nuestras edades fueran tan cercanas…
Al menos en edad no estamos mal…un momento ¿¡QUE!?
-Vez, no soy tan viejo como esperabas- En ese momento vi la oportunidad para seguir molestándolo. No pensaba dejarlo en paz con todo lo relacionado a su edad…
- Entonces, si no eres tan viejo, ¿Me puedes repetir cuando naciste?- Le dije riendo con picardía en mi sonrisa.
-…- La expresión de Azir ahora si era de molestia, ya conocía como molestarlo… -¿Por qué mejor no comemos Sivir?-
-Cómo quieres, anciano- le respondí. La expresión de "Es en serio" de mi compañero era invaluable. –Además, después de eso muero por darme un baño…-
Después de haber pasado un amargo, pero divertido, momento con Sivir; nos acomodamos y empezamos a comer. Mientras estábamos cenando, la tormenta de arena llego a nuestra posición. Sivir no paraba de molestarme con mi edad… La verdad no me incomodaba, para ser sincero hasta lo disfrutaba. Se veía feliz molestándome, y no iba a estar molesto si la veía sonreír… yo realmente amaba su sonrisa.
Mientras la veía gozar con sus risas, recordé el momento que habíamos compartido en la entrada del paso… En ese instante, cuando dijo "Ahora me tienes a mi" sentí algo nuevo y completamente extraño… Era como si una llama se hubiera prendido en mi pecho…Y desde entonces, cada vez que la veía, volvía a sentir lo mismo…
Ya había pasado una hora desde que habíamos terminado de comer. Sivir me había ordenado que la esperara junto a la fogata. Ella se había ido caminado a la parte trasera de la cueva ya que me dijo que lo que iba a hacer no lo podía ver… ¿Acaso estaba haciendo sus…necesidades?
-¿Tu qué crees que esté haciendo?- Le pregunte a Croco, que se encontraba recostado al lado mío.
-…-
-¿Cambiándose?-
- Entonces crees que se está cambiando-
-…-
-Tienes razón, además había dicho que quería tomar un baño en la terma. No creo que fuera hacer eso con sus prendas puestas…-
-¿Puedo saber qué haces hablando con un poro…?- Escuche y sentí de repente la presencia de Sivir detrás mío.
Voltee un poco asustado por la repentina aparición de mi compañera y pude observa que sus botas, cubre brazos, bufanda, guantes, hombrera, falda, medias y diadema ya no las traía puestas. Lo único que traía consigo era su top y ropa interior… Al verla así, pude sentir como la sangre hervía en mi rostro. Si Sivir ya se veía hermosa usando su equipamiento, ahora se notaba el doble de atractiva…
-Yo… ehh… solo mataba el tiempo…- Respondí apenado tratando de ver su cuerpo lo mínimo posible. La sensación en mi pecho era mucho más intensa en aquella ocasión…
Ya que soy el mejor ocultando cosas, Sivir se dio cuenta por lo que estaba pasando… Lo cual la hizo reír…
-¡TRAGAME TIERRA PORFAVOR!-
-Bueno, te entiendo… ¿Piensas bañarte con tu armadura puesta o qué?- Pregunto mientras me señalaba colocando su otra mano un sus caderas.
La verdad, ella tenía razón, no iba a bañarme en una terma con una armadura encima… Ignorando mi notable pena, empecé quitándome las hombreras. Después, zafé los guanteletes y muñequeras de mis brazos para finalmente quitarme el peto y las botas. Sivir, mientras me desvestía, parecía que se había quedado hipnotizada viéndome. Todo su rostro estaba sonrojado y se le veía bastante inquieta…
-¿Por qué se habría puesto así?... Bueno, qué más da-
-¿Qué estamos esperando? ¡VAMOS A LA TERMA!- Dije arrancando a correr en dirección del manantial. Cuando llegue a la orilla de este, salte cayendo en el medio de sus aguas. Estas eran cálidas, se podía sentir como removían el estrés… Era una sensación gloriosa…
-Realmente estás loco…- Dijo Sivir colocando una de sus manos en su frente mientras movía su cabeza de izquierda a derecha.
-Un poco solamente- Respondí mientras nadaba a una de las orillas -¿Qué acaso no piensas entrar?- Sonreí volviéndola a ver.
Cuando dije aquello, Sivir sonrió levantando solo uno de los lados de su boca y empezó a caminar en dirección de la terma. Al llegar, entro cuidadosamente, primero metiendo sus pies para luego introducir su cuerpo completamente. Ya estando adentro, se recostó en la orilla al lado mío. La expresión en su rostro era una mezcla entre felicidad, satisfacción y relajación… No sabía porque, pero en serio… disfrutaba el simple hecho de verla… Su rostro me tenía hipnotizado.
-¿Se siente bien, no?- Pregunte al ver como disfrutaba de las cualidades del agua.
-No sabes lo mucho que deseaba esto…- Me respondió aun con la misma expresión, sin abrir sus ojos, con su cabeza recostada en la orilla.
-Me lo imagino- Reí. –La última vez que tu cuerpo toco agua fue en el oasis- Al decir aquello, abrió sus ojos y pude notar tristeza en su mirada. Vi que también llevo una de sus manos a su abdomen y sujeto fuertemente la cicatriz al costado de este… ¿Qué clase de carga seria esa cicatriz para ella?...
-Es por tu cicatriz ¿Verdad?-
-Si…Ahora tengo un recuerdo, bastante horrible diría yo, de lo idiota que fui aquel día… Lo peor es que lo cargare toda mi vida…- Tenia que buscar rápido la forma de hacerla sentir mejor, ella estaba a punto de llorar…
-Para mí te vez igual de hermosa con ella o sin ella. Además, no tomes la cicatriz como un recuerdo de lo estúpida que supuestamente fuiste, porque en realidad no lo eres; toma esa cicatriz como un recuerdo del día en que nos conocimos…- Le dije dirigiéndole una sonrisa.
Al decir aquello, Sivir se sonrojo, pero no se mostró apenada como en otras ocasiones. Más bien, empezó a sonreír como nunca antes la había visto hacerlo, para luego decirme "Gracias" sin atreverse a mirarme directamente.
-Hey, ¿Qué es aquello en la pared?- Señalo detrás de mi después de un tiempo de silencio entre los dos.
Volví a ver dónde ella había señalado, pero no logre apreciar nada. Al darme la vuelta nuevamente, Sivir me recibió lanzándome agua directamente al rostro… Ella empezó a reír después de haber hecho aquello… No sabía lo que le esperaba…
-Con que esas tenemos…- Dije mirándola mientras sonreía de forma maliciosa. Seguido a eso, me abalance abruptamente hacia ella. Sivir logro esquivarme y empezó a huir de mí. Yo empecé a perseguirla por toda la terma, tirándole agua y riendo… ¡Nunca me había divertido tanto!
Pasaron los minutos y los dos no parábamos de reír. Nos estábamos divirtiendo teniendo una "Guerra" tirándonos agua. En una de las tantas ocasiones, logre alcanzar a Sivir. La agarre de las caderas para que no pudiera escapar. Empecé a hacerle cosquillas por todo el cuerpo, ella parecía estarlo disfrutando, ya que no paraba de reír. Entonces, cuando me incline para soltarla al fin, los dos nos dimos cuenta lo cerca que estamos uno del otro… Nuestras miradas en aquel momento se unieron, provocando que ambos nos sonrojáramos… Después solo hubo un incómodo silencio…
-Haaa… Yo…- Decidí romper aquel incomodo momento.
-Lo siento- Me sorprendí cuando Sivir y yo lo dijimos al mismo tiempo…
Primero separamos nuestras miradas y luego solté a Sivir. El tiempo que paso después de lo ocurrido estuvo lleno de silencio. Después de habernos secado, los dos ya nos encontrábamos en nuestras camas, listos para dormir… Iba a ser la primera vez que dormiría en milenios, literalmente…
-Buenas noches, Azir- Me dijo Sivir mientras se acomodaba en su litera, dándome la espalda -Sabes… Eres lo mejor que me ha ocurrido en la vida- Aunque en ese momento no pude ver su rostro, Sivir estaba sonriendo, agradecida de haberme conocido, pensando quien sabe que…
-"Eres lo mejor que me ha ocurrido en la vida"- Repetía aquellas palabras una y otras vez en mi cabeza… Aquella flama que ardía en mi pecho se sentía más viva que nunca, combina con una extraña sensación en mi estómago…
-Buenas noches igualmente, Sivir…- Debía admitirlo… La sensación era amor… Me había enamorado de Sivir…
-Están en la cueva, Pantheon- Dijo una figura encapuchada a otra en lo alto de la pared contraria a la cueva, solo sobresalían sus ojos de la túnica, la tormenta no los afectaba.
-Perfecto, dile a los demás que se preparen, los atacaremos en el amanecer- Respondió Pantheon mirando fijamente aquella cueva…
Lo que pasara… Les enseñara a no meterse en territorio de los Rakkor…
Fin, Capitulo #3, El Paso de Mogron.
Primero que todo… ¡DISCULPENME! He estado muy…MUUUY ocupado estudiando para los últimos exámenes del colegio y las pruebas nacionales de bachillerato T-T… Ya mi ciclo de vida del colegio está a punto de terminar… ;_; De una vez les aclaro, si ven que no publico seguido, es que me estoy rompiendo la cabeza estudiando XD
Dejando todo esto de lado… ¡QUE ME CUENTAN QUERIDOS LECTORES! ¿Todo bien? Espero que sí :3
Esto ha sido todo por el capítulo de esta ocasión. Sé que no paso casi nada interesante, pero los siguientes capítulos estarán llenos de mucha acción… Presentare a tres personajes MUY importantes para la trama como hice con Nasus en este capitulo n.n. Esos personajes serán Pantheon y dos personajes hechos por mi (Los dragones celestiales Nogard, El Ala Blanca y Alphin, El Destructor Negro) Mejor me callo para no hacer spoiler xD.
Ok, Ahora a responder los Reviews (/*O*)/
:-:
Toaneo07 Ver2.0: soy fan supremo de azir, asi k tu fic me llaamo la atencion, de igual forma tengo una peticion alocada
podrias hacer un renekton x cassiopeia en tu fic? si decides k no, me avisa
Creo que somos dos siendo fans de Azir y lo relacionado con Shurima xD. Que dicha que mis Fic te allá gustado :´D.
Con respectoa los de Renekton y Cassiopeia… No te lo puedo decir ;)
Brian HD Gutierrez: Las locuras de Azir son la mejor parte (bueno, según mi opinión)
De todos modos tu historia esta bien chévere :P
Jajaja, Azir es todo un loquillo :P.
Gracias por tu opinión ;) y tus historias también están súper cool
WafleKouhai: Por fin la 2da parte , ya habian pasado 4 dias desde que publicaste la primera parte.
Te soy sincero , me gusta que la gente actualice seguido su historia (no tiene nada que ver que yo actualice diariamente), es como seguir otro episodio de tu serie favorita. Siempre quieres mas y mas.
Vi que le pusiste clasificacion "T" ala historia , asi que ¿supongo que no habra nada de "accion"(tu sabes a que me refiero) en la historia?
Sin otra cosa mas que decir, te deseo la mejor de las suertes. Espero la continuacion , tomate tu tiempo.
Perdón porque no pude actualizar rápido en esta ocasión :C. Aunque eso entonces significa que quieres más y más cada vez :D.
Probablemente, enfatizo el PROBABLEMTE, valla a ver… solo que escribir de eso no es como mi fuerte, jeje. Tendré en cuenta tu petición ;D
ElPoderYenapa: No. No me voy a calmar. Me encantan los momentos de Sivir y Azir... Jajaja! *Comienza a convulsionar de nuevo*
Un momento... *Se detiene* ¿Que hace un Poro en el desierto de Shurima?, ¡Ellos son de clima frio!
Whooo! *Vuelve a convulsionar* ajfuqbfk! *Se buguea*
¡ENTONCES NO TE CALMES! (/*O*)/
Entonces espero que este capítulo te allá gustado, está lleno de momentos Azir X Sivir :3
Ehhhh, ¡NO SE! o.O… ¡SE LE ESCAPO A BRAUM! Jdafbajsdfgadsjhfgasdjhgfjhsdgjfhag *Bug confirmed*
Fabian Villegas 3: Ahora con la salida de Rek'sai y su reino de Xer'sai en el desierto de Shurima tienes aun mas material para esta parte del desierto :D lo hace aun mas completa :3
Aunque el poro jamas me lo espere xD
Buen capitulo :D
¡EL GRAN ALPACASAURIO HA VUELTO!
La verdad, esta vez pienso aprovechar todo lo que se sabe de runaterra. Lugares, ciudades, especies, etc. Quiero hacer el Fic más completo y algún día llegar a tu nivel Fabi :´).
Nadie se espera a Croco xD
sofiagonz11:Me encanta su inspiración
Orgullosa es poco :')
¡GRACIAS! T-T
En serio, no sabe lo mucho que significa para mí que la obra le esté gustando!
Chuchu Pana:Hola xD este fic tiene buen comienzo! Síguelo :D Sugiero que revises tu ortografía y tu redacción un poco, pero de más está muy bien xD Siempre imaginé a Azir con una personalidad tosca y seria :v jamás lo imaginé infantil y gracioso xD Espero tus próximos trabajos!
Gracias :D, no es tan bueno como el tuyo, pero allí estamos xD
Obviamente lo voy a seguir, sino ¿Qué sentido tiene empezar algo? Siempre trato de revisar que la redacción sea lo más limpia posible, pero a veces se me van algunos errores ;_;
Es que mi idea es que tenga exactamente esas dos personalidades. Quiero un Azir gracioso la mayoría del tiempo, pero serio y tosco cuando tiene que serlo. Más adelante lo veras.
:-:
Bueno, eso es todo. Recuerden dejar su review (No saben lo mucho que me ayuda a seguir con la historia y a tener inspiración) y darle al follow y fav al fic se les gusto. ¡Pregunten cualquier cosa igual! Estoy dispuesto a contestar lo que sea :3
Finalmente, ¿Qué pasara con Pantheon? ¿Cómo será el viaje de nuestros dos personajes preferidos ahora que Azir reconoce sus sentimientos hacia Sivir? ¿Qué pasara con Nasus cuando llegue a la Ciudadela dorada? Descubran esto, y muchísimo más, en el siguiente capítulo de Juntos por Shurima (Remasterizado) "El Artesano de la Guerra"
PD: Me disculpo si creen que este capítulo no es como los otros *LLORA DESCONSOLADO* quería actualizar y tuve muchos problemas mientras lo escribía…
