Preparándose para una nueva batalla

En la comarca en los alrededores del bosque del abrazo, el amanecer de nuevo día estaba resurgiendo en el horizonte, los rayos del sol estaban iluminando cada rincón de este, escuchándose en el ambiente a las aves silvestres cantar, siendo todo una completa paz y tranquilidad, los dominios de la elfo rubia Eli Ayase eran ciertamente un lugar oculto ya que se encontraban pasadizos secretos entre los árboles y bajo la tierra e inclusive si alguien que pasara por ahí si tenía muy buena podía ver que entre las montañas que rodeaban esa extensión de flora y fauna habían un gran palacio de plata que brillaba a la puesta del sol, además de otros edificios construidos por esa raza elemental. Dentro del gran palacio real de la reina en una habitación una joven elfa de cabellos grisáceos lacios estaba durmiendo, pero al parecer no estaba teniendo un buen sueño ya que la expresión en su rostro era de mucho miedo, angustia ¿Por qué? Bueno, ella había tenido un trauma el cual no podido superar desde la anterior gran guerra, uno que pudo haberle costado la vida o la de ella, aquella chica peli azul de armadura galante que de tan solo pensar que estuvo a punto de perderla le causaba un profundo dolor, un vacío en su pecho.

Su pesadilla se ubicaba en el campo de batalla en la meseta de Ennar donde las fuerzas de la luz y la oscuridad luchaban sin cesar, buscando exterminar a las fuerzas enemigas a como diera lugar, pero hubo un momento en el cual todo se volvió completamente critico ya que el mismo señor de la oscuridad hizo acto de presencia en una forma física sacada de las peores pesadillas de cualquiera, un bestia monstruosa que flotaba por los aires, una especie de serpiente gigante que poseía un rostro cadavérico atroz con una gran mandíbula, 2 cuernos de toro en la cabeza, además de que le salían púas kilométricamente enormes de su cuerpo emanando toda una fuerza hostil y destructiva que de tan solo un golpe telequinetico pudo arrasar con batallones cercanos a su ubicación carbonizando a soldados dejando solamente cenizas de ellos. Lo peor estaba por venir ya que todos los batallones humanos incluso como oscuros estaban con completo terror de ver en persona al mismo Encablossa que segundos después desataría su ira haciendo que todo su cuerpo brillase en un aura azul expulsando de pequeños huevos que se habían en su piel cosas… cosas monstruosas, infernales, bestias y monstruosidades que solamente en la dimensión oscura existían.

La masacre fue inminente, pero aun asa las fuerzas de la luz de los reinos de Ecclesia, Hironeiden, Azilla, las fuerzas elficas de Ayase lograron someter a la rebelión de las sombras pero en un momento la comandante Sonoda estuvo cara a cara contra la pesadilla llamada Encablossa, desde la perspectiva de la peli gris fue un acto suicida pero no podía hacer nada porque tenía encima a varios demonios queriendo asesinarla, su miedo se convirtió en esquizofrenia al ver como los ojos de la gran criatura brillaban en un tono azulado, su querida caballero estaba petrificada con su espada y escudo en guardia pero no se movía de ahí, entonces de un momento a otro un rayo caería sobre ella haciendo que todo el lugar explotara. En ese momento ella no podía más y simplemente despertaría como otras veces sentándose de golpe en la cama llorando, aterrada gritando su nombre con desesperación.

¡Umi, No! — Al darse cuenta de que era nuevamente esa pesadilla rompió en llanto cubriéndose los ojos, con su corazón latiendo a mil por hora.

¡Kotori! ¡Que pasa! ¡Estás bien! — Corriendo a gran velocidad la reina portando un vestido celeste con su corona irrumpía en los aposentos de su fiel guerrera que al verla llorar desconsolada se acercó para abrazarla con calidez acurrucándole en su pecho para que se desahogara. — Ya… Ya… Kotori, solo fue la misma pesadilla de siempre… no te preocupes… Umi está bien en Ecclesia… No murió a manos de Lord Encablossa, afortunadamente la salvaste… aunque tu sufriste las consecuencias de eso —

Sonriendo con calidez la rubia sus ojos celestes se posaban en la gran cicatriz que iniciaba entre sus pechos y que se extendía hasta su abdomen, en ese momento pensó que la había perdido, porque se expuso gravemente al socorrer a la hija de su amiga y aliada Yukio. La energía del señor oscuro es demasiado mortal que no comprendía como a pesar de haber recibido un golpe directo en su cuerpo no fue destruida por un impacto a quemarropa de gran magnitud, solo recordaba ver a la comandante peli azul tomarla en brazos gritando su nombre una y otra vez, desesperada por salvarle la vida, por fortuna ella fue sacada del campo de batalla a tiempo y devuelta al palacio real para ser tratada por los médicos de la reina que gracias al cielo pudieron salvarla pero estuvo en coma al menos 3 meses porque su esencia se había estado contaminando con oscuridad, lo que provocaba que estuviera en ese estado.

Pero ya nada de eso importaba porque estaba viva, además hoy debían ir a una audiencia militar a los territorios de ecclesia para planificar una estrategia de combate porque las fuerzas de Hexter, Vellond se estaban movilizando rápidamente.

Kotori… hoy iremos a Ecclesia Yukio Sonoda ha solicitado una audiencia en el consejo real de su castillo, también estarán las reinas Akira Koizumi y Ai Kousaka asi que alístate, que saldremos ahora mismo — Sonriendo lentamente la dejaría tranquila para que se cambiara de ropa.

Está bien alteza… en un momento estaré lista — Al salir la reina se levantó para quitarse su pijama y lentamente buscaría en su guardarropa su ropa de combate.

Se puso una blusa verde limón sin mangas que era de seda, pero no cualquier seda… las armaduras de combate de los elfos a pesar de ser ligeras de peso, eran tan resistentes como cualquier metal de una armadura convencional humana, podían resistir desde las más altas temperaturas hasta las gélidas, impactos flechas, hojas de espada o lanzas, no había arma que pudiera traspasarla, se colocó una falda corta y unas botas largas, prosiguiendo a tomar sus armas por si acaso en el camino sufrían una emboscada por orcos o demonios, se abrocho un cinturón en la cintura donde tenía enfundada un sable largo, se peinó y se puso un colgante que de tan solo verlo le hacia sonreír ya que fue un regalo de cierta peli azul en una de las tantas visitas que hizo a su territorio en el bosque. Tranquilamente salió de su habitación para irse a toda marcha a las puertas del palacio donde Eli la estaba esperando montada en un corcel blanco portando una armadura azul celeste, pero a diferencia a la de Kotori esta tenia mangas en los brazos y una extensión de tela que se extendía desde su abdomen hasta sus rodillas entre sus piernas como si fuera una manta larga, ágilmente de un salto subió a su corcel café mirando a su reina con una cálida sonrisa.

Estoy lista — Con tranquilidad exclamo mientras Eli solamente asentía jalando las cuerdas de su corcel que relincho para emprender camino hacia el reino de la familia real Sonoda.

Siendo escoltadas por su guardia real, comprendida por 100 efectivos de arqueros a caballo galopaban por los bosques del abrazo a toda marcha, pasaron por el rio glaucos en tan solo unas horas tomándole al menos unas 6 horas a caballo llegar al valle por el cual a lo lejos veían el gran palacio de Ecclesia rodeado por unas grandes murallas con torres en cada esquina, además del resto del reino. A paso veloz llegaron en cuestión de minutos a las grandes puertas que se abrieron al reconocer que era la reina Ayase acompañada de su guardia real, que recorrían las calles a paso lento mientras los ciudadanos Ecclesianos le recibían con aplausos, gritos de autoría, incluso les tiraban pétalos en el camino como si fueran unas grandes heroínas cosa que era completamente cierta, sonriendo tanto la rubia como la peli gris ante tan cálido recibimiento llegando a una explanada donde se veían hermosos los jardines del palacio que mientras pasaban por un camino que las encaminaría a las puertas del palacio unas trompetas sonaron haciendo aviso de su llegada escuchando a un lacayo exclamar con fuerza.

La reina Eli Ayase y su guardia real han llegado al palacio real Sonoda —

Lentamente al no encontrar más camino adelante solamente las puertas del lugar, desmontaron sus caballos mientras la servidumbre los llevaba a los establos, prosiguiendo su andar al interior donde les esperaría la reina en el gran salón real postrada en su trono vistiendo un hermoso vestido azul, escotado con una corona de plata con diamantes y zafiros, una mujer de cabello corto azul oscuro y mirada color ámbar, la imagen madura de la Umi que al percatarse del arribo de su entrañable amiga sonrió lentamente levantándose para acercarse a ella recibiéndola con un caluroso abrazo.

Eli, querida… es bueno verte… ¿El viaje fue tranquilo? — de una manera amigable preguntaría.

Así es, afortunadamente no fuimos emboscadas por los orcos de Maki o los elfos oscuros de Kumiko… — Afirmo de manera serena y tranquila.

Como siempre… vienes escoltada por tu guardia real… vengan… pueden dejar a su guardia afuera, mis nobles doncellas les atenderán — Tomándole del hombro comenzó a caminar hacia un pasillo que las conduciría a la sala del consejo real.

Los arqueros elfos acataron la orden retirándose del lugar para dejar a su reina tratar sus asuntos sin disturbio alguno, mientras las 2 monarcas y la peli gris caminaban por un gran pasillo decorado con armaduras y algunos estandartes colgados en las paredes, como en techos hasta que finalmente llegaron a otra puerta en la cual del otro lado había una mesa redonda donde estaba las otras 2 reinas sentadas, acompañadas de sus líderes militares, Akira Koizumi, de cabellos castaños largos hasta los hombros, de ojos violetas quien portaba un vestido amarillo con una corona color café con zafiros rojizos estaba acompañada por su general militar Hanayo igualmente castaña y de mirada violeta, que vestía con una ropa casual de la época de pie mirando a Kotori sonriendo cálidamente.

Del otro lado estaba Ai Kousaka con un vestido color naranja, sus cabellos cortos de color rojizo, mirada azulada portando una corona dorada con perlas plateadas estaba acompañada por su paladín Honoka que era una gota de agua junto a ella solo que su cabello era peli jengibre, vistiendo a la par de Hanayo saludando a Kotori con la mano con mucha energía. Finalmente amabas miradas color ámbar se encontraron, Umi y Kotori estaban mirando fijamente ya que estaba apareciendo a un lado de su madre. Sentimientos encontrados surgieron, felicidad, ansiedad, euforia, pero también miedo, nostalgia, tristeza que trato de disimular muy bien sonriendo lo mejor que podía acercándose a ella con calidez dejando de lado un momento a Eli.

Hola.. Umi… jejejej ¿Cómo has estado? — Juntando sus manos poso sus brazos detrás de ella sin dejar de ver a Umi quien lucía muy linda con un vestido largo que cubría sus piernas, escotada y sin mangas, una vestimenta extraña en ella ya que lo consideraba muy vergonzoso.

Ehm… bueno yo…. estoy bien… ¿Tuvieron un viaje tranquilo? porque bueno, mis vigilantes han informado que ha habido movimientos en las cercanías del reino, las fuerzas de Maki están merodeando la zona.

Si… Umi, afortunadamente no nos topamos con ninguno de sus orcos o demonios, mejor aún no nos topamos con ella… porque hubiera sido problemático… — Mirándole con ese vestido no podía evitar quedar maravillada por lo adecuado que le quedaba.

¡Mouh! no me mires tanto… me da vergüenza…. mi madre insistió en que me pusiera esto…. que cuando no estoy en combate debo lucir femenina… — Estaba tan roja como un tomate que desvió la mirada avergonzada.

Ante eso solamente sonrió con picardía, estaba dispuesta a molestarla porque le era agradable verla con sus diferentes reacciones en su rostro, se sentía muy bien su compañía, el verla sonreír, el verla tímida era algo maravilloso para la elfa peli gris, pero una voz llamo la atención de todas, la madre de Umi daría inicio a la audiencia sentándose en la silla central de la mesa redonda, haciendo que todas las presentes hicieran lo mismo, tornándose el ambiente un poco más serio, por supuesto que las menores se sentaría juntas las 4 observando todo con detenimiento, su única función seria asesorar las decisiones de las 4 monarcas. sugerir buenas estrategias de combate.

Bueno la razón de esta audiencia, es porque se nos ha informado que últimamente han visto a fuerzas orcas merodeando los límites de Ecclesia, que han estado atacando a algunos ciudadanos que caminan por los alrededores de los campos verdes y bosques, exploradores a caballo que hemos mandado han regresado, con la cabeza decapitada — La seriedad de la reina daba a entender que la situación era demasiado grave.

Yukio… ¿Cuál crees que sea la razón de estos ataques? si quisieran atacar tu reino, yo creo que esa… mujer… lo haría de frente… perdóname que te lo diga, Maki posee la fuerza suficiente para poder hacerte frente, incluso… temo de arrasar con Ecclesia… — Ai cruzaba sus manos apoyando los brazos sobre la mesa, observándole de la misma manera.

Ai, en efecto Maki es una gobernante y una guerrera despiadada, sanguinaria una fuerza difícil de detener, pero ella no es como esa orca Rin… esa salvaje ha estado masacrando a los pueblos cercanos de Azilla con sus tropas de orcos, de mamuts gigantescos y su caballería han saqueado todo lo que han podido… a duras penas mi hija Hanayo les hizo retroceder hace días… pero no será suficiente para contenerlos — La preocupación era latente en Akira que bajaba la mirada suspirando hondo.

Las fuerzas de Encablossa de un tiempo para acá se han movilizado rápido, más rápido que antes, porque nosotras infinidad de veces hemos sido emboscadas por los escuadrones de asalto de Nozomi y Kumiko…. quizás… solo quizás… ya sepan donde esta… quizás muy cerca de alguno de sus reinos o quizás en un punto en el cual Hironeiden, Azilla, Ecclesia y mis dominios se unen... pero ¿Dónde? — Era la interrogante que dejaría salir Eli porque no comprendía los constantes ataques a los reinos, ataques furtivos, ataques muy específicos, pero no letales.

La posibilidad de que el corazón oscuro estuviera en los territorios de su señor Nible no era muy alta, pero era sumamente creíble por lo que ahora en adelante deberían tener cuidado porque cuando menos lo esperaran podría surgir un ataque demoledor ya sea de Maki, Rin, Kumiko o Nico que podía debilitarlas haciendo más fácil el trabajo de hacer surgir la oscuridad en el mundo para que resurgiera lo más pronto posible su amo Lord Encablossa. La tensión en el ambiente era más que evidente quedándose todas pensativas ante una explicación a eso.

Continuara….

Nota del autor: Para entrar en calor aquí está el primer capítulo de esta historia, para el siguiente se verá la situación desde el punto de vista de las legiones de la dimensión oscura, espero tengan una bonita tarde, nos vemos en el siguiente capítulo, hasta luego