La caída de la corono Kousaka de Azilla
Ya habían pasado algunas horas desde que la guardia real de la reina Kousaka partió del reino de Ecclesia, sus 200 efectivos entre caballería e infantería escoltaban el carruaje real de la reina y la princesa/paladín peli jengibre de mirada celeste viajaban tranquilamente. Como Maki lo había predicho ellas pasarían por el ese estrecho camino montañoso en los territorios de Wondeford, ya habían pasado los límites de Ecclesia y en unas horas volverían a su pequeño reino ubicado en las llanuras de Azilla. Los generales de la reina miraban detenidamente el sendero que se extendía varios kilómetros hacia adelante, entre curvas peligrosas y cerradas, a duras penas la caballería podía de 2 en 2 y la infantería de 4 en 4.
La mayor preocupación de los 4 generales de la reina Kendall, Walter, Gerald y Rupert era el carruaje ya que un movimiento en falso y posiblemente podría volcarse hacia el precipicio a la derecha en caída libre por lo menos 5 kilómetros del nivel de mar ya que una caída a esa altura era más que evidente que las mataría tanto a la reina como a la princesa por lo que el más experimentado de los 4 debía informarle la situación a su majestad por lo que montado en su caballo Gerald un hombre rubio de ojos azules avanzados los 35 años de edad se acercó a galope tranquilo al carruaje real de Ai deteniéndose a un lado de la puerta notándose su inquietud en su mirada celeste.
Su majestad…. El camino de Wonderford es muy estrecho…. la caballería puede ir de 2 en 2, la infantería de 4 en 4 pero el carruaje es muy pesado, el camino tiene muchas pendientes y curvas peligrosas… ¿Desea seguir por ese camino? porque si me lo permite puedo sugerir que vallamos al este por Handmountain es una zona boscosa donde quizás el carruaje vaya más lento, pero será más seguro el camino— El joven general esperaba la respuesta de su majestad mirándole con sumo detenimiento.
Es medio día… si seguimos por Handmountain llegaríamos al anochecer… podríamos ser atacados por los batallones oscuros de Nozomi…. ¿Estás seguro que Handmountain es el camino adecuado Gerald? — La reina estaba consciente de Wonderford era un camino extremadamente peligroso, pero Handmountain lo sería mucho peor ya que cuando caía el sol los elfos oscuros de la peli morada merodeaban entre las sombras.
Gerald…. ¿Crees que, si seguimos por Wonderford, corramos riesgo de morir? — La menor peli jengibre se acercó a la ventana del carruaje sacando medio cuerpo para ver el camino.
Mis compañeros y yo… creemos que si seguimos este sendero el carruaje terminara volcándose…. por eso sugerimos esa opción —
Honoka no era muy buen tomando decisiones, era muy impulsiva y a veces ciertamente imprudente, pero en cuestiones de combate nadie le discutía el hecho de que era un az con la alabarda, lanzas, ballestas, espadas, hachas, escudo, etc. Bajando del carruaje con su ropa ligera camino tranquilamente entre los soldados que por respeto no le miraban fijamente a los ojos deteniéndose hasta el frente de sus escoltas mirando el camino, se daba cuenta de que era realmente un intento suicida intentar pasar por ahí con el carruaje real, llegando a tomar una decisión que a la postre le terminaría pagando realmente caro.
Tenemos 2 caballos extras ¿verdad? — Pregunto la joven princesa a sus súbditos quienes asintieron con tranquilidad. — Tráiganlos…. dejaremos el carruaje aquí, seguiremos mi madre y yo a caballo —
Pero señorita… ¿Esta segura? — Algo consternado cuestionaría Walter un hombre rubio de barba y bigote de cabello entre marrón y rubio con unos 50 años de edad en apariencia.
Así llegaremos más rápido a Azilla…. tengo entendido que esta zona está hecha a emboscadas, si vamos a caballo quizás avancemos más rápido y si sucede eso, mi madre al menos podrá huir
¿Pero y usted? — Kendall el más joven de sus generales hablaba, un hombre del cual se desconoce su rostro ya que siempre ha llevado un yelmo en su armadura.
Me quedare con ustedes para cuidar la retaguardia — Llena de confianza la paladín sonreía mientras un soldado le traía 2 caballos.
Y así como lo dicto la princesa, madre e hija siguieron a caballo dejando el carruaje en el principio de ese camino peligroso, yendo a paso lento pero seguro rumbo a su hogar mientras tanto Maki, estaba la cima de una pendiente por el lado donde se extienden las montañas hacia arriba mirando hacia el horizonte por donde en cuestión de horas pasaría la caravana del reino de Azilla sosteniendo su claymore por el mango calaverico con la diestra mientras el viento movía sus colgantes de cráneos humanos en su pecho y yelmo de cuero mientras detrás de ella sus dragones esqueleto estaban postrados entre las planicies rocosas de la misma esperando la orden de su ama para atacar, bestias aladas sin carne ni músculos, solamente huesos que se movían a la voluntad de la pelirroja con unos brillantes puntos verdes en las cuencas donde estaban los ojos, sin lengua solamente chillaban haciendo extraños sonidos. Solo era cuestión de tiempo para que sus enemigas aparecieran en su camino.
Cosa que efectivamente pasaría después de 2 horas de trayecto lento y tranquilo pudo divisar a lo lejos a las escoltas reales pero lo que si no se esperaba era que tanto la reina como la princesa estuvieran transitando a caballo junto a sus hombres, eso era interesante prácticamente no tendría que sacarlas del carruaje ni siquiera tendría que arrasar con sus 200 soldados solamente debía dar un golpe directo y matarla, pero era conocida por ser tan sádica, tan calculadora, tan fría que los acabaría uno a uno para después ir por el premio gordo. Dirigiendo su mirada hacia atrás hizo un pequeño sonido para que sus dragones comenzaran a surcar por los aires, pero sin acercarse al enemigo.
Mi señora…. ¿Esos son dragones acaso? — Rupert un hombre fortachón pelirrojo en sus 40 años de edad miraba hacia arriba señalando hacia las montañas donde se veían como una especie de dragones sobrevolando en círculos a lo lejos.
Permíteme un segundo Rupert — Honoka le había pedido el binocular de su subordinado para ver un poco más de cerca dándose cuenta que eran dragones esqueleto…. tensándose un poco —
Hija… ¿Qué sucede? — Su madre de inmediato noto como se tensó su pequeña y tenía un tic en el ojo izquierdo.
Son dragones…. dragones esqueleto…. Madre…. eso significa…. — Estaba completamente nerviosa y ansiosa ya que estaba temiendo lo peor.
No puede ser…. es una emboscada…. ¡Es una emboscada! — Gritaba la reina alterada mientras su tropa comenzaba a hacer una formación en círculo, la caballería adelante y la infantería atrás mientras los 4 generales hacían un cuadrado alrededor de su alteza y princesa real.
¿Dónde está?, Dónde está… ¡Donde demonios esta Maki! — Exasperada la paladín alzaba la voz con una espada corta en su diestra, sin escudo, no se había puesto su armadura ya que su madre le había asegurado que no habría contratiempo en el viaje a Ecclesia, ahora se lamentaba por haberle hecho caso.
Uno de los soldados señalo hacia la cima de una de las montañas apuntando Honoka con el binocular para verla erguida de pie en la cima sosteniendo su gran claymore su diestra la cual levanto en posición horizontal delante de ella tocando la hoja gruesa con la zurda comenzando a imbuirla con piromancia haciendo que la hoja se prendiera con fuego, como si no fuera poco al levantar su gran espada hacia arriba y apuntar hacia donde estaba ella con sus hombres los dragones comenzaron a volar en dirección hacia su ubicación a gran velocidad mientras Maki descendía a paso lento de la montaña igual en dirección suya. La situación comenzaba a ser precipitada, el dragón al estar sobre aquella formación de soldados comenzaron a exhalar llamar entre verdes y negras que al impactar contra los escudos de tanto la caballería como infantería comenzaron a corroerse escuchándose el grito de la peli jengibre.
¡Despliéguense y busquen la forma de cubrirse! Kendall y Gerald, Protejan a la Reina Walter y Rupert conmigo ¡Ahora! — Rompiendo la formación los soldados de infantería comenzaron a ocultarse detrás de algunas rocas mientras usaban lanzas para dispararlas contra los dragones, otros con arcos disparaban flechas de fuego para dispersarlos.
¡Como ordene princesa! — 2 de sus generales se acercaron a la reina para comenzar a galopar por un costado esquivando las llamaradas de los dragones.
Mientras tanto Honoka con unos cuantos soldados a caballo y a pie se dirigían hacia la reina de Hexter quien se acercaba con una fría y peligrosa calma empuñando su espada con una mano para dar un golpe de tajo hacia adelante que disparo una ráfaga de llamas que rompió la línea enemiga de un solo golpe matando a los caballos al incinerarlos derribando toda la caballería por lo que ahora sin importar los rasguños correrían hacia ella rápidamente para encararla pero solamente irían encontrando la muerte uno a uno, ya que la contraria con una destreza completamente monstruosa golpeaba las espadas con su gran claymore en llamas partiéndolas en 2, atravesando los cuerpos de soldados Azillianos, partiéndolos en 2, con su poder oscuro levantaba a otros por los aires con telequinesis para simplemente azotarlos contra las rocas de las montañas desmembrando cuerpos, a su vez los dragones aunque ya eran menores aún tenían la ventaja del ataque aéreo acabando con la mitad del batallón de retaguardia. Honoka iba a atacar a Maki con su espada al correr pero simplemente al intentar acercarse y lanzar un golpe este fue bloqueado con una agilidad abismal chocando la hoja de la claymore con su espada que no era rival para tremenda arma bañada en fuego.
Tú no eres rival para mi… pequeña…. no eres mi objetivo así que apártate de mi camino — Con una gran fuerza logro romper el choque de espadas pulverizando la espada de la peli jengibre haciéndola pedazos además de que con unas llamas la aventó hacia el suelo mientras su cabeza se golpeaba con una roca dejándola aturdida.
Madre…. huye…. — Con una herida en el costado de su cabeza sangrando extendió su mano hacia adelante llamando la atención de la pelirroja quien volteo su cabeza viendo como 2 de los generales de ella huían escoltando a Ai.
Oh…. no huiras…. — Dejando de lado la menor comenzó a caminar en dirección a su madre arrastrándose la peli jengibre debilitada, los soldados de que quedaban intentaban impedir que siguieran, pero con golpes letales eran suficientes para derribarlos calcinando sus cuerpos dejando simplemente cenizas.
¡Protejan a mi madre por favor! — El grito desesperado de ella alerto a Kendall y Gerald quienes voltearon para ver como Maki se acercaba.
La masacre era inminente en ese angosto campo de batalla, sangre de soldados de Azilla manchaba los suelos del sendero de Wondeford, Rupert y Walter a duras penas lograron tomar a Honoka en brazos tratando de ocultarla, poniéndola segura mientras angustiada veía como Gerald y Kendall eran derribados con un hechizo de oscuridad utilizado por la monarca de Hexter el cual lanzaba esfera de energía oscura que los aventaba lejos, de paso derribando a la reina de su caballo quien arrastrándose por el suelo tenía una expresión llena de pánico ante la cercanía de la contraria que no tardo en tomarle por el cuello levantándola del suelo unos centímetros apuntando la punta de su arma hacia su vientre. Ai con golpes ahogados con un cuchillo logro clavarlo en su pecho que a pesar de la herida lo siguiente era más que un hecho: Sentir como su cuerpo era atravesado de adelante hacia atrás, el fuego quemando sus órganos internos mientras un hilo de sangre caía por el filo del arma asesina terminando con su mirada en blanco totalmente hasta que finalmente su cuerpo perdió vida.
Habiendo cumplido su cometido su asesina solamente saco la espada ensangrentada dejando caer su cuerpo al suelo causando una conmoción traumática a la menor quien no podía creer lo que ante sus ojos vio, su madre en el suelo en un charco de su propia sangre, mientras su asesina comenzaba a retirarse dejando a sus dragones esqueletos acabar con los que quedaran. Su mente ya no pensaba claramente, estaba llena de ira, dolor, frustración, muchas emociones juntas provocaron que hiciera algo imposible: "Invocar a los campeones de la luz solar de Azilla".
¡Ornstein! ¡Smough! ¡Vengan a mí! ¡Los invoco campeones de la luz solar!— En medio de lágrimas y dolor grito a los cuatro vientos haciendo que del cielo cayeran rayos dorados.
De 2 enormes rayos que impactaron violentamente el suelo aparecieron 2 caballeros gigantes vestidos con armaduras de oro, uno parecía un caballero regordete con un yelmo de un rostro humano sosteniendo un mazo gigante empuñado en ambas manos, el otro era un caballero más delgado con un yelmo y armaduras parecidos a los de un león sosteniendo una lanza dorada quienes miraban a los dragones fijamente.
¡Acábenlos! — La orden directa de la princesa basto para que ambos campeones empuñaran sus armas concentrando grandes cantidades de luz disparando rayos a diestra y siniestra aniquilando a los dragones haciéndolos caer por el precipicio de Wonderford.
Iba a perseguir a Maki que solamente volteo de reojo a verla para después seguir su camino como si nada desapareciendo entre llamas, ese acto tan soberbio le hizo rabiar demasiado, pero con las fuerzas que le quedaban se acercó a su madre para verla que aun respiraba, pero estaba ya prácticamente agonizando.
¡Madre! ¡Resiste! ¡Por favor resiste! ¡Tenemos que llevarla rápidamente a casa! — Quebrada en llanto la menor sollozaba mientras el profundo dolor de perder a su madre le estaba carcomiendo por dentro.
Hija…. no hay tiempo…. la herida es muy profunda *cof cof* he perdido mucha sangre…. *cof cof* toma…. ahora esto será tuyo… — Se quitó la corona y se la entregó en sus manos. — Ahora serás la reina de Azilla…. por favor…. mantén el reino a salvo, así como tu padre lo hizo cuando fue rey hija mia…. — Tocia sangre de la boca empezando a cerrar los ojos
Madre… por favor… no cierres los ojos… quédate… quedarte conmigo ¡Madre! — Los gritos que fueron ahogados en sollozos y lamentos desgarradores solamente indicaban que la reina había perdido la vida, todos los soldados sobrevivientes sentían el dolor y sufrimiento de la ahora reina, sus generales le apartaron del cuerpo de su madre para intentar consolarla, pero solamente lograban que se pusiera peor.
Ahora el reino de Azilla pendía de un hilo, Honoka no estaba preparada para ese puesto… aun no era su tiempo, pero ella tenía al menos una gran reserva: Ornstein y Smough eran los antiguos campeones que habían pasado de generación en generación en el linaje Kousaka, eran la carta del triunfo de ese reino, con ellos y un ejército bien cimentado, con consejeros reales que pudieran guiarla era seguro que podrían seguir adelante.
Continuara…
Nota del autor: Pues he decidido hacer un ligero cambio, lo de las campañas de cada personaje es seguro, pero se me ocurrió introducir a cada ejercito campeones sacados de una saga muy famosa juegos de estilo medieval – fantástico, en los próximos capítulos iré adentrando a uno o 2 por cada ejercito a ver si logran adivinar de donde los sacara y quienes les tocara a cada reino, nos vemos en el siguiente capitulo
