REAPER

Capítulo 4: Aprende a respetar el espacio personal, idiota

-¡NO! ¡Marchaos de una vez!

Sakura gritaba al otro lado de la puerta de su habitación.

Los tres amigos suspiraron e intercambiaron miradas llenas de duda.

-Tiene carácter –comentó Naruto, intentando aliviar un poco al tensión que se había formado.

Aquello no sirvió de mucho, sólo para atraer una mirada malhumorada por parte de Sasuke. Hinata seguía con la vista clavada en la puerta. Había visitado a Sakura estando enferma en otras ocasiones y nunca había reaccionado de aquel modo; es más, siempre se había alegrado de tener algo de compañía y solía bromear con encerrarse todos juntos para "pasar el periodo de cuarentena".

Está mintiendo, pensó amargamente, no tiene gripe. Puede que sea algo más grave… no, entonces estaría ingresada…

La muchacha apoyó la frente contra la puerta, cerró los ojos y suspiró.

-Sakura –dijo, su voz sonaba con suavidad, aunque podía atisbarse una nota de firmeza-, dime qué ha pasado.

Silencio. Una larga pausa silenciosa. Y entonces, un sollozo.

-¡N-nada! –gritó de nuevo- ¡No quiero contagiaros! ¡Marchaos de una vez! –los gritos fueron apagándose, dando paso a más sollozos.

Hinata apretó los puños y maldijo en silencio. Estaba segura: algo le había pasado a Sakura. Algo terrible. ¿No será que algún desgraciado la ha…?

Meneó enérgicamente la cabeza, incapaz de terminar aquella suposición. Al hacerlo, se dio un fuerte golpe contra la puerta del cuarto. Ignorando aquello, se dio la vuelta para encarar a Sasuke y Naruto.

Sintió una punzada de nerviosismo al percatarse de nuevo en el misterio del Reloj Vital desaparecido de Naruto y maldijo una vez más en silencio. Se le comenzaban a acumular las cosas. Al menos, intentó consolarse, no habrá luna llena hasta el mes que viene…

-¿Qué hacemos? –inquirió Naruto al notar que Hinata lo miraba en silencio y que nadie más decía nada.

Esta vez fue Sasuke quien se colocó ante la puerta de su amiga y llamó antes de hablar.

-Sakura, soy yo. Ponte una bata, échate una manta encima o lo que quieras, porque voy a entrar, no me importa cómo estés.

-¡NO! –Sakura golpeó la puerta con el puño. Después, los tres amigos escucharon desde fuera algo siendo arrastrado sonoramente por el interior de la habitación.

-¿Está…? –comenzó Naruto, incrédulo. Jamás se habría imaginado que su primer día de clases sería así.

-Atrancando la puerta –terminó Hinata con un hilo de voz.

-Sakura, por favor… –rogó Sasuke. Se sentía tan impotente ante aquella situación como Hinata y Naruto.

La chica se limitó a exigir que se marcharan una vez más, su voz rota en el llanto.

-Está bien –dijo Hinata al cabo, comprendiendo que no iban a conseguir nada-, nos vamos –Sasuke y Naruto la miraron sorprendidos; el primero enseguida se resignó como la ojiperla y asintió. Ésta se acercó a la puerta una vez más antes de marcharse y dijo-: Pero que sepas que los cuervos son ciegos en la noche.

-¿Mande? –se extrañó Naruto. Sasuke se llevó al rubio de allí antes de que comenzara a hacer más preguntas.

Hubo una larga pausa silenciosa antes de que Sakura volviera a hablar. Hinata habría jurado que estaba apoyada contra la puerta en aquel momento, aunque aquello sólo fue la sensación que tuvo al oír la voz de su amiga.

-Es verdad –respondió con voz temblorosa-, y seguirán ciegos sin una linterna.

Hinata suspiró. Aquella no era la respuesta que esperaba.

Las dos chicas se habían inventado un código poco después de hacerse amigas, para hablar de cosas importantes sin que nadie más las entendiera aun cuando escuchara la conversación. Hinata tenía la intención de volver más tarde, de noche, y así hablar con más tranquilidad con Sakura. Sin embargo, la chica le había dejado bien claro que no quería que volviera. De lo contrario, habría respondido "es verdad, pero eso se soluciona con una linterna".

Hinata dedicó una última mirada a la puerta del cuarto de su amiga antes de darse la vuelta y reunirse con Sasuke y Naruto en la entrada de la casa. Se despidieron de la señora Haruno, que parecía tan preocupada como ellos por el repentino encierro de su hija, y se encaminaron a sus respectivas casas.

-Ha sido raro –dijo Naruto, cansado de permanecer tanto rato en aquel incómodo y tenso silencio.

-Más que raro –estuvo de acuerdo Sasuke.

Hinata entrecerró los ojos. No había dicho nada en todo el camino, tan sólo caminaba y observaba el suelo al avanzar.

Su corazón casi se detiene cuando Naruto cogió su mano y le dedicó una sonrisa radiante.

-¡No te preocupes, Hina! –exclamó- Ya verás como al final no era nada.

Ver el profundo azul de sus ojos la tranquilizó una vez más y sonrió sin proponérselo.

-Gracias, Naruto-kun –respondió, justo antes de que Sasuke la agarrara para apartarla de Naruto.

-No lo repito más veces –exclamó Sasuke molesto-, aprende a respetar el puñetero espacio personal, Usuratonkachi. Y para ti, ella –señaló a Hinata con un dedo- es "Hyuuga-san".

-Sa…Sasuke… -Hinata había enrojecido de golpe, en parte por la escenita, aunque también debido a ser consciente de repente de lo cerca que había estado de Naruto de nuevo.

Sasuke soltó un poco su agarre, aunque continuó alzando mentalmente una barrera entre sus dos amigos. Maldita sea, ¿acaso el Universo estaba en su contra? Alguien tiene que hacer algo, se recordó a sí mismo, y como siempre, me toca a mí cargar con el marrón…

-¡Qué pesado estás! –protestó Naruto- No eres tú quien debe decir algo así. ¿O te crees el caballero de Hina?

-"HY-U-U-GA-SAN" –repitió Sasuke, sonrojándose ante aquella acusación y soltando de golpe a su amiga.

-No entiendo, ¿qué he hecho, Teme? –exigió saber Naruto- Acabo de llegar a la ciudad e intento llevarme bien con tus amigos, pero tú sólo me apartas.

Sasuke apretó los dientes, frustrado. No podía decir la verdad, no debía, ni siquiera se atrevía a admitir sus motivos. En parte porque le daba vergüenza, aunque sobretodo porque explicar lo que ocurría incluía revelar el secreto de Hinata, y no estaba en su mano decirle a nadie que Hinata era una Reaper si ella no quería.

Desvió la vista, haciendo una mueca, molesto y contrariado.

-Ya te lo he dicho –dijo con cierta sequedad-, invades demasiado el espacio personal.

Naruto resopló y puso los ojos en blanco, cansado de aquella respuesta. Él tan sólo era amable e intentaba hacer buenas migas con la gente cercana a su único amigo en su nuevo instituto, en su nueva ciudad. Sasuke era un exagerado. Además, Hinata no se había quejado en ningún momento; si aquello que le recriminaba tanto su amigo fuera verdad, bien habría dicho la chica algo al respecto también, ¿no?

-Dejadlo estar –pidió Hinata, dejando de lado su vergüenza y agarrando a ambos amigos por sendas muñecas, antes de que aquello continuara y terminaran en las manos.

Sentía sus mejillas arder y su corazón latir con fuerza con sólo pensar que había agarrado a Naruto de la muñeca por cuenta propia, pero se obligó a apartar aquel pensamiento y centrarse: tenía que poner fin a aquella discusión sin sentido, no podía permitir que los dos amigos, reencontrados aquel mismo día tras muchos años, dejaran de hablarse por culpa de ella.

-¿Estás conforme con los celos de este idiota? –exclamó Naruto.

-¿C-celos? –repitió Sasuke.

-¡En serio, basta! No peleéis por algo así… -los miró a los dos, asegurándose de que no iban a volver a gritarse antes de continuar- N-Naruto-Kun... Sasuke siempre ha sido protector conmigo, no te enfades con él, por favor… Sasuke… Acabas de volver a encontrarte con un amigo de la infancia, sé más… comprensivo…

-¿Comprensivo? –estalló Sasuke- Muy bien, entonces dile tú misma que respete tu puñetero espacio personal. Sé que te molesta que la gente no lo haga y te conozco lo suficiente como para saber que jamás lo dirás en voz alta.

Las mejillas de la chica volvieron a sonrojarse. Miró de reojo a Naruto que la observaba avergonzado. El muchacho se había percatado de que Hinata era una chica algo tímida, aunque no había imaginado que su timidez llegara a aquel punto.

-Y-yo… -balbució Hinata.

-Lo siento, Hin… Hyuuga-san –la cortó Naruto. Y en un rápido movimiento y aprovechando la sorpresa de su reacción, se deshizo del agarre de la chica y se marchó corriendo.

Hinata deseó salir corriendo al momento tras él, gritar su nombre y asegurarle que no estaba molesta con él. La cercanía del rubio la ponía nerviosa, como siempre que alguien con quien no tenía mucha cercanía se acercaba a ella, mas aquellas dos ventanas al cielo infinito que eran sus ojos le proporcionaban un estado de bienestar tan agradable que era incapaz de sentirse enfadada por las confianzas que se tomaba Naruto con ella.

-Y ahora el malo de la película soy yo –la voz de Sasuke, mascullando por lo bajo, sacó a la chica de sus pensamientos. Había perdido a Naruto de vista hacía rato.

Se volvió cruzada de brazos a ver a su amigo.

-¿Y bien? –dijo, exigiendo saber a qué se debían aquellos arrebatos que el Uchiha había tenido durante todo el día.

Sasuke se pasó una mano por el pelo, exasperado.

-Hina, haz el favor de pensar un poco –comenzó, pillando a la chica por sorpresa. Ella se esperaba una disculpa, o una explicación con tono humilde, no aquella exigencia en tono cansado-. Acabas de conocer a Naruto –añadió, como si aquello terminara de darle sentido a la explicación nada clara de Sasuke.

-No me molesta su cercanía –aclaró ella-, de verdad. No te enfades con él.

Sasuke dio un paso al frente y escrutó el rostro de su amiga.

-¿En serio no te molesta? Recuerdo aquella vez que Shikamaru tocó tu hombro, por poco atraviesas una pared de lo rápido que te apartaste.

-A-aquello fue porque me sorprendió –aclaró Hinata, avergonzada. En el fondo, sabía que su amigo tenía razón, pero no podía evitarlo: la presencia de Naruto la ponía nerviosa, pero al mismo tiempo no le molestaba.

Sasuke enarcó una ceja, hallando la mentira en la explicación de su amiga.

-Ya, claro –suspiró-, lo que tú digas. Pero he visto esa mirada antes –continuó, ahora más despacio, casi con miedo de dónde se estaba a punto de meter-, y no quiero que Naruto se convierta en un Nagato 2.0…

Hinata se mordió el labio, asimilando lo que su amigo acababa de decir. Tembló al recordar al chico pelirrojo del que había estado enamorada unos años atrás, pero meneó con fuerza la cabeza, tratando de deshacerse de los recuerdos dolorosos que venían junto al muchacho.

Inspiró profundamente antes de volver a hablar.

-No va a ser igual –aseguró, aunque su voz temblaba-. Naruto no es como Nagato… él…

Y entonces se detuvo. Naruto NO era como Nagato, se repitió en su interior. En realidad, no era como nadie que hubiera conocido jamás. No tenía Reloj Vital. Sin embargo, parecía estar tan vivo como cualquier otro chico. Aquello se le escapaba de las manos.

-Él no es como Nagato –volvió a decir en voz alta, más para ella que para Sasuke.

-Lo sé –asintió Sasuke, haciendo una mueca al ver lo que había temido: una Hinata de pronto frágil y desorientada. Era consciente de que algo pasaba con Naruto, algo que sólo Hinata, como Reaper, podía ver. Aquello aterraba a Sasuke, pero sabía que su amiga debía de estar el doble de asustada. Se sintió imbécil por haber sacado el tema, por haber sido tan exagerado… Podría haber hecho las cosas de otro modo- Lo siento –masculló, acercándose a su amiga y tomando sus manos.

Sasuke era de las pocas personas a las que Hinata permitía que invadiera su espacio personal de vez en cuando, por lo que aquel gesto no molestó en absoluto a la chica.

-Vámonos de una vez –pidió Hinata en un murmullo, deseando cambiar de tema a toda costa-, se está haciendo tarde.

Sasuke asintió en silencio y reanudaron el camino a sus respectivas casas.


Quiero agradecer a todos los que estáis siguiendo el fic y comentándolo. Muchas gracias, me inspiráis a seguir escribiendo ^^

Atte. Zoe Oz