REAPER

Capítulo 5: Las normas de casa

-Padre… -masculló Hinata al llegar a su casa.

Hiashi Hyuuga, un hombre de semblante severo (especialmente ahora) y el padre de Hinata, se encontraba sentado en la entrada, cruzado de brazos y con su teléfono móvil reposando sobre sus piernas. Su expresión era de enfado absoluto, y no tardó nada en levantarse de la silla plegable en la que estaba y acercarse a su hija para, primero de todo, arrearle una bofetada.

-Ya estás entrando en casa –siseó, furioso.

Hinata ya sabía lo que vendría a continuación y suspiró para sus adentros. Antes de cruzar el umbral de su casa, ya se estaba tirando de los pelos mentalmente por haberse olvidado completamente de avisar a su padre de que no iría directa a casa después de clase.

Hinata suspiró tras comprobar su móvil. Su padre acababa de enviarle el recordatorio de que iba a volver después de clases derechita a casa. Su primo Neji la acompañaría.

La noche anterior había sido tensa en casa de los Hyuuga. El señor Hiashi se había pasado casi dos horas sermoneando a Hinata. Incluso Hanabi había sido sermoneada.

Realmente, aquella reacción había pillado por sorpresa a las dos hermanas. Su padre era sobreprotector, aunque odiaba enfadarse y gritar a sus hijas. Solía permitirles todos sus caprichos y, aunque se preocupaba enormemente por ellas, siempre era dulce y amable, a veces resultaba hasta cómico.

Por la presente, Hinata estaba castigada sin salir, a no ser que fuera un caso de extrema necesidad o algo relacionado con los estudios. Y, en caso de lo segundo, siempre iría acompañada por su primo Neji.

Hinata estaba segura que su padre en persona la habría acompañado en lugar de Neji si no fuera porque su trabajo se lo impedía.

-Lo siento mucho, Neji-niisan –había repetido varias veces la muchacha desde que Hiashi Hyuuga hubiera impuesto aquella nueva norma.

-No te preocupes –Neji sonrió de lado al escuchar a su prima disculparse de nuevo-, estos días Ten-Ten tiene entrenamientos intensivos en el club o algo así, así que no tengo mucho que hacer.

Ten-Ten era compañera de clase de Neji y también su novia. Estaba en el club de gimnasia rítmica y era bastante buena.

-¿Qué ha pasado? –la voz de Naruto surgió de pronto tras la chica.

Hinata se volvió para ver al rubio y Sasuke observarla. Estaban a punto de entrar en el aula (ella y su primo estaban hablando en la entrada de la misma) y parecían sorprendidos al ver al Hyuuga mayor allí.

-Me vuelvo a mi clase –informó Neji antes de que Hinata comenzara a explicarse-, nos vemos en los casilleros –sonrió y le revolvió el pelo a su prima con cariño-. Tranquila, Hinata. Esto no durará eternamente.

-¿Y bien? –dijo Sasuke, esperando que su amiga se explicara mientras entraban en clase.

Hinata hizo una mueca.

-Estoy castigada.

-Eso es imposible… -Sasuke abrió los ojos asombrado. Él había conocido a Hiashi Hyuuga y sabía cómo era con sus hijas. Estaba tan confundido como ellas con aquella decisión.

-¿Por qué? –quiso saber Naruto, que se comportaba con cierta timidez. Seguramente a raíz de lo ocurrido la tarde anterior, se dijo Hinata. Tendría que hablar con él más tarde sobre aquello.

-Ayer llegué tarde a casa –respondió la chica-. Se me olvidó informar a mi padre de que iría a casa de Sakura después de clase.

-Pero… ¡eso es una tontería! –el carácter de Naruto relució unos instantes, antes de volverse a esconder tras aquella timidez y disculparse por aquel comentario.

-Mi padre es muy sobreprotector –suspiró Hinata, encogiéndose de hombros.

-Pero… –comenzó Sasuke, sonriendo ladinamente. Hinata supo enseguida que estaba maquinando algo- Supongo que podrás llegar tarde a casa si, por ejemplo, tienes que quedarte a estudiar en la biblioteca, ¿verdad?

-Mi primo tendría que quedarse también –Hinata dejó caer la cabeza sobre su pupitre-, no quiero molestarle demasiado.

-¿Y si acuerdas con tu primo decirle a tu padre que os quedáis en la biblioteca estudiando y después cada uno se va por su camino? –propuso Naruto, regresando de nuevo a su personalidad risueña- Luego sólo tendríais que quedar a una hora en un lugar y volver juntos a casa. Y –silbó-, aquí no ha pasado nada.

Hinata sonrió, aunque no especialmente feliz. Ya había pensado en aquella posibilidad. Una mentira más a mi vida… rio secamente para sí. Hubo un instante en el que estuvo dispuesta a repetir aquel pensamiento en voz alta, pero se contuvo al momento, sabedora de lo que podía desencadenar revelar que prácticamente su vida al completo era una sarta de mentiras.

-No me gustan las mentiras –respondió al fin en un suspiro.

Sasuke enseguida captó el significado de aquella respuesta. Supo que estaba pensando en el tema Reaper y no pudo evitar lanzar una mirada de compasión a su amiga. Nunca había entendido cómo no se había vuelto loca con aquella doble vida.

Naruto hizo una mueca, comprendiendo la respuesta. O comprendiéndola si la misma no hubiera cargado con un pesado trasfondo a sus espaldas. Naruto veía en Hinata a una chica amable y correcta, le parecía lógico que no fuera capaz de mentir, en especial a su padre.

-Entonces, pedir permiso para ir a ver a Sakura otra vez tampoco será posible, ¿no? –preguntó Sasuke de pronto.

Hinata le miró, un extraño brillo surcó sus ojos perlados durante un instante. O tal vez es que eran tan íntimos que sabían hablar con tan solo una mirada. Sea como fuere, Sasuke comprendió al momento que aquella noche se escaparía para visitar a Sakura, aunque aquello hiciera enfadar a ésta.

El resto de la mañana transcurrió con normalidad. Durante el receso para almorzar, a Sasuke lo llamaron de la sala de profesores, así que Hinata se quedó a solas con Naruto. Aquel era el momento perfecto para hablar con el chico sobre la discusión que había tenido con Sasuke la tarde anterior.

Con cierta timidez, Hinata se acercó a la mesa de Naruto con la fiambrera en una mano y su silla en la otra.

-¿Quieres que almorcemos juntos? –propuso al chica. Media clase se volvió a observarlos, asombrados de que Hinata, la "chica más tímida de todo el curso", se atreviera a hablar con el chico nuevo sin su escudo humano particular (Sasuke Uchiha).

Naruto la observó boquiabierto, sorprendido por su propuesta y recordando su patética huida el día anterior. No pasó por alto el tono de sus mejillas, muy sonrojadas, así como las miradas de algunos de sus compañeros de clase.

-Claro –sonrió-, ¿vamos al comedor?

-¿No tienes una fiambrera?

-A mi padre no se le dan bien esas cosas –admitió-. Pero no importa, en el comedor sirven ramen, ¿verdad?

-Sí –Hinata observó con curiosidad a Naruto, preguntándose si la madre del chico trabajaba y por eso no traía la comida.

-Si no te importa esperar mientras hago la cola, ¿vienes Hyuuga-san?

Hinata tragó saliva al escuchar a Naruto llamarla por su apellido tal y como había pedido Sasuke que hiciera. Lo mejor sería hablarlo una vez se hubieran sentado a comer, se dijo. Y salió junto a Naruto del aula, dirigiéndose a la cafetería.

-Le he dicho a Sasuke dónde estamos –comentó la chica-, para que no se quede solo cuando termine de hablar con el profesor.

-Genial –Naruto sonrió, aunque parecía incómodo.

Había bastante cola en la cafetería, así que Hinata fue en busca de una mesa libre y así de paso guardar sitio para cuando llegaran Naruto y Sasuke.

El Uchiha llegó primero, con su fiambrera en una mano. Hinata le hizo señas desde la mesa para que la viera.

-¿Dónde está Naruto? –preguntó el moreno al sentarse junto a su amiga.

-Pidiendo su comida. ¿Qué quería el profesor?

-En verano habrá un campeonato de deletreo entre los institutos de la zona –explicó Sasuke, abriendo su fiambrera-, me ha propuesto como uno de los representantes del instituto.

-¡Eso es genial! –Hinata sonrió emocionada- Eres un genio en la lengua. Has aceptado, ¿verdad?

-¿Qué has aceptado? –preguntó Naruto con curiosidad, que justo llegaba con un enorme cuenco de ramen humeante.

Sasuke le explicó lo del campeonato y Naruto rio.

-¿Se hacen campeonatos de deletreo?

-Y de matemáticas también –replicó Sasuke-, aunque supongo que tú no podrías aspirar a participar en ninguno, Usuratonkachi…

-Pues para que lo sepas, soy un as de los números, Teme –exclamó Naruto ofendido, justo antes de llevarse a la boca un buen puñado de fideos.

-Eso tengo que verlo –rio Sasuke.

-Venga, haya paz –Hinata maldijo por dentro. Habría preferido arreglar las cosas con Naruto cuando estaban a solas. Que Sasuke allí no implicaba nada, en realidad, pero Hinata no quería más tensión en el ambiente por el tema del dichoso apellido.

Aprovecharé cuando volvamos a clase, se dijo, le diré a Sasuke que vaya tirando y así podré hablar con Naruto tranquilamente.

[¿Puedes irte tú primero a clase? . ] escribió a Sasuke por WhatsApp.

[¿Por qué?]

[Quiero hablar con Naruto]

[¿Y yo no puedo estar presente porque…?]

[Porque eres un borde y vas a saltar a la mínima]

[¡No soy borde! Encima que me preocupo por ti… -.-

]

[Sólo quiero aclarar con Naruto lo que pasó ayer u.u ]

Sasuke suspiró. Si trataba de evitar que se quedaran a solas la situación empeoraría (por otro lado, también veía cuánto podía empeorar si no hacía nada al respecto…), y no quería recordar con Hinata lo que le había ocurrido a Nagato de nuevo. Verla destrozada de nuevo lo destrozaría a él también.

[Haz lo que quieras. Luego no quiero saber nada]

Hinata sonrió al leer aquello último. Sasuke a veces podía ser tan sobreprotector como su propio padre.

-¿Se puede saber qué son todos esos mensajitos? –preguntó Naruto de pronto.

-Cosas de hermanos –replicó Sasuke, sonriendo con suficiencia.

Naruto chistó a modo de respuesta. Todavía estaba un poco molesto por el asunto de las matemáticas.

-Bueno, voy a llamar a mi padre –el Uchiha se levantó-, a ver qué opina de lo del campeonato.

-¿No has aceptado ir? –preguntó Hinata.

-Le he pedido al profesor que me deje pensarlo hasta mañana, así de paso podría consultarlo con la familia –puso los ojos en blanco-. Ya sabes cómo es mi padre con estas tonterías…

Hinata rio y deseó suerte a su amigo, aunque, en efecto, conocía al señor Uchiha y sabía tan bien como su amigo que lo que el hombre quería era que le consultara aquel tema antes de aceptar. Porque aceptaría participar en el concurso aunque el propio Sasuke no quisiera. El señor Uchiha quería hijos perfectos, y los concursos eran grandes oportunidades para demostrar su increíble talento.

-Guau, el tío Fugaku sigue siendo tan pesado como siempre… -silbó Naruto, un poco sorprendido.

-¿Conoces al padre de Sasuke? –Hinata miró al chico asombrada.

-Claro –Naruto alzó la cejas-, el viejo de Sasuke también se pasaba de vez en cuando por mi casa cuando éramos vecinos.

Hinata rio al escuchar cómo se refería Naruto al padre de su amigo. No se había imaginado que nadie pudiera llamarle de aquel modo con tanto valor, y es que Fugaku Uchiha era un hombre terriblemente severo.

-Parece que siempre habéis estado muy unidos –sonrió Hinata.

-Sí –Naruto se rascó la nuca-, es un poco embarazoso, pero Sasuke fue el único amigo que tuve durante toda mi infancia.