Hola. Sé que pasó un buen tiempo en que no actualizo esto, pero este último me dije "Quiero hacerlo" y con ello quiero decir es que quiero acabarlo. Así que… esperen que ese deseo siga conmigo XD.


Capítulo 1.


Preguntas calladas.


Allen no entendía muy bien la situación, pero aun así, podía poner una sonrisa en su rostro.

Era obvio que la niña era hija de Lenalee, tenía la misma forma de sus ojos y la misma cara cuando se molesta. Sí, solo necesitó verla un poco para confírmalo, por mala suerte, también con ver a la pequeña supo quién era el padre. La niña tenía los cabellos rojos y los ojos verdes esmeralda. La niña era como una mini copia de Lavi en mujer.

En su cabeza de Allen tenía muchas preguntas que no se atrevían a salir de su boca. Luego se sintió algo tonto por pensar que la vida de Lenalee seguía igual y pensar en tal bobería como volver a empezar… Era obvio que Lenalee… Que no podría estar con Lenalee.

Pero, a pesar de sentirse algo triste, supo sonreír a la pequeña que ahora se veía molesta. Después de todo para ella, él era un extraño. La niña se llamaba Arelys, una pequeña que odiaba que él estuviera acompañando a Lenalee a quién sabe dónde. Cada vez que Allen hablaba con Lee, esa menor fruncía el ceño o llamaba la atención de su mamá para que no hablara con él. Allen se preguntó por un breve momento si la niña obtuvo la protección de Komui a través de los genes.

El de cabello níveo quiso irse, pues ahora sentía que sobraba en esta escena, pero la sonrisa de Lenalee y las palabras que le dijo, evitó aquel acto pensado. Lenalee le dijo que quería que le acompañara hasta cierta parte y él como aún tenía sentimientos, aceptó sin pensarlo. Después de todo, estar con Lenalee como en antaño, a pesar que ya no podría haber nada, era muy lindo.

Allen suponía que ahora mismo ella iba a su casa que compartía con Lavi. De seguro que Lenalee se casó con Lavi y… ahora vivían con su linda hija. Él quiso preguntar desde cuando había salido con Lavi o cuando se casaron, pero… cada pregunta fue callada por una sonrisa de su parte.

Esas preguntas no querían salir para lastimar la garganta.

Al final del recorrido, Lenalee se dirigió hacía una casa. Una casa que Allen supuso que era de Lenalee. Lee procedió a tocar la puerta, dato que a Walker le pareció bastante raro, pues ¿Quién toca su propia puerta? Allen pareció confundido, pero no pregunto nada. Quizás se había olvidado las llaves o quién sabe qué. La verdad es que esas preguntas no merecían salir de su boca, él ahora solo era un conocido de antaño.

Pero cuando alguien abrió la puerta, Walker se encontró bastante confundido.

—Kanda —La voz de Lenalee se notaba extrañamente molesta—. ¿Y Lavi?

¿Qué tenía que ver Kanda en esta ecuación? Por detrás Allen saludo al japonés. Preguntándose mentalmente de quién era esa casa.

Kanda, sin notar la presencia del antes nombrado enemigo, solo que encogió de hombros.

—Como si yo supiera donde esta él cada minuto.

—¡Tío Yu!

Y con ese detalle, Allen estaba seguro que la niña era hija de Lavi. La pequeña se acercó al japonés y lo fue a abrazar a las piernas. Si bien Kanda se sobresaltó un poco por el acto, no hizo más que retirarse de la puerta para que la pequeña entrara y de modo discreto también invito a los demás a entrar.

La niña entró como si ya conociera la casa de memoria, fue y se sentó en un sillón. La pequeña Arelys parecía muy feliz y contenta, mientras que su madre se notaba algo molesta con el hecho de tener que entrar. Pero mientras entraba, giró a ver a Allen, indicándole que él también entrara a esa casa.

Cuando el inglés pasó cerca de Kanda, le saludo aun con una sonrisa en su cara. El japonés le vio algo sorprendido y dijo:

—¿Moyashi?

A pesar que a Allen aun le desagradaba ese sobrenombre, no hizo más que reír un poco, pues ese apodo era un recuerdo del pasado. Podría contar felizmente como en el antaño hubiera peleado con el japonés por ese simple apodo. Ahora mismo Allen no veía el caso de comenzar a discutir por una cosa así. Él suponía que ya había madurado en ese sentido.

—Hola Kanda.

Allen le extendió la mano como saludo, pero a pesar que Kanda había cambiado de cara y que podía haber cambiado en otros aspectos, seguía siendo él. No quiso apretar la mano de Allen para devolver el saludo, pero por muy a lo contrario del anterior Kanda, este volvió a hablar:

—Sabes que no pienso darte la mano, Moyashi.

Era Kanda después de todo y algunas cosas no podían cambiar. Allen también rió un poco y admitió que ese hecho era obvio. Kanda sí había cambiado, pues este no estaba frunciendo el ceño y parecía algo más calmado. No veía a Allen con despreció como antes lo hacía, sino era como… algo normal y pasivo.

También las facciones de este estaban más marcadas y ahora nadie le podría decir que parecía una chica. El inglés aún recuerda como antes en su dolencia molestaba al japonés diciéndole "cara de chica". Antes con Kanda peleaba demasiado, peleaba hasta por cosas que no se debían pelear. Ahora eso quizás había cambiado y eso no era tan malo después de todo.

Después de ese intercambio de palabras, Allen se sentó en el sillón junto a Lenalee. El japonés se sentó justo frente a ellos, la niña estaba sentada junto a él.

A Kanda —sí bien lo sabía— nunca le gustaron los niños, el azabache siempre proclamaba el odio hacía todas las personas, pero sobre todo a niños, pues estos eran muy ruidosos y llorones. Eran "insoportables" él decía. También recuerda que le decía a Lavi que parecía un niño y que por eso no le agradaba. Por eso le pareció algo tierno y raro que Kanda esté hablando con la pequeña tan tranquilamente.

La mini copia de Lavi le decía a Kanda qué le había pasado en el cole y este solo la escuchaba en silencio. Era una escena que antes no hubiera podido creer.

—¿Y dónde está papi?

A pesar que la única que hablaba era la niña, el ambiente era extrañamente incómodo. Una vez que entraron Lenalee no había pronunciado palabra. Estaba como impaciente de irse y se veía molesta. Pero con esa pregunta todos los ojos se enfocaron en Arelys.

—Ya vendrá.

—¿No lo puedes llamar, Kanda?

Lenalee cuando hablaba con Kanda se notaba un tono enojado. Era como si Kanda hubiera hecho algo malo y ella estaría como regañándole cada vez. Estos datos eran percibidos por el de cabello níveo, quien aún se veía incapaz de pronunciar palabra.

—No va a tardar mucho Lenalee.

Y aun así, la voz de Kanda era muy pasiva.

—Tío Yu ¿Conoces a ese sujeto? —Señalo a Allen.

—Algo así.

—¿Ah, sí? ¿Quién es?

—Un Moyashi.

La niña rió un poco.

—No soy un Moyashi —Comentó Allen de forma tranquila—. Nunca lo fui y nunca lo seré, Bakanda.

No era una pelea, era como un cierto enfrentamiento tranquilo, pero a los ojos de la pequeña, esto era malo.

—¡Cómo te atreves a llamar "Bakanda" a mí tío Yu!

La niña puso sus manos en sus inexistentes caderas. Viéndole con esos mismos ojos que tiene Lenalee cuando se molesta. Allen le pareció tierna y linda la pequeña. Era como volver a ver a Lenalee de antaño, pero de forma rara. Kanda en vez de hacer algo para defenderse de lo que dijo Allen, solo hizo una sonrisa burlona. Una que evitaba por un momento una risa divertida. Ante ello, Allen solo pudo sonreír.

—Y…. Kanda, ¿Cómo estás? Hace tanto que tiempo que no nos vemos.

—Estoy como siempre.

Seguía siendo Kanda de palabras escuetas.

Pero antes que la conversación se extienda o que la niña diga algo —la cual había fruncido el ceño al ver que la ignoraron— alguien abrió la puerta. Todos los ojos se fijaron en ello y sin pensarlo dos veces, la niña fue corriendo hacía la persona que entraba.

—¡Papi!

Entonces, después de tantos años, Allen volvió a ver a Lavi. Cuando el pelirrojo sonrió al ver a su pequeña, supo que esa sonrisa de su amigo no había cambiado. También parecía que su jovialidad tampoco. Aún parecía tan feliz como antes. Por un fugaz momento, en la cabeza de Allen pasaba el hecho que una vez Lenalee le dijo que le gustaba la sonrisa del pelirrojo. "Quizás esa sonrisa la conquisto" Pensó algo triste, pero ahora estaba feliz o debía estarlo, pues al fin se había encontrado con amigos de hace tanto tiempo. No era momento de estar triste, el mismo no lo permitía.

Luego que le saludara a su pequeña —y despeinara sus cabellos— dirigió la mirada hacía ellos. Lo primero que dijo fue un:

—¡Allen! ¡Sigues vivo!

Ese fue el saludo de su amigo. Allen se paró del sillón y se acercó a Lavi.

—Lavi un gusto volver a verte —Le extendió la mano.

—Tan educado como siempre —Rió mientras devolvía el saludo— ¿Qué haces aquí?

—Bueno, hoy me he encontrado con Lenalee y ella me ha traído aquí.

La mirada de Lavi cambio por un momento y vio a Lee, no se podría decir que su mirada demostraba molesta, sino seriedad. Era como si algo entre ellos dos había pasado. Este cambio era algo que no esperaba Allen, pues a pesar de los sucesos desconcertantes que habían pasado, él aun pensaba que Lavi recibiría a Lee con un beso en los labios y una sonrisa brillante. Después de todo eran marido y mujer ¿Cierto? Pero a pesar de todo, Allen no quería preguntar eso.

—Ah… Hola Lena. ¿Desde cuando estás en Inglaterra Allen?

Parecía que Lavi tenía mucho más interés en hablar con él que con su… esposa. Era como si no quisiera hablar con ella.

—Hace mucho. Sin embargo perdí comunicación con ustedes y ya no pude volver a verlos… hasta ahora.

Lavi sonrió de la forma antigua.

—Ah, entonces ya saludaste a Yu. ¿Y? ¿Pelearon?

—No.

—¿No? —Vio a Kanda quién también negó con la cabeza—. Bah, como cambiaron las cosas… em… ¿Quieres que te invite agua o algo así?

Walker abrió la boca para poder hablar, sin embargo antes que cualquier cosa pasara, la china se levantó del sillón y con una elegancia agria se acercó a Lavi. Lenalee parecía enojada de ver a Lavi y harta de estar ahí. Era algo que no espero ver en Lenalee, sobretodo con uno de sus amigos.

—Lavi, no queremos nada. Solo quiero dejarte a la niña y decirte que no te olvides llevarla el domingo. Y está vez que sea a la hora exacta ¿Entiendes?

Lavi rodo el ojo.

—Sí, Lenalee, lo entiendo. Pero no entiendo por qué me esperaste solo para decirme eso, podías haberle dicho eso a Yu y asunto resuelto. Además que no hay problema que la dejes sola con Yu ¿Cierto o es que desconfías de él?

Lavi se puso muy serio, hasta se podría decir molesto. Era como una conversación que tenía un pasado. El ambiente se volvió incómodo para Allen, mientras que Kanda por detrás agarraba a Arelys y se la llevaba a algún sitio.

—¿Crees que puedo confiar en él?

—Sí, yo creo que sí.

Lenalee botó un suspiro molesto y luego fijó la mirada en Allen. Ella aún tenía la mirada endurecida y casi frunciendo el ceño.

—Como sea, vámonos Allen.

Lavi botó un suspiro algo cansado y luego le regalo al confundido Allen una sonrisa.

—Oh, bueno, en otra será. —Camino un poco por la casa, al ir a una mesita de centro agarro un papel y lápiz. Escribió algo y se acercó a Allen—. En fin Allen, aquí está mi numero —Le entregó la hoja de papel—. No vuelvas a perder ¿Sí?

—Claro.

Mientras eso pasaba Lenalee fue a despedirse de su hija. Allen aun no entendí bien lo que pasaba, pero aun así cuando Lee camino a la salida, él la siguió sin pesarlo demasiado. Walker se despidió de todos de manera educada, también dijo que esperaba volver a verlos pronto. Arelys le sacó la lengua ante ese comentario.

Cuando salieron de ahí, Lenalee calmo sus facciones y volvieron a ser como antes, pasivas. Vio al inglés.

—Lo siento por haber hecho que vinieras aquí. Solo que… creo que necesitaba que alguien me acompañara…

—No te preocupes Lenalee, fue lindo volver a ver a Lavi y Kanda después de todo.

A pesar de la sonrisa de Allen, en su interior moría de curiosidad y preguntas. Él no entendía nada de nada de lo que había pasado. Estaba tan perdido, pero ¿Quién era él para preguntar de cosas que no le incumbían?

Lenalee le sonrió un poco.

—Gracias…

Después de ese día, Allen una vez más en su casa solitaria vio en su celular aquellos dos números guardados. Habían pasado 23 años desde que los vio y ahora que lo hizo estaba muy feliz, y confundido.

Esa noche, a pesar de la felicidad, no pudo dormir, pues aún tenía las extrañas reacciones de sus amigos grabados en su mente. Aún tenía mil y un preguntas rodando por su cabeza.

Esa noche solo hubo una pregunta en su mente. Esa fue: "¿Qué pasó mientras me fui?"

Recodó la sonrisa de Lenalee, esa sonrisa que no importaba cuanto tiempo pasara, nunca podría olvidar. Esa linda y bella sonrisa que le dejaba sin aliento.

Al menos pudo verla ¿No?


¿Qué tal?

He querido hacer que haya cambios en los personajes, pues ya ha pasado tanto tiempo que han madurado y cambiaron en muchas formas. Pero aun así son los personajes que conocemos y queremos.

La historia de Lena y Lavi es algo que se dará más tarde o quizás Allen nunca la sepa completamente. Pero quiero decirles que esta historia no tiene algo muy feliz, aunque en mis planes quizás hay una posibilidad de un final feliz (tengo dos finales en mi cabeza y veré cual usar según como vaya haciendo las cosas).

Espero que les guste, pues aunque no lo parezca, en serio que costo. No sabía cómo hacer este episodio pues tenía mil y un cosas en mi cabeza.

En fin, a ver si me dicen qué les pareció.

Nos leemos pronto supongo.