REAPER
Capítulo 12: El truco está en bromear aunque por dentro estés muerto de miedo
Era noche entrada y Hinata comprobaba que todo el mundo en su casa estuviera profundamente dormido. Vestía de nuevo de negro, era una costumbre que había tomado al salir a hurtadillas a altas horas de la noche. Llevaba el cabello recogido en un moño alto, aunque algunos mechones rebeldes, como de costumbre, se escapaban a los coleteros, por más empeño que pusiera en recogerse todo el pelo.
Suspiró ante el espejo, dándose por vencida con aquel tema, antes de abrir la ventana con extremo cuidado de no hacer ruido. Saltó al árbol que tenía enfrente y bajó rápidamente para bordear la casa. Después, se internó en el bosque que había tras ésta.
Había pactado con Kiba en verse donde su último y desafortunado encuentro, un lugar bastante alejado de las casas, bien adentro del bosque. En caso de alarma, creyeron que sería un buen lugar donde lidiar con el problema de licantropía del muchacho.
Cuando Hinata llegó al lugar acordado, Kiba la recibió sentado contra un grueso árbol. Un roble, creyó Hinata, aunque no podía jurarlo debido a la escasa luz. Alumbró con la linterna a Kiba.
-¿Llevas mucho esperando?
-Nah, acabo de llegar –Kiba sonrió de lado-. ¡Ja! Eso ha sonado a frase de parejita, ¿no?
Hinata se sonrojó.
-¿Q-qué dices?
-Es broma –Kiba se puso la capucha de su sudadera y metió las manos en los bolsillos-. Estoy nervioso –murmuró-. Bromear me… ayuda… un poco…
Hinata asintió, sin saber qué responder exactamente. Aquello era nuevo para ella: nunca antes había lidiado con los sentimientos de alguien maldito. Con Sakura era igual, realmente no sabía qué hacer con ella y su corazón se aceleraba de puro estrés cada vez que cruzaban la mirada.
-Bueno –Kiba suspiró y sacó a Hinata de sus pensamientos-, y, ahora, ¿qué?
Ella se encogió de hombros y rebuscó en la pequeña mochila que había llevado con ella. Era estrecha, de color oscuro, como las que llevan las personas que salen a correr largos recorridos. Dentro había espacio suficiente para una botella grande y poco más. Pero no era una botella lo que llevaba Hinata en ella.
Kiba abrió los ojos incrédulo cuando vio a su supuesta salvadora sacar una cuerda de la mochila.
-Será una broma.
Hinata la miró.
-Lo siento, no tengo nada más –hizo una mueca-. La próxima vez me pasaré por una ferretería y compraré dos metros de cadenas, ¿te parece bien? –añadió con una nota de sarcasmo.
-Pues es una grandiosa idea –bufó Kiba-, podrías haberla tenido un poco antes.
-Podrías haberla tenido tú –objetó ella.
-Pues sí.
Se miraron en silencio unos segundos, después sonrieron y rieron en voz baja.
-Ahora que hemos relajado la tensión –murmuró Hinata, acercándose a Kiba sujetando la cuerda. Era bastante gruesa y de un tono marrón claro, una cuerda sencilla-. ¿Con permiso?
Kiba se sentó de nuevo apoyando la espalda contra aquel grueso árbol y Hinata lo ató con la cuerda, dando varias vueltas al tronco. No estaba segura de si aguantaría demasiado en caso de que el chico perdiera el control, pero al menos tenía que intentarlo.
A continuación, Hinata se sentó apoyándose contra el árbol de delante y observó a Kiba unos segundos en silencio. Su Reloj Vital iba marcando su tiempo vivido y su tiempo restante. La reconfortó ver que parecía quedarle mucha vida por delante. Por un momento, le pareció que incluso vibraba con el impulso mismo de la vida.
Parpadeó varias veces y desechó la idea. Aquella no era la visión de la vida, se recordó, sino de la muerte. Lo cercana que estaba. Como un recordatorio de que, hagamos lo que hagamos y vayamos donde vayamos, siempre nos seguirá. Y es que, si algo había aprendido Hinata durante aquellos años como Reaper, es que la muerte es inevitable.
-¿Qué piensas? –la voz de Kiba volvió a salvarla de una de aquellas espirales de turbios pensamientos que asaltaban cada vez más a menudo la mente de Hinata.
Ella parpadeó, regresando a la realidad, y le miró.
-En nada –se encogió de hombros-, en todo.
-Así que la mejor estudiante del instituto también tiene problemas personales –Kiba esbozó una sonrisa de complicidad.
Hinata comprendió que no quería hablar de su problema con la licantropía, aunque no pudo reprochárselo. Era más que comprensible. Le devolivó la sonrisa, irónica, alzando los ojos al cielo unos segundos.
-Todo el mundo tiene sus cosillas –dijo al fin, encogiéndose de hombros.
Kiba la miró pensativo, alargando un suave "Hmmmm". Torció el gesto y dijo:
-Tenemos toda la noche.
Hinata contuvo una mueca. Desvió la mirada.
-No es nada importante –murmuró.
Kiba resopló.
-Entonces ¿nunca vas a contarme por qué haces todo esto? –Hinata le miró boquiabierta- ¿Me vas a decir que me estás ayudando por amor al arte?
-Te ayudo porque debo hacerlo –repuso Hinata, frunciendo los labios.
Kiba rodó los ojos, exasperado.
-Claaaaro –resopló con sorna-, ayudas a un tío que puede convertirse en cualquier momento en un monstruo "porque debes hacerlo". Gracias, eso lo aclara todo.
Desvió la vista y chistó, molesto. Aquélla no era, ni de lejos, la respuesta que Kiba andaba buscando. Puede que Hinata Hyuuga fuera su única salvación a la maldición, pero necesitaba saber a qué venía tanto interés por salvarle.
El silencio se extendió largo rato, lo único que se podía escuchar era el suave ronroneo del viento y la naturaleza a su alrededor.
-Y ¿qué relación tienes con Uchiha? –la voz de Kiba rompió aquel silencio nuevamente.
-¿Con Sasuke? –preguntó Hinata, confundida. Kiba asintió-. Es mi mejor amigo, ¿por?
Kiba se encogió de hombros.
-Curiosidad. Siempre estáis juntos y él se encarga de que ningún tío se te acerque. Pensaba que erais novios.
Hinata se sonrojó, aunque rio con aquella idea. Alguna vez se le había pasado por la cabeza cómo sería si ella y Sasuke fueran novios, aunque siempre apartaba aquella imagen de su cabeza, entre horrorizada y muerta de la risa. Era incapaz de imaginarse algo así con seriedad.
Además, ella apoyaba a Sakura; probablemente por ese mismo detalle había pasado a ver a Sasuke como a un hermano más que como a un hombre.
-Imposible, Sasuke es como mi hermano –rio.
-¿Y él lo sabe?
Hinata se dio cuenta de que Kiba sonreía, se estaba burlando de Sasuke. Auqnue, por algún motivo, no pudo enfadarse con él. Y es que a veces Sasuke podía ser tan celoso… Tiene complejo de hermano mayor, seguro, pensó divertida.
Por toda respuesta, se encogió de hombros con ironía. Kiba rio con aquella reacción y se quedó pensativo unos segundos antes de volver a preguntar.
-Entonces estás saliendo con ese chico rubio.
Hinata enrojeció de golpe y se quedó sin habla unos segundos, aunque sólo para a continuación balbucear alguna clase de negativa bastante sospechosa en opinión del muchacho.
-N-Naruto es s-sólo un amigo –explicaba ella, su corazón se había acelerado de los nervios repentinamente-. Llegó hace poco… y c-como es amigo de Sasuke… pues…
Su voz se fue apagando, sus ojos estaban clavados en el suelo y su cara estaba roja como un tomate. Por un momento, deseó apagar la linterna para que Kiba no la viera en aquel estado tan vergonzoso.
Él la observó con una ceja alzada y una traviesa sonrisa dibujándose en sus labios. Y es que aquella chica podía llegar a ser tan evidente a veces…
-¿A… a q-qué viene t-todo esto, de todas f-formas? –inquirió ella al cabo.
-Curiosidad, ya te lo he dicho –Kiba dijo aquello como si fuera la cosa más obvia del mundo-. Además, estamos juntos de noche, supongo que como en una de esas "fiestas pijama" que hacéis las chicas –hizo una mueca burlona al decir aquello-. Lo suyo es hablar de chicos, ¿no? –añadió en un suspiro, parpadeando más de lo necesario, con aire enamoradizo, y agudizando la voz para que sonara más femenina.
Hinata ahogó una carcajada.
-Yo no llamaría a esto "fiesta pijama" –reía.
Kiba fingió sorpresa, alzando las cejas y abriendo mucho los ojos.
-¿Estás de broma? El bosque, la cuerda… ¿qué más puede catalogarse dentro de "fiesta pijama"?
Hinata volvió a reír y observó a Kiba con admiración. Pese a tener que afrontar toda aquella maldición, verlo bromear de aquella forma la hizo sentir un poco mejor. Aunque fuera sólo una forma de escapar a la realidad, como había dicho al principio. Le pareció increíble que fuera capaz de sonreír siquiera, cuando otros tal vez se habrían encerrado en el sótano de su casa o se habrían intentado suicidar.
Kiba notó la mirada destelleante de la chica y la miró con curiosidad.
-¿Qué pasa?
-N-nada…
Kiba la miró sarcásticamente, como diciendo "¿en serio? ¿Otra vez "nada"?". Hinata esbozó una pequeña sonrisa de culpabilidad.
-C-creo que eres muy fuerte –admitió-. Pensaba que eres admirable.
Esta vez fue el turno de Kiba de sonrojarse. Balbució algunas incoherencias en respuesta y, tras una pausa, Hinata volvió a hablar.
-Es una historia larga.
Él torció el gesto y la miró sin comprender de lo que hablaba.
-Lo mío –aclaró ella-, mis "cosillas".
Soltó un suspiro silencioso y aprovechó aquella pausa para ordenar sus ideas. Sí, Kiba merecía saber ni que fuera una pequeña parte. Si tenía que confiar en ella, debía darle un buen motivo, más allá del inicial "me curo rápido".
-Te escucho –dijo él al cabo, con calma, dándole el último empujón.
-Va a sonar a locura absoluta –advirtió ella.
Kiba la miró sarcásticamente de nuevo.
-¿En serio? ¿Yo me transformo en lobo y lo tuyo es una locura?
Hinata asintió. Se mordió los labios, dubitativa, y finalmente dijo:
-Soy sirvienta de la Muerte.
Como el verano cada vez estaba más cerca, el sol comenzaba a despuntar en el horizonte a una hora cada vez más temprana. La suave claridad alcanzó a Hinata y Kiba, que habían continuado hablando durante toda la noche de otros mil temas una vez dejado de lado el tema Reaper.
Kiba opinaba que aquello de "Reaper" era de lo más guay. Mucho mejor "hombre lobo". Hinata había reído y se había encogido de hombros, sin saber muy bien qué responder a aquello.
Era un alivio poder hablar de cualquier cosa y de todo aquello sin llegar a hacer un drama. Tal vez se debía a que el asunto en sí era un completo drama. O quizás Hinata sólo podía compararlo con la vez que se lo contó a Sasuke y a Sakura. Ambos habían reaccionado de un modo muy distinto a Kiba.
Hinata se levantó y se estiró cuan larga era.
-Se te ve el ombligo –comentó Kiba. Le estaba tomando el pelo, aunque su voz sonaba claramente somnolienta.
Hinata se encogió de golpe y tiró de su jersey negro casi como si quisiera taparse hasta las rodillas con él.
-Deberíamos volver a casa.
-Me parece una idea genial –Kiba intentó mover el cuello para estirarse un poco, tenía el cuerpo agarrotado-. ¿Me echas una mano?
Hinata desató la cuerda y Kiba se estiró y retorció hasta que pudo moverse bien, aunque con unas horrorosas agujetas.
-Y, ahora, ¿qué? –preguntó. El tono bromista había desaparecido, dejando paso a uno más serio y, sobretodo, dubitativo.
Hinata suspiró.
-No lo sé –admitió.
Kiba giró el cuello y se lo masajeó.
-¿Qué haces la próxima noche? –tuvo que contener la risa al oírse a sí mismo soltar aquello. Y es que sonaba tan condenadamente mal.
-¿Vas a aguantar hacer esto todas las noches? –más que sorprendida, Hinata estaba preocupada. Al igual que con la curación acelerada, al convertirse en Reaper había pasado a apenas necesitar dormir un par de horas para descansar y reponerse de todo el día. Pero dudaba mucho que Kiba tuviera la misma resistencia a la falta de descanso continuada.
Pese a todo, el chico sonrió y dijo:
-Tranquila, hoy voy a dormir la siesta más larga de la historia.
Habría sonado mucho más convincente de no haber intercalado un bostezo mientras hablaba.
-Está bien –cedió ella. Después de todo, no se le ocurría nada mejor aparte de trasnochar hasta dar con lo que fuera que provocara que Kiba se transformara sin la luna llena-. Pero si quieres cadenas, las traes tú –añadió, con una pequeña sonrisa.
Kiba rio y por un momento pensó en lo extraño de aquella situación. Pero se sintió seguro junto a la joven Reaper, más seguro que con nadie más. Una vocecilla en su cabeza preguntó, burlona, si se había enamorado de Hinata Hyuuga. Pero él negó rápidamente, sabía de sobras que aquello no era amor.
No ese tipo de amor, al menos.
No, era algo distinto.
Agradecimiento.
Una profunda amistad.
Hinata era un faro de esperanza en mitad de una noche tormentosa en alta mar.
NOTA: Hoy actualizo con doble capítulo porque la semana pasada no pude subir nada _ Espero que os guste y lamento la tardanza ^^U
