Que puedo decir me encanta escribir este fic, sobre todo porque adoro el misterio que envuelve toda la historia, donde siempre debes estar siempre atento a todos los detalles y porque no es una tipica historia NaruHina y es un constante rompe cliches, ajjaja. Sin mas que agregar, disfruten la lectura. Nos leemos abajo.
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Y tienes miedo, como nunca antes pero no es por ti, es por ella, por ella es la que tienes miedo, porque temes que le hagan daño y la aparten de tu lado. Y por eso debes, correr, correr y alcanzarla; ponerla a salvo, aun si fuera en contra de su voluntad, porque te has dado cuenta que tu vida jamás será la misma sin ella a tu lado.
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CAPÍTULO 6:
EN PERSECUCIÓN
— ¡Hinata! —Gritó Naruto corriendo al borde de la ventana por donde salto la chica. La vio correr por las dunas del desierto tras los pasos de aquel hombre. Y sin oír las protestas de Sakura y las de preocupación de Sai saltó por la ventana, siguiéndola. Concentrando chakra en las plantas de sus pies, bajó del edificio.
—Demonios —maldijo Naruto sintiendo que aquella ropa elegante y las sandalias de madera que usaba en esos momentos reducían su velocidad. Dio un gran salto y cayó tambaleante a la arena; corrió siguiendo las huellas de Hinata que se perdían en la lejanía, mientras en su mente retumbaban las palabras de la ojiperla:
—"…Pero, sino hago algo, muchas cosas van a ocurrir: se perderán muchas vidas inocentes, Konoha se verá envuelto en una guerra, la Alianza Shinobi puede decaer por la desconfianza que pueden suscitarse entre las aldeas. Si saben que Konoha escondió información, si saben lo que ocurrió y lo que Konoha hizo o mejor dicho no hizo…—resopló y se tomó la frente—…necesito detenerlo, matarlo si es necesario para terminar con todo esto y darle a Hotaru un mundo donde no se esté escondiendo y tema por su vida cada cinco segundos por estar conmigo".
—"…Es mi carga, mi responsabilidad, mi misión y mi deber como ninja. Nadie más que yo debe involucrarse en esto. Ese es el camino ninja que he elegido desde hace mucho tiempo —le dio la espalda al pelirrojo mirando el paisaje a través de la ventana."
Activó el modo sabio y se percató que el chakra de Hinata y aquel sujeto desconocido estaban a una lejanía considerable.
¡Necesitaba aumentar su velocidad y alcanzarles!
¡A como diera lugar!
Mientras tanto, una ojiperla corría por las arenas del desierto siguiendo al hombre que irrumpió en la fiesta del Kazekage, mientras los recuerdos llegaban a su mente, rememorando como había conocido a aquel sujeto.
—Hinata, él es Keniki —le presentó Hiro, al joven de cabellos marrones y ojos negros a la ojiperla— se quedara en nuestra aldea por un tiempo.
—Mucho gusto —dijo Hinata, dándole la mano al recién llegado.
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—Nos han traicionado —dijo Hinata mirando a Keniki— no se quien sea pero la persona que haya sido fue la responsable del anterior ataque de la villa.
Keniki sonrió.
— ¿Y no tienes idea de quien pudo haber sido? —Keniki dio un paso adelante, sonriéndole perversamente y alistándose para atacar.
Hinata retrocedió, mirándolo.
—Tú fuiste —Hinata lo miró sorprendida— ¿Por qué?
—Digamos que el dinero es más interesante que una estúpida amistad —dijo el hombre— ahora te necesito con vida así que no te dañare demasiado, aunque claro no diré lo mismo de esta estúpida aldea.
— ¿Que dices?
—Destruiré esta aldea con todas las estúpidas y aburridas personas de aquí.
—Detente…—la explosión fue inminente y sin poder cubrirse, golpeó su cabeza contra una de las casas de la aldea.
Hinata corrió, dispuesta a alcanzar a Keniki, el hombre que había destruido la villa donde fue feliz, donde tuvo una segunda oportunidad para vivir, donde tuvo los mejores amigos, donde nació Hotaru y el hombre que mató a Hiro.
Lo vio a algunos metros delante de ella y lanzando unos kunais al aire como distracción, dio un gran salto posicionándose delante del hombre, con su Byakugan activado.
—Al parecer, tendré que herirte para que me dejes en paz, Hinata —dijo Keniki mirando a la chica.
—Pues, yo pienso matarte —le respondió Hinata con frialdad, tomando una posición de pelea.
—Ya te dije que es absurdo que trates de vencerme, soy más fuerte que tú, lo fui cuando mate a Hiro.
— ¡CÁLLATE! —la chica se lanzó contra el hombre y empezó a repartir puños y patadas tratando de herirlo, pero Keniki era mucho más fuerte y rápido que Hinata, haciendo que los ataques de la Hyuga fueran inútiles en muchos sentidos.
—Esto es aburrido, eres muy lenta —dijo Keniki y con el puño derecho le encajo a Hinata un golpe en la mejilla.
Hinata retrocedió y acarició su rostro donde recibió el golpe, sintiendo que se hinchaba y sentía el sabor metálico de la sangredentro de su boca. Pero, antes que pudiera hacer algo, Keniki corrió hacia ella y empezaron a atacarse mutuamente.
—Sabes que esto no es personal, Hinata —sonrió Keniki— pero soy un mercenario me pagan por lo que hago y a mí me encanta el dinero —le lanzó un nuevo golpe que Hinata esquivo saltando y retrocediendo.
— ¿Por qué fuiste a la fiesta del Kazekage? —Preguntó Hinata respirando agitada— ¿por qué la atacaste? ¿Qué es lo que planea?
—A alborotar un poco, supongo. A agitar las aguas, ya sabes cómo es Orochimaru, le encantan las sorpresas y más si puede hacerlo en el territorio de los queridos kages que él tanto respeta —dijo Keniki con ironía—. Aunque no espere encontrarme contigo, supongo que eso fue un bono extra. Seguro estará feliz que te entregue a él, después de todo te odia tanto como a los kages. O, incluso más.
Hinata sonrió complacida.
—El odio es mutuo —Hinata reunió chakra en sus manos, dándose cuenta que Keniki alistaba su siguiente ataque— aunque puedo entenderlo, ya que fui yo la que desbarató sus planes de atacar a Konoha en primer lugar.
—Sí, pero si te llevó con él, ya no habrá nada que le impida destruir Konoha como lo desea —dijo Keniki lanzándose contra Hinata para atacarla.
—Ahora —pensó Hinata, haciendo aparecer unos hilos de chakra de sus dedos, conectados con los kunais que lanzó al inicio, en su llegada para detener a Keniki— ¡elemento rayo: vendaval eléctrico! —gritó Hinata, haciendo que con la ayuda de los kunais, el alcance de su ataque fuera más amplio y más poderoso, hiriendo a Keniki de forma seria y verdadera.
— ¡Demonios! —El ataque fue directo y el hombre no pudo repelerlo o esquivarlo y cuando el ataque terminó, Keniki tenía la ropa maltrecha y chamuscada y con evidentes heridas en el cuerpo— ¿elemento rayo? —Preguntó el hombre con un jadeo mirando a Hinata ligeramente impresionado— no sabía que pudieras utilizarlo.
—Sí —dijo Hinata también sintiéndose agitada, había utilizado mucho chakra en esa técnica y lo peor era que aún no la dominaba por completo, pero si necesitaba atrapar al tipo, tenía la obligación de utilizar de todo para derrotarlo—. Es mi elemento natural —juntó más chakra en sus manos— y con la ayuda de mis ojos sé perfectamente donde atacar para lastimarte, pero no te preocupes aun no pienso cobrarme por lo que le hiciste a Hiro, primero necesito que me guíes hasta Orochimaru y luego te matare.
— ¿Crees que podrás derrotarme con ataques tan simples como aquellos? —Fanfarroneó Keniki, aún con heridas bastante profundas, pero el hombre les restó importancia— o podrás matar a Orochimaru con sólo la fuerza de tu determinación. Recuerda esto, Hinata, Konoha está destinada a ser destruida y ni siquiera tú podrás salvarla, aunque trates inútilmente de hacerlo.
— ¡Hinata! —gritó Naruto llegando en ese preciso momento, distrayendo a Hinata con su llamado y haciendo que Keniki le enterrara un kunai en el hombro de la chica.
Hinata se tomó el hombro derecho, gimiendo de dolor.
— ¡Hinata! —El rubio volteó a ver al hombre, enojado— ¡Maldito como se te ocurre dañar a Hinata de esa forma! ¡Te lo voy hacer pagar, ttebayo! —Naruto se lanzó a atacar al hombre con un Rasengan.
Pero, el hombre siendo más rápido hizo un sello de manos y poniendo las palmas de las manos en el suelo, gritó:
— ¡Elemento tierra: terremoto! —el suelo empezó a rajarse, dividiéndolo en dos y haciendo un agujero en el suelo haciendo que la arena del desierto entrara por ella y arrastrara todo a su paso y Hinata estaba en el centro de todo el desastre.
— ¡Hinata! —grito Naruto cuando vio a la chica siendo arrastrada por la arena y ser empujada por aquel agujero y sin pensarlo ni tener un plan en concreto, Naruto se lanzó detrás de la chica, dispuesto a rescatarla.
Keniki mirando que el rubio había saltado cerró el agujero de la tierra, sudando a mares.
—Eso los mantendrá ocupados por un tiempo —se dijo a sí mismo, tomándose el estómago—. Demonios en verdad el ataque de Hinata fue realmente fuerte. Me hizo daño realmente, no podría combatir con ella por más tiempo, es bueno saber que Naruto Uzumaki se preocupa demasiado por sus compañeros, porque en estas condiciones fácilmente pudo haberme matado. No importa ahora ello, debo informarle a Orochimaru que encontré a Hinata, seguro estará deseoso de verla de nuevo —sonrió siniestramente mientras se alejaba del lugar.
Naruto, por otro lado, empezó a caer siendo golpeado por la arena y rocas que caían detrás de él, intentaba pisar las rocas con su chakra pero estas eran inestables y el golpe constante de la arena le hacía desconcentrase y no reunir el suficiente chakra para su objetivo. Finalmente, después de un par de golpes cayó al suelo.
Miró a su alrededor y se dio cuenta que estaba como en una especie de cueva subterránea, su mirada se posó en una figura que se apoyaba en unas rocas y para su horror se dio cuenta que era Hinata, quien herida se tomaba con fuerza el hombro derecho donde caía abundante sangre.
—Hinata —Naruto corrió hasta la chica y la ayudó a apoyarse sobre una pared de la cueva— estas sangrando demasiado.¿Qué hago? ¿Qué hago? — se desesperó Naruto sin saber qué hacer. Hinata había cerrado los ojos mientras apretaba su herida y su respiración se volvía irregular.
—Sal de aquí. Búscalo, atrápalo —dijo Hinata, aun manteniendo los ojos cerrados.
—Estas herida y sangras demasiado. ¿Crees que te voy a dejar sola?
— ¡Búscalo!
— ¡No!
—Búscalo, te digo.
— ¡No, ttebayo!
Hinata abrió los ojos y lo miró de manera fija.
— ¡Búscalo! Necesito que lo atrapes, Uzumaki —lo miró de manera demandante y seria, haciendo que Naruto se perdiera en su mirada y sin darse cuenta que Hinata se lo estaba rogando aun a pesar de su tono serio.
—S-sólo hasta que estés curada —dijo él, evitando su mirada y sintiendo que podría ceder a todo lo que le dijera Hinata si lo miraba de esa forma.
Hinata bufó por la terquedad de Naruto. Apoyó la cabeza en la pared de la cueva mientras apretaba su hombro.
—Estas herida. Déjame curarte —dijo Naruto, mirándola.
—No necesito que tú me cures, yo puedo sola —dijo Hinata y rebuscando entre sus estuches ninjas, trató de hallar su pomada para curarse pero el esfuerzo con su brazo herido le hizo sacar un quejido e hizo que sus heridas le punzaran.
—Te estas lastimando más, tus heridas se harán más graves, déjame ayudarte —Hinata iba a replicarle pero Naruto se le adelanto— por un momento podrías dejar tu orgullo de lado y dejar que alguien más te ayude para variar. No tienes que hacerlo todo tú sola.
Hinata hizo un sospechoso movimiento de labios y se recostó contra la fría pared de la cueva, resignada.
—Tú ganas —dijo sin mirarlo— tengo una pomada para curarme, está en mi estuche donde pongo mis shuriken.
Naruto asintió y rebuscó en los bolsillos de la Hyuga, encontrando la pomada. Rasgó la manga de su cara yukata, rompiéndola y usándola para limpiarle la sangre de la herida. Después rompió la otra manga y envolviéndola en el hombro de Hinata para que apretara la herida y evitara que pudiera desangrarse. Después de algunos minutos, le quitó la tela y viendo que la herida aún podría abrirse, tomó la pomada dispuesto a ponérsela en el hombro y cubrirla nuevamente con la tela de la manga de su yukata.
—Bien, la tengo —abrió la pomada y se untó los dedos con la espesa crema, miró la herida de Hinata y se dio cuenta que para curarla necesitaba que ella se quitara la blusa que tenía puesta, o al menos una parte de ella.
— ¡No voy a quitarme la ropa delante de ti! —gritó Hinata con la cara roja e indignada, cuando le sugirió su idea.
—Yo… ¡Yo no lo dije de esa forma, ttebayo! —le dijo Naruto igual de sonrojado— ¡lo dije para curar tus heridas!
—Estas demente si crees que lo voy a hacer —Hinata le miró— dame la pomada, voy a curarte yo misma.
— ¡No! Voy a curarte yo —la ojiperla soltó un bufido— sólo te quitaras la parte donde están tus heridas —dijo Naruto tratando de tranquilizarla—. Además, no es como si fuera a ver algo de otro mundo tampoco —Hinata le miró alzando una ceja.
— ¿Disculpa?
—Espera, no lo quise decir de esa forma, Hinata.
— ¡Cállate! No quiero escucharte, —para asombro de Naruto, la ojiperla se llevó la mano izquierda a la espalda y con torpeza bajó poco a poco el cierre de su blusa— siempre dices lo que no debes, eres ruidoso y hablas demasiado y encima eres demasiado terco para mi gusto. Si me quito la estúpida blusa y me curas, te callaras, ¿de acuerdo? —el rubio asintió, viendo como poco a poco la blusa dejaba de apretar a Hinata y resbalaba poco a poco de su brazo derecho, la ojiperla sostuvo la blusa antes de que ésta bajara más y mostrará sus senos, dándole acceso libre a la herida de su hombro derecho y parte de su blanco cuello—, Bien, ¿qué esperas? ¿Vas a curarme o qué?
Naruto asintió y tomando más pomada empezó a esparcirla por la herida de la chica, tomó más crema y comenzó de nuevo a esparcirla con suavidad, Naruto sabía que podía utilizar el chakra de Kurama para curar a Hinata, pero entonces esa sensación tan placentera de tocar la piel de la chica con sus dedos nunca hubiera ocurrido, y ¡demonios, era mucho mejor que en sus sueños! Su piel era suave, muy suave y tan sedosa, tan apetecible…
Miró a la ojiperla, ésta tenía apoyada la cabeza en la pared mirando la entrada de la cueva, sin percatarse de los pensamientos del rubio; Naruto, recorrió el brazo de Hinata acariciando su piel, su hombro herido y finalmente su delgado cuello.
— ¿Q-qué haces? —preguntó Hinata sorprendida volteándolo a ver, pero Naruto sin oírla acercó sus labios al centro de su cuello y depositando un pequeño beso en el mismo. La sintió estremecerse por su caricia y volvió a besarla, repasando esta vez su lengua en el mismo lugar, haciéndola respirar entrecortado.
—No sé —dijo Naruto dejando besos húmedos en su cuello. Mientras su mente le decía que parara, que estaba mal lo que hacía. ¡Por Kami, Hinata estaba herida! Pero su corazón le decía que estaba bien, que se dejara llevar por aquellas sensaciones que sólo parecían manifestarse cuando estaba tan cerca de Hinata, de sus ojos, de sus cabellos, de su fragancia.
Y a él le gustaba tanto esa sensación…
—D-detente.
—No quiero detenerme —Naruto besó su barbilla subiendo hacia su mejilla, limpiando sus heridas con sus besos y lamiendo sus oídos en una forma sensual y altamente desconocida para él.
—Uzumaki, basta…
—Naruto, di Naruto —enterró sus dedos en sus cabellos negro-azulados como había soñado tantas veces esos últimos días y aspiró el olor de las lilas en sus cabellos, embriagándolo completamente— Hinata —dijo en un ronco susurro, cerca del oído de la chica— Hinata —sus dedos recorrieron los brazos de la chica, empujándola contra la pared y él apegándose a ella— Hinata —repitió haciendo que lo mirará— Hinata —sus dedos recorriendo el rostro de la asombrada chica— Hinata —musitó antes de besarla.
Y no, Naruto no se conformó con un pequeño y casto beso. Cuando la escuchó gemir de sorpresa, Naruto adentró su lengua y recorrió su boca, tratando de recorrerla toda, su mano izquierda la tomaba del hombro herido impidiéndole moverse mientras la derecha estaba totalmente enterrada en sus largos cabellos, mordió su labio inferior cuando la sintió removerse y sus labios exigieron seguir ese ritmo salvaje y atrevido. Besó, succionó y lamió todo lo que quiso mientras sentía a Hinata temblar en sus brazos.
No quería detenerse.
No quería parar.
Quería sentir los labios de Hinata sobre los suyos para siempre.
NOTAS:
¡Síííí! ¡Al fin se besaron! O Naruto la besó, bueno la idea es que al fin lo hicieron, es que Naruto me estuvo rogando desde un tiempo y pues no pude decirle que no, jejje. Ahora, sólo falta ver la reacción de Hinata.
YYYY, al fin revelado el villano de la historia: Orochimaru. Supongo que fue sorprendente que de la nada se revelara un montón de cosas, jejeje. Lo sé, lo sé, pero me gusta sorprender con este fic, tan interesante para mí. Ahora, la pregunta es: ¿qué tiene que ver Hinata con Orochimaru y sus planes para destruir Konoha? ¿Cuál fue la verdadera misión de Hinata? ¿Naruto podrá hacer algo para salvar a Hinata?
Les dejo con esas incógnitas y bueno respecto a los reviews, no los contesto demasiado porque sé que si lo hago, voy a soltar la sopa y todo el misterio se va por el caño, jajjaj.
¿Alguien quiere adelanto del siguiente capítulo?
¡Por supuesto que sí, todos quieren! ¡Eso ni se pregunta!
Sintió a Hinata tomarlo de la camisa y empujó su lengua emitiendo más presión a su boca, tratando de que ella correspondiera su beso, pero lejos de eso, Hinata lo empujó alejándolo.
— ¿Qué crees que estás haciendo? —Preguntó Hinata, con los labios rojos, el cabello desordenado y su blusa ninja aferrada a su pecho por la protección de sus brazos y si Naruto no hubiera estado seguro que la ojiperla lo alejaría de nuevo, la hubiera besado de nuevo—. ¿Quién te crees para, para…? —Hinata miró su herida, miró su ropa, miró a la derecha e izquierda.
—Hinata espera, yo sólo…—trató de acercarse a ella.
—Aléjate de mí, —dijo, poniendo una mano delante de ella mientras la otra aun sostenía su ropa.
—Hinata…
—Quédate ahí, Uzumaki —le exigió, sin mirarlo— no digas nada, no emitas sonido, no respires si es necesario.
—Hinata…
— ¡Deja de repetir mi nombre! —Gritó Hinata— no lo repitas de nuevo, no lo hagas —susurró mirando el suelo de la cueva, mientras la mano que no sostenía su ropa se enterraba en la tierra, haciendo presión con ella.
Mientras tanto, en las afueras de Konoha.
—Así que aquí es donde está mi querida Hinata —dijo un joven de cabellos blancos y ojos azules, sonriendo.
Todo esto y más en: CAPÍTULO 7: CAMINOS SEPARADOS.
Porque existen decisiones difíciles de tomar y lamentablemente para Naruto, Hinata ya las ha tomado todas. Y ninguna lo incluyen a él.
