A veces mientras escribo siento tan vivos a los personajes, especialmente a Naruto, que es como si viera una obra de teatro en mi cabeza y yo sólo puedo rescatar algunos diálogos en la historia, realmente amo escribir esta historia es tan…linda, placentera y vibrante, tal vez por ello escribo con tanta rapidez y actualizo más rápido que otras de mis historia (ejm, Raro, Camino a Naruto the last, ejm). Bueno sin nada más que agregar.
¡A leer!
Agudo dolor, certero y preciso que como flecha de Robin Hood, da en el blanco y no falla, pero el blanco es tu corazón. Tu corazón que ahora sangra mientras sientes la desdicha de conocer el rechazo de ese amor. Porque amar es entregarlo todo —alma, corazón y mente— aunque exista el riesgo de perderlo todo y quedar sin nada.
CAPÍTULO 8:
CAMINOS SEPARADOS PARTE II: TODO O NADA
3 días
De todas las maneras posibles que Naruto había ideado en su mente confesarse a Hinata ninguna mostraba este escenario: él gritándole en la cara sus sentimientos por ella, reclamándole sus secretos y mostrándose celoso por Toneri.
Pero ya está.
Ya lo había dicho y no iba retractarse de sus palabras.
Rió un poco y se pasó las manos por sus rubios cabellos, sintiéndose nervioso cuando se dio cuenta que Hinata aún lo seguía mirando en un estado que sólo podía catalogarse como un puro y genuino shock.
— ¡¿Estas bromeando?! —Dijo Hinata como si Naruto hubiera proferido el deseo de dejar de comer ramen y optar por comer sanos vegetales— bromeas, ¿verdad? —preguntó Hinata sin aliento, al notar la mirada sincera de Naruto.
Naruto negó.
— ¿No?
—No —afirmó Naruto, sin entender el comportamiento de Hinata, esperaba cualquier reacción de su parte pero no su incredulidad. Era como si Hinata no pudiera procesar su nada sutil y nada romántica declaración de amor. O creerla, si se simplificaba el asunto—. ¿Por qué no crees que puedas gustarme?
—Porque no me conoces, no sabes quién soy ni las cosas que he hecho.
—Sí te conozco, si sé quién eres, eres Hinata, mi Hinata, la que era esa niña que se sonrojaba cuando me acercaba a ella, la que era amable y se esforzaba constantemente para mejorar día con día, la de corazón tierno y amable.
—Esa Hinata ya no existe, ahora soy otra —replicó la Hyuga mirándolo—. Cambie, ya no soy la misma, mi otro yo quedo en el pasado. Ya no me importan ninguna de esas cosas, ya no me importa nadie más que yo misma.
— ¡No es cierto! —Contradijo Naruto—. Aún puedo verlo en ti, aún puedo ver tu bondad y tu corazón tierno, tu preocupación por Hotaru y la forma como lo has protegido todo este tiempo aunque intentes ocultarlo. Tal vez tus actitudes han cambiado pero sigues siendo la misma Hinata, tu esencia sigue siendo la misma.
— ¿La misma tonta que se ilusionaba con todo y creía en los finales felices? —preguntó Hinata con ironía.
— ¡No! —Negó Naruto con rapidez—. La misma que podía levantarme el ánimo en mis momentos más oscuros y lleno de dudas. La que podía tomar mi mano, trasmitiéndome calidez y señalarme el camino correcto.
Hinata bajó los ojos sin poder enfrentarse a los azules ojos de Naruto.
—No sabes lo que dices. La Hinata de la cual hablas ya no existe, sólo es un recuerdo borroso de lo que un día fue.
—Entonces, cuéntamelo, Hinata. Dime que fue lo que te sucedió para que siempre desconfíes de las personas, ¿qué fue lo que sucedió que te cambiara tanto?
—Si te lo contará no habría ninguna diferencia, el dolor seguiría siendo dolor y los hechos transcurridos seguirán siendo los mismos.
—Tal vez, pero contármelo haría que te sientas aliviada y dejarías de tener esa carga tan pesada.
—Y, ¿para qué? Nada cambiará, todo seguirá igual. Yo seguiré siendo la misma.
—Podrías dejar tu pasado atrás y seguir con tu vida, conmigo. Si lo desearás, Hinata yo podría hacerte muy feliz —se acercó a Hinata e intentó unir sus manos con las de ella—. Si tan sólo me dejarás acercarme a ti y mostrarte mis sentimientos por ti.
— ¡Yo no te pedí estos sentimientos! —Gritó Hinata, alejándose—. Yo…ni siquiera los conocía.
— ¡Ya lo sé, ttebayo! —Gritó Naruto, haciéndose oír—. Pero, nadie decide de quien enamorarse pero sucede, Hinata, sucede como cuando sale el sol en el día y la luna en la noche, casi naturalmente, inevitablemente…mágicamente. Las personas nos enamoramos de otras porque las empezamos respetando y admirando, hasta empezar a amarlas. Y yo te amo, Hinata —dijo Naruto con convicción— te amo.
Hinata viró el rostro como si Naruto le hubiera dado una bofetada con sus palabras.
—Es por eso que no pude estar con nadie estos siete años que desapareciste, no quise a nadie, no amé a nadie. Y, ahora lo comprendo: te estaba esperando, yo te estaba esperando, Hinata. Tú eras ese vacío que yo sentía y que inútilmente creí que se llenaría cuando me nombrarán hokage —Naruto se revolvió los cabellos y la miró—. Quiero estar contigo, Hinata. Para siempre.
Hinata se tomó el brazo derecho y negó.
—Tú y yo somos diferentes, siempre lo hemos sido, tú eras siempre brillante y yo apenas una sombra, escondida, sin ser nunca vista. Tú te volverás un gran hokage y yo apenas soy una ninja desterrada de su propio clan sin ningún futuro por delante. No lo tengo —Hinata sonrió con tristeza—. Y, tampoco lo hay para nosotros.
—Hinata…
—Lo siento. Pero, siempre te pedí que te alejaras de mí, que no era conveniente que estés cerca de mí.
—Hinata, por favor —Naruto le tomó de la mano, no dejándole irse. Hinata miró sus manos unidas—. Dame una oportunidad, yo te amo.
En ese momento, Hinata quiso darle la espalda a Naruto y huir; por otro lado, Naruto quiso dar el paso que los separaba y besarla.
Pero ninguno hizo lo que deseaba y sólo se quedaron mirándose.
—Lo lamento pero yo…yo no siento lo mismo. Ya no.
Naruto se alejó.
— ¿Ya no? —Hinata negó—. Por supuesto —Naruto rió sin gracia— demoré demasiado, ¿no? Siete años es demasiado tiempo para una respuesta —la miró—. Lo lamento, Hinata, lamento haberte quitado tu tiempo con mis sentimientos.
Naruto se alejó poco a poco hasta que se alejó de Hinata y echó a correr, sintiendo el corazón destrozado.
—Sí que fuiste dura con el rubio, Hinata —dijo Toneri, apareciendo detrás de unos árboles, testigo de toda la escena.
Hinata no dijo nada, simplemente apoyó la cabeza en un árbol, sin mirarlo.
— ¿Hinata? —Toneri se acercó a la chica y la tomó de un hombro y se sorprendió que al volverla para que lo mirará, sus ojos aperlados estaban llenos de lágrimas.
.
.
.
Naruto dejó caer su cuerpo de cara al colchón de su cama, sin fuerzas. Hundió su rostro en su almohada y cerró los ojos, tratando de que su corazón dejara de doler de la forma que lo hacía en ese momento. Se sentía un estúpido, un iluso, ¿Qué esperaba? ¿Qué Hinata lo abrazará y le dijera que también lo amaba? ¿Qué iba a tener un buen final su historia de amor? Pero, eso no iba a ocurrir, Hinata se lo dejó muy claro, no lo quería, ya no.
Naruto apretó los ojos, sintiéndolos arder y negándose a llorar.
— ¡Maldición! —Gruño Naruto arrojando su almohada al suelo y dándole un golpe a la pared de su habitación—. ¡Maldición! ¡Maldición! ¡Maldita sea! —Naruto se apoyó en la pared de su habitación y golpeó la pared con su nuca una y otra vez, sintiendo el corazón hecho pedazos en su pecho. Intentó controlarse pero su dolor era más fuerte de lo que podía soportar, trató de mantenerse sereno ante Hinata y mostrarse con madurez a su rechazo, pero no podía mentirse a sí mismo: su rechazo le dolió en lo más hondo, sus sentimientos no eran correspondidos, ya no más. Hinata ya no lo quería, ella siguió adelante con su vida, lo había olvidado para siempre; hundió el rostro en sus rodillas y dejó que las primeras lágrimas mojaran sus pantalones naranjas.
Dos días después.
Sakura se encontraba preocupada, no había visto a Naruto en los dos últimos días, Kakashi mandó varios ambus a la casa de su amigo pero todos regresaban magullados pero sin el rubio con ellos. También fueron: Sasuke, Lee, Tenten, Ino, Sai, Shikamaru, pero ninguno lograba convencerlo de que los dejara pasar a su casa ni mucho menos salir de ella.
Sakura suspiró y tomando una decisión se encaminó a la casa de su rubio amigo.
—Naruto, Naruto, ábreme, soy Sakura —le gritó la pelirrosa, aporreando la puerta de la casa del chico sin ningún resultado—. Ábreme ahora, o derribaré la puerta —un chirrido se escuchó y la puerta lentamente se abrió, la pelirrosa entró lentamente al lugar dandose cuenta que en el suelo se encontraban vasos, platos y otras cosas rotas y partidas en pedazos; caminó con cuidado por el lugar tratando de no pisar nada, buscó a Naruto con la mirada pero no lo encontró, revisó en la cocina, en el baño pero no estaba. Caminó hasta la habitación del chico y con un chirrido de la puerta, lo vio: Naruto estaba acostado de lado en su cama y con el lugar totalmente destrozado—. Naruto —el joven Uzumaki no contestó sólo se encogió en su sitio, cubriéndose con una sábana— Naruto, todos estamos preocupados por ti, no has salido de tu apartamento en dos días. Mañana ya es tu cumpleaños, mañana ya te conviertes en hokage y todos los preparativos están casi listos, sólo te necesitamos a ti para los últimos ajustes.
— ¿Y, acaso importa? —interrumpió el Uzumaki dándole la espalda a Sakura y aun cubierto con la sabana.
— ¿Qué dices, Naruto? Claro que importa, ¡mañana vas a ser hokage! ¡Tú máximo sueño se va a cumplir! Acaso, ¿no estas feliz? —Sakura jaló la sabana puesta sobre el chico y se sorprendió al verlo en ese estado: el rubio tenía unas grandes ojeras bajó los ojos, el cabello alborotado y el rostro demacrado—. Naruto, ¿Qué fue lo que te sucedió?
El Uzumaki se sentó en su cama y miró sus manos.
— ¡No! ¡No estoy feliz! ¿Y sabes, por qué?: ¡Me rompieron el corazón, Sakura-chan! —Naruto agachó la cabeza—. Me lo rompieron, Hinata ya no está interesada en mí, ya no me quiere, me olvido, me olvido…—Naruto no pudo evitarlo aunque quiso pero las lágrimas volvieron a hacerse presentes en él, mientras intentaba en vano retenerlas—. Le dije a Hinata mis sentimientos, poco después de dejar la oficina de Kakashi-sensei —contó Naruto con un dejo de tristeza en la voz.
—Oh, Naruto.
—Ya no está interesada en mí. Ya no más —dijo con pena el rubio, recordando las palabras de la ojiperla—. Es irónico, ¿no? Ahora puedo entender que fue lo que sintió Hinata hace siete años atrás, cuando rechacé su confesión: el dolor del rechazo, el alma despedazada, el corazón hecho trizas.
Sakura se entristeció por Naruto, cuando le dio el consejo de que se confesase a Hinata no esperaba que esto ocurriera.
—Supongo que lo tengo merecido —dijo el rubio pensando en la ironía de todo el asunto. La misma persona a quien había rechazado, ahora lo rechazaba a él, quiso reírse con amargura pero sólo soltó una exclamación seca.
— ¡No, Naruto! —Negó Sakura—. No digas eso, tú fuiste sincero siempre con Hinata y si lo hiciste fue porque tus sentimientos eran otros.
—Pero, si yo no la hubiera rechazado, ¡yo ahora sería muy feliz con ella! ¡Hotaru hubiera sido mi hijo! ¡Si sólo la hubiera amado en ese entonces! ¡Si sólo me hubiera dado cuenta lo importante que era para mí! ¡Si nunca la hubiera dejado ir en ese momento que se me confesó, si sólo hubiera tomado su mano! ¡Si sólo…!—Naruto cubrió su rostro con las manos, dejando resbalar sus lágrimas a través de sus manos.
Sakura se sintió terrible por Naruto, lo veía sufrir y sentía que no podía hacer nada por tranquilizarlo. ¡Era su mejor amigo y no podía hacer nada para aliviarlo!
Lo dejo desahogarse mientras sentía su corazón entristecido, jamás había deseado que las cosas ocurrieran de esta manera para Naruto. Había deseado desde lo más hondo de su corazón ver a su amigo feliz otra vez, con esa luz en su mirada, con esa sonrisa que con el tiempo Naruto dejo de tener por estar pendiente de sus misiones, de mejorar sus habilidades de ninja y dejaba todo lo demás de lado, permaneciendo solo y es por eso que cuando vio de nuevo a Hinata en la aldea y vio al viejo Naruto: bromista, alegre y risueño de vuelta cuando estaba con la ojiperla, lo apoyó y animó a que se acercará, porque siempre había creído que entre Naruto y Hinata existía una conexión muy especial entre ambos y creía que si ambos pasaban más tiempo juntos reaparecía esa conexión, pero lastimosamente sólo Naruto pareció sentirlo y ahora estaba sufriendo por sus consejos.
—No te eches la culpa, Naruto, ni pienses en el pasado —trató de calmarlo con sus palabras y sabía que eran palabras vacías pero quería que Naruto sintiera su apoyo—. Sé que te duele ahora pero tienes que recuperarte no puedes encerrarte toda la vida en tu apartamento. Mañana vas a hacer nombrado hokage frente a toda la aldea y encima es tu cumpleaños ¡anímate!
Naruto dibujó una triste sonrisa, limpiándose las lágrimas con la manga de su ropa. Se sentía un tanto mejor al haberse desahogado.
—Sakura-chan gracias por escucharme. Por favor ahora déjame solo —pidió Naruto, mirando a su amiga. No quería preocuparla, pero necesita pensar como continuaría su vida de ahora en adelante: sin Hinata. Sin Hotaru.
La pelirrosa asintió.
—Está bien —concedió la pelirrosa, suspirando al ver el semblante de su amigo, pero no podía hacer nada más por él—. Pero, no vuelvas a encerrarte, ¿de acuerdo?
—Sí, Sakura-chan —asintió Naruto, al descuido.
La ojijade le miró y salió dejando al rubio solo.
Naruto dejó caer su cuerpo en el colchón de su cama, mirando el techo de su casa.
— ¿Cómo se puede vivir toda una vida con el corazón destrozado? —Se preguntó Naruto apretando su pecho. Porque aunque sabía que Hinata lo había rechazado, ese amor no iba irse nunca de su corazón y aunque le doliera, siempre la iba a amar—. ¿Cómo vivir si la única fuente de felicidad no está a tu lado?
.
.
.
Sakura caminó por las calles de Konoha, preocupada. Todo el asunto era tan triste para ella, había esperado que finalmente Naruto encontrará la felicidad con Hinata así como ella lo había alcanzado con Sasuke, porque no, Sakura no podía olvidar la manera en que Naruto la ayudó a ella y a Sasuke a unirse y a volverse una pareja, ayudándoles a reparar aquellas heridas del pasado con Sasuke, ni sus palabras minutos antes de unirse para siempre con el pelinegro:
—Sakura-chan, Sasuke, ustedes son mis mejores amigos y siempre querré su felicidad, así que espero que siempre sean muy felices uno al lado del otro. Ustedes complementan al otro, yo lo sé —aclaró Naruto riendo, cuando Sakura empezó a llorar— siempre tendrán mi apoyo en todo momento — puso una mano en cada hombro de los futuros esposos, en señal de compañerismo—y Sakura-chan —la ojijade lo miró—. Si este Teme te hace llorar me avisas y yo le pateare el trasero, ¿de acuerdo? —Sakura asintió, llorando.
—Como si pudieras, Dobe —bufó Sasuke, retador.
—No me provoques, Teme. Puede que deje a Sakura-chan viuda antes de tiempo.
Los tres rieron sonoramente.
Sakura salió de sus recuerdos cuando vio a Hinata, acompañada de Toneri caminando por las calles de Konoha. Furiosa por el sufrimiento de su amigo, se encaminó hacia ella para encararla.
— ¡Hinata! —la llamó haciendo que ojiperla se volviera a verla.
—Sakura-san —dijo Hinata. Tenía el rostro pálido y se le veía muy cansada—. Buenos…
—Deja los modales de lado, Hinata. Sé lo que pasó entre Naruto y tú. Sé que lo rechazaste —dijo Sakura haciendo que muchas personas miraran en su dirección—. Y ahora, te paseas por las calles con este tipo —señaló a Toneri con gesto despectivo—. No tienes ni siquiera una pizca de vergüenza.
—Oye, no sabes de lo que hablas —dijo Toneri ofendido por la insinuación de la pelirrosa—. Hinata no es lo que tú dices.
—Basta Toneri —pidió Hinata al peliblanco—. No tenemos por qué darle ninguna explicación a Sakura-san. Mejor vámonos.
—No, ustedes no se van —Sakura se interpuso en el camino de la ojiperla—. Ahora vas a escucharme todo lo que tenga que decirte Hinata.
Hinata la miró.
—No, yo no tengo porque escucharte, Sakura-san.
—Claro, ahora que le has roto el corazón a mi amigo, no te importa nada, ¿no? pues felicidades, lo has cumplido, Naruto está destrozado por tu culpa, sufriendo pero a ti que podría importarte, ¿verdad Hinata?
—No tengo porque hablar de esto contigo, Sakura-san. A Uzumaki le dije lo que tenía que decirle y punto final.
—Muy conveniente para ti, Hinata. Hacer como si nunca hubiera sucedido la confesión de amor de Naruto, pero pasó aunque quieras ignorarla.
—No pienso discutir de esto contigo, Sakura-san.
—Acaso, ¿fue una especie de venganza? —preguntó Sakura mirándola—. Ya que Naruto te rechazó en el pasado ahora estás haciendo lo mismo con él: destrozarle el corazón. Jugar con sus sentimientos
—No sabes lo que dices —Hinata encaró a Sakura con sus ojos perlas llenos de furia—. Tú no sabes nada.
—Sí, lo sé. Regresaste a la aldea para enamorar a Naruto y cuando se te confesará le aplastarías el corazón. Pues, ¡viva! Lo has hecho perfecto, está completamente roto, demacrado, sin fuerzas e incluso lloró por ti —Hinata la miró con asombro—. ¿Te sorprende? Pues, sí, lloró por ti, porque te ama, pero a ti no te importa nada, ¿verdad? A ti no te importa Naruto Uzumaki para nada.
—Sólo está confundido, sus sentimientos no son reales —afirmó Hinata con convicción—. Me olvidará con facilidad.
— ¿Lo crees? —dijo Sakura con ironía.
—Sí, lo creo. Yo nunca fui nada para él y eso seguirá siendo así siempre. Encontrará a alguien más y olvidará lo que cree sentir.
Sakura la miró despectivamente.
—Creí que eras diferente Hinata, creí que tú cuidarías a Naruto, creí que serias su pareja perfecta y la que lo acompañaría en todo momento pero que equivocada estaba, tan equivocada. Tú no lo mereces, no mereces a Naruto —Sakura le dio la espalda a Hinata dispuesta a marcharse pero se volvió y regresó sobre sus pasos— y sabes una cosa, Hinata, cuando te fuiste de la aldea Naruto fue el primero en ir a buscarte —la ojiperla la miró, muda del asombro— te buscó por semanas, yo lo acompañe hasta que cayó enfermo de cansancio y Kakashi le prohibió volver a buscarte. Porque siempre fuiste importante para él, aunque te sorprenda, porque siempre te recordó aunque no lo creas. Y, ¿sabes? Tal vez Naruto no te amaba ese entonces, pero aprendió a hacerlo cuando te fuiste y lo reconoció cuando regresaste —Sakura les dio la espalda y se fue dejando a una triste Hinata mientras la última frase retumbaba en los oídos de la ojiperla.
.
.
.
Naruto miró por la ventana de su departamento viendo las gotas de lluvia caer por Konoha; después de la visita de Sakura, Naruto decidió limpiar su desastroso departamento y dejarlo al menos, en un mejor estado que el que tenía ahora. Aún tenía el corazón roto, por supuesto, pero, ¿quedarse recostado de lado en su cama todo el día arreglaría algo en su situación actual? No. Claro que no. Mañana sería su cumpleaños y al menos, quería pensar que tenía un motivo para no deprimirse. Recogió los últimos vestigios de unos tazones de ramen desechables que estaban regados por el piso cuando escuchó un trueno relampaguear en el oscuro cielo de Konoha.
—Esta lluvia es demasiado intensa. Pareciera incluso que fuera provocada —pensó Naruto viendo a través de la ventana la torrencial lluvia que caía en las calles de su aldea.
Un segundo relámpago brilló en el cielo justo en el momento que alguien tocaba la puerta de su departamento.
Naruto caminó hacia la puerta pensando que podría ser alguien pidiendo posada ante el inclemente clima que presentaba Konoha en ese día.
Pero no esperaba encontrarse con:
—Hinata.
10:00 pm.
Notas:
¡Cha chan!
¿Qué pasará ahora con estos dos? ¿Para qué habrá ido Hinata a buscar a Naruto? ¿Al fin se sabrá todo el misterio que envuelve a Hinata? Pues, tendrán que esperar hasta el siguiente capítulo, le aseguro que les asombrará.
Sobre Toneri, no es tan malo, ¿no? Y, ¿odiaron un poco a Hinata por rechazar a Naruto? Y, ¿amaron un poco más a Sakura por la fiel amistad que le tiene al rubio?
Al menos yo sí, Sakura Haruno al servicio del NaruHina desde estrenado The last, jajaj.
Bueno, bueno, esperando sus comentarios. Los dejó con esta pequeña e intrigante frase:
"Porque la cuenta regresiva está a punto de terminar y todo está a punto de explotar y en medio de ello, un poco de felicidad".
