Y, llegando a dejar el capítulo que me demoró más de dos meses en escribir, ya sabrán porque, y sólo puedo agregar tres palabras: ¡Feliz cumpleaños, Naruto-kun!
¡A leer!
Sólo quiero sentir por un segundo la dicha de ser feliz y sólo sentir, sentir…
sentir y no saber, sentir y no pensar, y sólo sentir, sentir
sentir y no pensar en las consecuencias, en el mañana o en el futuro…
sentir tus labios, sentir tus dedos tocando mi piel y sentir, por un segundo, que puedo ser feliz. Sentir tu corazón palpitante, el azul de tu mirar que parece brillar al verme. Sentir el amor que me ofreces, aunque tenga miedo del mañana, aunque sólo sea por esta noche,
esta única noche,
Porque quiero sentir…sentir…te…
…sentirte a ti, únicamente a ti…
CAPITULO 9:
SÓLO QUIERO SENTIR
Naruto vio con incredulidad a la chica parada delante de su puerta.
—Hinata, ¿qué es lo que…? —Entonces notó su cabello y ropas mojadas por la lluvia, mientras gotas de sangre goteaban de sus manos— ¡estas sangrando! ¿Por qué estás sangrando? —sin importarle nada metió a la chica a su departamento y dejó que el agua chorreará de las ropas de la chica en una vieja alfombra mullida, mientras él corría al baño y sacaba una gran toalla para secarla— ¿Cómo se te ocurre salir con esta lluvia? —Le sermoneaba al mismo tiempo que le secaba el cabello—. Acaso, ¿no valoras tu vida? Y, ¿por qué estas sangrando? —Hinata permaneció callada pero dejó que Naruto la sentará en un sillón a su lado, mientras le revisaba las manos: estaban muy lastimadas, especialmente los nudillos, es como si la chica hubiera estado golpeando constantemente el tronco de un árbol hasta hacerse sangrar. Naruto corrió al baño otra vez y trajo un botiquín y empezó a curarle las manos con delicadeza, la ojiperla hizo gestos de dolor, pero no protesto.
Naruto quería preguntarle muchas cosas: ¿por qué lo había ido a buscar?, ¿por qué se lastimaba? ¿Por qué estaba tan triste?
—Yo…—y Hinata vaciló por primera vez desde que la volvió a ver y sin poder contenerse a sí misma abrazó a Naruto, tomándolo por sorpresa—. Lo lamento, lamento todo, lamento haberte hecho sufrir, jamás quise esto, nunca a ti, yo…—Hinata lo apretó contra si—…jamás creí o previne esto, yo estaba tan segura con todo que jamás pensé que tú…—Hinata balbuceó en voz baja sin que Naruto pudiera oírle.
—Hinata, Hinata, por favor escúchame —Naruto la tomó del mentón haciendo que lo mirará—. ¿Qué es lo que te ocurre? Cuéntamelo.
Hinata negó, alejándose de Naruto.
—Sakura-san tiene razón, yo no te merezco. No merezco a nadie.
—Hinata…
—Estoy haciendo todo mal de nuevo, estoy dudando cuando lo tenía todo definido, estoy retrocediendo cuando debería avanzar, estoy siendo egoísta.
—Hinata, por favor, cálmate —le pidió Naruto al verla tan nerviosa—. Cálmate.
— ¿Por qué eres bueno conmigo a pesar de todo lo que te he hecho? —Preguntó la ojiperla, mirando sus manos heridas— ¿Por qué me recibes en tu casa aún a pesar de haberte herido de esa manera? ¿Por qué?
—Porque te quiero —Naruto la tomó de una mano, sin mirarla— aún a pesar de todo, te quiero, de verdad e intensamente y quiero que seas feliz siempre. Porque tú sobre cualquier otra persona debe ser feliz, Hinata —dijo Naruto repitiendo las mismas palabras de la chica siete años atrás antes de que ella desapareciera para siempre de su vida—. Porque tú llenas este vacío, porque curaste este dolor que siento en el pecho cada vez que despierto solo y quiero que seas feliz. Porque te quiero, Hinata y te querré siempre.
—No lo repitas, por favor —Hinata deshizo el agarre de sus manos y apretó sus ropas mojadas— no lo hagas.
— ¿Por qué? ¿Te molesta que te lo diga? Pero, ¿por qué callar? Es lo que siento y es lo que sentiré siempre —Naruto se acercó a ella y la tomó de la barbilla, haciendo que sus ojos se encontrarán—. Te quiero, Hinata —y acortó la distancia entre ambos y la besó.
Sintió sus labios fríos contra los suyos, anhelante por un beso que había deseado desde que reconoció sus sentimientos por ella.
Fue un beso suave y corto, pero a Naruto le supo a gloria. Se alejó lentamente, y bajó los ojos. Estaba bien, era un beso de despedida, era lo correcto, era un beso que guardaría en su corazón por siempre. No pedía más.
—No te molestaré nunca más con mis absurdos sentimientos —le dijo Naruto, cuando se apartó de ella— tampoco buscaré a Hotaru, te dejaré tranquila.
Espero que la chica se levantará del sillón y se fuera de su departamento pero los segundos pasaron y tímidamente alzó la mirada para ver a Hinata.
Ella mantenía apretadas sus manos en su regazo y no lo miraba. Y, no fue por primera vez que Naruto deseó saber lo que pensaba en esos momentos Hinata, que era lo que ella quería en esos instantes.
—Hinata…
—Si tuvieras la oportunidad de ser feliz aunque sea un instante, aunque sea sólo por un segundo, ¿la tomarías? —preguntó Hinata con voz baja y alzando la vista hasta mirarlo fijamente— aun a pesar que ello, después te llene de mucho dolor y sufrimiento, ¿valdría la pena? ¿Valdría ser miserable toda la vida por ese momento de gloria? ¿Por sentir por un maldito segundo que puedes ser feliz en los brazos de alguien? Sin miedo, ni remordimientos o soledad. Y sólo sentir, sentir…
Los ojos de Hinata eran indescifrables y misteriosos para Naruto, mientras se acercaba hacia él, en una lentitud pasmosa y desesperante para él, que sentía el corazón agitado, esperando, esperando…
—Sí, la tomaría —dijo el Uzumaki sin aliento cuando Hinata puso sus manos en sus mejillas e hizo que sus miradas se conectaran.
—Yo también —dijo y lo besó.
Naruto no entendía nada, absolutamente nada de lo que pasaba.
Hinata lo estaba besando, ¡besando! Después de rechazarlo.
Kami, su cabeza estaba confusa y sus pensamientos hechos un lío. Y los labios de Hinata no ayudaban mucho a su concentración. Y aunque le pesará, alejó a Hinata ligeramente de él.
—Hinata, no entiendo, yo no entiendo nada de esto, ttebayo —dijo Naruto mirando a la ojiperla. Hinata parecía diferente, se veía diferente: tenía los hombros hundidos, los ojos cristalinos, la voz suave y parecía libre, libre de esa coraza que Naruto había intentado quitarle todos esos meses desde su regresó a la aldea.
—No tienes por qué entenderlo, sólo debes sentirlo —y volvió a besarlo.
Labios suaves, labios firmes, labios ansiosos y desesperados; así eran los labios de Hinata, mientras lo besaba.
Naruto, ansioso, le correspondió con mayor entusiasmo, atrayéndola contra sí, y besándola como deseaba desde hace algún tiempo. Acarició sus cabellos negros-azulados casi con devoción mientras sentía su corazón palpitando más y más rápido en su pecho. Hinata tenía razón, no era momento para pensar y preguntarse nada, porque ese momento sólo debía sentir: sentir el aroma de su cabello, sentir sus labios ansiosos y cálidos contra los suyos y dejarse llevar por esas maravillosas sensaciones que Hinata y sólo Hinata despertaban en él.
Las manos de Hinata se alzaron hasta su cuello y acariciaron los cabellos de su nuca, haciendo que se le erizara la piel.
—Hinata —murmuró como un secreto cuando ella rompió el beso buscando respirar; su pecho subía y bajaba tomando todo el aire que pudiera y mirándolo, mirándolo siempre. Se acercó de nuevo a él y sus dedos recorrieron su rostro, delineando las marcas de sus mejillas, su nariz, sus ojos azules y finalmente sus labios, en una caricia íntima y llena de tanto misterio, reconociéndolo silenciosamente mientras sus ojos perlas le prometían tantas cosas.
Naruto no pudo resistirlo y la besó de nuevo, apoyándola contra el respaldo del sillón. Sus dedos se deslizaron por sus ropas mojadas y desabrocharon poco a poco los botones de la ropa de la chica, dejándole solo con una camiseta que se pegaba a su cuerpo por lo mojada que estaba por la lluvia. Adentro sus manos en su camiseta y tocó su vientre plano, esperando casi con miedo que lo rechazará, pero Hinata lo siguió besando y él lo tomó como un permiso para seguir acariciándola, subió sus manos hasta que tocó los senos de la chica por encima de su ropa interior, Hinata se sacudió ante su caricia y Naruto se alejó.
—Lo siento, no quise…—Hinata negó y tomó su mano, guiándolo de regresó a sus senos.
—Sólo, sólo me sorprendiste —le dijo, acomodándose en el sofá y dejando que Naruto la acariciará a su gusto. El rubio asintió y mientras la besaba, sus dedos la acariciaban tratando de no parecer ansioso o desesperado, quería disfrutarse ese momento con todo su ser.
Besó los labios de Hinata despacio, sin prisas, lentamente, torturada mente lento y adentró su lengua encontrándosela con la de Hinata, quién empezó a seguirlo a su ritmo y haciendo que el beso subiera de intensidad y sea mucho más y más apasionado, mordió el labio inferior y ella gimió.
Dejo los labios de Hinata y la besó desde la sien, pasando por sus mejillas hasta su barbilla acariciándola lentamente; empezó a repartir besos desde sus hombros hasta su blanco cuello, podía sentir las pulsaciones de Hinata acelerándose mientras besaba una parte en específico de su cuello, alentado por esa pequeña muestra de la ojiperla, Naruto repaso con los labios y luego con los dientes esa zona hasta dejarle una pequeña marca roja.
Hinata jadeó y lo tomó de la camisa.
—Bésame —le demandó y Naruto lo hizo.
Sus besos eran ardientes y desesperados. Casi como si temiera que él desaparecería en cualquier momento. Hinata le bajó el cierre de su casaca y le ayudó a quitárselo a la par de su camiseta. Los ojos de Hinata se le quedaron viéndolo fijo y por primera vez Naruto se enorgulleció de su cuerpo trabajado por su entrenamiento ninja. La ojiperla acercó una mano a sus pectorales casi con timidez y los acarició con suavidad, acarició sus brazos musculosos, su pecho firme y sus abdominales, siguió bajando y acarició el sello de su estómago casi con ternura.
Naruto sentía cada caricia como un espasmo en el cuerpo y soltó un gruñido cuando sintió los labios de Hinata delineando un camino de besos desde su barbilla hasta viajar por todo su pecho firme.
Demonios, cada caricia que le prodigaba Hinata hacia a su cuerpo temblar y estremecerse.
Y su cabeza sólo repetía: "Hinata, Hinata, Hinata"; en un eco repetitivo y sensual.
Quería tocarla, quería sentirla.
Quería que nunca terminara de besarlo.
Quería hacerle el amor con una desesperación abrumadora.
Hinata se sentó en su regazo y tomó los bordes de su camiseta.
—Mírame —le dijo y quitándose la camiseta dejo sus senos al descubierto. Los ojos de Naruto se oscurecieron cuando Hinata puso sus manos en su espalda dispuesta a quitarse la última prenda superior y que finalmente liberaría sus senos al rubio.
Y cuando la prenda fue liberada y Hinata quedó expuesta ante él, el autocontrol de Naruto quedó en el olvido. Tomó los senos de Hinata y empezó a acariciarlos arrancándole fuertes gemidos a la ojiperla, excitado Naruto los besó, los lamió y finamente los succionó, tomándose su tiempo en disfrutarlo. Acercó sus labios a los senos de Hinata y empezó a succionarlos con extrema lentitud mientras Hinata se retorcía de placer.
Inconscientemente, Hinata empezó a restregarse contra él, pidiéndole más.
—Mierda —maldijo Naruto cuando sintió que el bulto en sus pantalones crecía, empujó a Hinata en el sofá y la besó de lleno en los labios, sus dedos recorrieron su cabello sedoso, sus brazos, su cintura…
Jamás había estado con ninguna mujer y se alegraba de no haberlo hecho porque quería que Hinata fuera la primera y la única en su vida. Le retiró los pantalones y con deseo le acarició las piernas esbeltas de la chica, mientras Hinata se aferraba a su espalda y le devolvía el beso.
Una mano de Hinata se deslizó lentamente por el pecho del rubio hasta llegar al borde de sus bóxers y adentrándose en él.
Naruto se quedó congelado cuando sintió la suave caricia que empezaba a prodigarle Hinata.
—H-Hinata —jadeó el Uzumaki cerrando los ojos y respirando entrecortado—. ¡Maldición! —Exclamó cuando sintió la mano de Hinata subiendo y bajando por su miembro ya excitado, una y otra vez— para, para —le pidió sabiendo que si no se detenía él terminaría antes de tiempo.
Hinata lentamente lo soltó y sus dedos subieron recorriéndole los musculosos brazos del chico, hasta detenerse en sus rosados labios y lentamente, muy lentamente empezó a besar sus dedos uno a uno con sensualidad, bajó la atenta mirada de Naruto que no perdía detalle de tan erótica acción. Hinata se alzó apoyándose de las manos hasta acercarse hasta el hipnotizado rubio.
—Quiero sentirte dentro de mí, Naruto —le susurró la ojiperla en el oído y mirándolo intensamente.
Naruto jadeó cuando la escuchó y la miró viendo sus ojos perlas llenos de deseo.
—Repítelo de nuevo, por favor —le rogó, suplicante—. Di mi nombre de nuevo, por favor.
Hinata sonrió.
—Naruto —besó su frente— Naruto —besó sus mejillas— Naruto…—besó sus labios.
Enredaron sus lenguas en un beso salvaje y demandante, mientras Naruto desesperado la acariciaba, tratando de sentir la suave piel de su vientre plano. Dejo de besarla y sus dedos recorrieron sus largas y torneadas piernas.
—Hinata…—sus dedos se posicionaron en las caderas de la chica y con los ojos le pidió permiso para hacer lo que deseaba hacer.
La ojiperla asintió y Naruto al fin pudo quitarle la última prenda que le estorba ver a Hinata en todo su esplendor y cuando lo hizo, se quedó sin aliento al ver el cuerpo escultural, increíble y sensual de la chica.
—Ven, Naruto —lo invitó Hinata viéndolo tan aturdido para acercársele— quiero sentirte.
El Uzumaki lentamente se acercó a ella y le acarició la mejilla.
—Eres hermosa, Hinata —dijo con un ronco susurro— muy, muy hermosa —Hinata puso sus brazos en su cuello, haciéndole sentir sus senos en su pecho— increíblemente hermosa. Y estas aquí en mi casa para mí.
—Para ti solamente —repitió Hinata— únicamente para ti —sus dedos recorrieron sus cabellos como esa primera vez en el lecho de flores— siempre ha sido así, Naruto. Siempre —besó su cuello y sus labios con una dulzura infinita— y sólo quiero sentirte a ti, sólo a ti, dentro de mí, Na-ru-to —deletreó Hinata en una suave y sensual voz.
Y con pasmosa lentitud, Hinata lo ayudó a desvestirse y cuando ambos terminaron desnudos, la ojiperla se recostó en el sofá bajó su atenta mirada.
—Ven —dijo estirando una mano, haciendo que Naruto rápidamente la tomará entre las suyas y quedará encima de ella.
Y, entonces, Naruto ya no pudo pensar con claridad.
La besó con fiereza y adentró su lengua en la boca de la chica, recorriéndola entera, sus dedos viajaron a la intimidad de la ojiperla y la sintió tan dispuesta y deseosa por sentirlo…
Se separó un poco para contemplarla y su belleza lo dejo anonadado: Hinata era simplemente:
—Hermosa —dijo Naruto, viéndola allí acostada en su sillón, con sus labios carnosos y rojos por todos los besos compartidos, su piel blanca que brillaba con la luz de la luna que se filtraba por su ventana, tan dispuesta, tan entregada a él, tan deseosa por sus caricias y con sus ojos perlados llenos de deseo por él y sólo por él. Sintió las manos de Hinata recorriendo sus brazos y atrayéndolo contra sí.
Ambos se miraron sabiendo que después de esto, todo cambiaria para ellos.
—Naruto —Hinata lo miró conectando sus ojos perlas con los azules de él— hazlo, por favor.
El rubio asintió y lentamente se hundió en ella. La sintió estremecerse bajó su peso pero él siguió adentrándose en ella.
Hinata gimió por lo bajo y el rubio se dio cuenta que la había lastimado.
—Hinata, lo siento, perdón, no me di cuenta —Naruto estaba tan preocupado que no percibió la pequeña lagrima que escapó de los ojos de la chica.
—No, no —negó, cerrando los ojos— sólo necesito acostumbrarme.
Naruto afirmó y se quedó quieto por algunos segundos, mientras repartía besos por el rostro de la ojiperla y que olvidara el dolor.
—Muévete, por favor —le pidió Hinata, ya un tanto acostumbrada a sentirlo.
El Uzumaki empezó a hacerlo lentamente, saliendo y entrando en ella con suavidad, para no dañarla de nuevo. Hinata empezó a gemir bajito pero mientras las embestidas aumentaban en velocidad, sus gemidos se volvían más altos y más fuertes. Naruto empujó más fuerte mientras trataba de controlarse y medir su fuerza. Sus labios se buscaron con desesperación en medio de todo ese abismo de deseo. Naruto se aferró a los cabellos de Hinata, oliéndola, sintiéndola, deseándola…
Hinata abrió los ojos y deseó guardar esa imagen para siempre en su memoria: Naruto con la frente y la espalda perlada de sudor, sus ojos estaban cerrados y su rostro se mantenía concentrado tratando de darle el máximo placer a través de sus embestidas.
—Hinata —gruño el rubio cuando ella cerró sus piernas en torno a su cintura y haciendo que las embestidas fueran más profundas. Apretó la mesita de noche para controlar su fuerza mientras las embestidas subían de intensidad.
—Naruto —Hinata estaba en un frenesí, recorriendo con sus dedos la ancha espalda del Uzumaki.
Y cada caricia era correspondida con otra y cada beso repetía otro, mientras se entregaban a la pasión y al deseo. Naruto la apresó con sus brazos tratando de sentirla más y más de su corazón que latía desenfrenado, desenfrenado y loco. Volvió a besarle el cuello recordando el beso que le robó a Hinata en aquella cueva, bajando hacia su hombro ya sano y besándole detrás del oído. La mano derecha de Naruto buscó a tientas la de Hinata y cuando la encontró la aferró contra la suya, entrelazando sus dedos mientras las embestidas continuaban y no perdía detalle de los gestos de la Hyuga, que se retorcía y gemía su nombre en una agonía de excitación.
Mierda, la quería, la quería tanto que dolía, la quería tanto que deseaba que esa noche nunca terminara, porque no quería separase nunca de ella. Porque una parte de si mismo le decía que Hinata se estaba despidiendo de él en ese momento, mientras ambos se entregaban al deseo.
Que existía algo mucho más fuerte que los separaría y por lo que ambos sufrirían, porque Naruto no era un tonto y se dio cuenta del temblor de Hinata por todo su cuerpo.
Hinata tenía miedo.
Tenía miedo de algo que él no podía entender.
Apretó sus manos entrelazadas, tratando de transmitirle su calor a Hinata. Tratándole de decir que todo estaría bien, que él la cuidaría.
Besó sus labios cuando sintió que llegaba al orgasmo, y reprimió el bramido de su excitación. Jadeando cayó sobre Hinata, mientras el corazón le latía frenético en el pecho. Entonces, sintió los dedos de Hinata acariciando sus cabellos como aquella primera vez y repentinamente se sintió cansado, intentó alejarse y recostarse de lado, pero Hinata se aferró a sus brazos, impidiéndole hacerlo.
—No, no te vayas, por favor —le rogó Hinata ocultando su rostro en su fornido pecho— aún…aún quiero sentirte, aún quiero ser tuya, Naruto.
El rubio sintió una oleada de placer al escucharla, amaba que dijera su nombre y le pidiera quedarse con él. Delineó su nariz, sus ojos, buscó sus labios y los unió en un beso cargado de tantos sentimientos.
—No me voy a ir nunca de tu lado, Hinata. Nunca.
12:00 p.m. Medianoche. Oficialmente inició el 10 de octubre.
NOTAS:
Sólo una palabra puede describir este capítulo: ¡excitante!
Lo sé, lo sé caí en el más viejo, usado y más utilizado cliché de fanfiction: la tormenta y el departamento vacío, pero fue por una buena causa, jajaj.
Al menos, Naruto me lo agradece, jejej.
Y, supongo que para algunas —admitámoslo el 99.9 % de los lectores son chicas—fue una sorpresa que pusiera lemon en medio de tanto misterio, pero la verdad es que ya tenía planeado este capítulo como ya dije en el inicio hace dos meses atrás desde que empecé el capítulo tres y por ello toda la trama de los anteriores estaba enfocada a llegar precisamente a este capítulo. Sí, porque este lemon tendrá mucha importancia en el futuro del fic, en general. Recuerden yo no escribo por escribir, todo tiene una razón de ser en este fic.
Además, que me gustó escribir un lemon con misterio y sin las típicas escenas de declaración de amor, sino lleno de las sensaciones, los sentidos y los sentimientos a full entre ambos personajes; algo totalmente difícil y muy, muy retador, porque las acciones, los gestos y las caricias tenían que decirlo todo y nada al mismo tiempo. Hinata estaba dejándolo todo con Naruto pero sin decir nada, sin expresar nada y al mismo tiempo tenía que ser misteriosa y sexy lo cual es increíblemente difícil de expresar, pero yo no sería yo sino me tomará este tipo de riesgos y retos personales, porque como he comentado con anterioridad me encanta salirme del molde de escritora de fanfic habitual y sorprender con los giros en mis historias y ofrecer algo diferente, original, raro.
¿Recuerdan que hace un tiempo escribí un lemon y dije que no me gustó como quedó? (se llama: Un momento de Inspiracion, por si les gustaría leer). Pues, lo estaba comparando con este capítulo y la verdad ese one shot ni le llega a los talones pero fue una buena práctica de lemon porque a mi francamente no me gusta el lemon, ¡no, no se tiren por la ventana o crean que Nova es muy puritana! Quiero decir que no me gusta el lemon que no aporta nada a la historia y sólo sirve para ganar buenos reviews al escritor, tampoco criticó a nadie. Todo el mundo tiene derecho a escribir lo que le plazca, pero al menos me gustaría que no tuviera tantas faltas ortográficas o que sienta que me estoy viendo un hentai barato (saben que el hentai es más barato que el gore, ¿verdad? Y eso ya es decir mucho) y lo peor de todo es que el sexo no es así, tan irreal, tan falso y tan estructurado, tan básico y a veces un del asco. Creo que es la cosa más bella del mundo, la unión no de dos cuerpos sino la de dos almas que se aman verdaderamente, porque es hacer el amor, amar, no muchas cosas que piensan otras personas, al menos en mi humilde opinión; aunque suene muy cursi o de mente de vieja.
Y, si alguien se ofendió, lo lamento pero es mi verdad y mi opinión y no, no digo que dejen de escribir lemmon (incluso existen excelentes por quienes escriben excelentemente en este fandom), porque yo no soy nadie para prohibirles nada, pero si les aconsejaría que no se basen todo en el hentai, sino que investiguen un poco más, ya que yo me tuve que leer libros de psicología, de literatura y otros tantos para dejar el capítulo como lo deje.
Bueno, ya no me alargó más y los dejó. Nos leemos en la próxima.
Nova.
PD. Luli, ¿recuerdas que te dije que iba a recompensar a Naruto? Bueno, lo recompensé bien ¿o no? Al menos, creo que Eliuska20 ya lo estaba sospechando, jejej al menos lo creo por el review que me dejo.
Bueno, antes de irme, sólo una cosilla más: ¡FELIZ CUMPLEAÑOS NARUTO-KUN!
Siguiente capitulo: CAPÍTULO 10: ENEMIGO AL DESCUBIERTO: ATAQUE A KONOHA.
