N/A: ¡Hola humanos hermosos! Ya regresé con el siguiente capítulo C: No tengo mucho que decir sólo que me gustaría que se fijaran en la personalidad de cada uno, pues realmente va a tener mucho que ver con cómo es que se va a ir desarrollando la historia :3

-Reviews-

sonrais777:Definitivamente flechazo a primera vista jaja. Gracias por tu review.

JazzLittleMockingjay: ¡Muchísimas gracias! Espero que este capítulo te guste y espero seguir leyéndote.

ali. : ¡Gracias bonita! Espero que te agrade este capítulo.

FanFicMatica: ¡Hola! Ufff, habrá un buen de todo, el romance se desarrollará en todos los sentidos. Espero seguir leyéndote.

¡Disfrútenlo!


SERENDIPIA

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La chica del café

I

El tiempo pasó fluidamente y más rápido de lo pensado, todos habían tenido una charla muy amena hasta que el reloj marcó las nueve de la noche y Alya tuvo que regresar a casa a lo que Nino, como buen novio, la fue a dejar y de ahí él se marcharía a la suya, el señor y la señora Dupain-Cheng dijeron que si el rubio quería quedarse más tiempo podría hacerlo, el chico Agreste decidió quedarse un rato más.

Dos horas más pasaron hasta que recibió un mensaje de Nathalie diciéndole que su padre lo quería ya en casa. Adrien hubiera querido quedarse más tiempo en la cafetería y convivir más con la familia que acababa de conocer.

Los Dupain-Cheng habían vivido los primeros años de su única hija en un pequeño poblado de Francia, sin embargo tuvieron que moverse a China debido a que la madre de la señora Sabine cayó enferma y tuvieron que hacerse cargo de ella hasta que la mujer mayor falleció dos años y medio atrás, de esta manera regresaron a Francia esta vez pensando en establecerse en París y con sus ahorros pudieron quedarse en un buen lugar y abrir una pequeña cafetería que se había vuelto muy popular en cuestión de meses.

Marinette se había sentido fuera de lugar cuando recién llegaron, le costó mucho abrirse a la gente de París pues ésta era completamente diferente a lo que ella estaba acostumbrada, casi no hizo amigos en la escuela más que Alya y por consecuente Nino, también se llevaba muy bien con Nathanaël con quien había formado cierta empatía y una ligera atracción, sin embargo no había nada serio con él y ella lo prefería así. No le gustaba estar atada a alguien.

A Adrien le había gustado mucho la forma de ser de la chica Dupain-Cheng, era muy sincera y tenía excelentes cualidades además de ser muy bonita, pero hubo algo más que lo dejó definitivamente prendado: Marinette era sumamente introvertida y eso le parecía tan encantador además de interesante. Había conocido un nuevo sentimiento y le asustaba un poco si se era honesto, nunca había pensado en alguna chica para lidiar de forma romántica, pero sintió que Marinette era lo que siempre había necesitado en su vida para sentirse pleno, ¿podría ser que se enamoró a primera vista de la chica? Jamás pensó que él fuera a caer en las redes del amor de esa manera.

Ya hablaría después con Nino para que lo ayudara a conocer más a la chica de ojos azules.

―Muchas gracias por todo, espero regresar pronto ―dijo Adrien quien estaba parado en la entrada de la cafetería despidiéndose de la familia cuando su chofer había llegado por él.

Sabine le sonrió ―Vuelve cuando quieras cariño, este también es tu hogar.

El chico sonrió, se sentía tan reconfortante saber eso ―Gracias nuevamente ―volteó a ver a Marinette. ―Espero verte pronto.

La chica asintió ―Ve con cuidado.

Adrien salió de la cafetería y subió al automóvil que lo esperaba fuera para tomar camino a la desolada mansión en la que vivía.

II

La peliazul se preparaba para dormir cepillándose el cabello cuando su celular comenzó a sonar, se la pensó un poco para contestar pero a final de cuentas dejó lo que estaba haciendo para tomar la llamada entrante ―Diga.

Hey Mari, sólo quería saber si Adrien seguía con ustedes ―mencionó Alya desde la otra línea.

Marinette dejó el celular en su tocador y lo puso en modo de altavoz para que ella siguiese con el trabajo de su cabello ―Se fue como hace diez minutos.

Oh, sí que se quedó bastante tiempo.

―Es agradable ―mencionó la chica de ojos azules.

La risa de Alya se escuchó ―Así que agradable.―

―Sí, para ser un modelo e hijo de una de las personas con más dinero en París es bastante humilde y tranquilo. No es para nada a como imaginaba al único heredero de Gabriel Agreste.

¿Te gustó?

Marinette se sobresaltó un poco con la pregunta ―Es un buen muchacho y sería fantástico que pudiéramos ser amigos.

― ¿Sólo amigos?

―Alya…

La morena se rio ―Sí, sí ya lo sé. A Marinette le asustan las cosas formales y con nombre.

―Claro que no me asusta, es sólo que lo acabo de conocer, se racional ―bufó Marinette.

Avoir un coup de foudre* ―mencionó Alya con un deje de coquetería en su voz. ―Además tú nunca eres racional amiga, y recuerda estas palabras: ustedes dos van a terminar juntos. Me voy, mamá viene para acá y si se entera que sigo despierta seguro me quita el móvil, adiós.

Marinette soltó una risa ligera ―Lo que tú digas oráculo. Buenas noches ―y colgó.

Dejó su tarea con el cabello y se sentó en el pequeño sofá que tenía pegado a su ventana para contemplar la luna, suspiró pesadamente y cubrió su rostro con ambas manos.

¿Por qué le era tan difícil hacer las cosas más sencillas? Ella jamás había sido como las demás niñas, ella era feliz en sus ensoñaciones y la verdad eso le causaba a veces serios problemas. Sin quererlo alejaba a la gente de su alrededor, se sorprendía de sobremanera que se hubiera podido llevar tan bien con alguien tan extrovertida y alegre como Alya, tanto que en esos pocos años que llevaba viviendo en París ya eran tan inseparables como uña y mugre, se complementaban a la perfección y eso la hacía sentir muy feliz.

Le había agradado Adrien, sí y bastante, pero temía alejarlo como a las demás personas que trataban de socializar con ella. Quizá si lo evitaba lo suficiente no lo asustaría y así no lo perdería, eso es lo que debía hacer, ¿funcionaría?

III

―Le avisaré a tu padre que has llegado a casa, puedes ir a tu habitación sin preocuparte ―informó Nathalie mientras lo observaba subir las escaleras.

Adrien no dijo nada, sólo asintió y se dirigió a su recámara aun perdido en los pensamientos que se basaban prácticamente en la chica de ojos azul cielo.

Se dejó caer en su cama y sonrió como un tonto, sonrió como hacía muchísimo tiempo que no había sonreído, sonrió como cuando su mamá lo abrazaba de manera cálida. Se levantó quedando sentado en su cama y tomó su teléfono celular, vio la hora y se preguntó si Nino seguiría despierto, seguramente así era si él seguía hablando con Alya.

Le mandó un mensaje esperando con ansias la respuesta de su mejor amigo la cual no demoró mucho en llegar.

"Eres un poco rápido, ¿no lo crees?" Contestó Nino.

"Sólo dámelo, sabes que yo no le haría daño"

"Ella no es la que me preocupa realmente viejo, sino tú"

Adrien frunció el ceño extrañado "¿Por qué yo?"

"Mari es una chica muy linda y dulce, pero también es un poco extraña, en serio. A Alya no le gusta que me refiera de ella de esa manera pero es la pura verdad. He llegado a pensar que tiene serios problemas emocionales"

El leyó todo con suma precaución analizando cada palabra, eso ya lo había notado, al ser Marinette una chica introvertida la hacía ocultar varias facciones y características suyas, es por eso que la quería descubrir completamente "No necesito esas advertencias, sé lo que hago, ahora por favor lo que te pedí"

Él sonrió al recibir lo que quería: el número de Marinette. No se lo pidió personalmente a ella porque le dio un poco de pena con sus padres ahí presentes, pero ahora que lo tenía sentía que poseía una gran arma. Le mandaría un mensaje y la invitaría a salir el día siguiente en la tarde, era el plan perfecto.

Con el corazón acelerado y las mejillas un poco enrojecidas le mandó el primer texto:

"Hola Mari, soy Adrien… le pedí tu número a Nino, espero que no te moleste. Me preguntaba… si ¿te gustaría salir conmigo mañana en la tarde?"

Lo mandó con la esperanza de que ella siguiera despierta y le contestara que sí.

IV

Marinette se sobresaltó al escuchar su celular vibrar sobre la superficie de su tocador, se despegó de su lugar al lado de la ventana para ir junto con el aparato y sorprenderse al ver un mensaje de un remitente desconocido, cuando lo abrió sintió las piernas como gelatina y unas tremendas náuseas de los nervios.

¿Qué debía contestarle? ¿Lo mejor sería ignorarlo y decirle que se había equivocado de número? No, esa excusa era ridícula, la foto de ella como contacto la delataba.

Jamás había sentido tantas ansias como en ese momento.

―Deja de ser una cobarde Marinette ―se dijo así misma mientras sostenía con fuerza su teléfono celular. ―Seguramente sólo como amigos.

Cerró los ojos y al abrirlos miró con decisión el aparato.

"Sí" y se lo mandó lo más rápido que su dedo pudo reaccionar para presionar la tecla indicada.

No pasaron ni dos minutos cuando otro mensaje le llegó "¡Genial! Paso mañana tu casa a las cinco de la tarde, hasta entonces y dulces sueños".

Para Marinette eso fue suficiente para que la coraza que ponía ante todas las personas se reblandeciera y se hiciera tan frágil como el más ligero cristal.

V

―Estoy un poco preocupado por Adrien ―dijo Nino a su novia con quien platicaba por medio de una videollamada.

―No hay necesidad, Marinette es una buena chica ―susurró Alya para que su voz no la delatara y su madre fuera a quitarle el celular por estar desvelándose.

Nino chasqueó la lengua ―Eso ya lo sé, yo le tengo un gran cariño pero… yo sé qué es lo que busca Adrien y sé que Mari no puede dárselo.

― ¿Cómo estás tan seguro?

―Ambos sabemos que Adrien busca compañía y que Marinette aleja a las personas, ¡esa combinación simplemente dará de resultado una bomba! ―exclamó él.

―Silencio Nino ―susurró Alya con fuerza. ―Las cosas pueden cambiar.

―No cambiarán Alya, Adrien en verdad parecía estar fascinado con ella, ¿viste como la miraba? Mi amigo quedó prendado de ella sin saber en lo que se está metiendo.

Alya frunció el ceño ―Vale basta, parece que hablas de Mari como si estuviera loca, ella sólo es diferente y ve las cosas a su modo ―defendió la morena a su amiga. ―Dejemos que Adrien haga su intento, yo estoy segura de que ellos dos se necesitan el uno al otro, ¿tienes idea de cuánto estuve esperando que este día llegara?

Nino suspiró ―Te amo pero a veces eres demasiado intensa ―se talló los ojos por debajo de los lentes. ―El hecho de que nos haya dejado entrar a su vida no quiere decir que a Adrien le ocurra lo mismo.

―No juzgues a un libro por su portada Nino, por más maltratado que se vea por fuera sus hojas pueden ser de oro y sus letras de diamante. Hablamos luego ―y colgó.

Alya se acomodó en su cama quitándose sus lentes y viendo su fondo de pantalla que consistía en una de las primeras fotos que ella y Marinette se habían tomado cuando empezaban a ser amigas. Sí, le había costado demasiado entrar a la vida de su amiga, pero lo había logrado y ahora la conocía mejor que nadie, conocía todo de ella y todos sus secretos. Sabía que era lo que ella necesitaba.

Y afortunadamente Adrien y ella se habían encontrado justo a tiempo.


*Es la expresión francesa del amor a primera vista.