N/A: ¡Hola a todos! Perdón por tardarme en actualizar pero tuve unos problemillas además de que la idea de otro Adrinette (pronto lo verán) se me clavó en la mente y tuve que trabajar en el para liberarlo y poder concentrarme en este. Sé que los capítulos van muy cortos pero es que así se quedan con más intriga, jejeje.

Reviews.

Deidydbz: ¡Hola! muchas gracias por tu review y claro que puedes utilizarla ;)

sonrais777: Muy pronto sabremos porqué Nino actúa de esa manera "protectora" con Adrien :)

JazzLittleMockingjay: ¡Hola hermosa! Mil gracias por tu review, sé que son muuuuy cortos, pronto serán más largos porque de hecho yo acostumbro a hacer capítulos enooormes, pero acá le voy a variar, aun así te prometo que los haré más largos. En cuanto a la situación de Adrien y Marinette, lo sé, me encanta también que los papeles se inviertan y créeme que hacer a esta Marinette es un gran reto personal pues su carácter es muy desconocido. Gracias de nuevo por seguir el fic :3

Ali. Jeager: ¡Hooola! Jajaja, me gustaría darles pistas pero entonces el encanto se pierde :B ya se enterarán más adelante de todo. Gracias por tu review.

Sonye-San: ¡Hola hermosa nueva lectora! Bienvenida a este humilde fic en el cual te ofrezco y te prometo mucha intriga, drama y romance, jajaja. Muchas gracias por tu review y espero seguir leyéndote :)

Forever MK NH: Ya lo seguíííí :D

Gracias a todos los favs y follows ;)


SERENDIPIA

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Comienzo

I

Marinette no podía dormir bien al estar pensando en lo que acababa de hacer: aceptar una cita con Adrien, el chico soñado de toda adolescente de su edad, ¿qué haría? Ella no era muy habladora y estaba segura de que sus nervios la traicionarían y haría cualquier estupidez frente al muchacho, después de eso seguramente él terminaría bateándola de la peor manera posible.

En ese momento la otra pregunta que le rondó por la mente fue: ¿Por qué se preocupaba tanto de lo que él fuera a pensar de ella? Jamás había estado interesada en descubrir lo que la demás gente opinara acerca de su manera de ser y actuar, ella sabía que la mayoría la consideraba una chica sumamente extraña por no tratar de entablar relaciones sociales como cualquier jovencita de su edad lo haría, pero ese era el punto… Marinette no era como cualquier chica.

Ella disfrutaba vivir en su propio mundo de ensoñación con las poquitas personas que ella consideraba importante en su vida, ¿Adrien formaría ahora parte de ella?

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Cuando menos se dio cuenta el despertador sonó indicándole que era hora de levantarse y empezar a hacer sus deberes y ayudarles a sus padres a preparar todo en la cafetería para un nuevo día.

Se desperezó rápidamente pues no era como si hubiese estado muy adormilada, extrañamente se sentía con mucha energía ese día, internamente su ánimo estaba por las nubes. Se quitó su pijama y se colocó en un pants cómodo.

Bajó las escaleras para encontrarse con su madre preparando el desayuno y su padre viendo las noticias en la televisión, las cuales curiosamente hablaban del regreso de Adrien y su participación en la nueva campaña de Gabriel Agreste, el máximo diseñador en todo París.

―Vaya que para ser un chico de élite es muy amable, ¿no lo crees cariño? ―mencionó Sabine a Marinette que se había quedado parada viendo el reportaje. ― ¿Marinette?

La aludida brincó un poco y sonrió bobamente ―Sí, tienes razón.

―Deberíamos decirle a Nino que lo traiga más seguido ―sugirió Tom riéndose. ―El chico tiene buen apetito, esas galletas y las dos rebanadas del pastel lo demostraron. Me agradan los chicos de buen apetito.

La chica ayudó a su madre a preparar la mesa y entonces decidió hablar ―Hablando de Adrien ―hiso una pausa al notar que sus padres la miraban fijamente y eso la puso nerviosa. ―M-me invitó a salir hoy y les quería pedir que me dejaran salir con él ―eso último lo dijo tan rápido que sus padres difícilmente la entendieron, sin embargo Sabine rápidamente reaccionó.

― ¡Por supuesto que sí cariño! ¿Tienes que ponerte? ¿Deberíamos ir a comprarte algo rápido antes de abrir la cafetería?

―No hace falta mamá, es sólo una salida de amigos ―agregó Marinette al ver la cara entusiasmada de su madre.

Tom sonrió ―Así es querida, no es como si el chico le fuera a pedir matrimonio, lo cual sería fantástico porque me agrada como futuro yerno.

―Papá…

―Sí hija, lo siento. Sentémonos a comer mejor.

II

Adrien suspiró cansado por décima vez en el día y decidió hacer un pequeño descanso para tomar agua, miró a su padre que observaba atento las fotografías recién tomadas con las prendas diseñadas por él y le daba más indicaciones a la persona encargada de la sesión fotográfica. Le dio una mirada a su hijo para indicarle que se acercara y el rubio así lo hiso.

―Te noto distraído Adrien, no estás aquí ―fueron las palabras que Gabriel le dirigió.

El chico hiso una mueca ―No me siento muy bien ―mintió esperando que su padre hiciera alguna muestra de preocupación hacia él.

― ¿Estás enfermo? ―preguntó el padre alzando una ceja.

―No lo sé.

Gabriel arrugó un poco la nariz ―Le diré a Nathalie que te aparte una cita con nuestro médico de cabecera, pero ahora necesito que estés al cien en esto Adrien, es importante.

―Más importante que tu hijo seguramente.

―Adrien… no empieces ahora ―dijo severo su padre.

El rubio sólo se le quedó mirando fijamente conteniendo las enormes ganas de gritarle fuerte y claro todo lo que sentía, sin embargo no lo hizo ―Bien, no es necesario que pidas un médico, estoy bien.

Gabriel sólo asintió y se giró con el fotógrafo de nuevo a seguir dando nuevas instrucciones. Moría de ganas de que el estúpido reloj avanzara más rápido y llegara la hora de ver de nuevo a Marinette.

Sólo unas cuantas horas más.

III

Nino se dirigía a la casa de Alya, estaba seguro de que ella estaba molesta por cómo se había referido a Marinette la noche anterior, pues no le había contestado sus mensajes desde en la mañana y cuando la llamó desvió la llamada, la morena era tenaz cuando se lo proponía.

Llegó a la casa de su novia y tocó el timbre esperando pacientemente a que ella le abriera la puerta lo cual pasó más rápido de lo que esperaba.

― ¿Estás enojada, verdad? ―preguntó enseguida el chico Lahiffe.

Alya lo dejó entrar a su morada mientras ella caminaba y se dirigía a la sala principal para sentarse en uno de los sillones ― ¿Debería no estarlo?

―Nena, entiéndeme. Así como tú te preocupas por Mari yo me preocupo por Adrien.

―Lo sé Nino, pero sabes que me molesta que alguien hable mal de Marinette, ella es demasiado buena como para que andes diciendo que no es lo suficiente para Adrien. Yo te podría asegurar que más bien Adrien no es suficiente para mi amiga.

Nino suspiró ―Si seguimos discutiendo por esto no llegaremos a ningún lado Aly, mejor hagamos como tú quieres y dejemos que ellos sigan su curso.

―Eso sería lo más inteligente.

El chico hiso una mueca ―Sólo espero que todo salga bien.

―Lo dices como si ella fuera una asesina en serie o algo por el estilo.

Él tomó la mano de su novio entre las suyas ―No es eso… escucha adoro a Marinette, lo sabes ―afirmó. ―Simplemente no quiero que alguien más dañe a Adrien, no quiero que él amé tanto a alguien de nuevo y que esa persona lo termine abandonando, no quiero verlo de la forma tan abatida como cuando se fue de viaje.

Alya abrazó a Nino ―Entiendo eso, pero nosotros no podemos controlar su vida, él tiene que seguir como pueda, caerse y levantarse las veces que sean necesarias.

―Ya hablas como tu madre suele hacerlo.

La morena se rio ―Sus frases a veces tienen mucha razón ―le dio un beso corto en los labios a su novio. ―Mamá y mis hermanas salieron hoy y no llegaran hasta muy en la noche, ¿qué te parece si aprovechamos el rato?

Nino no dio respuesta pues comenzó a besar a su novia llevándola por el camino que él bien conocía a la habitación de ella.

IV

A Marinette le sudaban las manos y se sentía como gelatina, en cualquier minuto Adrien cruzaría la puerta principal de la cafetería para ir por ella y llevarla a su cita. ¿Qué debería hacer? ¿Se darían la mano? ¿Él intentaría abrazarla disimuladamente como a veces ocurría en las películas de romance? Aunque esa salida no era precisamente una cita romántica, ¿cierto?

Marinette se sacudió la cabeza alejando aquellas preguntas e ideas que asaltaban, odiaba pensar a veces tanto las cosas y darle muchos rodeos, sin embargo hubo una pregunta que la siguió atormentando: ¿Qué clase de chico sería Adrien?

Su pregunta pronto tendría respuesta pues él se hiso presente en la cafetería con su atractiva sencillez que lo caracterizaba y sonriéndole desde la entrada. La peliazul le correspondió la sonrisa y se despidió de sus padres quienes desde lejos les sonreían a ambos deseándoles que se divirtieran ese día.

Adrien como todo un caballero abrió la puerta para ella y la dejó salir primero.

― ¿A dónde iremos? ―preguntó Marinette tratando de no sonar tan ansiosa.

Él sonrió ―Vayamos a patinar.

― ¿Patinar? ―ella se puso un poco nerviosa, de niña sí lo había practicado pero hacia muchísimo tiempo que no lo retomaba.

―Si no sabes te puedo enseñar ―ofreció el rubio con una sonrisa. ―Ven ―jaló a la chica de la mano directo a un vehículo que los esperaba afuera de la cafetería.

―Pero… tampoco tengo patines ―dijo ella nerviosa al sentir el tacto de Adrien.

Él sonrió de lado ―Por eso no te preocupes, iremos a comprar unos ahorita. Tú los escogerás.

Marinette se sintió un poco incómoda, sabía que obviamente Adrien al ser el único hijo de una de las personas más famosas en Francia estaría acostumbrado a un estilo de vida completamente distinto al de ella, y no es que él fuera prepotente o presumido, simplemente el que la llenara de tantas atenciones la hacía sentir completamente vulnerable ante él y era algo que ella no quería sentir.

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El carro aparcó afuera de una tienda de artículos para deportes y ambos adolescentes bajaron para entrar a dicho lugar.

―Escoge los que más te gusten ―le dijo Adrien.

La chica recorrió el lugar viendo los diferentes modelos de patines, todos muy bonitos pero ninguno la convencían hasta que vio unos de los más sencillos que le encantaron, vio el precio y estaban bastante accesibles así que incluso ella podría pagarlos.

Los agarró y fue con Adrien que miraba algunas otras cosas ―Estos me gustan.

― ¿Segura? Hay unos más bonitos por acá.

―Estos están bien ―dijo ella con una sonrisa.

Adrien le sonrió ―Bien, entonces vámonos.

―Pero hay que pagarlos.

―Por eso no te preocupes ―él volvió a tomarla de la mano y la llevó de nuevo afuera de la tienda hacia el automóvil en el cual entraron y tomaron sus anteriores asientos para después abrocharse los cinturones.

Marinette estaba roja, definitivamente no estaba acostumbrada a todo lo que le estaba pasando con Adrien, era otra manera distinta de hacer las cosas.

No necesitaba que Adrien le comprara o regalara cosas, para ella lo importante era el tiempo que pasaba con él y lo que tenía en el interior como persona, parecía que intentaba consentirla y mimarla pero, ¿para qué? Se preguntó si a Alya y a Nino también los trataba de esa manera, después les preguntaría acerca de eso.

―Gracias ―dijo Marinette.

Adrien sonrió y le tomó la mano alzándola lentamente dirigiéndola sus labios.

La peliazul sintió un vuelco en el estómago cuando sintió los tersos y cálidos labios del chico en el dorso de su mano.

Esa pequeña acción, ese inocente beso seguramente había marcado su condena con él.