Disclaimer: Beyblade y sus personajes no me pertenecen

Advertencia: Yaoi, lime y posible Lemon explícito en próximos capítulos

Parejas principales: Kai x Yuriy, Bryan x Yuriy, Kai x Rei, Robert x Johnny, entre otras

MOSCOVIA

Capítulo 3 – Corazón

El tiempo le había hecho bien.

Las facciones de su rostro se habían marcado, dándole una apariencia más madura, pero al mismo tiempo, su mirada se había suavizado.

¿Qué cosas horribles había visto Kai en la guerra que sus ojos habían perdido su tan característica dureza?

¡Que viva el Zar! ¡Que viva el rey!

Quizás habría unos dos metros entre ellos, pero podía verlo perfectamente bien.

Sintió a Bryan ponerse de pie cuando el resto de la corte real lo hizo e iba a decir unas palabras de bienvenida cuando vio como Rei tomaba de la mano a Kai.

Esto fue percibido por Yuriy como un golpe a su persona. Era bien sabido que nadie podía tocar al Zar más que su esposo. Y ahí, frente a él, Rei se atrevía a tomar su mano. Y lo peor, Kai no se soltó, algo que hubiera hecho incluso con Yuriy en público.

Cerró su boca y se tragó sus palabras.

-Bienvenido, su alteza serenísima – fue Boris quien habló – debe estar cansado y hambriento del viaje. Por favor, entre al palacio, ya tendrá tiempo para dirigirse a sus súbditos después.

Boris lo obligo a caminar, teniendo que soltar la mano de Rei.

Lo acercó a Yuriy y finalmente estuvieron frente a frente.

-Su majestad… estoy seguro de que su alteza el Zar se sentirá más cómodo si usted lo guía al nuevo comedor.

Antes de que se dieran cuenta, Kai y Yuriy ya estaban tomados del brazo y caminando hacia el palacio. Ambos nerviosos, asustados, pero viéndose tan fuertes y orgullosos como siempre.

Al alzar la vista, Kai se sintió intimidado por la apariencia del palacio. Era inmenso, precioso. Varias veces había soñado con él, pero su mente no le hacía justicia al imponente edificio. Se lamió los labios. Él era el Zar y dueño de dicha construcción, del piso donde se encontraba y el reino que lo esperaba.

Miró a Yuriy de reojo.

Ninguno sabía qué decir. Ambos habían planeado un discurso de reencuentro bastante completo, pero ahora parecía que sus mentes se habían borrado. Pensaban que si abrían la boca nada saldría de ellas, pero a la vez, necesitarían todo el tiempo del mundo para explicar lo que sentían.

Finalmente llegaron al comedor y los recibieron sirvientes que tomaron sus abrigos y varias prendas pesadas que Kai portaba.

Boris, Bryan y Rei entraron poco después, también en silencio y esperaron que Kai y Yuriy tomaran sus respectivos lugares, uno junto a otro en el lado más amplio de la mesa rectangular.

Rei se sentó en el lado perpendicular a Kai y Bryan en el de Yuriy.

El halcón observó la comida que les repartieron, recordando las palabras de la misteriosa voz que había escuchado.

No coman la carne

Pero, tan pronto los platillos fueron apareciendo, notó que no había carne. Pasta, sopa, ensaladas, verduras, pasteles, pero nada de carne.

Quizás solo fue mi imaginación.

Se relajó cuando, después de probar todos los platillos, no sintió ningún efecto.

Nadie había dicho nada, y así de silenciosos terminaron la merienda.

-Su alteza serenísima, su habitación está lista. Usted y el joven rey pueden retirarse a descansar, estoy seguro de que tienen mucho que platicar… - Boris esbozó una amplia sonrisa – yo guiaré a su invitado y al Doctor Kuznetsov a sus respectivas habitaciones

-Eh, Boris – Yuriy lo detuvo – yo… yo preferiría dormir en mi habitación…

-Su majestad, no sea modesto, por favor

Insistencia no sería la palabra correcta para todo lo que Boris tuvo que hacer para poder llevar y meter a ambos reinantes a la habitación. Ésta había sido su alcoba real antes de que Kai se fuera, y había permanecido desocupada en su ausencia, puesto que Yuriy había querido mudarse a otra más chica tan pronto había comenzado a frecuentar a Bryan.

Una decena de sirvientes esperaban en el cuarto. Algunos encendían las velas y chimenea, corrían las cortinas, despojaban el atuendo de sus majestades y servían té.

-Yo puedo con mi ropa – dijo Kai

Tanto el joven que había comenzado a desnudarlo a él, como a Yuriy, los dejaron.

-Su alteza serenísima, estoy seguro de que extraña las atenciones de… - comenzó Boris

-Fuera

Sin decir más, los sirvientes dejaron lo que estaban haciendo y salieron.

-Su alteza, es un placer tenerlo de vuelta – comentó Boris y sonrió ampliamente antes de salir del cuarto, cerrando la puerta

Finalmente Kai y Yuriy se quedaron solos.

Ninguno dijo nada – de nuevo.

Yuriy suspiró y comenzó a quitarse la ropa para después colocarse un pantaloncillo y suéter cómodos para dormir. Se dirigió a tomar un poco de té.

Kai lo observó de reojo y caminó hacia uno de los libreros. Tiró de un libro y abrió un pasadizo secreto. Entró y se perdió de vista.

Yuriy se sentó en la cama y se tomó todo el té de jalón, casi quemándole la garganta.

Llenó una segunda taza y se sentó nuevamente justo cuando Kai regresaba a la habitación.

Empezó a desnudarse y el pelirrojo evitó mirarlo. Se sintió bastante incómodo y decidió bajar un poco el fuego de la lámpara de gas que alumbraba más el cuarto.

Kai se había desvestido totalmente y, dudando, se sentó a un lado del ojiazul.

-¿Quieres té?
-¿Lo amas?

Ambas preguntas fueron lanzadas al mismo tiempo. Yuriy lo miró sorprendido y sintió como su rostro se sonrojó.

-¿Qué?

-Que si lo amas

Kai lo miró directamente a los ojos y el menor se levantó de un brinco, evitando su mirada.

-No seas grosero, Kai

El Zar se sorprendió ante su respuesta.

-¿Disculpa? – Se acercó a él -¿En qué momento te ofendí?

-No puedes venir y preguntarme eso

-¿Entonces no lo amas?

-¡Nunca dije eso!

Yuriy se dio la vuelta cuando sintió cómo perdía el control.

-¿Entonces sí lo amas?

-No es un tema de tu incumbencia – respondió el ojiazul suavemente, y Kai notó claramente que su voz estaba quebrada

-Yuriy… - colocó una mano en su hombro y notó lo frio que estaba – Sólo respóndeme

-…

Kai lo forzó a darse la vuelta. Su rostro húmedo y su cuerpo tenso lo hicieron retroceder un poco.

-¿Has tenido sexo con él?

-¡Ay! -Yuriy empezó a dar vueltas en el cuarto- ¡Qué grosero! No puedo creer que después de todo este tiempo lo primero que quieras es que te diga todo lo que ha pasado con el… doctor, y todavía con detalles. Vaya, qué vergüenza. Creo que rodearte de esa gente afectó mucho tus modales. Y todavía me enteré de que perdiste mi anillo. ¡Cuando yo cuidé el tuyo contra todo! Pues ten, te lo regreso

Yuriy se quitó la sortija y se la entregó tan rápido que Kai apenas y pudo sentir el contacto con su piel.

-¿De qué estás hablando?

-¡Sé que lo perdiste! ¡Escuche a Boris hablando de eso! ¿Y tú? ¿Te has acostado con el chino?

-Se llama Rei

-¡No me importa! ¿Lo has hecho o no?

-Sí

Yuriy sintió un vuelco en el corazón. Su garganta se cerró y las lágrimas se detuvieron. Se sentó en la cama.

Kai observó todo esto y se sentó junto a él.

-¿Y tú? ¿Con Bryan?

-Sí, también – respondió rápidamente el pelirrojo

Kai se levantó, caminó hasta la ventana y abrió las cortinas, queriendo sentir un poco de frescura después de que su cuerpo comenzara a arder. Ya podía sentir el sudor bajando por su espalda.

Ambos permanecieron en ésa posición por algún tiempo.

Yuriy se dirigió a la puerta e intentó abrirla, pero tenía llave. La buscó y no la encontró.

-No puedes salir. Boris me dijo que iba a cerrarla por fuera hasta mañana en la mañana. – Comentó sin dejar de ver el cielo, intentando calmarse.

-¿Qué? – Dijo preocupado - ¿No podemos salir? ¿Por qué lo hizo?

-Porque sabía que intentarías huir

Yuriy comenzó a forzar la cerradura. Golpeó la puerta y fue entonces que Kai volteó a verlo.

-Vas a dañar la madera

-Kai… - Yuriy se sujetó la garganta – ayúdame…

Se dejó caer al piso y Kai corrió hasta él.

-¿Qué tienes?

-No puedo respirar

Kai lo tomó en sus brazos y lo recostó en la cama. Removió su suéter y lo abrazó.

A Yuriy le sorprendió lo caliente que estaba su cuerpo. Se sentía mucho más cálido que el de Bryan, tanto que incluso ardía un poco en su piel.

-Boris me tuvo al tanto de tu condición. Sé que por eso Bryan está aquí. No pensé que te vería…

-Kai, ah… no puedo… - Yuriy apretó los ojos e intentó toser

-Shh… - el bicolor acarició su rostro y besó su frente – todo acabará pronto…

Entonces, en un rápido movimiento, Kai llevó su mano a la garganta de Yuriy y la apretó con fuerza. El pelirrojo comenzó a ahogarse e intentó hacer que lo soltara. Intentó gritar por Bryan, pero no podía exhalar. Ni inhalar. Comenzaba a perder el conocimiento… hasta que se desvaneció.

Una vez que Yuriy se desmayó, Kai lo soltó. Se aseguró de que el corazón que Yuriy tenía en el pecho aún latía y, casi corriendo, regresó al cuarto detrás del librero. Finalmente volvió a su lado con algo cubierto en una tela negra.

Todo es por ti. Pensó Kai.

Dejó la tela caer y reveló una caja de cristal con lo más valioso del mundo dentro de ella.

El Zar se colocó sobre el pecho desnudo de Yuriy y comenzó a recitar unas palabras en un idioma muy antiguo.

Tomó el precioso objeto con cuidado y removió las cálidas plumas largas y rojas que lo rodeaban y lo mantenían vivo: un corazón latiendo.

Continuó recitando las poderosas palabras y finalmente una brillante luz azul brilló en el pecho de su esposo.

La luz atraía el corazón como un imán, pero Kai se detuvo. No eran los únicos en el cuarto. Era una presencia muy, muy sutil, pero ahí estaba.

Devolvió el corazón a la caja y la rodeó con las plumas de nuevo, las cuales continuaban calientes.

Tan pronto el rito se quebró, la luz se apagó y Yuriy volvió a respirar. Continuaba inconsciente, pero su temperatura ascendía gradualmente y su piel se tornaba de un color más saludable.

Kai lo observó por varios minutos para asegurarse de que estaba bien.

Una vez que estuvo tranquilo, indagó y buscó por todo el cuarto, pero no encontró absolutamente nada. Ningún humano o animal, ni siquiera un pequeño ratón. Sin embargo, había una tenue sensación de magia que no pertenecía a Yuriy.

Se dirigió a la ventana y salió al balcón. El bicolor observó un ave sobrevolando el palacio.

Que extraño. Pensó.

Meditó sobre eso unos minutos, pero finalmente regresó al cuarto y se acostó en la cama junto al pelirrojo. Le colocó el suéter y lo cubrió con las cobijas. Por su parte, él no se tapó puesto que no sentía frío y cerró los ojos.

La cama era tan suave que no tardó ni dos minutos en quedarse profundamente dormido.

Unas horas después, el pelirrojo se despertó sobresaltado. Se sentó en la cama e intentó recordar lo último que había pasado, pero en su mente no había nada después de que intentara abrir la puerta a la fuerza.

-¿Kai? – Movió su brazo – Despierta

El Zar se incorporó y encendió la lámpara de gas más cerca de él.

-¿Yuriy que pasa?

-Oh Dios mío…

El pelirrojo se sobresaltó al ver una profunda cicatriz en el abdomen del ruso

-Pensé que la habías visto hace rato

-No, intenté no ver tu cuerpo

-¿Por qué?

-… ¿Qué te pasó?

-Fue en mi pelea con el rey ucraniano. Pero tranquilo. Él murió y yo estoy aquí.

-¿Te atravesó con una espada?

-Algo así. Pero dime, ¿Cómo te sientes?

-Extrañamente bien. Pero… ¿Qué me pasó? No recuerdo… haberme quedado dormido

-Tuviste un ataque y no podías respirar. Boris me mantuvo al tanto de tu problema, de lo que te pasaba. Conozco el tratamiento que Bryan te ha dado.

Yuriy miró sus manos.

-Sí… perdona, no tendrías que haber tenido que lidiar con eso. Rayos, por eso le dije a Boris que quería dormir en mi habitación hoy.

-Me alegra que no lo hicieras. Quiero saber todo, Yuriy. Estoy preocupado por ti.

-¿Sabes que… mis padres…?

-Sí, lo sé. Es una pena, lo siento mucho.

Yuriy asintió. Se movió un poco para acercarse al cuerpo del Zar. Recargó su cabeza en su hombro.

-Fue demasiado extraño, y muy rápido. Pensé que moriría también, pero Bryan estaba ahí…

-¿Qué pasó exactamente?

Yuriy se sentó frente a él, observando la cicatriz, pero después lo miró a los ojos.

-Después de que te fuiste, nuestra salud comenzó a decaer. Los tres nos enfermábamos muy seguido de la garganta, hasta que comenzamos a tener estos ataques donde no podíamos respirar. Fue al mismo tiempo que Boris huyó. Bueno, al principio pensamos eso. Imaginé que estaba abandonando un barco que tarde o temprano se hundiría. Si yo moría, ¿Quién se quedaba con el trono? Mis padres muertos, no descendencia, no puedo imaginar la guerra que se armaría entre todos tus primos. En fin… cuando Boris regresó ya estábamos todos en el lecho de muerte. Yo, la verdad, pensé que no viviría un día más. – Tomó aire – Pero Boris lo trajo. A Bryan. Me dijo que viajó por aldeas en Siberia buscando doctores, y finalmente encontró a uno que según hacía milagros. Bryan. Se acercó a mí y después de darme una especie de agua que sabía a… mejor no te digo, me… me besó. Así, sin más. Y al poco rato comencé a mejorar. Pero al parecer, lo que hizo lo agotó y tuvo que reponerse. No despertó en cinco días. Y cuando lo hizo, mis padres ya habían fallecido, no había nada que hacer. Él me mantuvo con vida, lo ha hecho hasta ahora. No sé exactamente qué es lo que tengo, pero cuando él está conmigo mejoro. Y empeoro cuando se va. Por eso vive aquí.

Kai asintió.

Es exactamente como Rei dijo. Pensó el bicolor.

-No pienses demasiado en eso – Kai tomó su mano – ahora estoy aquí y tú podrás descansar

-Kai… ¿Es verdad que harás rey a… Rei? ¿De verdad se llama así? ¿Rei? Supongo que es común en China…

-¿De dónde sacaste esa idea de que lo haré rey?

-Me lo dijo un pajarito

-PFFF

Kai apagó la lámpara.

-No te preocupes por eso. Mejor duérmete. Hablamos mañana.

Yuriy frunció el ceño.

-Entonces sí es verdad.

-Ya no se diga más. Hasta mañana.

Kai se recostó y el dio la espalda.

Yuriy se acostó muy cerca de él, tanto que podía sentir su calor.

-¿Kai?

-Hmmn

Yuriy lo pensó unos segundos.

-No, no es nada… que descanses.

Y se acostó a dormir.

A la mañana siguiente, cuando abrió los ojos, Kai ya no estaba.

MOSCOVIA

-¿Lo viste todo?

-Sí, su alteza serenísima

-No hace falta que me llames así en privado

Kai se sentó en una de las mesas frente a la chimenea.

-Pero su alteza, el rey le mintió

El Zar observó a Boris.

Habían estado platicando por casi tres largas horas, poniéndose al tanto de lo que había sucedido en ésos años, así como algunos problemas que tenía el imperio de los cuales Yuriy no estaba al tanto.

Boris tenía tanta información que Kai se sentía abrumado, por lo que finalmente había decido abordar un tema que nunca imaginó estaría discutiendo con nadie que no fuera Rei. Pero a fin de cuentas, no era sorpresa que el consejero tuviera conocimiento sobre la magia.

-¿En qué me mintió?

-El rey y Bryan Kuznetsov jamás han tenido sexo… no así.

-¿Los has espiado?

-Lo he hecho por seguridad del rey. La verdad es que no confío en el… doctor

-¿Por qué lo llamas así?

-Porque sería demasiado… escandaloso llamarlo chaman, ¿No cree? Bueno, como decía… Sí, los he visto… siempre que han estado juntos. Y nunca han tenido ningún tipo de penetración. Han hecho otras cosas, lo acepto, actos orales, utilizando las manos, pero nada que implicara uno penetrando al otro.

-¿Y has observado todo?

El consejero se encogió de hombros. Kai se sintió bastante incómodo ante sus declaraciones. Exhaló suavemente y consideró seriamente por unos segundos el deshacerse de Boris. Exhaló otra vez. Boris viviría.

-¿Por qué me mintió Yuriy entonces? ¿En qué le sirve hacerme creer que se acostó con el chamán?

-Yuriy está herido. ¿Notó su reacción cuando le dijo que usted le dijo que se había acostado con Rei? No quería quedarse atrás, supongo.

-Y no respondió hasta que lo hice… - Kai sonrió y se recargo en la mesa, riendo suavemente – No ha cambiado en nada.

-De hecho, notó seguramente cómo evadió la pregunta sobre sus sentimientos hacia él… Estoy seguro, su majestad, que el rey Yuriy aún lo ama…

-Quiero que sepas –Kai lo detuvo, no queriendo escuchar esas palabras. Al menos no de alguien que no fuera su esposo -que sentí tu presencia ayer. No vuelvas a espiarnos, ¿Entendido? Ni a Rei. Él te sentirá también y me lo dirá a mí, así que no más, Boris.

-Entendido, su majestad. Debo admitir que anoche me sorprendió demasiado conocer la extensión de su poder. Un rito así, el que comenzó antes de sentir mi presencia, ni siquiera yo he podido llegar a controlar los poderes de esa manera. Y dígame… las plumas rojas… El Dranzer

-No hablaré de eso con nadie.

-La cicatriz en su abdomen…

-Basta. Hice lo que tenía que hacer por mi esposo y mi imperio. Ahora que me has dicho sobre este… complot… quiero saber si vas a estar a mi lado

-Sí, su majestad. Toda la vida he estado al servicio de su familia… desde que Michael Romanov ascendió al poder.

MOSCOVIA

¡Gracias por leer!

Cloy Jubilee~