Disclaimer: Beyblade y sus personajes no me pertenecen

Feliz año nuevo a todos, espero disfruten mi regalo para ustedes! :)

MOSCOVIA

Capítulo 4 – Agua

Amado Y.,

Aún falta un largo camino para llegar a Ucrania, pero vamos bien.

Su ejército tendrá tiempo para prepararse, será una contienda justa.

Finalmente encontré el rastro de los asesinos que mataron a mis padres. Les caeremos esta noche y yo mismo reclamaré sus vidas. Ellos no merecen ningún tipo de aviso ni de piedad.

¿Matar por dinero?

Espero que cuando ésta carta llegue a tus manos estés bien. Que estés pensando en mí.

Por favor respóndeme. Desde hace dos meses no he recibido ninguna carta tuya y sé que tu salud no es la mejor.

Aunque te confirmé que los rumores de los que me preguntaste son ciertos, te repito lo que te he escrito en las últimas tres cartas: te amo. Y sólo a ti.

K.

El Zar dobló el papel y lo colocó sobre la mesa, al lado del montón de otras cartas que él le envió a Yuriy durante su viaje. Todas estaban abiertas y un poco maltratadas. Todo indicaba que habían sido leídas más de una vez.

-Sólo sabía que seguías con vida a través de Boris – Dijo Kai y clavó su mirada en los ojos azules que estaban frente a él.

Estos evitaban mirarlo, y Yuriy prefirió no responder, metiéndose un gran pedazo de pastel a la boca.

Estaban desayunando, solos, en un pequeño salón cerca de la cocina.

Después de que Yuriy descubrió que Kai había salido, decidió ir al cuarto secreto a buscar lo que su esposo había colocado ahí, pero no lo halló. Quizás se lo había llevado consigo. Estuvo bastante rato ahí, hasta que el Zar regresó, con comida, y aceptó compartir los alimentos juntos.

-¿No crees que fue exagerado de tu parte? ¿Nunca te dieron ganas de responder? ¡Yuriy!

El pelirrojo brincó cuando Kai azotó su puño en la mesa.

-¿Qué quieres que diga?

-Lo que sea

-¿Lo que quieres escuchar o lo que pienso?

El bicolor frunció el ceño.

-Lo que piensas

El silencio reinó por casi un minuto.

Yuriy tomó el cáliz del cual bebía y lo acarició con la yema de sus dedos.

-Es agua – comenzó el ojiazul – si yo tomo un poco, el cáliz se vacía, pero el agua permanece limpia, ¿Si? – Kai sólo asintió – Ahora, yo decido tomar poco a poco, disfrutando de saciar mi sed cuando lo necesito. Pero… - Inclinó el cáliz un poco, amenazando con regarlo en la mesa – si llega alguien más… y bebe de mi agua, una – regó un poco -y otra – regó más – y más, y más… - lo regó todo, cayendo un poco al piso – entonces ya no queda nada para mí. Además, el cáliz ya está sucio, con la… esencia de alguien más.

El pelirrojo lo colocó en la mesa, y finalmente, por primera vez en un largo rato, le devolvió la mirada a Kai.

El bicolor roló los ojos.

-¿Y eso qué significa?

Yuriy rio un poco.

-Si aún no sabes por qué no te respondí, y no entiendes mi maravillosa metáfora, entonces ve a preguntarle a Rei, quien se atrevió a tomar tu mano frente a mí y frente a nuestro reino.

El incómodo silencio que se formó fue roto cuando Boris entró a la habitación con un largo papiro en sus manos, seguido de Rei y Bryan. Los tres hicieron una reverencia y caminaron hasta los reinantes.

-Sus altezas, lo primero en la agenda de hoy es el cambio de poder entre el Rey y el Zar. Todos los miembros de la corte han sido llamados a la Sala de sucesión, por favor síganme.

Kai le dio un último vistazo a Yuriy antes de levantarse, y se dirigía a Boris cuando Rei se acercó a él y tras un "buenos días", lo tomó de los hombros y lo besó.

Yuriy sintió un vuelco en el estómago al verlos. Bajó la mirada al instante y fingió que no le había afectado al ponerse de pie y asomarse en el papiro que Boris tenía en sus manos. Por su parte, el consejero había abierto la boca en sorpresa y ahora miraba la escena con disgusto.

Bryan, por su parte, fue el único que notó el agua que aun goteaba de la mesa al piso.

-Que viva el zar, que viva el rey – Pronunciaron en alto casi todos los presentes de la sala.

Kai recibió la espada de los Romanov de manos de Yuriy y, tras éste hacer una pequeña reverencia, la mostro frente a toda la sala.

Una ronda de aplausos se hizo presente y todos los testigos ovacionaron. Se sentía muy bien regresar a casa. Sonrió y la guardo en su funda para después dejarla sobre el trono.

-Vamos todos al banquete de celebración. Su alteza serenísima, el zar, está de vuelta y nos ha traído la victoria por encima de los ucranianos, un gran orgullo a su imperio, es tiempo de festividad.

Una última ronda de aplausos, y finalmente todos los presentes se dirigieron al gran salón comedor. Kai, espada en mano, avanzó seguido de Rei, Boris cerca de ellos. Pocos se percataron de que Yuriy y Bryan se habían quedado en la sala.

-¿Cómo te sientes? – Preguntó el halcón tomando su mano

-Como si me hubieran quitado un gran peso de encima – sonrió, pero Bryan sabía que no estaba del todo bien

-¿Quieres saltarte el banquete? Podemos ir a caminar al jardín

-Eso suena bien – se levantó de su asiento, el cual había dejado de ser el trono más importante y poderoso del mundo a uno más pequeño, con casi nula responsabilidad sobre las millones de vidas que acababan de pasar a manos de alguien más

-Así podrás contarme qué pasó anoche – comentó Bryan

-No pasó nada – respondió – hablamos y ya

-Pero eso no significa que no tengas nada que contarme

Bryan se acercó a él y acarició su mejilla. La habitación ahora se sentía fría y Yuriy se acercó a él para recibir calor. Los ojos lavanda se clavaron en los suyos y la distancia fue disminuyendo. Yuriy abrió los labios, sintiendo el aliento del halcón sobre él.

Kai se asomó por la puerta justo cuando Bryan lo besó. Vio como Yuriy colocó sus brazos alrededor del cuello del doctor y éste lo jalaba para tenerlo más cerca.

El zar sintió cómo sus uñas se clavaron en su piel al cerrar sus manos en puños, y la temperatura de su cuerpo subió tanto que la espada que ahora sujetaba también comenzó a calentarse. No tenía ni 24 horas que había regresado y ya tenía que enfrentarse a la imagen de su esposo en compañía de alguien más. Kai no pensó que verlos así lo enfurecería tanto. Quizás tres años habían sido demasiado tiempo, pero Yuriy seguía siendo suyo. Tuvo que resistir la necesidad de aventarse encima de Bryan y matarlo a golpes, pero su cuerpo no respondió.

Simplemente, se dio la vuelta, y fingió que no había visto nada, su cuerpo ardiendo en furia.

Bryan sonrió y después terminó el beso. Iba a sugerir que se fueran al jardín cuando, súbitamente, Boris apareció y se acercó a Yuriy.

-Su majestad, por favor, el banquete no puede comenzar sin usted – y lo empujó fuera de una manera cortés, algo que ya era común entre ellos

Yuriy suspiró y se dirigió al gran comedor seguido de Bryan quien, por algún motivo, no dejaba de sonreír.

El enorme espacio había sido decorado con los colores reales: rojo y dorado, así como con la insignia del fénix y unos cuantos estandartes de la familia Ivanov. Sin embargo, eran los colores de los Romanov los que mayormente llenaban el espacio.

Kai y Yuriy fueron sentados en los lugares centrales de la mesa que estaba justo en frente de una gran chimenea Sobre ésta se situaba ahora la espada en una vitrina, rodeada de medallas y cuadros de pasados zares de la Rusia imperial, incluido el padre del bicolor.

Rei y Bryan tuvieron que ocupar un lugar no muy lejos de ellos, pero no había manera de comunicarse. Por éste motivo, el pelinegro comenzó una conversación con el otro chamán.

-Eres bastante fuerte – le dijo muy bajo – puedo sentir tu presencia tan pronto entras a la habitación, además de que tu aura proyecta sombras largas y robustas, un seco olor a…

-Sigue hablando y te arrancaré los ojos

Rei se quedó a mitad de la última palabra. Bryan ni siquiera lo había volteado a ver, pero había sonado tan amenazante que supo que era mejor no hacerlo enfadar más.

Kai los observó, y sintió como Rei empezó a sentirse incómodo.

-¿Quieres dejar de ser Rey? – Preguntó el bicolor

Yuriy volteó a verlo y le gruñó.

-Si crees que voy a abandonar a mi pueblo para que puedas cumplir tu capricho con el chino ése, entonces lo harás sobre mi cadáver.

Kai rio por lo bajo. Era tan cómico, pero al mismo tiempo, tan cierto.

-Ésa no es mi intención.

-¿Entonces cuál? – Preguntó el ojiazul al mismo tiempo que los meseros comenzaron a servir la sopa - ¿Cuál es tu objetivo al traer al chino aquí?

-Su nombre es Rei, Yuriy. Apreciará que lo llames por su nombre. Si quieres llevarte bien con él tendrás que tratarlo de una manera correcta.

-No quiero llevarme bien con él. No quiero ser apreciado por el hombre que se robó a mi esposo.

Kai lo volteó a ver y notó cómo los zafiros azules estaban enfadados, pero a los pocos segundos de que sus miradas se encontraran, Yuriy se acomodó el cabello y volteó hacia el otro lado. Kai no perdió de vista el anillo de los Romanov en su dedo, el cual brillaba casi tan fantástico como los ojos que aún lo volvían loco.

Pronto, frente a ellos sirvieron el primer plato, sopa de camarones.

Bryan rio y volteó a ver a Yuriy, quien lo miró en complicidad. Sabía que Kai haría un alboroto por los pequeños animalitos rosados que no eran de su agrado.

Pero, para su sorpresa, el bicolor tomó su cuchara y comió. Uno, dos, tres camarones que entraron a su boca seguidos por pan.

El zar volteó a ver al rey ante la insistencia de su mirada y notó que éste lo observaba sorprendido con la boca abierta.

-¿Qué pasa?

-¡Estás comiendo mariscos!

-Y están buenísimos – respondió mientras continuaba con el plato

-¡Pero tú odias los mariscos! – Yuriy no cabía en su sorpresa

-¿Crees que en el campo de batalla tienes el gusto de si quiera comer? He estado días enteros sin probar bocado, Yuriy. Las cosas no son tan fáciles como en el castillo, pero eso es algo de lo que tú jamás sabrás. Siempre comerás y beberás lo mejor, sin conocer jamás el hambre. O la humildad.

El pelirrojo frunció el ceño. ¿De qué estaba hablando ahora? No pensaba que Kai lo juzgaba por haber sido el único hijo de la familia más rica del imperio. De hecho, estaba seguro que por ese motivo estaba sentado en esa mesa.

Boris se acercó a disculparse por la elección de sopa, sin embargo, lo omitió cuando vio la voracidad con la que Kai engullía los pobres camaroncillos de su plato.

El segundo plato fue una ensalada con tres tipos diferentes de lechuga, arándanos y atún crudo. Era una combinación extraña que a Yuriy no le gustó, pero que Rei disfrutó demasiado.

-¿Quién eligió éste plato? – Le dijo el pelirrojo a Boris – sabe feo

-Tal vez si hubiera pasado más tiempo probando los platillos como sugerí y menos en su habitación con el doctor, quizás hubiera disfrutado de algo más rico a su paladar

El pelirrojo abrió los ojos, un poco exaltado de que Boris soltara tal información frente a Kai.

-¡Boris! – Instintivamente, volteó a ver a Kai, quien se encontraba tranquilo, sin mostrar enojo o emoción alguna. Esto, en vez de tranquilizar a Yuriy, lo hizo sentir una inmensa decepción.

¿Realmente a su esposo no le importaba que estuviera con el halcón? ¿Había dejado de sentir cualquier tipo de afecto por él? Se sintió aterrado. No sabía que sus sentimientos por Kai seguían tan latentes, y que lo lastimaría tanto saber que no le daba importancia a su relación con Bryan.

Tragó con dificultad y dejó que el mesero retirara su plato para después reemplazarlo por un jugoso filete de res con papas y verduras al vapor.

Tan pronto el platillo alcanzó la vista de Bryan, éste saltó de su asiento y corrió hacia Yuriy, quitándole el tenedor que estuvo a punto de llevarse a la boca.

-¡NO COMAN LA CARNE! – Gritó el halcón tan fuerte que se escuchó en toda la sala

-¿Qué haces? – Preguntó Kai, quien ya se había levantado y estaba a punto de tomar el arma que siempre llevaba consigo

Bryan no sabía cómo explicarlo. "Oh, una voz extraña me dijo que la carne estaba envenenada"

Pero no hizo falta.

-¡Auxilio! –Gritó uno de los presentes

Uno de los invitados había caído al piso y ahora se ahogaba. Sus manos sujetaban su garganta como si algo le ardiera, y sus piernas se habían engarrotado.

Rei no perdió el tiempo y corrió hacia él. Se agachó e introdujo sus dedos en la garganta del comensal, al mismo tiempo que cerraba los ojos y murmuraba unas palabras.

Toda la gente se había colocado alrededor, incluidos los reinantes y Bryan, y observaban como el chino hacía que el hombre volviera a la vida poco a poco, mientras los efectos del veneno eran contrarrestados con magia.

-Un chamán – dijo alguien entre la muchedumbre

Kai se acercó al plato de donde estaba comiendo el hombre y vio había sido el primero en darle una mordida a la carne.

-Detengan el banquete – ordenó el zar -¿Dónde están los probadores de veneno?

-Ya no trabajan aquí – Respondió Boris – el rey los despidió argumentando que eran innecesarios

-Yuriy… - regañó Kai

-¡Y lo han sido! Hasta hoy…. Y qué casualidad que tu amigo sabe exactamente qué hacer, ¿No?

-¿Apoco? Yo recuerdo que tu amigo te detuvo antes de comer la carne, qué extraño, ¿No?

-Alguien me advirtió – se defendió Bryan – pensé que se referían a la comida de ayer, pero…

-¿Quién te advirtió? – Preguntó Rei mientras ayudaba a incorporarse al hombre que ahora se veía como si nada

Bryan pensó bien sus palabras.

-Escuché una voz. Nada más. Alguien diciendo que no comiéramos la carne. No lo vi, ni sé quién es. Pero…

-Esto es un desastre – interrumpió Boris – Me da mucha pena con los invitados, por favor, la reunión tiene que terminar. Una disculpa de parte de la familia real.

-No te creo – dijo Rei – se me hace que tú estás detrás de todo esto

Yuriy se interpuso entre ellos.

-¿Quién eres tú para apuntar dedos? Bryan jamás ha mentido, y gracias a él evitamos otra tragedia

-Él sabía que estaba envenenada– Preguntó Rei

-Mira, ignorante – Yuriy se acercó demasiado – estás en mi castillo, bajo mis reglas, y aquí yo soy tu rey, así que me tienes que llamar de usted, y no cuestionarme nada…

-La autoridad es Kai – respondió tranquilamente el chino con una gran sonrisa

El odio invadió a Yuriy e iba a acercarse aún más, para abofetearlo quizá, cuando Kai sujetó su brazo y lo jaló lejos de él.

-La celebración ha terminado, comenzaremos la investigación de lo sucedido, por favor retírense – pidió el consejero y los invitados fueron sacados poco a poco por la seguridad del palacio.

Los únicos que se quedaron en la sala fueron los reinantes y sus respectivas parejas.

-Quiero saber quién te advirtió – exigió Kai

-Ya lo dije. Iba en un pasillo y escuché una voz, nada más – Respondió Bryan

Rei, en un ágil e inesperado movimiento, se removió el chaleco que llevaba y rebeló su pecho desnudo.

-Tenía gotas de veneno y me quemaba – comentó y se acercó a Kai – No te preocupes, llegaremos al fondo de esto – y sin dudarlo, se acercó y lo besó.

Yuriy se quedó sin habla y sintió un vuelco en el estómago. Tragó con dificultad e intentó mirar hacia otro lado, pero estaba tan sorprendido de que Kai no se separara de él que no pudo quitarles los ojos de encima.

Bryan, por su parte, se había acercado a la carne y no estaba pendiente de nada. No había ninguna marca, color u olor que advirtiera de algún veneno industrial, por lo que su producción debió haber sido casera y con ingredientes de alta calidad.

Yuriy se dio la vuelta e iba a empezar a caminar fuera de la sala cuando Rei lo detuvo

-Su majestad, espero que no le moleste, pero deberá acostumbrarse

El pelirrojo lo miró indignado y sorprendido.

-Kai… ¿Vas a permitir esto?

El bicolor bajó la mirada y se quedó callado. Fue entonces que Bryan se percató de la situación y se acercó. Observó los tatuajes en la espalda del chino y pudo reconocer varios símbolos de la herejía asiática, así como signos que no le eran familiares.

-Si acusas a Bryan de algo, acusaré a Rei de hereje – dijo Yuriy y siguió caminando, pero se detuvo – y no olvides la espada, es lo único preciado que aún posees

Salió de la sala seguido del halcón y se dirigieron en silencio al jardín.

Bryan se subió a una barda muy delgada, equilibrando su cuerpo con una habilidad que lo hacía ver como un malabarista profesional.

-Puedo sentir que estás alterado – comentó el peli lavanda mientras se acercaba a una fuente y después saltaba en el borde de ella con impresionante agilidad

-¿Cómo no estarlo? No confío en el chino, además de que es irrespetuoso y cree estar por encima de mí. Lo detesto.

-Te estás enfriando – comentó – no permitas que afecte. Tu posición no peligra, pero debes de ser inteligente y acercarte a Kai de nuevo.

-Pfff…. Eso jamás sucederá

-Sé que ya no lo amas, pero debes de mantener tu título o no podremos seguir con los experimentos

-Podemos hacerlo fuera de aquí…. Bah, que estoy diciendo… no dejaré que ese tipo me quite mi lugar como rey

-Pero piénsalo – Bryan saltó justo frente a él y lo abrazó – imagínate. Los dos, viajando a Siberia, viviendo juntos… sin deberes ni preocupaciones, yo cuidaré de ti y tú de mí, podremos cazar juntos… podremos casarnos

Los ojos azules reflejaron el agua de la fuente. Era eso o una ligera humedad.

-Soy tan débil… no merezco ser rey

-Lideraste un imperio tres años, amor – comentó – no hay nada que no merezcas o que no puedas hacer. Y entre eso está iniciar de nuevo, con alguien a quien de verdad le importas, no que sólo te quiere por tu dinero.

Yuriy apretó el suéter de Bryan. No. Kai no lo quería sólo por su dinero. Kai siempre lo había amado hasta el día en que conoció a Rei y lo cambió por él. Eran amigos, y luego amantes, y se habían casado rodeados de un amor verdadero que el tiempo y la distancia habían marchitado. Pero no había sido por su dinero. No había sido por interés…. Pero en ése momento, Yuriy ya no estaba tan seguro.

-Por favor no me dejes – Pidió Yuriy – jamás te alejes de mi

Bryan lo miró a los ojos.

-Nunca – Y su sonrisa se hizo aún más grande

No muy lejos de ellos, ocultándose detrás de un árbol, y manteniendo su presencia tan baja como le fue posible, Kai los escuchó. Analizó las palabras y reacciones de Bryan y después se asomó para verlos una vez más.

Yuriy se veía dan débil y frágil, mientras que Bryan parecía disfrutar del sufrimiento del ojiazul. Su corazón empezó a latir rápido, como preparándose para actuar, pero se controló. El halcón quería algo, pero no permitiría que le quitara nada que le perteneciera, aunque él pensara que ya lo había hecho.

Se dirigió hacia su habitación, pero fue interceptado por Boris, quien le hizo señas de que se ocultaran detrás de una esquina.

-Aquí está – Boris le mostró una cajita – he completado el trabajo y le he puesto un doble sello. Estoy seguro de que ni Bryan sentirá la energía emanando de él

Kai asintió y la abrió.

-Yo apenas y puedo sentirla – el bicolor lo tomó en sus dedos – necesito que permanezcan ahí hasta el momento en que las necesite. Estarán seguras con Yuriy. No podemos dejar que Rei tenga acceso a ellas.

-Estoy seguro de que Yuriy no permitirá que el chamán se acerque a él

Kai sonrió y lo observó a contra luz. El anillo de los Ivanov parecía intacto.

MOSCOVIA

Kai y Yuriy se miraron fieramente, pero ninguno dijo nada. Nuevamente, el pelirrojo se colocó un cálido pijama, y Kai se desnudó.

El ojiazul se metió entre las cobijas, de cara a la pared. Kai se dirigió a la mesa donde los sirvientes habían dejado agua y té. Después, caminó hasta que estuvo al lado del ojiazul, quien lo miró. Colocó algo en su buró y finalmente se acostó en su propio lado de la cama.

Yuriy se sentó y vio lo que Kai había colocado en el buró: el mismo cáliz del cual había bebido en la mañana, lleno hasta el tope con agua limpia.

-¿Crees que, después de todo lo que pasó hoy con Rei, voy a creer que aún hay espacio en tu corazón para mí?

-Vaya, al parecer mi interpretación de tu extraña metáfora fue correcta

-¿Por qué seguimos intentándolo, Kai? ¿Dormir en la misma cama? No me digas que no preferirías pasar la noche con él.

-No

El ojiazul se volteó, e iba a dirigirle una mirada mortal, pero Kai ya se había adelantado. Tan pronto su espalda estuvo contra el colchón, el Zar lo tomó de los hombros y se subió sobre él.

-¿Qué haces? – Preguntó el ojiazul - ¡Bájate!

-¿Sabes por qué quiero dormir contigo? – Acarició el rostro del pelirrojo

-Porque Rei huele mal, seguro

-Porque, a pesar de todo lo que has hecho, y todo lo que ha pasado, sigues siendo mi esposo -Yuriy abrió la boca en sorpresa

El ojiazul tragó con dificultad y sintió cómo su temperatura se elevaba, ruborizándose.

-Kai…

-Sigues siendo el mismo chico testarudo, necio, caprichoso, egocéntrico, medio loco que creció a mi lado – se acercó un poco más a su rostro, percatándose de lo nervioso que estaba el rey – y yo siempre he estado enamorado de ti

Yuriy sintió sus ojos humedecerse. Miles de pensamientos lo marearon e intentó enfocarse en lo siguiente que sucedió: Kai eliminó la distancia entre ellos.

Lo había besado. Después de desearlo todo el día, Kai finalmente se había dado el gusto de reclamar esos labios que, el creía, le pertenecían. Lo besó firme y seguro, como si tuviera todo el derecho de frotar su boca con la de su esposo. La piel de Yuriy era suave, un poco fría, deliciosa. Todo lo que le gustaba estaba ahí, debajo de él, y era suyo. Hasta que lo empujó.

-Eres un grosero – dijo Yuriy quitándoselo de encima – No puedes hacerme esto. ¡No te creo!

-¿Qué pasa? – Preguntó Kai extrañado, después de todo, Yuriy había dejado que lo besara por unos momentos

-¡Qué esperas que haga! – Se levantó de la cama y empezó a dar vueltas por el cuarto – Te vas tres años, casi te mueres, casi me muero yo, se murieron mis padres, encontré a Bryan y tú al chino, Boris se pone histérico todo el tiempo, tengo mil audiencias cada semana, y tuve que aprender tres idiomas, economía, historia, geografía, política, actuación, pintura, y a escribir en manuscrita, sabes que odio la manuscrita, ay, el punto es que dejas que Rei te bese frente a mí ¡Y no te importa que Bryan esté conmigo!

-¿Eh… espera, qué?

-¡Kai!

El Zar se dirigió a él y lo tomó entre sus brazos, de alguna manera, porque el pelirrojo se agitaba para intentar soltarse.

-Bryan estará contigo, es lo justo

-¿No te molesta?

-Eso no fue lo que dije. Pero entonces entenderás que yo esté con Rei.

-¡No!

-¿Yuriy?

Kai finalmente lo dejó ir, y notó que se había puesto pálido, frio, y su rostro estaba húmedo.

-¿Qué esperabas, Kai? ¡Me duele verte con alguien más! Y lo peor es que no te duela verme con otro

-¿Eso es lo que crees?

El Zar lo jaló del brazo.

-¡Auch!

-Yuriy, algún día entenderás que todo tiene un motivo, y que mis decisiones siempre son las mejores

-Pfff – el pelirrojo soltó una carcajada – wow, suenas igual a Boris

Kai lo arrastró hasta la cama, donde lo obligó a sentarse.

El bicolor se arrodilló frente a él y Yuriy pudo notar como los músculos de su espalda y sus brazos se habían desarrollado y fortalecido como nunca antes. Esto lo sonrojó un poco, pero lo que siguió no se lo esperó.

El Zar abrió el cajón del lado de su cama y sacó algo. Lo extendió hacia él y Yuriy vio su anillo, el que pensaba perdido.

-Kai… ¿Dónde estaba?

-Siempre lo tuve. Lo oculté para evitar que me lo robaran. No quise decirte antes porque estaba esperando una oportunidad…

El menor extendió su mano y el mayor colocó la sortija en el dedo de su dueño.

-Aún te amo, Yuriy – confesó

El mencionado no respondió.

Kai apagó la lámpara de gas y volvió a subirse encima de su esposo.

Limpió la humedad en sus ojos con el dorso de su mano y se inclinó sobre él.

-¿De verdad?

-Sí

Y lo besó una vez más.

Kai se aseguró de que todo se diera. Al principio fue un rose, una caricia, tanto de sus labios como de sus cuerpos.

Poco a poco, bocas y piernas se abrieron y se acomodaron.

Ninguno se sorprendió de que ambos miembros estuvieran excitados cuando el beso se tornó más íntimo, involucrando mordidas e invasión de espacio en más de un lugar.

Yuriy sintió cómo Kai lo acarició por encima de la ropa. Gimió suave, pero fue ahogado por la boca que ahora lo envolvía.

El Zar introdujo una mano dentro de su pantalón y tomó la dura virilidad entre sus dedos. Dejó de besarlo para permitirle respirar y se abrió camino entre las sábanas y la ropa para poder introducirlo en su boca.

El cuerpo de Yuriy era muy diferente a aquel que había hecho suyo los últimos años. Más suave. Más rico. Más limpio y puro.

-Kai… - gimió su esposo

Y continuó con su labor, sintiendo como el chico lo arañaba, lo sujetaba, jalaba su cabello suavemente, como se agitaba, suspiraba y se retorcía bajo de él.

No se detuvo hasta que escuchó cómo el rey comenzaba a perder el control y a gemir más alto. Fue entonces que Yuriy sujetó su cabeza y terminó en su boca, sus piernas y abdomen temblando, su espalda arqueada y ojos fuertemente cerrados.

Kai no dejó rastro de nada y colocó la prenda en su lugar mientras el ojiazul se recuperaba.

-¿Estuvo bien? – Preguntó Kai

-Estuvo increíble – respondió, e iba a acomodarse en su pecho, pero Kai se levantó de la cama - ¿A dónde vas?

-Regresaré en un rato. Olvidé algo.

-Kai, espera – Yuriy se sentó – Regresa, ¿Si?

-Sí.

El Zar se colocó su capa encima para cubrir su desnudez y salió del cuarto.

Se dirigió en silencio un piso más abajo, a una habitación donde yacía un chico de largos cabellos desnudo en la cama.

-Parece que me estabas esperando – dijo Kai mientras cerraba y aseguraba la puerta. Dejó caer la capa al piso y se aproximó a la cama.

-Vaya, estás bastante excitado – comentó Rei viendo su entrepierna – Al parecer me has estado pensando…

-En tus cuatro – ordenó el zar – ahora

-Me gusta cuando te pones así

Rei intentó besarlo, pero Kai se hizo hacia atrás y sonrió

-Deberás ganarte mis labios

El pelinegro sonrió en complicidad y obedeció.

Se colocó sobre la cama apoyándose en sus manos y rodillas. Kai se acercó a él y lo preparó mientras lo masturbaba.

Poco tiempo después lo penetró y empezó a embestirlo rápidamente, sintiendo un enorme placer dentro de ese cuerpo.

Rei se sintió sorprendido por la manera en que Kai estaba gozándolo. Usualmente no gemía tanto y no se dejaba llevar tan fácilmente, pero ahora se veía realmente extasiado, y lo sentía más caliente de lo normal.

Lo atribuyó a la falta de sexo en los últimos días y sonrió para sí mismo.

El evento duró varios minutos, Kai se retuvo de venirse lo más que pudo para que al final se sintiera lo más placentero posible.

Finalmente, y cuando Rei ya comenzaba a perder su dureza, las embestidas se volvieron toscas y rudas, el chino se mordió el labio mientras hacia su mejor esfuerzo en soportar el reciente dolor que ahora lo distraía. No duró mucho tiempo, Kai se vino dentro de él con un largo gemido y besó su espalda antes de salir de él.

Después tomó la erección de Rei entre sus labios y lo hizo terminar ahí, sin darle oportunidad de besarlo antes.

Rei se levantó para limpiarse y Kai se enjuagó la boca.

-Debo regresar

-¿De verdad? ¿No puedes quedarte?

-No

-Kai, ven…

Rei se hizo a un lado en la cama para hacerle espacio a él y dio palmaditas en las cobijas.

-Te veo mañana – respondió Kai y salió del cuarto

El chino suspiró, pero no le extrañó. Estaba acostumbrado a que Kai se portara así de vez en cuando.

Una vez el Zar regresó a su habitación intentó no encender la luz para no despertar al otro. Pero tan pronto se acercó a la cama notó que algo faltaba: Yuriy.

MOSCOVIA

¡Excelente 2016!

Cloy Jubilee~