Bien ya casi nos acercamos a lo bueno, pero por lo pronto...


Despertó un tanto sobresaltado, había tenido una pesadilla y si bien estaba acostumbrado a ellas esa era diferente, no había enemigos furiosos y deseosos de su sangre en su lugar los cuerpos desmembrados, calcinados, destripados y demás fueron los que ocuparon su retorcida mente. Pero no le dio importancia, tan solo intento concentrarse en otra cosa como por ejemplo el hecho de que Titus saltara sobre él y le estuviera babeando la cara.

Como ese día tampoco tenía nada que hacer (era un chico listo, la tarea escolar no era problema para el) y tampoco quería entrenar hasta desfallecer salió a caminar por la ciudad terminando como siempre en aquel parque.

"Quizás debería venir aquí primero en vez de divagar por las calles" sintió una especie de deja vu al ver una pequeña aglomeración de niños en el centro del lugar, por un segundo pensó en dar la media vuelta e irse pero decidió quedarse a ver qué ocurría; oh sorpresa cuando se encontró con el mismo peculiar payaso del día anterior.

A penny for a spool of thread
A penny for a needle,
That's the way the
moneygoes,
Pop!
Goes the weasel

Y de nuevo esa canción.

Y de nuevo se quedó a ver el acto.

Y de nuevo los niños se maravillaban con Laughing Jack.

Y de nuevo no había ningún adulto cerca.

Los siguientes tres días Damian fue puntualmente al parque para ver la actuación del payaso, siempre era lo mismo y a la vez no lo era. En cada ocasión Laughing Jack ejecuto actos diferentes así que su querida audiencia no se aburría, sin embargo lo que volvió esos días en especies de deja vu radicaba en que nunca había un adulto cerca; ni un policía, algún vendedor y mucho menos una madre o padre preocupados.

Era como si Laughing Jack tuviera el poder de desaparecer a todo aquel mayor de diez años.

Al cuarto día Damian llego mucho antes. No, no era porque quisiera pasar más tiempo con el enigmático payaso, solo quería despejar su mente. Se sentó bajo un enorme árbol y oculto el rostro entre sus rodillas, así nadie vería el leve moretón que tenía en la mejilla izquierda.

La noche anterior, cuando volvían de patrullar las peligrosas calles de Gotham tuvo fuerte una discusión con su padre ¿la razón? Damian pensó que era divertido lanzarle al Joker sus propios pasteles explosivos. A Batman no le hizo ni puta gracia. No fue nada del otro mundo, gritos, miradas retadoras, lo mismo de siempre pero en determinado momento Bruce se alteró tanto por la irresponsabilidad de su hijo menor que le dio una bofetada. El acto los sorprendió a todos (Red Hood y Red Robin habían permanecido al margen, esperando una señal para intervenir pero no la vieron a tiempo); Bruce jamás había llegado a ese punto con sus hijos durante una discusión, con ninguno, ni siquiera con Jason. Damian entreabrió los labios impresionado ya que nunca su padre había levantado su mano contra él. "Esta vez sí lo hice enojar" pensó reprimiendo el impulso de llevar una de sus manitas hacia la mejilla que le escocía.

Inmediatamente el mayor quiso disculparse pero Damian se retiró sin decir una palabra, lo siguió y como esperaba se había encerrado en su habitación. No queriendo empeorar las cosas decidió darle su espacio y hablar con él en la mañana.

Pero esa charla no llego, Bruce tuvo que ir urgentemente a Wayne Enterprise por unos problemas que habían surgido además de que su hijo seguía encerrado.

Por otro lado Damian no había dormido mucho, toda la noche le dio cientos de vueltas al suceso; no entendía porque su padre reacciono de esa forma ni porque le afectaba tanto, después de todo estaba acostumbrado a recibir golpes (gracias al entrenamiento que su madre le infligió) mucho más fuertes y dolorosos, tanto que esa cachetada era nada en comparación. Pero es que ni siquiera Talía se atrevió a ponerle una mano encima, no directamente.

Ignoro los llamados de sus hermanos pidiéndole que saliera y desayunara (tampoco era que hubieran insistido mucho) y salió por la ventana de su habitación para dirigirse al parque que solía ir.

Mientras meditaba que era esa extraña sensación que tenía en el pecho tres chicos se acercaron lentamente hasta él. Deberían rondar los diecisiete a juzgar por sus rasgos que ciertamente no denotaban benevolencia pero a Damian eso no le llamo la atención, después de todo él era Robin y esos simples sujetos no podrían dañarlo.

-Hey ¿no sabes que estas en territorio privado? –Pregunto un castaño de ojos miel que se puso frente a él.

-Es un lugar público –contradijo desinteresado –no pueden prohibirme estar aquí.

-Mark es un niño no lo molestes.

-Cállate Julius, ahora tu –señalo a Damian. –Dame tu dinero.

-¿En serio Mark, vas a robarle a un niño? –el otro chico tenía un gesto de "has caído tan bajo"

-Si ¿y?

-Largo imbéciles –espeto Damian comenzando a perder la paciencia.

-A mí no me hables así mocoso.

-Déjalo es solo un niño –dijo el tercer chico –mejor vamos a…

-¿Tú también Alex? Cállense y déjenme atender este negocio.

Uno de los chicos (Julius) acaricio el cabello de Damian a lo que este respondió con un manotazo que a la vez lo rasguño. –Oh el gatito tiene garras… literalmente.

-Déjate de tonterías mocoso y danos todo lo que traigas.

-Tt, no tengo porque mantener a unos inútiles como ustedes.

-Muy bien ya me hartaste –Mark saco una navaja y la acerco al redondo rostro del menor –obedece o…

-¡Aléjense de él! – El grito asombro a los cuatro, habrían podido jurar que no había nadie más en el parque.

-Laughing Jack –susurro Damian al reconocer a su "salvador".

-Oww tu amiguito payaso vino en tu ayuda. Patético.

-Largo de aquí, ocúpate de tus propios asuntos.

-No lo repetiré de nuevo –Laughing se iba acercando al grupo. – Déjenlo en paz.

Los tres gandules dejaron al menor y se abalanzaron sobre el payaso bicolor, creían que podrían ganarle con facilidad después de todo ellos eran tres y fornidos en cambio él era un simple payasito anoréxico. Sin embargo el payasito anoréxico esquivo todos sus ataques y se los devolvió con excelente precisión.

Ganchos al hígado, patadas a la mandíbula, topetazos, ¿quién diría que el payaso fuera tan hábil? Al verse perdidos los pandilleros salieron corriendo despavoridos.

Laughing se sacudió las manos en un gesto victorioso y soberbio, luego miro al niño. -¿Estas bien?

-Si… gracias. –Respondió aturdido, jamás espero que algo así podría pasar. "Justo cuando creí haberlo visto todo…"

-De nada pequeño –Laughing Jack sonrió enormemente. – ¿Cuál es tu nombre?

-Damian –la sonrisa de Laughing cayo – ¿sucede algo?

-Te lastimaron –toco levemente el moretón en la mejilla del niño.

-No es nada –tapo con sus deditos la marca –; desaparecerá en unos días.

Laughing abrió un bolso negro con grandes estrellas blancas –que Damian no había visto- y comenzó a rebuscar en él. La curiosidad –característica de todo niño –invadió a Damian pero se abstuvo de preguntar, algo le decía que era mejor si se quedaba callado. Instantes después el de cabello alborotado saco un frasquito y lo abrió, tomo algo de la pomada que tenía con sus largos dedos y los acerco al niño.

-¿Qué es eso? –A veces la curiosidad iba acompañada de la desconfianza.

-No te preocupes pequeño, solo es algo que hará desaparecer ese feo moretón que tienes. –Aplico con cuidado la pomada verde sobre la piel del niño y luego saco un espejo que puso frente a Damian. – ¿Lo ves? ¡Adiós moretón malo!

-Wow –se sorprendió al ver que efectivamente había desaparecido.

-Te lo dije. Ahora, ¿quieres una paleta? –sonrió otra vez.

-Ahmm… no gracias.

-¿Eh? ¿Por qué? Ah ya se, seguro prefieres un chocolate, o unas galletas o…

-No gracias no quiero nada –en ese momento su estómago sonó reclamando algo de comida.

-Pues parece que tu pancita no piensa lo mismo.

Renuente acepto las galletas que el payaso le ofrecía, era raro pero Laughing Jack le inspiraba confianza. Había algo en su sonrisa, en su presencia que le hacía sentir seguro.

Un par de horas después la multitud infantil se fue congregando a su alrededor, los niños querían ver el acto de su payaso favorito y él nunca los decepcionaría así que comenzó su show maravillándolos como siempre. Y Damian se quedó ahí como si no tuviera otro lugar al cual ir, sin importarle que sus hermanos pudieran estar preocupados por el; prefería quedarse con ese payaso que lo defendió.

Cuando termino el espectáculo el sol comenzaba a caer así que todos los niños comenzaron a correr hacia sus casas.

Damian disfrutaba de una tarde tranquila en el jardín de la mansión mientras dibujaba, últimamente su humor estaba mejor que nunca y eso se lo debía a su nuevo amigo.

-Hola Dami, ¿qué haces? –Stheph abrazo por el cuello al pelinegro.

-¿No es obvio? Dibujo –alzo los ojos para ver a la chica que poso su barbilla sobre su cabeza. – ¿Cuándo llegaste?

-Hoy hace unas horas. ¿Te he dicho lo sorprendente que es tu talento?

-Algunas veces.

-Vamos adentro quiero un jugo.

-Pues ve por el –dijo retomando su trabajo.

-Anda vamos –Damian rodo los ojos pero asintió, sabía lo insistente que podía ser la cuarta Robin. – ¿Y dime cómo has estado?

-Bien.

Ya en la cocina se sentaron a platicar mientras comían algunas galletas de Alfred; Stephanie quería mucho a Damian, era como su hermanito y el no poder estar tanto como quisiera con él le desagradaba pero intentaba aprovechar al máximo su tiempo juntos. En algún momento Damian se levantó al baño y la chica, buscando algo con que entretenerse en lo que volvía se puso a ojear el cuaderno de bocetos. Uno tras otro eran prueba de la habilidad que tenía el niño para plasmar lo que veía en el papel: edificios, flores, Titus persiguiendo luciérnagas, incluso los miembros de su familia, todos con gran detalle.

Pero hubo uno que le llamo particularmente la atención, un payaso vestido de blanco y negro; mas no era el único había otros. Tocando el acordeón, sujetando globos, en la entrada de un circo; ese payaso era recurrente en la obra de su "hermano" ¿pero porque? ¿Qué significaba?

-¿Te gustan?

Se sobresaltó un poco al oír la pregunta, estaba tan absorta en los dibujos que no vio llegar al chico. – Si son muy buenos. Dami ¿quién es él? –pregunto mostrándole un dibujo donde el payaso salía con las manos llenas de al parecer dulces.

-Laughing Jack, un payaso que es mi amigo –respondió mordiendo otra galleta.

"¡Oh un amigo imaginario, que tierno!"


¿Qué imaginan que sucederá? ¿Dami sera una victima mas de LJ?

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