¿Conocen la técnica del miel y el hacha? Primero dicen o hacen algo dulce y tierno, después ¡bam! Dejan caer el hacha. Pues bien, el capítulo anterior (y principio de este) son la miel… hora de que caiga el hacha, ¿cuántos y quiénes la sufrirán?


Alrededor de las dos de la tarde fueron despertando, habían dormido más de cinco horas pero sentían que aun debían dormir un par más. Si no fuera porque el hambre es canija y sus estómagos retumbaban clamando comida. Bajaron tranquilamente en fila india hasta la cocina, Alfred no estaba así que debían arreglárselas solos.

Decidieron hacer huevos con jamón pero no contaban con que "inexplicablemente" uno se rompería en la cabeza de Tim lo cual inicio una batalla entre todos donde los bandos no existían y todos eran enemigos.

Al final pidieron pizza.

Pasaron el resto de la tarde limpiando el desastre que habían hecho (¿cómo había gomitas pegadas al techo? No sabían, ni siquiera recordaban que hubieran gomitas en la casa). Al terminar eligieron unas cuantas películas para verlas junto con Bruce, pero su plan cambio pues solo quedaron los chicos; Stheph, Babs y Cass los dejaron. Kara las invito a pasar la noche con ella y renuentes aceptaron, a pesar del plan que tenían de pasar más tiempo con el pequeño debían admitir –aunque les doliera un poco –los chicos eran más unidos a Damian.

A Bruce le pareció extraña la actitud que sus hijos mayores para con el pequeño, les estaban poniendo más atención de la normal, demasiada. Normalmente el menú cuando Alfred no estaba eran toneladas de comida chatarra pero ahora habían pedido la cena al restaurante favorito de Damian, ¿el problema? Era comida vegetariana ¡Jason estaba comiendo verduras! Consiguieron su helado favorito, no peleaban con él, le daban la razón… ¿qué estarían tramando?

"¿Será que se han enterado del amigo imaginario y también se sienten culpables?"

El tiempo pasa tranquilo hasta que Damian ya no lo soporta le parece irreal lo que ocurre así que hace una pregunta que –involuntariamente– hace que su familia se estremezca.

– ¿Quién se está muriendo, ustedes o yo?

Por varios segundos nadie dice nada, nadie se mueve hasta que volviendo a tomar control de si Dick toma la mano del menor y pregunta: – ¿Por qué dices eso Dami?

–En toda la noche no se han peleado, son MUY amables –algo que nunca han hecho–, pusieron "Forrest Gump" la cual odian, ¿quieres que siga? –Aunque la pregunta era para Dick los tres hermanos negaron con la cabeza. –Así que díganme, ¿qué está pasando?

–Nada Dami, solo… solo queríamos que tuvieras buenos recuerdos –responde Tim cohibido por la mirada analítica de su hermanito, sabe que no le cree que sospecha hay un motivo oculto para su actitud.

–Sí, no todo tiene que ser peleas entre nosotros. Somos hermanos. –Aunque no lo demuestra, Jason también se siente incómodo pero no dirá la verdad, han pactado no revelar la información que tienen sobre Damian. Mucho menos frente a Bruce y Dick.

"Muy bien, hagamos como que les creo". Damian les sonrió antes de volver su atención a la pantalla dejando el tema de lado. Jason y Tim suspiran imperceptiblemente pero saben que no estará tranquilo hasta que le digan la verdadera razón, nunca antes habían pasado tanto tiempo juntos, cuando lo llaman "Dami" es para molestarlo, a ninguno le gusta el helado de choco menta solo a él y por lo general se quejan de eso y de que escoja ver "Forrest Gump". Es normal que dude, que piense que las cosas no están bien o que se trate de una trampa.

La película termina y todos se van a dormir, Damian aún tiene la sensación de que le ocultan algo pero se dice que solo esta paranoico así que trata de no pensar más en eso y trata de descansar.

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Las notas de un acordeón interrumpieron su sueño, cualquiera hubiera reaccionado con molestia o miedo ante el sonido pero el no, él sonrió y se levantó rápidamente pues sabia a la perfección que esa lenta tonada significaba que su amigo había ido a visitarlo.

Se calzo los tenis rojos que le encantaba usar y salió por la ventana hacia el oscuro jardín sin un atisbo de miedo, estaba en su casa y la oscuridad nunca le causo aversión además su amigo no permitiría que nada lo dañara. Siguió la melodía hasta que la luz lunar le permitió ver a su único amigo; un hombre alto y delgado que tocaba un viejo acordeón, todo él era solo dos colores: blanco y negro incluso su nariz que era cónica.

-…the weasel- unisonó el ultimo verso con su amigo, un simpático payaso.

-Buenas noches Dami, mi querido niño –saludo haciendo una reverencia.

-Buenas noches Jack –respondió sonriendo.

-Oh pequeño, ¿cuántas veces te he dicho que me llames por mi nombre completo? –dio tres levísimos golpecitos con su dedo al niño en la nariz. – Soy Laughing Jack, repite conmigo: Laughing Jack.

-Yo prefiero decirte Jack.

–No podre ganarte ¿verdad?

–No –sonrió otra vez. Cuando Laughing Jack estaba cerca era normal que sonriera.

– ¿Cómo has estado mi querido niño?

–Bien –respondió dudoso.

– ¿Seguro?

–Si es solo que… mis hermanos…

– ¿Te lastimaron? –Pregunto preocupado.

–No… –Escucho los ladridos de Titus desde su habitación. – ¿Por qué ladra? –Murmuro.

–Quizás sabe que estoy aquí –respondió con un deje de molestia en su voz. –Ya vez que me odia.

Cierto, el perro detestaba al payaso bicolor, siempre que este visitaba al niño Titus lo atacaba, le gruñía. Intentaba alejarlo de su dueño.

–Está muy inquieto, debo volver.

–No, quédate un rato más, vamos a jugar.

Los ladridos seguían, creando una necesidad en Damian de calmarlo. –Después, Titus me necesita. Adiós –agito su mano despidiéndose y corrió de nuevo a su habitación, no quería despedirse de Jack pero Titus le preocupo.

Trepo hasta alcanzar la ventana, gracias a la luz de la luna vio que el animal estaba al pie de la cama en una postura de ataque, como si en cualquier momento se le fuera echar encima a un enemigo.

–Hey, tranquilo. –Despacio se acercó, le acaricio detrás de las orejas y al instante el can se tranquilizó.

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Le fue imposible sacar a Titus de su cama así que el perro durmió junto a él ocupando la mitad de la cama. Un lastimero sollozo se adentra entre la bruma de sus sueños, gira tratando alejarse del sonido más este se repite así que abre los ojos y se sorprende al no verlo.

– ¿Titus? –Nada. Espabila para buscarlo y lo que encuentra le hiela la sangre…

–Lo siento ¿te despertamos? –Laughing Jack está ahí, sus manos se han vuelto garras que clavo en el abdomen y patas de Titus, su pobre perro llora quedito, le duele, tiene miedo. –Hey Dami ¿quieres jugar?

Damian quiere correr, atacar al payaso que creyó su amigo… quiere tomar a Titus y gritar, alertar a su familia ellos lo protegerían sin embargo Laughing le tapa la boca, sus brazos han crecido, se enroscan en su cuerpo inmovilizándolo, no puede defenderse. Laughing lo alza en vilo y se dirigen a la ventana, no sabe qué sucederá y por primera vez en mucho tiempo se asusta, le da miedo lo que pueda pasarle. Titus solloza y se arrastra en un afán de alcanzarlos, quiere proteger a su amo a ese niño que le ha dado todo su cariño.

–Que molesto –gruñe Laughing.

Extiende una mano hasta tocar al can, le da la vuelta exponiendo su abdomen y sin ninguna vacilación rasga su pelaje. Su garra corta la piel, desgarra el musculo, se llenan de sangre. Le arrancaría algunos órganos pero el niño que sostiene con el otro brazo lo muerde con tanta fuerza que por unos instantes lo suelta, tiempo suficiente para que Damian grite. Nuevamente lo apresa, toma al perro también antes de abrir la ventana de una patada y dejarse caer con sus presas en la oscuridad de la noche.

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Un grito resonó en la mansión, Dick salto de la cama y se dirigió hacia donde se había originado; Tim cayo aturdido enredado entre las sábanas; Bruce suspiro cansado pero no se levantó solo giro para quedar de costado y volver a dormir; Jason gruño por la forma brusca de despertar aun así fue al cuarto de su hermano más pequeño.

"Quizás vio al coco y se asustó" pensó burlesco.

Pero al llegar ahí solo encontró a un angustiado Dick que buscaba y llamaba al niño, todo rastro de sueño se borró al ver algo que lo lleno de miedo: sangre. Sangre en el piso y en el marco de la ventana; el shock fue tanto que ni siquiera sintió cuando Dick lo empujo para salir corriendo de la habitación para buscar a su hermanito. A su espalda alguien emitió un grito ahogado y gracias a eso reacciono, ordeno a Tim que buscara unas linternas mientras el despertaba a Bruce.

Abrió de un portazo importándole un bledo que la luz le diera de lleno en la cara a su padre, lo zarandeo con fuerza exigiéndole se levantara pero él no reaccionaba.

-Basta Jason, ¿tan mala fue la pesadilla de Damian? –Murmuro deteniendo el "ataque" de su segundo hijo.

-¡Déjate de tonterías, Damian no está y ahí un reguero de sangre en su habitación!

Al oír esas terribles palabras el imponente Batman se levantó y antes de que Jason pudiera parpadear él ya estaba en el pasillo.


Olvide decirlo al principio, pero este fic "se divide" en dos partes una centrándose en Dami y Laughing, y la otra… bueno ya lo verán.