Capítulo II

El toque de Elsa

Ese día, al llegar al lugar de los hechos, el impacto de la escena lo hizo sentirse asqueado, y tuvo que luchar para disimularlo… Su impresión era tal, que se quedó unos minutos de pie mirando a la víctima, hasta que el forense le pidió que se apartara, pues le bloqueaba el paso. Se apartó, rodeando con la mirada la habitación en dirección opuesta a donde yacía la víctima.

- Fecha: 05 de Agosto de 2015. Hora Actual: 22:35. Fecha y hora a la que encontraron el Cuerpo: 05 de Agosto de 2015 a las 21:20 horas – Grabó como nota de voz en su aparato de uso acostumbrado para tales fines – Se presume que lleva alrededor de diez horas muertas, falta confirmación. La Sra. Ruth Moll la encontró por casualidad cuando le iba a regresar el extintor luego de su revisión.

La chica de veinte y tantos años, según él presumía por su contextura, y por lo que apenas veía de ella y de la decoración, estaba en apariencia viviendo sola. Un solo cepillo de dientes en el baño, ningún producto personal masculino. Observó el reproductor de música, se acercó y vio un par de CD de grabaciones, cuyos rotulados le parecieron extraños, y adicional música de la de hace algunos años, y contemporánea. Algunos eran de su agrado.

- Oficial, tómele una foto a esto y revise esos nombres. – le dijo a uno de los policías, señalando al asistente del forense.

- Entendido Detective Humbert.

- Y que se lleven esto como evidencia principal – prosiguió – A moverse señores, que es para hoy.

En ocasiones no tenía toda la paciencia que debía tener, menos con los principiantes de los diversos departamentos. Incluso había llegado a tener fama de Ogro en algunos casos. En estas ocasiones el que siempre lo soportaba era su "nuevo" compañero, el Detective David Nolan.

David Nolan era "nuevo" porque había sido transferido desde la provincia hacía ya dos años, pero como ningún otro Detective había llegado después de él, seguía siendo "el nuevo". No le molestaba el sobrenombre, y Graham lo sabía, por eso hasta él lo llamaba así de vez en cuando. David era paciente, con él y con todos. Por eso habían formado una buena dupla.

La pareja "encantadora" los llamaba Ruby, que en algunas ocasiones le había sugerido a Graham hacer un trío.

Hoy David no lo había podido acompañar, puesto que su esposa Mary Margaret estaba embarazada y se había sentido mal en horas de la mañana. Por esta razón el detective Nolan se encontraba de permiso y él solo e impaciente.

Continuó haciendo un recorrido por la escena:

- Chica blanca aún no identificada, mujer delgada cercana a los treinta. Blanca, cabello castaño claro. Se espera revisión del forense para profundizar la descripción – No habían dado aún datos de su identificación – de presunto nombre "Mía Stone", según identifica la casera – continuó grabando a medida que recordaba la reciente conversación con la señora, y recorría el lugar.

Continuó repasando en su mente la conversación con la casera, y recordó detalles como… "Casi siempre estaba sola y no creo que haya tenido novio", "A veces traía a alguna amiga, este último mes sobre todo", "La veía muy poco, era un chica tranquila, y creo que pintaba o algo así… Nunca pregunté porque pagaba puntual"; y así lo grabó, mencionando los detalles que le había suministrado la dueña del anexo donde vivía la joven.

- Nota: Llamar a declarar a la Señora Moll para establecer Nombres o descripciones de las amistades de la víctima. Llamar a declarar – Grabó.

Dirigió su mirada hasta la parte superior del recinto, de techo alto donde, en una especie de medio piso aéreo, estaba lo que parecía un estudio de pintura.

- ¿Revisaron allá arriba? – Dijo con voz de mando a los oficiales que requisaban el lugar

- Afirmativo Detective Humbert – Respondió uno de ellos

- ¿Qué encontraron?

- Hicimos las fotografías – dijo el asistente del forense

- No encontramos ningún detalle de identificación. Tomamos las huellas y lo único relevante son pinturas y lienzos en blancos; materiales de arte Señor – completó el oficial.

Subió con uno de ellos y revisó lo que parecía el estudio de la artista Mía Stone… Parecía muy interesante sus obras, abstractas; todo impecable y organizado, sumamente limpio, y eso le pareció extraño. Todo eso en produjo una sensación aún más repugnante, que no supo si procedía del olor de la pintura o de la escena dramática.

- Oficial – llamó la atención del que lo acompañó hasta la habitación superior - ¿Ve esto? Es arcilla y óleo marrón y negro, pero está fuera de orden… Creo que es el mismo material que tiene la víctima en el cuerpo. Y verifique las huellas en ambas cosas.

- Entendido Detective

- Y por favor, asegúrese personalmente que le tomen fotos a esas dos pinturas y la las esculturas pequeñas de allí… me parece que guardan relación con los símbolos de la espalda.

- Entendido Detective

Cuando Graham daba una orden, era contundente. Los policías los respetaban y valoraban la habilidad que tenía para encontrar los detalles más pequeños, su por seguridad y seriedad en el trabajo.

El anexo era modesto y de techo alto y piso de madera; como una segunda casa de huéspedes, en la parte de atrás del patio en la casa principal de la Sra. Ruth Moll, la casera. Era un espacio amplio, de concepto abierto, donde se ubicaba la sala-comedor, la pequeña pero cómoda cocina, y la habitación y biblioteca de la joven víctima; en cuya pared sobre la cabecera de la cama se encontraba el cuerpo, en posición vertical, inversa y de espaldas. Lo único que permanecía separado era el baño, al otro lado de donde se ubicaba la cama.

Al entrar estaba una escalera de caracol que conducía al segundo piso donde se encontraba el estudio, y éste abarcaba la mitad del espacio, haciendo de techo de la cocina, sala y comedor. Tenía un gran ventanal que daba al bosque, e iluminaba el lugar donde la joven aparentemente daba rienda suelta a su arte. Sólo una pequeña ventana en la entrada, daba hacia la casa de la señora que le alquilaba.

Todo estaba limpio, perfectamente ordenado, salvo la zona dónde se encontraba el cuerpo. Volvió a dirigirse hasta la escena principal del crimen, para describir la forma en que se hallaba.

Nunca podría olvidar esa escena, pensó. ¿Pero qué podía ser diferente esta vez a todas las anteriores que había visto? ¿Sería acaso la forma en la que el cuerpo estaba dispuesto? ¿El que la víctima fuese una joven mujer? Algo se le hizo familiar en ella o en todo aquello, pero no recordaba de dónde. Tal vez la escena era de alguna película, y evocaba aquella real.

La verdad es que la escena parecía de película policiaca, y en la vida real todo era menos dramático, o por lo menos regularmente menos dramático. La víctima había sido colocada en la pared, con en forma de cruz invertida, de espalda. Por lo que el cuerpo de la mujer estaba boca abajo y de cabeza, con su rostro hacia la pared. Su cabello castaño, colgaba teñido con la sangre y la arcilla que tenía pegada a él. Le habían hecho unas marcas en la espala blanca, quemadas y tatuadas de forma rudimentaria, y estaba sucio, lleno de lo que parecía arcilla o simple lodo. No estaba mutilada, o en apariencia así era.

- Aparentemente le cortaron la garganta, y luego dejaron que se desangrara. Posterior limpiaron el cuerpo y lo colgaron. Clavos de 1" y 10" – Dijo el forense, en todo robótico, casi sin mostrar expresión en el rostro

- Lo hicieron aquí y luego limpiaron. Querían prepararse para la decoración – Se apresuró a comentar de forma particular al forense – Obviamente algo de sectas o religión

- ¡Si duda! – Le respondió con tono de complicidad

- ¿Revisaste lo de arriba? – le dijo con énfasis

- No, pero seguro algo tendrá que ver. Ya me lo comentó mi asistente y ya tomaron las fotos. Vamos a proceder a desmontar el cuerpo.

Volvió la mirada a la joven víctima y se percató de que no se le veía el rostro desde esa posición. Por el cuerpo, pensó, no debía tener más de 30 años. Se veía delgada, de buen cuerpo. Honestamente se veía como si últimamente no se hubiese alimentado bien, pero tanta suciedad en ella no permitía ver los detalles. Tomaban las respectivas fotos de la escena, cuando procedieron a bajar el cuerpo.

No fue hasta ver el rostro de la joven cuando su corazón se detuvo, dio un vuelco, y estuvo seguro que nunca su vida sería igual.

La mirada se detuvo en el rostro del cuerpo sin vida, justo cuando lo desmontaban de la pared para hacer el resto de la identificación (huellas y esas cosas), y colocarlo en la bolsa especial. Su mirada en ese momento era de horror más que de ese asco que disimulaba con frialdad.

Esa impresión era la que sentía al descubrir que la víctima era Elsa.

¡¿Cómo no se percató antes?! La sensación de aquel lugar tenía "El toque de Elsa" en cada paso que dio.