Capítulo VI
Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas
No había podido dormir en toda la noche. No era sólo por la posibilidad de ser descubierto, de que supieran que él, Graham Humbert, el detective, era el pervertido que las había expiado en su intimidad; las mujeres no lo habían dejado dormir, entre actos y risas que pronto él dejó de presenciar, para escucharlos ocasionalmente.
Hasta cercana las cinco de la madrugada, escuchó a las mujeres amarse y reír, sin rastro del acompañante inicial. Pronto recordó su cita para el buceo a las 8:00a.m., y trató de dormir hasta las 7:00 a.m. Total, estaba seguro de que si salía temprano, y si se mantenía bajo perfil, las mujeres no lo confrontarían.
No lo habían puesto al descubierto en ese instante, pero nada lo liberaba que lo denunciaran al día siguiente en recepción, o investigaran quién era, y le dijeran a aquel otro hombre alguna cosa. ¡En qué problema se había metido por aquella mujer, que sólo había visto en dos oportunidades, y que tal vez ni sabía quién era!
Ya a las 7:30 a.m. se apresuró a bajar a desayunar
- ¡Estoy a salvo! – se dijo – Con la juerga de anoche, esas mujeres almorzarán tarde, si acaso, y yo pretendo pasar todo el día fuera.
Salió de la habitación con cautela, mirando hacia los lados. Llamó el ascensor, y su corazón latía cada vez más fuerte, ante la posibilidad de encontrarse con la morena.
Al llegar el ascensor, respiró al observar que estaba vacío. Repasó mentalmente lo que necesitaría.
Iba vestido para la ocasión. Tenía sus propios implementos, su traje de neopreno, y demás artículos que llevaba en un bolso, el bloqueador por supuesto; con sus bermudas, su camisa playera, sus zapatos especiales, su gorra y sus lentes de sol.
- ¡Todo listo! – dijo, para aliviar la presión de estar llegando a la planta baja – Debo relajarme y olvidarme de esto. Ya veremos en la noche.
Se dirigió a la recepción, y su corazón volvió a latir de forma acelerada, cuando en la recepción vio al hombre que acompañaba a la rubia en el aeropuerto. Por lo que alcanzó a ver, no estaba sólo consultando, venía con maletas. Por la cantidad supo que se trataban de las de la chica y las de él.
Decidió acercarse, y enfrentar la situación que pudiese presentarse de una vez por todas, así que para medir la reacción preguntó a la recepcionista
- Disculpe Señorita – hizo un gesto para que perdonaran el hecho de haberse metido en esa conversación – Ya llegó el servicio de tour de buceo
- Deme unos minutos Señor – le pidió la recepcionista y luego se dirigió al hombre al que él estaba vigilando – Listo Señor Hook, ya está su habitación, la 503.
- Gracias – respondió él – ¿Tiene idea de si las Señoras del 501 ya bajaron a comer?
- No Señor, no las he visto. – le respondió la recepcionista
- Ok, bueno. Gracias
Luego el hombre se dirigió al ascensor, y se fue con el botones y sus maletas hasta la habitación, que justo estaba al lado de la de las mujeres, y debajo de la suya.
Respiró al saber que aquél tipo no sabía nada de él, y aparentemente tampoco del espía. Pero aún le faltaba confirmar lo de la recepción
- Señorita, ¿sabe si llegó el tour de buceo?
- Si, disculpe. Es que hoy estoy sola – le dijo la chica sonriéndole – Dígame su apellido y número de habitación por favor
- La 603 – dudó si decir su nombre por si habían denunciado algo – Humbert.
- No señor, no lo han venido a buscar – Le dijo la chica sin inmutarse - ¿Quiere que le avise a la habitación?
- No, voy a ir a desayunar. Si fuese tan amable, pídales que me esperen aquí en el lobby
- Claro señor. Que disfrute el desayuno
- Gracias
Se fue más relajado y tranquilo de saber que, por lo momentos el hombre no sabría nada. Las mujeres aún no bajarían y no serían interrumpidas por aquél que se mudaba al hotel. Así que se dispuso a disfrutar de su desayuno y a elaborar su itinerario.
Se fue a la mesa más apartada, y se sentó de frente al ventanal para poder ver la playa y la piscina, y cerca de donde estaba el café. Iba a necesitar más de una taza hoy.
Pese al desvelo se sentía energizado por aquél lugar, tanto por las ansias de disfrutar y conocer, como por la adrenalina que la situación con la mujer le había causado.
Se concentró en levantar su agenda con los folletos y las impresiones de las reservaciones que ya tenía, viendo con preocupación los días que tenía pensado "disfrutar del hotel".
Se había quedado absorto viendo el horizonte cuando unas risas lejanas, y el ligero choque contra el espaldar de su silla lo regresó de forma abrupta a la realidad. Volteó de forma mecánica hacia donde sintió la perturbación, y ahí estaba ella, hablando en la distancia con la pareja que la aguardaba en la mesa.
- Disculpe señor – le dijo la mujer de forma tierna y apenada
Él simplemente no pudo pronunciar palabra. Se quedó estático mirándola, directamente a sus hermosos y profundos ojos marrones.
Al verlo así, la mujer se sintió incomoda, y comenzó a mirarlo con un poco de impaciencia
- Le dije que lo lamento – repitió con impaciencia. Los ojos de ella repentinamente se abrieron más de la usual – ¿Usted?
- Ah… - no podía hablar "¡Mierda me descubrió!, pensó, y se quedó en silencio mientras seguía mirándola.
- Si, si… Eres tú.
- Yo… yo ¿qué? – respondió con voz baja y entrecortada, tragando grueso por el susto
- Si, tú… ¿Me estás persiguiendo? – la mujer sonrió pícaramente
- ¿Yo?... Yo, no… yo… - no podía articular frases concretas
- Es broma – dijo la mujer restándole importancia – ¿No te recuerdas de mí? ¿No sé si sentirme aliviada u ofendida? – dijo con un poco de ironía y algo de malicia – Soy la mujer que te atropelló en el aeropuerto – se tapó la cara con una mano, y abrió los dedos para poder verlo
Hubo unos segundos de silencio, en los que Graham pudo reaccionar. Se rió, no tanto por el recuerdo, que claro que lo tenía, si no por darse cuenta que ella no sabía nada de él, que no sabía que era el espía pervertido de la noche anterior.
- Disculpa, es que dormí mucho, y estaba algo absorto – tratando de confundirla respecto al desvelo de anoche.
- Jajaja, tranquilo – rió la hermosa mujer – Estabas en el mismo vuelo. Te vi en el embarque al salir, al llegar… Pero no te vi allí parado, por eso te atropellé, jajajaja – Rió relajada y amena – Y obviamente estás en este hotel
- Sí, claro – Él también sonrió – mi tobillo lo recuerda como si fuese ayer – Omitió la pregunta de la estadía deliberadamente.
Ambos rieron de su comentario, como si se conocieran de toda la vida, y sus chistes los divirtieran mucho
- De hecho, mi despistado atropellado, fue ayer – lo miró con picardía y una sonrisa de medio lado
- Lo sé, jeje – soltó una risita que sonó algo tonta
Y es que, ya está de nuevo allí, atontado por esa mujer. Ella causaba ese efecto en él.
Observó que la pareja estaba distraída, que de vez en cuando la chicha repasaba con la vista dónde estaba su acompañante
- Bueno, a menos que pienses empujarme de nuevo o botarme el café encima, te dejaré ir – le dijo a la mujer, tratando de corresponder a lo que él identificó como coqueteo
- Ummm… no sé si quiera que te libres de mí – le dijo con una cara perversa y esa sonrisa de medio lado, que le recordó la escena de la noche anterior – Jajaja… Eres muy divertido… - hizo gesto de querer saber su nombre
Graham no estaba muy seguro de querer decirle su nombre, puesto a que si averiguaban quién estaba en la habitación 603, se percataría que éste coincidía, y lo asociaría inmediatamente con él. Así que guardó silencio haciéndose el desentendido.
- ¡Ok! silencio incómodo – dijo la mujer con algo de pena, y entornando los ojos
- No, disculpa… Es que vengo en plan de hacer y conocer, pero anónimo. Algo como "Lo que pasa en las Vegas, se queda en las Vegas" – dijo, tratando de fingir que apenas había entendido la intención de la mujer, con una excusa tan tonta como patética
- ¿Ah, sí? Debes ser muy tremendo, jajaja. Quieres hacer y deshacer será – La mujer soltó la risa
Se fijó que la mujer y el hombre los veían con algo de curiosidad. En la rubia no había extrañeza, sólo curiosidad. No parecía especialmente interesada en la morena, o qué hacía. Graham se sintió más extrañado cuando vio a la rubia en plan romántico con aquél hombre. ¿Acaso no era ella pareja de la Diosa?
- Oye, qué te pasa… ¿Esa cara? – le preguntó la mujer al ver su cara de extrañeza y al observar que se fijaba en sus acompañantes
- Nada, jeje, nada – trató de disimular, dándole su atención a la mujer – es que creo que nos están mirando
- Pues claro, si estoy con ellos – dijo la mujer relajada – son mis acompañantes.
Hizo un gesto de señalarlos y saludarlos, luego otro de que quería que Graham la acompañara a tomar café. Dudó por unos segundos si seguir adelante con eso.
- ¿Vienes? O te arriesgas a que te eche el café encima – sonreía y era hermosa
- Creo que corro más riesgo a tu lado jajaja – seguían coqueteando de forma "inocente" – pero me arriesgaré, no tengo nada que perder
Ella se quedó mirándolo fijamente, y sonrió, pero esta vez con ternura, y con una dulzura que lo hizo temblar
- Mi nombre es Regina M… - trató de decir mientras le extendía la mano para cortar su frase
- Shhhhh… No me lo digas – la interrumpió antes de que siguiera – "Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas", ¿Recuerdas?
Estrechó su mano y notó lo suave y delicada que era, pero a la vez la firmeza y seguridad que la mujer tenía. "Regina" se llama Regina. Por eso era una Reina. ¿Pero qué relación tenía con esa chica? ¿También estaría enrollada con aquél tipo?
- Pero necesito saber cómo llamarte – le insistió Regina – debo poder llamarte a distancia y que sepas que es contigo
- ¿Pero no me conoces?
- Pero nos podemos conocer…
Esa mujer iba a matarlo, ¡lo iba a matar! No podía ser tan bella, tan sensual, tan dulce e inteligente a la vez. Y ¿qué pasaría si lo descubrieran? Era mejor cortar ese encuentro y no repetirlo
- Sí, podemos – dijo, y no pudo creer que esas palabras hubiesen salido de su boca
- Excelente – le dijo, sirviendo la tasa de café de Graham, mientras le giñaba un ojo
La mujer le hizo señas de que lo esperara ahí. Se quedó parado inmóvil, como obedeciendo a "Su majestad". La mujer se dirigió a la pareja y le dio la espalda. Se apoyó sobre la mesa como comentándoles algo.
Graham no sabía si mirar a la rubia, que de vez en cuando se asomaba disimuladamente a verlo, o al culo de Regina, que estaba en primera plana. Lo cierto es que un par de segundos después, la chica y Regina le hicieron señas de que se acercara
- Pero trae tus cosas "Extraño", para que te sientes a desayunar con nosotros – le digo Regina mientras él se acercaba a la mesa
- Buenas – Saludó a todos con ganas de que se lo tragara la tierra – es que ya yo pedí, y debo irme a las ocho
- Vamos… Dijo la joven – no seas aguafiestas, vente. Yo soy Emma – le extendió la mano con mucha efusividad y amabilidad – y éste hermoso que está a mi lado es mi prometido Killian – prosiguió pareciendo divertida, y mirándolo con algo parecido al amor
- Ah… el "desconocido" – refiriéndose a Graham – no quiere decir ni saber nombres Emma, está en modo incognito – dijo Regina, como burlándose con picardía
- Mucho gusto Emma, mucho gusto Killian – dijo, estrechando las manos de ambos mientras Regina lo ponía en evidencia – No es para tanto. Mi nombre en Graham. Tomo éstas precauciones porque uno nunca sabe
- Sí, claro. Especialmente por mujeres como yo – dijo Regina – potencialmente peligrosas para tu integridad física – rió a la vez que la daba nuevamente la mano – Ahora sí, mucho gusto Graham
- Pues mucho gusto a todos, jaja. Voy a buscar mis cosas – dijo señalando la mesa, y haciéndole gestos al camarero para que le llevara lo que había ordenado a esa mesa
- Ya le comenté a los muchachos, que te atropellé y eso. Vamos te acompaño – dijo la mujer, rodeándolo con su brazo por el cuello, colocándose en puntas, como si lo conociera de toda la vida
Ella se soltó, porque al ser más baja, no alcanzaba al cuello de Graham. Él calculaba que ella medía 1,65 metros, mientras que él ostentaba 1,83 cm. Era pequeña, pero hermosa, y con un cuerpo perfecto.
- ¿Debo asustarme? – le preguntó Graham con sorna – lo digo porque me presentas a tus "acompañantes" – hizo comillas en el aire – y creo que pretendes atropellarme nuevamente o algo peor. ¿No te interesan mis órganos?
- ¿Qué? – ella lo miró extrañada, pero sólo unos segundos mientras entendía el chiste – Jajaja, no… Es que te ves decente, y créeme "casi" nunca me equivoco en mis apreciaciones sobre las personas. Y contigo estoy muy segura
- Ah, ok… soy así de transparente – se dijo así mismo que él era el "casi", porque ella no se imaginaba que era el pervertido que los había espiado
Rápidamente, Regina y Graham se hicieron de sus cosas, y las llevaron a la mesa, justo a tiempo que los cuatro desayunos llegaron.
Desayunaron cordialmente, y durante la conversación luchaba por no parecer ausente, y trataba de mostrar una sonrisa. No podía dejar de pensar en lo de la noche anterior, y en la relación de las mujeres, y en que todo era muy raro.
Pero ¿ella se había fijado en él desde antes? ¿Cómo era posible? Pensó que mientras menos supiera de aquella mujer, mejor sería para él. Así que hablarían de todo sin ser muy específicos y de nada con mucha atención.
- Disculpen pero me tengo que retirar – dijo Graham de manera formal – ha sido un verdadero placer
- Ahhh… Bueno. Que te diviertas. El placer fue nuestro – dijo Regina con tono algo neutro – Te voy a extrañar… para golpearte, atropellarte y esas cosas – sonrió con malicia
- ¡Espera Graham! – Intervino Emma – ¿Qué vas a hacer hoy?
- Pues, voy a Bucear con una compañía de tour especializado que reservé por internet – dijo despreocupado
- ¡Excelente! – respondió la chica – es perfecto para que Regina te acompañe, si hay cupo – mientras Regina la miraba como si la quisiera matar
- ¿Cómo? – dijo Graham como atendiendo al reclamo de Regina – No sé si ella quiera pasear con el "desconocido" o si le gusten esos menesteres
- De hecho me encantan Graham – le dijo Regina mirándolo con esos ojos de cachorrito – lo que no quería era incomodarte, pues no sé si quieras estar solo
- Para nada. Tú no me molestas. Me lastimas, del resto… – Dijo y le giñó el ojo de forma cómplice
- ¡Aquí hay algo más que violencia! – Dijo Killian con una sonrisa irónica – Creo que de verdad sobramos
- Entonces, no se diga más Graham, Regina es tuya – dijo Emma con emoción – sólo por hoy, no te emociones… A menos que ella quiera darte más tiempo – y también guiñó el ojo
- Ya escuchaste Graham, dejemos a los tórtolos – dijo riendo mientras se despedían de los dos – Soy tuya – lo miró con malicia – ¡Muéstramelo todo!
Trató de disimular su vergüenza, pero estaba seguro de no haber sido muy convincente. Se dirigieron al Lobby, y ya la persona lo estaba esperando. Se presentó, preguntó los detalles del recorrido, lo que era necesario, y si había espacio para su acompañante.
Al haber concretado todo, esperaron unos 15 minutos cuando ella regresó lista.
- Estoy más que puesta – dijo, mirando al guía de tour – disculpen la demora. No es culpa de Graham – comentó, mirando al responsable de la agenda del día
- No hay ningún problema señora
Señorita Regina – dijo sonriendo – y vamos, antes de que me encuentre con el pervertido de anoche – comentó mirando a Graham
