Holis, lamento la demora, pero estoy haciendo todos los fics desde mi tablet y como no tengo Internet en mi casa, tengo que ir al taller de mis papás y preguntarles si me lo pueden abrir y aveces me dicen que no y tengo que esperarme más tiempo. Agradezco sus comentarios y mientras el público no deje de mandar reviews, yo no dejó de escribir. Ahora me premitire Contestarle sus reviews.
Dragonazabache: gracias por tus palabras, y sobre lo del rumbo de la historia no es que no lo tenga resuelto. Siempre una opinión extra no hace daño. No crees? Saludos...
CRYSTAL VIOLETA: feliz año nuevo para ti también, lamentó que sea un muy atrasado saludo pero ya explique mis motivos. Te agradezco en el alma tus comentarios.
MAGUI BRUNO: Por comentarios como el tuyo, me motivó a seguir con historias que en un principio creía que serían mala idea. Gracias.
EFARRAIZ: Por supuesto que la continuaré. Gracias por tu review.
Ahora sin más.. Que comience el show.
...
Los días pasaron, la salud de Leo mejoró un poco. Ya casi no tenía dolores en el pecho y si los tenía no duraban más de 3 minutos, pero lamentablemente con situaciones como esas, las cosas no siempre son lo que parecen.
La rutina de ese día fue normal para el intrépido líder. Levantarse temprano, hacer los deberes del hogar, la hora del entrenamiento llegó. Durante las prácticas de nuevas katas se le veía a Leonardo concentrado.
Miguel Ángel ejecutaba una kata nueva, comenzó bien pero ya no supo como terminarla.
-Miguel Ángel, debes prestar más atención en clase ¿entendido?-
-Hai sensei. - Respondió mientras tomaba asiento en el tatami.
-Rafael, muéstrame la misma kata que ejecutó Miguel Ángel. - El de rojo se levantó de su lugar, tuvo problemas para controlar su fuerza en esa kata.
-Rafael, debes saber en que momentos usar toda tu fuerza y en cuáles solo un poco.- Le llamó la atención su padre.
-Hai sensei. -respondió.
-Tu turno Donatello. - El mencionado hizo lo mismo que sus otros hermanos, su problema fue que como tenía muchas cosas en su cabeza, no hacia los movimientos con la fluidez necesaria.
-Donatello debes ser más seguro de ti mismo, además no sie pre puedes estar aquí arriba.- señaló su cabeza. Donnie solo asintió en respuesta. -Leonardo, tu turno.-
Leonardo se levantó de su lugar.
-Veamos como le va al conse.- comentó Rafa provocando unas risitas de los menores, Leo escuchó su comentario pero prefirió no hacerle caso.
Cerro sus ojos y comenzó con la ejecución, la fuerza y la fluidez de sus movimientos eran perfectos. Al terminar hizo una reverencia en señal de respeto.
-Muy bien Leonardo. - Lo felicito su padre. -Haz estado excelente. -
-Como siempre.- Susurro Rafa a sus compañeros, quienes asintieron.
Leonardo se levantó, estaba por regresar a su lugar cuando sintió que todo daba vueltas, y por lógica tambaleo un poco mientras se llevaba una mano a su cabeza y cerraba los ojos.
-Leo ¿te sientes bien?- Leo no respondió a la pregunta de Mickey, estaba más ocupado tratando de que el mundo dejará de girar.
-Hijo mío ¿ que tienes?-Splinter se preocupó al escuchar la pregunta del menor de los Hamato y más aún cuando vio que su hijo no se encontraba bien.
Antes de que el quelonio de bandana azul pudiera responder, cayó al suelo ante la mirada atónita de su familia.
-LEONARDO- fue el grito que se escuchó en la casa. Después de que el joven galeno revisará a su hermano mayor, lo llevaron a su recamara para que descansará.
-¿En serio se encuentra bien Donnie? -La preocupación se sentía en la voz de Mickey.
-Si, ahora está dormido. Debemos dejarlo que descanse para que recupere sus fuerzas.- explicó a su hermanito.
-¿Que creen que haya ocasionado su desmayo.?- cuestionó el de rojo.
-La verdad aún no lo se, puede que haya sido el cansancio, el estrés, la mala alimentación. Aunque últimamente Leo ha estado raro.- comentó mientras se llevaba una mano a su mento. ( típica pose de que estas meditando algo XD)
-Cierto, pero ¿que? -Esa era un pregunta sin respuesta para los hermanos, paso el tiempo. Al caer la noche deducieron que su hermano no despertaria hasta el otro día, por lo que no hubo patrullaje nocturno,.
A la mañana siguiente Leonardo despertó como cualquier día normal. Al terminar de alistarse y salir de su habitación se sorprendió de encontrar despiertos a sus hermanos.
-Leo ¿como amaneciste? - El primero en acudir a Leonardo fue Donatello puesto que quería verificar que todo estuviera en orden.
-Bien gracias. -Respondió con una sonrisa.
-Maldición Leo, no nos des esos sustos.- le reclamó Rafael.
-Si hermano, nos asustamos cuando caíste así de repente.- aportó Miguel Ángel.
Leo solo se limitó a sonreír, minutos después Mickey preparó el desayuno mientras tras los chicos ordenaron la mesa.
-¿En que los ayudó?- pregunto al ver que todo ya había sido cubierto.
-Tu hermanito, te vas a sentar aquí y te comeras todo lo que este en tu plato.- ordenó Mickey al sentar en su lugar a su líder.
-Pero...-
-Nada de peros Leonardo Hamato, ayer sufriste un desmayo y es muy probable que se debió a la mala alimentación. - Explicó ahora el genio.
-Mi alimentación no es mala.- se defendió el de añil.
-Con mala no me refiero a que comas puros alimentos chatarra, me refiero en que hay ocasiones que no desayunas ni comes, solo cenas. El que no te alimentes correctamente puede provocarte serios problemas de salud.-
-Leo, no discutas quieres. Ya te pareces a el bodoque.-
-Ahhhhh. De acuerdo, ustedes ganan.- respondió derrotado el joven líder. En ese momento entro el maestro Splinter.
-Buenos días hijos míos.- saludo al entrar a la cocina.
-Buenos días sensei.- contestaron sus hijos.
-Leonardo ¿como te sientes?- pregunto al tomar asiento en la mesa el roedor al lado de su hijo.
-Bien padre, gracias por preguntar. - Todos comenzaron a comer los sagrados alimentos, el desayuno de ese día fue huevos estrellados con tocino. (ahh dios mio tengo hambre ToT) y jugo de naranja para beber.
Splinter de vez en cuando miraba de reojo a su hijo, tenía mucho tiempo desde que su hijo casi muere y todo parecía indicar que su enfermedad había vuelto.
El desayuno fue tranquilo. No hubo entrenamiento ese día. Por lo que los chicos tuvieron el resto del día libre para hacer cualquier cosa.
Durante el transcurso de la tarde, los chicos jugaban en la máquina de pinball, o más bien Rafa jugaba mientras los demás lo veían.
-Vamos Rafa, ya casi rompes el récord de Mickey. -Animaba el de morado.
-Vamos Rafa si puedes.- Mickey se incluyó en el equipo de porristas personales del segundo.
Leo veía todo con una sonrisa, estaba a punto de animar junto a sus hermanos menores cuando otro dolor en el pecho se lo impidió.
-No..otra vez..no - Susurro antes de llevarse sus manos a su pecho, los chicos escucharon y vieron cuando Leo se encaminaba hacia el sofá. No les importó el juego y corrieron a ver su estado de salud.
-Intrépido ¿estas bien?-
-Si Rafa. No es nada, solo fue una punzada. Se me pasara en un rato, no se preocupen - habló lo más naturalmente que pudo, lamentablemente sus hermanos le creyeron. Luego de un rato los chicos salieron a la superficie con sus ropas de humanos, diciendo que verían una película en la casa de abril.
El tiempo pasó pero el dolor no cesó, decidió ver la televisión para distraerse un poco.
A unos minutos, el dolor aparentemente cesó.
-Leonardo ¿te gustaría meditar conmigo? - Pregunto el roedor,
-Por supuesto padre.- respondió, al tratar de levantarse el dolor del pecho volvió repentinamente obligándolo a volver a reclinarse en el sofá.
-Hijo, ¿te encuentras bien? -Pregunto angustiado al ver como el rostro de Leonardo se descompuso de dolor.
-No... No.. Puedo.. Respirar... Bien...- contestó muy forzado. Splinter se alarmó pero sabía que perdiendo la calma no lograría nada, se colocó en frente de su hijo y con calma le habló.
-Hijo mío escuchame. Trata de respirar, lento y profundo.-
-No... No... Puedo...- las primeras lágrimas aparecieron en el rostro de su hijo, Splinter sabía que no eso no era buena señal, su hijo comenzaba a desesperarse.
-Leonardo, concéntrate. Respira conmigo. -le ayudaba a su hijo a que controlará su respiración. -Tu concéntrate en mi voz. -Comenzó a golpearlo suavemente en su caparazón aproximadamente 15 cm de su hombro hacia abajo del lado izquierdo.
Los golpes aunque no eran fuertes como para lastimarlo, le dolían cada vez que el puño golpeaba con suavidad su caparazón, sentía un dolor muy fuerte en su pecho, justo donde se encuentra el corazón.
Tuvieron que pasar varios minutos para que hubiera una mejoría. Cuando el peligro paso, el maestro le habló con serenidad a el de añil.
-¿Como te sientes? -
-Mejor. Gracias.-
- Lo mejor sería que duermas una siesta para que te recuperes, hoy tampoco habrá entrenamiento.- Dijo con seriedad. Pero al joven líder no le gustó la idea.
-Con todo el respeto sensei. No puedo seguir pasandome la vida sin entrenar. -
-Es una orden Leonardo.- el tono de voz del roedor obligó a Leonardo a obedecer.
El joven se sentía confundido. Desde que fue elegido líder, Splinter fue más estricto con el, siempre tenía que ser el más fuerte. Tenía que aprender a controlar sus emociones. Mucho tiempo su padre lo hizo entrenar horas y horas. Se grabó cada palabra que su padre le dijo. Si comparamos su mente con la de una computadora, su mente ya estaba con "x" programa, y ahora que su padre repentinamente le cambiará dicho programa lo tenía muy confundido. Pero como todo buen hijo y alumno se dirigió a su cuarto pero no a dormir como su padre le ordenó, sino a entrenar en secreto para así no perder prácticas. El dolor ya había pasado y estaba seguro de que el resto del día ya no lo molestaría.
Splinter vio como su hijo se encaminaba a su habitación, dejo escapar un suspiro. Aún no estaba seguro sobre hablarles lo que ocurría con Leonardo. En su mente aparacio el recuerdo de su hijo de 5 años, en el suelo inconsciente mientras el trataba de reanimar su corazón.
-Eso no pasará.- Dijo en voz baja tratando de alejar ese mal pensamiento. -No perderé a otro de mis hijos. - Dijo decidido. - Solo espero que no pase algo peor.-
El maestro estaba más que decidió a salvar a Leonardo y si para eso tenía que vigilarlo las 24 horas del día lo haría. " solo son dolores" una y otra vez repetía eso en su mente tratando de olvidar lo que ocurrió hace 10 años.
...
Y ese fue el capítulo 3. Déjenme les digo que este capitulo fue basado en la vida real. Para quienes no saben nada sobre mi ( osea los que no son mi hermana Monyer) yo estoy enferma del corazón, mi problema comenzó desde que tenía 5 años. Cierto día me dio un dolor en el pecho, mi mamá me puso a leer para que se me pasara y se me paso en ese momento, pero hubo otras ocasiones que me ocurrió lo mismo. Pasaron los años y ese dolor de repente desapareció. Pero Aproximadamente a los 15 años el dolor volvió. Lo de Leo que no podía respirar bien me paso en mi escuela, me sentía tan mal y no había maestro, así que como pude me comunique con mis papás y les dije que no podía respirar, mi papá por teléfono le dijo a uno de mis amigos que me golpeara así como lo hizo Splinter y aunque no me pegaba duro me dolía en el alma. Después de un rato me calme. Incluso un tiempo tome medicamentos para infartos. Si no entendieron bien la historia, con mucho gusto la puedo explicar con lujo de detalles en el siguiente capítulo.
En la parte donde Leo se compara con una computadora, también es de la vida real. Me base en mi. Mi mamá siempre que ha dicho que a la escuelo voy a estudiar, que no voy a hacer amigos,nunca me dejo ir a viajes de fin de cursos de mis escuelas, no me dejo ir a fiestas o al cine con los pocos amigos que tuve, no me dejo maquillarme porque cuando lo hacía me decía que me veía muy mal, no me dejo hacer muchas cosas, y gracias a que me lo dice desde que tengo memoria, eso se me quedo grabado, y me forge de un carácter serio y tímido. Y ahora me regaña por no tener amigos O.O, por no maquillarme o por no querer usar zapatillas, por no ir a los festivales de mi escuela (aclaró voy a la preparatoria), por no salir con mis amigos o cosas por el estilo.
Por eso siento que me identificó mucho con Leonardo. He dejado de hacer varias cosas y gracias a eso mi carácter es serio. Si me conocieran fuera de esta página se darían cuenta que casi no hablo.
Pero bueno los dejo de fastidiar con mis penas. Creo que los aburrí con mis problemas.
En fin ya saben, como siempre espero sus reviews que son los que me inspiran a seguir, con esto. Lamento si los aburrí o si les arruine la lectura. Les deseo lo mejor.
Atentamente
Marisa
