Hola, solo quiero decir que SIGO VIVA. Lamento mucho el retraso, fueron dos semanas más o menos, la verdad ni recuerdo si alguien sabe de cuanto tiempo pasó desde que actualice haganmelo saber.

Como dije está historia está basada en hechos reales, solo algunas partes me las invente, el resto es verdad y esta basado en mi.

Si tienen dudas sobre la historia con gusto pueden preguntar. Ahora como siempre contestare sus reviews.

ROSE BLACK DRAGON: esto essolo el comienzo... Es todo lo que puedo decir.

GUEST: aquí está la actualización gracias por comentar.

YUKIO87: lamentó decirte que nuestro Leo hizo algo malo. Ya veras porque..

EFARRAIZ :pues tu nombre de usuario parece de chico. Pero no te preocupes problema resuelto.

DRAGONAZABACHE: si muy cierto, créeme se que es bastante ridículo tomarte un descanso cuando prácticamente te lavaron el cerebro para que sigas trabajando.

LEOLOVER3: gracias un saludo y abrazo para ti también.

Sin más que comience el show

...

Leo se levantó temprano como siempre. No había dormido la noche anterior por entrenar y así enmendar sus "errores ". Se metió a la ducha, comenzó a quitarse las coderas y su demás equipo.

Y ahí vio lo que le ayudó a continuar a pesar de que ya no podía. Sonrió un poco, encontró una manera de seguir trabajando, y la verdad para su primera vez, le gustó. Tal vez y podría usarla de nuevo.

Abrió la regadera y comenzó a sentir como el agua tibia caía sobre el. Comenzó a despertar por completo.

-No volveré a deshonrar a mi padre.- Dijo decidido. Miro sus muñecas un momento - Ya no más.-

Al poco rato salió fresco y despierto. (no se ustedes pero yo si me baño se me va el sueño.) Y se dirigió a la cocina para prepara el desayuno.

Donatello despertó algo cansado. No había podido dormir, tenía un mal presentimiento, sin contar que hoy su padre hablaría con ellos, y por alguna razón el sentía que todo se relacionaba con Leonardo.

Salió a paso perezoso de su habitación, se dirigió a la cocina a preparar su deliciosa adicción encontrándose con el mayor preparando el desayuno.

-Buenos días Donnie.- habló con tono normal.

-Buenos días... Oye Leo.¿Te encuentras bien? -

-Si. ¿Por que no habría de estarlo?-

-Bueno... La verdad he notado que te has estado sintiendo mal estos días. - Don noto como Leo se tenso un poco al mencionar sus dolores.-¿Seguro que...-

-Donatello estoy bien.- habló con voz sería.- Ya les dije que todo paso. No hay de que preocuparse.- y volvió a su actividad. Pero don ya sabía que todo eso era mentira. No sabía porque Leo le mentía si solo quería su bienestar, en cambio Leo no entendía porque tanta insistencia en saber que le pasaba.

Muchos años estuvo solo, tenía que ser fuerte por sus hermanos, el siempre ayudó a sus hermanos, a su padre. Pero sus hermanos no fueron fuertes por el, sus hermanos no lo ayudaban, no estaban para el cuando los necesito. Y su padre... Había ocasiones en las que el dudaba sobre si lo quería como tanto le decía. Le decía que lo amaba, que era lo más valioso para el, para luego destruir sus sentimientos llamándolo inútil, estúpido. Recriminandole todo lo que pasaba en la casa. Y en vez de defenderse, solo escuchaba atento y aceptaba la culpa, prometiendo mejorar la próxima vez.

El ya estaba cansado de eso,pero con el tiempo llegó a acostumbrarse a ese trato, pero aún con el pasar de los años, siempre las palabras que le dirigía su padre le herian en lo más profundo de su alma. Su alma estaba cansada de tanto dolor, de tanto sufrimiento. Y lamentablemente si su padre lo abrazaba, el ya no sentía esa calidez y esa protección que antes le daba, correspondía al abrazo pero ya no era nada. Sentía más cuando otra persona lo abrazaba, Abril, Mickey, pero no a su padre.

-Controlate- se dijo a sí mismo Leo en un susurro tratando de calmarse.

Don lo miro unos minutos antes de salir de la pieza.

En unos minutos el desayuno estuvo listo, no pasó mucho para que los demás se levantarán.

Splinter estaba muy pensativo, los nervios lo estaban matando. Se sentía como un adolescente cuando está a punto de confesarle a sus padres que reprobó alguna materia.

Pero de algo que estaba seguro, sus hijos merecían saberlo. Ellos tenían el derecho de saber que pasaba con su hermano y también estaban en su derecho de no volverle a dirigirle la palabra. No le importaba que le pasara a el, mientras sus hijos estuvieran a salvo.

Al terminar de comer, el roedor tomó la palabra.

-Hijos míos, como les dije ayer quiero hablar con ustedes de algo muy importante. -

-¿De que se trata sensei?- pregunto nervioso Leo. Temía haber decepcionado a su padre de nuevo.

-De algo muy importante. Yo les diré en que momento. Por mientras seguiremos con nuestra rutina. -Vio los rostros molestos de sus hijos. Al parecer no querían seguir con tanto misterio. -Les suplico que tengan paciencia. - Se levantó de la mesa y salió directo a su recinto para meditar cada palabra que le diría a sus hijos.

El resto del día fue normal, Leo después de entrenar con su sensei y hermanos se fue a su habitación para seguir entrenando. Sintió que el entrenamiento no fue muy riguroso como antes.

Los demás habían notado lo mismo que su hermano mayor, Splinter fue menos estricto en el entrenamiento. Los ejercicios no fueron tan exigentes, prácticamente solo repasaron lo que ya sabían, nada nuevo. Este cambio llamo la atención de todos, pero en especial de Donatello que sospechaba que sucedía algo a alguien y ese alguien era Leonardo.

Eran aproximadamente las 7 de la noche, ya faltaba poco para que los chicos salieran a patrullar. Leo se metió a duchar, estuvo toda la tarde entrenando y necesitaba refrescarse un poco.

Al salir de la ducha, Splinter salió de su recamara y llamó a sus hijos. Estos acudieron a su llamado.

-Hijos míos. Hoy hablaré con ustedes de algo muy delicado y tiene que ver con Leonardo. - El susodicho se tenso. Comenzó a creer que su padre les diría que se mostró débil y ahora pondría a Rafael como líder.

-Padre yo...- trato de hacer entender a su padre, pero el lo interrumpió.

-Leonardo no es correcto que esto se siga ocultando, se que tienes miedo pero debes entender que es por tu bien.- los demás solo intercambiaban miradas. Una vez más Leonardo trato de persuadir a su padre.

-Sensei... -

-Basta Leonardo.- su voz basta para que los intentos del quelonio de bandana azul cesarán. - Bien como les decía...- un sonido proveniente del laboratorio del genio lo interrumpió.

Los quelonios corrieron en esa dirección, encontrándose con el comunicador Kraang (es esa esfera blanca, que hace ruiditos)

-Son los Kraangs. Están a punto de asaltar un laboratorio. Vamos -ordenó el genio. Todos tomaron sus armas, ya estaban por salir de no ser porque se acordaron de la plática que dejaban pendiente con su padre.

-Sensei tenemos que irnos. Pero cuando regresemos continuamos con la charla.- habló Donatello por todos.

-Está bien- suspiro un poco - solo tengan cuidado.-

-No te preocupes padre. Tendremos cuidado - Dijo Leonardo antes de seguir a sus hermanos, Splinter al quedarse solo, miro la entrada por donde partieron sus hijos.

-Espero que no pase nada grave - Dijo un tanto preocupado plr su hijo mayor.

Lamentablemente el destino pareció no escuchar puesto que los quelonios se enteraron de la peor manera...

...

Y hasta aquí les dejo. Lamento mucho el retraso y lamentó más que sea corto. Tratare de actualizar lo más pronto posible, estoy en periodo de exámenes y se me ha dificultado un poco el actualizar. Este capitulo está basado en hechos reales, todo está basado en mi, mis emociones, mi manera de pensar e incluso mi forma de "desestresarme".

Espero sus reviews.

Sayonara

Marisa.