POV Alycia
Cuando Eliza la invitó a ir al bar de su amigo Richard, en donde estaba reunida con Lindsey, Marie, Ricky y más amigos tomando algo al fresco, y ella aceptó, lo último que se esperaba era que su novio se auto invitase.
- Oh, te acompaño - había dicho levantándose del sofá al ver a Alycia con la mano en el pomo. Apagó la tele y se le acercó para besarla en los labios con una entusiasmada sonrisa -. Hace tiempo que no salimos por ahí.
Alycia se mordió el labio, incómoda. Era cierto que últimamente tenían poco tiempo para hacer vida de pareja como antes y que ella solía quejarse internamente, pero Eliza la había invitado a ella, y aunque supuso que o Marie o Ricky también estaban allí acompañando al otro, eran todos amigos. Matt no era amigo de ellos, ni de Eliza. Eran cordiales y educados con el otro, o al menos lo habían sido cuando se encontraban por el barrio, pero se notaba cierto rechazo por parte de ambos. Ninguno quería ser amigo del otro. Ella era la hermana del crío que daba problemas a su novio. Él había detenido a su hermano cientos de veces, lo había multado y amenazado con un centro de menores. Sólo cumplía la ley, claro, pero cumplir la ley no te hace muy popular. La gente no te verá como un tío guay y legal, sino como un petardo aburrido y pedante.
Se preguntó si ella también daría esa imagen, y luego se dijo que no importaba. Estaba feliz haciendo y siendo lo que era.
- Vale - terminó aceptando al ver la mirada expectante de su novio.
Salieron de casa y decidieron ir andando para dar un paseo cogidos de la mano. Alycia se las apañó para enviarle un mensaje a Eliza preguntándole si le parecía mal que Matt también fuera, y aunque la rubia contestó que era bienvenido, ella sabía que preferiría que no fuese. Matt se encogió de hombros con simpleza cuando le dijo quiénes estaban en el bar (fue una especie de advertencia). Sólo esperaba que su novio no sacara esa vena de justiciero si veía algo raro. Eliza le caía muy bien, era inteligente, graciosa y dulce, al menos con ella. Quería que fuese su amiga, de verdad. Lindsey también era divertida y agradable cuando no le preguntaba qué posturas le gustaban en la cama. Y Ricky era su amigo, así que no quería caerle mal a su novia, era la primera que le gustaba de verdad para él. Además era amiga de Eliza.
Llegaron al bar, que estaba situado en la otra punta del barrio, Polis, aislado al lado de una rotonda. Se llamaba Arkadia, y tenía fama de ser el mejor bar de la ciudad, aunque en ese momento sólo estuvieran Eliza y sus amigos en la terraza, riendo y bebiendo.
- Cuánto ambiente - bromeó Matt, y Alycia reprimió el impulso de callarlo. Sabía que a veces bromeaba con lo que fuera para hacerla reír, pero no quería que soltara alguno de sus comentarios delante de los chicos. No quería problemas.
No pasó desapercibida para ella la sonrisa brillante de Eliza al verla, ni la mirada que le dio a su mano, unida a la de Matt. De repente quiso soltarse, pero eso era una tontería. Era su novio, no iba a dejar ir su mano sólo para parecer más independiente de él delante de unos chicos nuevos.
- Hola - le sonrió Eliza, sorprendiéndola al darle un abrazo. Entonces sí tuvo que soltar la mano de su novio. Pudo abrazarla de vuelta con una mano, pero sujetar la de tu novio mientras abrazas a tu nueva amiga puede ser raro. Se sonrojó por el abrazo fuerte y largo, casi íntimo. Eliza se separó siete segundos después -. Hola, Matt.
- Eliza, ¿qué tal? - sonrió él a modo de saludo, y ella asintió de vuelta educadamente. Alycia soltó una respiración que no supo que contenía, y de repente se vio estrujada entre unos finos pero fuertes brazos.
- La poli buenorra - saludó Lindsey -. Cuánto tiempo.
- Sí, te he echado de menos y todo - siguió la broma de la latina (a pesar de haberse visto una semana atrás), que pasó su mano por su hombro para hacerla sentar en la silla que había libre a su lado. Estaban todos rodeando dos mesas juntas. Estaban sentados Ricky, en la esquina, Marie a su lado, ahora ella, Lindsey, Eliza, Richard, a quien reconocía de la fiesta, un chico de pelo largo, Finn, quien también le sonaba, y Bob.
Tuvieron que coger una silla de más para su novio, lo cual fue incómodo, y ponerla entre ella y Marie.
Se sentaron tras las presentaciones, donde todos fueron amables con ella, bromeando sobre su timidez y su trabajo, y más políticamente educados con su novio.
Estaba claro quién era recibida como una amiga y quién como un simple acompañante, pero Matt se lo tomó bien. Pidieron una Coca-Cola para él y un Aquarius para ella.
- No seas rácana con el hielo, Niylah - Eliza guiñó un ojo a la rubia que los fue a atender.
- Sabes que prefiero utilizarlo para otras cosas - le sonrió de manera provocativa cuando pasó a su lado, acariciando su hombro ante las risas de los demás, que se divertían viendo un coqueteo que parecía habitual. Alycia no tenía muchas ganas de reír, y menos cuando la guapa rubia se inclinó para decirle a Eliza en voz baja pero lo suficiente alta para que todos escucharan -: Cuando quieras te lo demuestro.
- ¡Rollo bollo a la vista! - gritó Bob de broma, aumentando las risas de los demás.
Eliza rió con la camarera, que fue a la barra a por lo que habían pedido ellos. Miró de reojo a Matt, quien también parecía divertido con la situación. No, si al final se llevará mejor él con ellos que yo, pensó un tanto molesta. Pero, venga ya, ¿estaba permitido ese tonteo con los clientes? ¿O sólo con Eliza? Porque parecía que la camarera, Niylah, no tenía ojos para nadie más. Richard, el mejor amigo de Eliza, era el jefe, así que tenía enchufe, supuso.
- Niylah lleva queriendo volver a las faldas de Eliza desde hace seis meses - informó Lindsey. Todos asintieron, porque en realidad todos lo sabían, así que la información era para ellos.
Asintió con naturalidad, porque en realidad no le importaba con quién se había acostado Eliza desde ella, pero no le apetecía ver cómo la camarera le enseñaba delante de todos sus trucos con los hielos.
- Venga, ya está, no te pongas celosa - intervino Eliza para detener la broma de buenas maneras cuando la camarera volvió de nuevo y ella agradecía con educación. Los demás lo aceptaron y comenzaron a hablar de fútbol.
Le sorprendió ver a Marie, Lindsey y Eliza discutiendo acaloradamente con los chicos; sabían bastante más que ella, incluso que Matt. Bueno, porque ella no tenía ni idea de fútbol. Se rieron un poco cuando preguntó si el Mundial era cada dos años y la Eurocopa cada cuatro, y si tenían que sacarle cinco tarjetas a un jugador para ser expulsado.
Se sintió algo ridícula por no saberlo, porque las respuestas parecían obvias incluso para alguien que no tiene ni idea, pero fue en el buen sentido. No la hicieron sentir estúpida, sólo ignorante en deportes. Era algo que ya sabía así que podía vivir con ello.
Estaban jugando a un juego de preguntas con ella y Matt para conocerlos mejor. Eran trivialidades, como si prefería mar o montaña, invierno o verano, color preferido y qué tipo de ropa interior usaba. La pregunta fue de Lindsey, claro. Se sintió enrojecer cuando Eliza le sonrió de lado, burlona, como diciéndole que ella, además de su novio, sabía cómo era su ropa interior.
Eran las doce de la noche y llevaban dos horas allí en las que decidió que Richard le caía muy bien a pesar de parecer borde, que Lindsey y Finn tendrían algo pronto, que Ricky y Marie eran tan dulces juntos que daban diabetes, y que le resultaba incómodo ver cómo Niylah y Bob tonteaban con Eliza a cada oportunidad. Descubrió que todavía le era más irritante ver cómo ella continuaba las bromas. También le molestó que Matt se llevara mejor con Bob que con cualquier otro. Era un buen chico, pero la clase de tío que a Alycia le llegaba a repatear cuando iba de Leonardo di Caprio por la vida.
Encima, su novio lo animaba cada vez que coqueteaba con la rubia, y a Alycia le daban ganas de darle un codazo. Es decir, no era el típico coqueteo que tenía Lindsey con Eliza, totalmente de broma, sino de ese que resultaba baboso y cansino a las dos horas. Y para colmo Matt no dejaba de besarla cada vez que sus miradas coincidían, y Eliza parecía estar atenta todo el rato.
Fue al baño con Marie y Eliza cuando éstas se levantaron para ir y preguntaron a las chicas si las acompañaban. No faltó el ofrecimiento de Bob para acompañar a Eliza, ni el guiño de la camarera cuando la vio entrar.
Estaban esperando a que Marie saliera. El ambiente estaba raro. No era como las otras veces que se habían visto y todo era natural y agradable; estar a solas se sintió forzado. Quería preguntarle bastantes cosas, como si de verdad se había acostado con Niylah, si tendría algo con Bob y si no le había molestado realmente que llevara a su novio. Pero un baño público no era el lugar adecuado, así que hablaron de cualquier otra cosa.
- Todo vuestro - dijo Marie cuando salió y se lavó las manos.
- Entra tu - Eliza le cedió el turno y ella aceptó con gusto. Escuchó la puerta cerrarse y abrirse dos veces, y cuando salió deseó hacerse invisible.
Niylah se lanzaba sobre Eliza para besarla con ganas, y aunque la rubia intentaba apartarla no ejercía la misma fuerza y voluntad que vio cuando separó a su hermano de aquella pelea en la fiesta. Intentó no sonrojarse al ver las ganas con las que la rubia besaba a Eliza, como si llevara tiempo intentando contenerse y ya no pudiera, y se preguntó si ella le tuvo las mismas ganas y la besó con la misma desesperación un año atrás.
Decidió salir con sigilo, pero Eliza la vio y entonces separó a Niylah del todo, carraspeando. No parecía incómoda ni avergonzada, sino que la miraba tan tranquila.
-¿Has terminado ya?
- Obviamente - contestó algo seca, sintiéndose enfadada por cómo Niylah la miraba. Estaba claro que acababa de entrar en su lista negra por interrumpirle la diversión. Ellas no irían a hacerlo en un baño público, ¿no?
- Lo siento - le dijo la camarera -. No sabía que estaba con alguien más.
Apretó los dientes. Quiso espetarle que cómo iba a haberla visto, si cuando entraron las tres no le quitó el ojo de encima al culo de Eliza.
- No importa - cedió, porque la verdad no le importaba. Se sentía molesta por haberse visto en una situación íntima, no por ver cómo se abalanzaba sobre su amiga para enseñarle su truco de hielos pero sin el hielo.
Eliza entró al baño tan tranquila. Estaba claro que Lindsey o Marie la habían pillado en una misma situación más de una vez y estaba acostumbrada. Miró a Niylah. La rubia la miró a ella.
- Lo siento, no quería incomodarte - repitió, esta vez más sincera. Se preguntó si antes se hacía la ruda atrevida porque estaba Eliza delante, y si su amiga las escucharía desde el baño.
- No pasa nada, siento haberos interrumpido - contestó por no ser maleducada o algo parecido. Ella también debía disculparse; supuso que no era muy agradable ser interrumpido con la persona que te gusta cuando por fin te lanzas. De haber sido ella, querría esconder la cabeza en la tierra como las avestruces.
Niylah le sonrió levemente, asintiendo, y ella salió del baño. Casi tropezó al bajar el escalón de la terraza, y se sonrojó al ver a todos mirándola. Estaba convencida de que llevaba un proyector en la frente donde se veía lo que acababa de pasar en el baño, pero todos rieron al ver su cara y que Niylah no estaba tras la barra.
- Ya tardaba - bufó Richard.
- Lo siento, amigo. Otro día será - Finn palmeó la espalda de Bob, quien se veía desilusionado -. Bueno, o en otra vida.
- ¿No vamos? - miró a Matt, quien le suplicaba con la mirada. Sintió pena al verlo tan cansado, y supo que llevaría queriendo irse como media hora pero no lo dijo al ver que se lo pasaba bien con los demás. Asintió sonriendo y él la besó.
- ¿Os vais ya? - protestó Lindsey a la vez que, sorpresivamente, Eliza salía de nuevo a la terraza sin Niylah detrás. Se fijó en su aspecto relajado y su ropa bien puesta, y teniendo en cuenta que hubo tres minutos de diferencia entre que ambas salieron, estaba claro que no habían terminado lo que Niylah comenzó. - ¡Ni siquiera nos hemos emborrachado todavía!
- Lo siento. Es que mañana trabajamos y tenemos turno de patrulla a la mañana - se disculpó Alycia.
- Ellos no se pasan el día durmiendo, Lindsey - los defendió Eliza, siempre de broma con su mejor amiga, quien le sacó la lengua.
Todos se pusieron de pie para despedirlos. Una sonrisa de Richard, un tirón de orejas cariñoso de Bob, un abrazo de oso de Ricky, con quien quedó de hablar al día siguiente, un gesto cordial con Finn, un beso de pulpo de Lindsey en la mejilla y una sonrisa de medio lado de Eliza. No fue el abrazo de hacía casi tres horas, pero eso y un apretón cariñoso en su hombro fueron suficiente para demostrar que todo estaba bien tras el "besus interruptus" del baño. Incluso Niylah se acercó a despedirla verbalmente con un "Hasta otra".
Fue ella quien esa vez se aferró con fuerza a la mano de un Matt encantado durante todo el camino, y quien, a pesar de estar cansada y tener que madrugar, se lanzó a besarlo nada más llegar a casa.
Al final se alegró de que su novio la acompañara.
