POV Eliza
Esas navidades fueron diferentes, las cenas familiares fueron diferentes, Eliza fue diferente.
Intentó integrarse con los primos que hacía meses que no veía, responder educadamente a las preguntas de sus tíos y sonreír todo el rato a sus abuelos. Su madre colaboró en que hubiese armonía, y el tema de la cárcel apenas se mencionó. Tampoco le dijeron nada a su hermano, que poco a poco se iba limpiando de drogas. Eliza supuso que intentaban saber cómo sentirse o qué pensar al respecto, y no querían que las fiestas fueran más incómodas que de costumbre.
Eliza pensó que, por primera vez en muchos años (quizás toda su vida), estaba apreciando a su familia.
La cena de nochebuena se la pasó comiendo langostinos y hablando por el móvil con todos sus amigos, aprovechando que parecía tener cierta inmunidad a las críticas. Cualquier otro año, su madre la habría ahogado con la cabeza de un langostino por verla usando el móvil en una cena familiar. Los mensajes de Alycia y Lindsey la ayudaron especialmente a sobrellevar la pesadilla de gritos que daban sus tíos borrachos.
Nochevieja fue otra historia. Estaba deseando volver pronto a casa; ella y Lindsey tendrían una fiesta y Alycia podría acudir finalmente. Hacía más de cinco días que no la veía y la echaba terriblemente de menos, a pesar de hablar por mensajes y llamadas el día entero. Las llamadas a la noche terminaban cuando una se quedaba sin batería o terminaba dormida sin querer.
Aguantó con aplomo la cena y tener que comer unas asquerosas uvas sólo por evitar algún comentario de su madre. Es decir, Abby parecía condescendiente con ella en las últimas semanas, pero los milagros tienen sus límites.
Eliza sintió la nostalgia de dejar un año atrás y la emoción de comenzar un año nuevo. Tardaría en acostumbrarse medio año en escribir un número diferente al final. Recordó que en 2010 se resistía a dejar de poner 2009 y acabó el curso en junio siendo objetivo de burlas por seguir equivocándose con la fecha en los exámenes. Bueno, ella lo hacía intencionadamente, así que no le importaba.
Pero ese año era diferente. Dejaba atrás uno bueno y malo a partes iguales. Lo malo muy malo y lo bueno demasiado bueno como para pasarle a ella. Y se refería concretamente a estar con Alycia. La cárcel también tuvo su protagonismo en aquel espantoso y maravilloso año, pero decidió quedarse con el aspecto positivo y pensar que comenzaba un año diferente, nuevo y mejor, porque tenía a Alycia.
No es tan difícil comenzar algo nuevo si tienes a alguien de confianza a tu lado.
Una vez en Polis, se despidió con un abrazo de su madre y su hermano. Bien, ya podían darse por satisfechos; esos habían sido sus regalos de navidad.
Al llegar a su casa sobre la una de la madrugada, Lindsey la recibía demasiado sobria como para ser Lindsey y estar ya en año nuevo. El vestido negro le quedaba de muerte, y Marie también estaba genial. Los chicos iban en traje, y estaban tan guapos que Eliza pensó que los chicos también tenían su encanto.
Hasta que llegó Alycia, y entonces Eliza dejó de considerar hermoso cualquier cosa que no fuera su novia, con una enorme sonrisa, sus preciosos ojos verdes y un impresionante vestido negro con la espalda al descubierto.
Eliza hizo un esfuerzo titánico por dejar de abrazarla y besarla una vez estuvieron la una frente a la otra, sobretodo cuando Lindsey llegó a interrumpir.
- Venga, enfundad esas lenguas y vamos a beber - exclamaba tirando de ellas hacia el salón. Ahora estaba definitivamente bebida, y ya iba siendo Lindsey en año nuevo.
- No te vayas a caer - le advirtió Eliza al verla subir con Marie a la mesa y comenzar a bailar. O tambalearse, lo que quiera que estuvieran haciendo.
- La pareja del año - apareció Bob frente a Eliza y Alycia, con una copa y una sonrisa contagiosa -. Alycia, eres una mujer con suerte. A ver qué chica tiene las tetas de Eliza sin ser operadas.
Alycia miró sonrojada a Eliza, que le guiñó el ojo con diversión.
- Tú mucho traje y pajarita pero el pelo no te lo cortas, ¿verdad? - lo picó Eliza viendo al chico mirarla ofendido y comenzar a intentar peinar sus rizos morenos.
- ¡Bob, te he dicho que no intentes hacer tríos con mis amigas! - lo riñó Marie desde la mesa. Ricky la intentaba ayudar a bajar mientras Lindsey saltaba como una ninja hasta el sofá y acababa junto a ellas, en medio y rodeándolas con sus brazos.
- Lo siento, Bob, pero en la pastelería de bollos no entran salchichas.
- ¡Lindsey! - Alycia la miró escandalizada mientras Eliza y Lindsey reían a carcajadas por su cara y la de desolación de Bob.
La noche pasó lenta y rápida al mismo tiempo. En cierto momento, Eliza y Alycia se escondieron en la habitación de la rubia para recuperar el tiempo perdido en aquellos días, y poder besarse y hacer el amor sin que Lindsey o Bob intentaran unirse.
El primero fue rápido y desesperado, sin tiempo que perder, y el segundo lento y tierno, recuperando el tiempo perdido.
No supieron cuánto tiempo habían pasado solas en su burbuja de amor y orgasmos hasta que salieron y vieron a todos dormidos en el salón. En un sofá, Ricky abrazaba con cariño a Marie, mientras Lindsey dormía con un pie peligrosamente cerca de la cara de Bob. Los demás debieron irse cerca de las cinco hacia la zona donde habría fiesta hasta más tarde.
- ¿Y ahora qué? - preguntó Alycia con diversión tras ver a Eliza lanzarse sobre el sillón que quedaba libre y extender sus brazos hacia ella.
- Ahora, cariño, vamos a dormir - respondió sonriente mientras Alycia intentaba acomodarse junto a ella y abrazarla al mismo tiempo.
- No cabemos - dedujo al fin entre risas.
- Cuanto más apretaditas, mejor - replicó Eliza descansando su cabeza en el hueco del cuello de Alycia.
- Te quiero - murmuró Alycia contra su pelo.
- Todo el mundo me quiere - se regodeó Eliza recibiendo un pequeño golpe en el cogote. Se quejó y añadió -: Pero yo te quiero a ti.
- Lo sé - la imitó la morena.
Estuvieron diciendo tonterías y besándose de vez en cuando hasta que Lindsey soltó un gran ronquido y tuvieron que aceptar que iba siendo hora de dormir.
Estaban juntas, así que el año no pudo empezar mejor para ambas.
