La historia no me pertenece al igual que los personajes, yo solo estoy haciendo la traducción.
¡Hola! Sé que no tiene excusa el hecho de que haya tardado tanto en subir un nuevo capítulo por eso me he pasado todo el fin de semana con fanfiction. Por lo que aquí tenéis el siguiente capítulo.
CAPÍTULO 4
Caroline apareció en casa de Nik con una pequeña bolsa de viaje para pasar ahí la noche. Tocó el timbre y esperó. No hubo respuesta. Volvió a tocar a otra vez y se preguntó qué es lo que estaba haciendo. Miró alrededor y vio que su coche tampoco estaba. Cogió su teléfono y lo llamó.
-Hola amor.
-Nik, ábreme, ¿qué estás haciendo?
Nik cerró los ojos al darse cuenta de que Caroline estaba en su casa. Él estaba en la habitación de hotel de Rebekah cuidando de ella. Había estado así durante unos días. Él tenía que cancelar la cena con Caroline y se le olvidó de que la había invitado a pasar la noche con él.
-Estoy con Rebekah en su habitación de hotel. Está pasando por una situación difícil.
Caroline suspiró. Cogió su bolsa y se dio la vuelta. No tendría que haber confiado tan pronto en él. Ella bromeó acerca de conseguir una bolsa de viaje para ir a pasar la noche, y ahí estaba ella, dispuesta y deseosa por él. Hablando del karma, venía a morderle el culo.
-Lo siento Caroline, es solo que estos días han sido un poco confusos. Lo siento. No quería olvidarlo. Me puedo ir ahora y estar ahí pronto.
-No, está bien, voy a volver a casa, quédate con ella.
-Caroline…
-Te llamaré después –dijo Caroline antes de colgar.
WHYB
Nik suspiró y volvió a mirar a su hermana que estaba en la cama. Se sentó en la cama junto a ella. Vio que estaba dormida. Rebekah estaba soñando con momentos más felices. Ella y Nik eran niños y estaban jugando en la casa de sus padres. Elijah estaba lejos, en la escuela y Finn había huído. Kol estaba tomando sus clases de piano en el otro lado de la casa, o más bien mansión. Henry estaba dormido en su cuna en el piso de arriba.
-¡No quiero jugar a los policías y bomberos! –lloriqueó Becca.
-¡Antes jugué con tus muñecas! –se quejó Nik.
-¿Pero, por qué siempre tienes tú el camión de bomberos?
-¡Por qué es mi camión de bomberos!
-¡Entonces espera hasta que acabe Kol! ¡No quiero jugar más a esto!
Los dos dejaron de quejarse cuando escucharon a sus padres gritar. Rebekah se tapó los oídos y cerró los ojos. Nik se levantó y la abrazó.
-¡Haz que paren! –chilló Rebekah.
Las peleas de sus padres empezaron a ser cada vez más regulares. Empezó después de que a Nik le extirparan las amígdalas, y cada vez era peor y peor. Él cerró los ojos e intentó no escuchar. Hubo un golpe en el pasillo, un vaso se estampó contra el suelo. Los dos hermanos se encogieron ante el sonido.
-¡Decídete Ester! –gritó Mikael.
-¡Todos son mis hijos!
-No lo son. ¡No son todos mis hijos!
-Por favor, ¡se razonable!
-¡No quedaré como un tonto nunca más ni por tu culpa ni por la de nadie!
-Nadie lo tiene que saber.
-¿Nadie lo tiene que saber? ¡Yo lo sabré! ¡Sabré exactamente lo que hiciste cada vez que lo mire a la cara! Ahora, ¿vas a ayudar a que esta familia se mantenga unida?
-Amo a mis hijos, a todos ellos.
-Bien, ¡entonces permanece fuera de mi camino!
Mikael salió furioso y se encaminó hacia el cuarto en el que se encontraban Nik y Rebekah jugado. Ester intentó no llorar, y se levantó y fue hasta el otro lado de la casa donde Kol estaba tomando sus clases de piano.
-Se ha detenido, se han detenido –dijo Nik mientras apartaba las manos de Rebekah de sus ojos.
-¿Por qué tienen que gritarse así?
-No lo sé, desearía que se detuvieran.
-Yo también.
Mikael irrumpió en el cuarto.
-Aquí estás –dijo Mikael mientras se acercaba a ellos.
Alcanzó y cogió el brazo de Rebekah apartándola. Rebekah chilló.
-¿Qué estás haciendo? –preguntó Nik.
-¡Vas a hacer las maletas y te vas a ir al internado mañana! –gritó Mikael.
-¿Por qué?
-¡No me cuestiones chico!
-Sí, padre –Nik miro hacia el suelo.
-¡No uses ese tono conmigo! –Mikael soltó el brazo de Rebekah.
Rebekah empezó a llorar y vio como Mikael abofeteo a Nik en la cara. Nik cayó de espaldas al suelo. Miró a su padre con miedo en los ojos. Nunca había estado tan asustado de su padre como ahora. Mikael levantó a Nik por el cuello y lo miró.
-No eres hijo mío –Mikael lanzó a Nik contra la vitrina de cristal que estaba detrás de él.
El cuerpo de Nik cayó hacia delante en el suelo. Sangre y cristales cubrían el suelo. Rebekah estaba congelada incapaz de moverse. Vio como Mikael se acercaba al cuerpo de Nik que estaba tendido en el suelo. Nik miró a su padre. No entendía porque su padre estaba haciendo eso. Sintió los vidrios rotos en su espalda, y le dolía al moverse. Rebekah vio como Mikael se agachó.
-No dejaré que destruyas a esta familia.
Rebekah buscó por los alrededores y cogió el camión de bomberos de juguete.
-¡Déjalo en paz! –gritó Rebekah mientras corría para golpear a Mikael en la cabeza con el camión de bomberos.
Mikael cayó de espaldas. El camión se rompió en varios trozos y cayó al suelo. Levantó el brazo y se tocó la cabeza, y vio sangre. Rebekah estaba delante de él. Protegería a su hermano.
-¿Así es como me pagas? –Mikael arremetió contra ella.
Rebekah se levantó del suelo.
-¿Lanzándome tus juguetes? ¿Juguetes que compré para ti? –dijo Mikael mientras la sacudía.
-Déjala –dijo Nik.
Mikael se volvió hacia Nik mientras éste seguía en el suelo.
-Muchacho desgraciado. ¿Tú le enseñaste esto, verdad? ¿A ser irrespetuosa?
-Detente –consiguió decir Nik.
-Es la hora de enseñarte algunos modales chico –Mikael cogió a Nik por su camisa.
Rebekah corrió hacia él pateando su pierna.
-¡Déjalo en paz! ¡Deja a mi hermano en paz! –gritó Rebekah.
Mikael dejó a Nik en el suelo y la a ella empujó al suelo.
-¡Vas a cuidar tus modeles y a respetarme! ¡Soy tu padre! –gritó Mikael.
-¡Eres un abusón! –gritó Rebekah.
-La has puesto en mi contra –dijo Mikael fulminando a Nik con la mirada.
-Padre, por favor.
Mikael estaba lleno de rabia cuando escuchó como usaba esa palabra. Padre. Él no era su padre. Era un tonto, un chiste. Y Niklaus era un recordatorio constante de ello. Se sacó su cinturón y golpeó a Nik muy fuerte. Nik gritó.
-¡Detente! –gritó Rebekah mientras se levantaba.
-¡Silencio, o serás la siguiente! –gritó Mikael.
Rebekah se quedó ahí contemplando durante un momento. Nunca había sido golpeada con un cinturón antes. Dio un paso hacia delante.
-No Rebekah –dijo Nik.
Rebekah se quedó ahí viendo como Mikael golpeaba el cuerpo de Nik una y otra vez con su cinturón. Lloró mientras miraba, sin poder hacer nada para detenerlo. Vio como la camisa de Nik se enrollaba por los latigazos del cinturón.
-Vas a respetarme chico, y esto te servirá como recordatorio.
Mikael cogió un vidrio roto y grabó la letra M en la espalda de Nik. Nik estaba cansado y agotado por el cinturón, sintió el cristal en su piel. Sus ojos se abrieron del dolor, pero entonces se desmayó. Mikael tiró el cristal rotó a un lado y se levantó para irse como si no hubiera ocurrido nada. Rebekah inmediatamente se lanzó hacia él.
-¡Nik! ¿Nik estás bien? –chilló Rebekah.
Levantó la vista y vio a su madre de pie en la puerta.
-¡Madre! ¡Ayúdanos!
Ester se quedó ahí de pie durante un momento y se dio la vuelta alejándose.
-¿Madre? –gritó Rebekah.
Rebekah miro el cuerpo de Nik. Estaba cubierto de vidrios y sangre. Vio la M en su espalda y estaba sangrando. No sabía qué hacer.
-¡Kol! –gritó Rebekah.
Kol la escuchó mientras volvía a su habitación. Escuchó gritar a Rebekah y se encaminó hasta el cuarto. Se detuvo en la puerta cuando vio a Nik tendido ahí y a Rebekah llorando.
-¿Qué ha pasado? –preguntó Kol.
-Padre, estaba muy enfadado, no sé por qué. Vino aquí muy enfadado con Nik.
-Tenemos que detener el sangrado –Kol se arrancó la manga de su camiseta y cubrió la M sangrante.
-Madre sabe lo que hizo, pero no quiso ayudarnos, ¡se fue!
-Becca tranquilízate, por favor. Tenemos que coger el kit de primeros auxilios, y tenemos que llevarlo a su habitación.
Rebekah asintió. Kol se puso de pie y levantó a Nik colocándolo en su espalda. Rebekah cogió el camión de bomberos hecho añicos y se fue hasta la puerta y miró alrededor. Vio que no había nadie y sacudió la mano para que Kol le siguiera. Kol cargó con Nik hasta su habitación y lo dejó ahí. Rebekah entró corriendo en la habitación con el kit de primeros auxilios.
-Padre siempre ha tenido mal carácter, pero esto es escalofriante –dijo Kol.
-Siempre está furioso con Nik.
-No pensemos en él ahora.
Kol miró la espalda de su hermano, los moratones estaban empezando a formarse. Sacó el trozó de cristal roto de su espalda mientras Rebekah limpiaba con un paño la cara de Nik.
-Me hizo ver cómo le hacía esto –dijo Rebekah.
-¿Qué?
-Lanzó a Nik contra la vitrina de cristal, estaba asustada, quería protegerlo, lo golpee con el camión de bomberos de Nik. Lo hice sangrar.
-¡Rebekah! ¡Cómo pudiste ser tan descuidada!
-¡Le estaba haciendo daño! Estaba furioso, y continuo golpeándolo con el cinturón. Dijo que sería la siguiente sino lo escuchaba. Pero Nik me dijo que no. Es mi culpa.
-No es tu culpa. Padre estaba enfadado.
-Le odio.
-Rebekah, no digas eso. No vamos a hablar de so ahora. Tenemos que ayudar a Nik.
Los dos hermanos limpiaron las heridas de Nik y colocaron vendajes en ellas. Rebekah incluso abrió sus tiritas de Bob Esponja para Nik. Los dos se sentaron a cada lado de Nik vigilándolo.
-Va a hacer que Nik se vaya –dijo Rebekah.
-¿Qué?
-Va a hacer que Nik se vaya al internado.
-Pero no es lo suficientemente mayor. Elijah tenía 12 años cuando se fue.
-Se lo van a llevar mañana.
Kol miró a su hermano.
-Al menos estará con Elijah –dijo Kol.
-Eso nos deja a nosotros dos.
-Tenemos que mantenernos unidos, nos protegeremos el uno al otro –Kol alcanzó y sujetó la mano de Rebekah.
-Estoy asustada Kol.
-Yo también.
Los dos hermanos se quedaron dormidos al lado de Nik. La mañana llegó, y Rebekah fue la primera en despertarse. Miró alrededor del cuarto y vio a sus dos hermanos durmiendo. Se levantó de la cama y miró por la ventana. Vio el coche acercarse a la casa. El mismo coche que se había llevado a Elijah.
-¡Kol! ¡Levántate! –gritó Rebekah.
-¡Es demasiado pronto! –se quejó Kol.
-¡Están aquí para llevarse a Nik!
-¿Qué? –Kol saltó de la cama.
-El coche, ¡es el mismo que se llevó a Elijah!
-¡Tenemos que ayudarlo a empaquetar!
Kol sacó una de las maletas de viaje de Nik. Abrió los cajones de Nik y empezó a meter ropa dentro.
-Becca, vacía tu hucha de cerdito, y trae mi caja que está encima de la cómoda de mi habitación.
Kol metió más ropa y calcetines. Sacó otra maleta y lanzó más ropa dentro. Rebekah corrió a su cuarto y cogió su hucha de cerdito y su estuche de lápices que estaba escondido en su cómoda. Corrió a la habitación de Kol y cogió la caja. Volvió al cuarto de Nik.
-Tenemos que esconderlo en algún sitio donde padre no pueda encontrarlo –dijo Kol.
Rebekah sacó un calcetín y metió el dinero de la caja de Kol y de su estuche de lápices en él. Sacó otro calcetín e hizo una bola con ellos metiéndolos en la maleta. Miro su hucha de cerdito llena de efectivo. Sacó su cabeza.
-Nuestro hermano no necesita efectivo.
Rebekah estrelló el cerdo de cerámica contra el suelo. Se hizo añicos y todo el efectivo cayó al suelo, se inclinó y sacó los largos billetes que tenía.
-¿De dónde has sacado eso? –preguntó Kol.
-Es mío, y voy a dárselo a Nik, si alguna vez quiere volver a casa, podrá –Rebekah enrolló los billetes con cuidado.
Kol sacó una nueva camiseta para vestir a Nik. Le puso unos calcetines nuevos y Rebekah escondió los billetes en su calcetín. Le puso los zapatos y los ató con cuidado tal y como él le había enseñado. Fue hasta el camión de bomberos roto y sacó la pieza de metal que sobresalía. Sacó la cinta de su vestido y la abrochó en la pieza de metal. La cinta blanca tenia salpicaduras de la sangre de Nik. Se sentía culpable por romper el camión de bomberos de Nik y decidió que le compraría uno nuevo por Navidad.
-Nik despierta, despierta –dijo Rebekah mientras movía su almohada.
-Duele –dijo Nik.
-Están viniendo a por ti. El coche está aquí.
-¿Tan pronto?
-Sí, levántate.
Kol ayudó a Nik a sentarse en la cama y desabrochó su camisa. Rebekah le colocó el collar. Fue hasta su armario y sacó la chaqueta para él. Lo ayudaron a colocarse la chaqueta y vieron como hacia una mueca de dolor mientras se la ponía.
-Mis zapatos se sienten raros –dijo Nik.
-He puesto 50 libras ahí. Por si alguna vez necesitas ayuda para irte de la escuela –dijo Rebekah.
-El resto está en el calcetín de tu maleta –añadió Kol.
Nik miró a sus dos hermanos. No sabía que decir. Podía decir que se ocuparon de él por la noche.
-Gracias –dijo Nik.
-Te echaremos de menos –dijo Kol.
-Os echaré de menos a los dos –dijo Nik.
-Elijah estará ahí, puede cuidarte –dijo Rebekah.
-Cuida de ella, Kol. Sabes cómo puedes ponerse padre –dijo Nik.
-No te preocupes. La cuidaré. Quizás es mejor que no estés aquí. Padre está de malhumor estos días –dijo Kol.
-Y cuídate Rebekah. No molestes mucho a Kol. Escribidme, los dos –dijo NIk.
-Por supuesto. Lo siento, rompí tu camión de bomberos –dijo Rebekah.
-Está bien, es solo un juguete –dijo Nik.
-Hice un collar para ti, del camión de bomberos –dijo Rebekah.
Nik miró el collar y sonrió.
-Me encanta –dijo Nik.
-Prométeme que lo llevarás, que no te lo quitarás –dijo Rebekah.
-Lo prometo –dijo Nik.
-Quizás padre me envié a mí el año que viene, entonces podremos estar todos juntos –dijo Kol.
-¿Qué hay de mí? Estaré sola aquí –dijo Rebakah.
-Aun tienes a Henry –dijo Kol.
-¡Es un bebé! –dijo Rebekah.
-¡Como tú! –dijo Kol.
-¡No lo soy! –gritó Rebekah.
-¡Hey, parad! Ya no estaré más aquí, por favor cuidaros el uno al otro –dijo Nik.
-Lo haremos –dijeron los dos.
-Odio que te envíen lejos –dijo Rebekah.
-Los cambios de humor de padre se están volviendo cada vez más peligrosos –añadió Kol.
-No sé porque padre está tan furioso conmigo. ¿Es por qué mi pelo con es como el suyo? ¿Es por qué nunca hago lo que dice? –preguntó Nik.
-No importa, estarás de vuelta por Navidad en unos meses –dijo Kol.
-Sí, Navidad, podemos estar todos juntos otra vez –sintió Rebekah.
-Juntos otra vez –sonrió Nik.
Rebekah apoyó la cabeza en el hombro de Nik y Kol se apoyó contra Nik.
-Estaremos aquí cuando vuelvas hermano –dijo Kol.
-Por siempre y para siempre –dijo Rebekah.
-Por siempre y para siempre –dijo los dos hermanos al unísono.
La puerta se abrió y apareció Mikael. Rebekah gritó.
WHYB
Rebekah gritó a la vez que sus ojos se abrían. Jadeando en busca de aire vio a Caroline sentada en una silla cerca de ella.
-¿Qué estas haciendo aquí? –preguntó Rebekah.
-Estoy vigilándote. Nik tuvo que ir a casa porque no se había duchado ni había comido.
-Aquí hay una ducha.
-Sí, pero no quería oler como una plumería. Además tiene un trabajo al que debe ir.
-Oh.
-Dijo que volvería para echarte un ojo.
-Bueno, estoy bien cómo puedes ver, ahora puedes irte.
-Lo que sea –dijo Caroline levantándose y recogiendo su bolso mientras se encaminaba hacia la puerta-. Estabas hablando en tus sueños. ¿Quién es Mikael?
-Nadie.
-Bueno, parece que tú lo conoces bastante bien, no parabas de gritar su nombre.
-Es alguien que no quiero recordar.
-¿Qué te hizo?
-A mi nada, fue a Nik.
WHYB
Elijah estaba en su oficina hablando por teléfono con Finn.
-¿Qué hora es allí en Australia? –preguntó Elijah.
-No importa. He estado alejado de todos vosotros durante mucho tiempo. Cuéntame ¿que más me he perdido?
-Rebekah es una modelo ahora, si te lo puedes creer.
-Sage dijo que la había visto en Billboard, pensé que estaba loca.
-Es verdad, nuestra hermanita es una modelo. Está en la ciudad de Nueva York, junto a nuestro otro hermano Niklaus.
-¿Cómo está? ¿Está bien?
-Sí, está bien, y es feliz o eso parece. Rebekah es feliz de haberlo encontrado.
-Estoy contento de que ahora las cosas le vayan mejor. No es justo todo lo que le ha pasado, la manera en la que padre lo trataba.
-Todo está en el pasado. No puede hacernos daño nunca más.
-Entonces, quizás puedo volver a usar mi apellido otra vez.
-¿No lo estás usando?
-No, cuando me casé con Sage tomé su apellido, para que no pudiese encontrarme.
-¿De verdad? Nunca me hubiese imaginado que tomarías el apellido de una mujer.
-Hice todo lo posible para esconderme de él.
-Deberíamos reunirnos todos pronto. Kol sugirió Bali.
-¿Kol? ¿Cómo está?
-Igual, excepto porque ahora persigue chicas. Acaba de empezar la universidad, pero parece más interesado en las chicas que en estudiar.
-Mi hermano el casanova.
-No lo animes.
Elijah vio que había recibido un nuevo correo en su ordenador y lo abrió para verlo. Tenía a gente rastreando lo que hacía Mikael. El correo era de un investigador diciéndole que Mikael estaba de camino a Nueva York.
-Finn, te llamaré luego, parece que nuestro padre ha vuelto.
-Quiero ayudar.
WHYB
Caroline estaba viendo a Rebekah en otra sesión de fotos. Estaban en la piscina y Rebekah pretendía estar salpicando los alrededores con agua. Caroline se miró a sí misma y se dijo mentalmente que tenía que volver al gimnasio. Estaba muy al tanto cuando estaba cerca de Rebekah. Miró su teléfono y vio que no tenía ninguna llamada perdida. Mejor dicho ninguna llamada perdida se él. Vio que aun tenía el video de Tyler montando al suelo y todo lo demás. Decidió subirlo a su Facebook y a YouTube. Dentro de unos minutos, la gente estaría comentando el video. Se echó a reír.
WHYB
Kol volvió a la casa de sus padres. Dejó la universidad y fue a casa para ver que estaba haciendo su madre. Elijah le había pedido que le echara un ojo desde que su padre la había dejado. Kol sabía que pasaba algo. Entró en la vacía mansión. Llamó a su madre. No hubo respuesta.
Kol caminó por el pasillo y encontró a su madre en el estudio delante del fuego. Estaba lanzando papeles al fuego.
-¿Madre? ¿Qué estás haciendo? –preguntó Kol.
-¿Kol? ¿Qué estás haciendo aquí? ¡Se supone que estás en la universidad!
Kol se acercó a su madre despacio. Antes su madre no era la borracha exuberante que es ahora. Antes estaba sobria y era lívida.
-Madre, ¿estás bien?
-Sí, espérame en la cocina, por favor.
-¿Qué estás haciendo madre?
-¡Kol, por favor!
Kol le arrebató los papeles de las manos y la empujó mientras ella intentaba cogerlos de nuevo.
-¡Devuélveme eso Kol! ¡No son para que los veas!
Kol rápidamente miro los papeles. Vio el nombre de su hermano Niklaus y el nombre de otro hombre que no conocía. Rápidamente leyó más antes de que su madre se los volviese a arrebatar y los lanzará al fuego.
-¿Qué quiere ese hombre de Nik? –preguntó Kol.
-Nada, ¡y nunca vas a contarle nada! –pidió Ester.
-¿Por qué?
-Algunas cosas es mejor dejarlas como están.
-¿Qué estás escondiendo?
-¡Nada!
Rápidamente Kol sacó su teléfono y le envió un mensaje a su hermano Elijah. Le envió el nombre porque sabía que lo olvidaría. Se lo envió a su hermano esperando que él pudiera saber más de ese hombre.
-¿Qué estás haciendo? –preguntó Ester.
-No pienso callarme sobre esto. No de la misma manera que nos hiciste callar a Rebekah y a mi sobre la manera en la que tratabas a Nik. ¡No nos mantendremos callados nunca más!
-Por favor, se pondrá muy furioso.
-¡Padre siempre está furioso! ¡Su enfado siempre va dirigido a Nik! ¡Y tú nunca hiciste nada para detenerlo! ¿Qué clase de madre eres tú?
-¡Kol!
-¡No! Entiendo porque Rebekah te dejó, ¡de hecho voy a hacer lo mismo!
-¡NO! ¡Kol! Por favor, ¡intenta entenderlo!
-¿Entender qué? ¿Que eres una borracha que prefiere encontrarse a sí misma en el fondo de una botella que ocuparse de su familia? No, no te molestes. Padre intentó controlarnos, pero solo hizo que huyéramos de vosotros dos.
-¡Esto es suficiente! ¡Soy tu madre!
-¡Entonces actúa como tal!
Kol se dio la vuelta para irse. No escuchó las súplicas de su madre mientras salía de la casa, nunca mirando atrás.
WHYB
Caroline entró en su apartamento después de un duro día de trabajo, la mayor parte lidiando con Rebekah. Llamó a Bonnie y a Elena, pero se encontró con el apartamento vacío. Caroline suspiró. Había echado de menos a sus mejores amigas, pero Bonnie estaba en medio de sus exámenes trimestrales, y Elena todavía estaba con el drama Stefan/Damon. Fue a su habitación a cambiarse. Decidió tomar un baño, así que se quitó la ropa y se puso su albornoz suave. Sonrió y recordó que la última vez que se lo puso fue cuando Nik hizo el paseo de la vergüenza. Se recogió en el pelo en un moño en lo alto de su cabeza y se dirigió al baño.
Caroline estaba pensando en el caro baño de burbujas que iba a usar cuando abrió la puerta. Gritó cuando vio que la bañera ya estaba siendo usada.
-¡Damon! ¿Qué estás haciendo aquí? –gritó Caroline mientras cogía su albornoz y lo apretaba más contra su cuerpo.
-Tomar un baño, me gustan las burbujas, ¿y a ti?
Caroline cogió la botella del jabón de burbujas y vio que estaba vacío.
-¡Has utilizado mi jabón!
-Huele bien.
-¡Por eso lo compré! ¡Vete de aquí!
-Está bien –Damon empezó a levantarse y Caroline se cubrió los ojos.
-¿Me acercas una toalla? A menos que quieras echar un buen vistazo –Damon sonrió.
-¡Cógela tú mismo! –Caroline se dio la vuelta y se fue del baño.
Caroline volvió a su habitación y cogió el teléfono para llamar a Elena.
-Hola Care –respondió Elena.
-¡Elena! Damon está aquí en nuestro apartamento, en nuestra bañera, ¡usando MI jabón!
-¿Él que?
-¡Está aquí! ¡Siendo un completo idiota!
-Ugh, lo siento Caroline. Debe haber cogido mi bolso. ¡He estado buscándolo por todas partes!
-Bueno está aquí, ¡y está siendo realmente molesto!
-¡Estaré ahí tan pronto como sea posible! Oh, y ese video de Tyler que publicaste, ¡es increíble!
-¡Elena! ¡Solo ven aquí!
Caroline colgó y estaba enfadada. Otra vez no era su día, estaba cansada, Damon utilizó su jabón, y no sabía nada de Nik desde hacía días. Sabía que estaba cuidando de su hermana pero sintió que era dejada de lado otra vez. Siempre la dejaban de lado. Era un sentimiento que conocía muy bien.
El timbre sonó y fue a ver quién era. Se preguntó si era Elena, desde que su bolso había desaparecido y Damon lo había cogido.
-¡Elena! –Caroline abrió la puerta.
En su lugar estaba Nik, de pie sujetando una caja de donuts.
-Hola –dijo Nik.
-Hola –sonrió Caroline.
-Rubita, ¿Por qué hay flores en tus toallas? –preguntó Damon mientras salía, goteando, con una toalla alrededor de su cintura.
Caroline podía ver como cambiaba la mirada en la cara de Nik. Se dio cuenta de que era lo que parecía. Damon con una toalla, ella con el albornoz. Podía matar a Damon en ese mismo momento. Podía matar a Elena.
-¡No es lo que parece! –consiguió decir Caroline.
Nik se quedó ahí de pie durante un segundo inexpresivo. Damon miró por encima del hombro de Caroline.
-Oh donuts –dijo Damon.
-¡Cállate Damon! ¡Vete! ¡Elena no está aquí!
-¡Pero tu amigo tiene donuts!
-¡Cállate Damon!
-Oh, ¿no creerá que nos hemos enrollado verdad? ¡Porque claramente no lo hemos hecho! No esta vez. He estado ahí, ya lo he hecho. Es rubia de verdad, por si te lo estás preguntando.
Caroline quería matar a Damon por dejar que se le escapara eso. Ella y Damon se enrollaron, pero fue una noche de borrachera y fue justo después de que Tyler la dejara y Damon decidió que acabaría con todo el triángulo de Stefan/Elena/Damon. Dejó a Elena y se puso a beber. Caroline estaba borracha después de que la dejaran después de 3 años de estar acostándose. Juraron que nunca hablarían de ello. Se sintió mortificada.
Nik no dijo nada. Su rostro era inexpresivo, y sus ojos se habían vuelto fríos.
-Nim, no, no es lo que piensas –Caroline alcanzó a tocar su brazo.
Nik dejó la caja de donuts cuando ella le tocó. Se dio la vuelta para irse.
-¡No! ¡Espera! –lo llamó Caroline.
Damon cogió la caja de donuts del suelo y cerró la puerta del apartamento. Abrió la caja y sacó un donut. Se puso a olerlo y sonrió.
-Ah, mi tesoro.
¿Qué os ha parecido?
