La historia no me pertenece al igual que los personajes, yo solo estoy haciendo la traducción.
CAPÍTULO 5
-¡Nik! ¡Por favor! ¡Nik! –Caroline le siguió.
Nik no dijo nada mientras iba hacia los escalones. Estaba muy enfadado, y cuando estaba enfadado sabía que podía perder el control. Tenía que alejarse de ella lo más lejos posible. Caroline estaba desesperada, así que saltó sobre su espalda. Sus brazos estaban alrededor de su cuello y sus piernas alrededor de su cintura. Nik se detuvo. Ella podía sentir como se tensaba el cuerpo de él.
-No te enfades, no me dejes, por favor –dijo Caroline mientras lo sujetaba firmemente.
-No me toques –dijo Nik fríamente.
-Por favor, déjame explicártelo, entonces podrás enfadarte.
-¿Si no, no me dejaras irme?
-No.
-Bien.
Caroline soltó las piernas y se deslizó hasta el suelo. Mantuvo los brazos alrededor de su cuello.
-¿Podrías al menos mirarme? –pregutnó Caroline.
Nik se dio la vuelta. Caroline podía ver que estaba enfadado. Tomó los brazos de ella y los apartó de su cuello, y soltó sus manos. No quería que lo tocara, no ahora mismo. Podría hacer algo que luego lamentara.
-Lo siento, no sabía que iba a estar ahí. Le robó el bolso a Elena y entró en el apartamento. Utilizó todo mi champú de baño, me sorprendió. No pasó nada Nik, nada.
-¿Entonces como sabe que eres rubia natural? ¿Por qué insinuó que os habías acostado?
-Eso pasó hace mucho tiempo. Fue estúpido, estábamos borrachos, no significó nada.
-Esa es mi frase amor.
-¡Eso pasó antes de ti! A mí no me ves enfadándome por todas las chicas con las que te has acostado.
-¡Eso es porque no las traigo cerca de ti! ¡Nunca te faltaría el respeto de esa manera!
-Lo siento. ¡No podía controlar la situación!
-No puedo estar cerca de ti ahora misma. Estoy muy enfadado.
-¿Qué quieres que haga? ¿Nunca has estado en una situación en la que no tenías ningún control?
Caroline podía ver que había tocado un tema delicado. Por sus ojos pasó algo y él la empujó contra la pared, muy fuerte. Ella soltó un pequeño gemido.
-¡Me has hecho enfadar mucho! ¡No puedo estar cerca de ti ahora!
Nik cerró los ojos, e intentó calmar su respiración. Caroline lo miró. Ella colocó las manos en su pecho. Los ojos de él se abrieron de repente cuando le tocó.
-No –pidió Nik.
-¿Por qué?
-No te gustara lo que encuentres.
-No te tengo miedo.
-Deberías tenerlo.
-No me asusto fácilmente.
Nik vio eso como un reto. Sabía que tenía que asustarla. Era tan ingenua, tan inocente, tan perfecta. Nunca seria merecedor de ella. Sus labios se estamparon contra los de ella mientras la volvía a empujar contra la pared. Ella podía sentir como sus labio dominaban los de ella. Podía sentir sus manos abrir el albornoz. Podía sentir sus fuertes manos coger las suyas. Podía sentir como su cinturón rozaba su muslo. En un instante él la levantó, sus piernas alrededor de él. Pero esta vez, no estaba siendo dulce, estaba siendo duro, rápido, casi desesperado. Era frenético. Casi en pánico. Ella sintió como su piel se arañaba contra la pared violentamente. Pero no le importaba. Sintió sus labios en su cuello, chupando, mordiendo, casi como si estuviera intentando marcarla. Sus manos agarraban los hombros de él para sujetarse. Y entonces se acabó, ninguno de los dos dijo nada. Nik se subió los pantalones y se colocó el cinturón. Le puso el albornoz a Caroline y la cubrió. No estaba segura de lo que había pasado. Él la miró los ojos buscando una respuesta. Él no dijo nada y la besó en la frene antes de bajar los escalones. A Caroline le tomó un minuto recomponerse y se ajustó bien el albornoz. Volvía su apartamento. Cerró la puerta de golpes cuando vio a Elena, a Damon y a Stefan.
-¡Caroline! –Elena corrió hacia ella-. ¿Qué te ha pasado?
-Parece que alguien ha tenido sexo desenfrenado –Damon se metió en la conversación.
-Damon, no es el momento –dijo Stefan.
-¿Estas bien Care? –preguntó Elena.
Caroline la miró y después a Stefan y a Damon. Damon estaba comiéndose otro donut.
-Sabes, no me importa vuestro drama, pero cuando me arrastréis a él, y hacéis que el chico que me gusta se vaya, ¡eso si que me importa! ¡Estoy cansada de vuestro estúpido triangulo de mierda! Todo el mundo a vuestro alrededor está harto. ¡Estoy cansada de esto! –gritó Caroline.
-¡Hey, si no puede aguantar lo sexy que soy, es su problema! –dijo Damon.
-¡No tenías que decirle que nos acostamos! –gritó Caroline.
Elena y Stefan miraron a Damon ya Caroline.
-¿Tú qué? –preguntó Elena.
-¡Gracias a ti, está muy enfadado conmigo! ¡No me hablara nunca más! –le gritó Caroline a Damon.
-¿Un donut? –sonrió Damon.
Caroline cogió la caja de donuts y empezó a lanzarse donuts a Damon.
-¿Aun sigues disfrutando de tus donuts? ¡Eres un maldito egoísta Damon! ¿Cómo has podido hacerme esto? –gritó Caroline.
-¡Os acostasteis! –gritó Elena.
-¡Sí! –le gritó Damon-. Si, nos acostamos, estábamos los dos borrachos, Tyler la dejó y tú no te decidías entre mi hermano y yo! ¡Fue esa noche que me aleje de vosotros dos! Como si hubiese tenido sentido que me quedase.
-¿Cómo pudiste? –preguntó Elena.
-¡Oh, vamos! ¡Te estas acostando con mi hermano! –gritó Damon.
-¿Así que tú te acostaste con Caroline? –gritó Elena.
-¡Oh dios mío! ¡Esto no va sobre ti! ¡Esto va de como Damon la ha cagado con Nik! ¡Me estasis volviendo todos loca! –gritó Caroline mientras regresaba a su habitación.
WHYB
Caroline estaba hecha una bola en su cama con el pijama puesto. Quería que se acabará el día. Hubo un toque en la puerta. Suspiró.
-Care, soy yo, Bonnie. ¿Puedo entrar?
-Sí.
Bonnie entró con un bote de helado de Ben & Jerry y dos cucharas.
-Te he traído helado –dijo Bonnie sentándose en la cama al lado de Caroline.
-Gracias –Caroline se sentó.
-¿Quieres hablar de ello?
-No.
-Está bien, estoy aquí por si me necesitas.
-Es solo que, ¡por fin estaba yendo a algún sitio! Quiero decir, las cosas estaban mejorando para mí, y entonces todo se ha arruinado. Dios, ¿la he cagado verdad?
-No estoy segura de lo que estás hablando.
-Nik, el bombero que conocí.
-¿El que hizo el camino de la vergüenza el mismo día que te encontré en el rodeo?
-Sí, él, las cosas iban bien con él, y entonces Damon aparece en nuestra bañera.
-¿Qué? ¿Por qué está en nuestra bañera? ¿Qué estaba haciendo?
-Tomándose un baño, ¡usando MI jabón de burbujas! ¡Argh podría matarlo! Salió del baño solo con una toalla cuando abrí la puerta y Nik me vio a mí con el albornoz, y por supuesto que pensó lo peor.
-¿Intentaste explicárselo? ¿Qué no pasó nada?
-Lo hice, pero Damon dejó caer que nos habíamos acostado.
-¿Tú qué?
-Ahora mismo no me juzgues. Elena ya lo ha hecho, ¡y aun así tiene su dramático triángulo amoroso!
-¿Cuándo sucedió?
-La noche que Tyler me dejó.
-Pero pensé que Damon estaba Elena esto, Elena lo otro.
-Lo estaba, pero fue la noche que se hartó y dijo a la mierda con todo, y la dejó. Nos emborrachamos y pasó.
-¿Pasó?
-Si, no lo recuerdo.
-¿Entonces como sabes que sucedió?
-Sucedió. Nos despertamos y juramos que nunca se lo diríamos a nadie.y va y se lo dice a Nik y luego va a por un donut, como si no fuese anda.
-Damon es un idiota. Desearía que Elena escogiera a Stefan y acabara con esto. Pero si Nik no te escucha entonces no vale tu tiempo.
-¡Pero realmente me gusta! Argh, ¿Por qué siempre pasa esto?
-Caroline…
-No, quiero decir Elena tiene a dos chicos que la quieren. Nadie me escoge a mí. Tyler me dejó después de tres años. Es como si después de graduarse quisiera olvidar esa parte de su vida. Y finalmente encontró a un chico que me quiere, y ahora se ha fastidiado todo.
-Caroline, si no va a intentar verte, no vale la pena. Bombero o no, está siendo un idiota, ¡y mereces más que eso!
-Siempre digo lo que no debo, siempre me acuesto con el chico demasiado pronto. Siempre lo fastidio.
-Caroline, detente. Ningún chico lo vale. Si no sabe lo afortunado que es de tenerte entonces no te merece. Hay como cinco millones de personas en la isla. La mitad de ellos son hombres. Tienes una gran selección para escoger. Vamos, el helado se está derritiendo.
-Gracias Bonnie –Caroline cogió la cuchara.
-Anímate Care.
WHYB
Caroline fue a la siguiente sesión de fotos, asegurándose de que todo funcionara. Vio a Rebekah ser adulada por el maquillador. Caroline decidió centrarse en su trabajo y alejar los pensamientos sobre Nik de su mente. Se acercó a la estilista y le dijo que Blair quería que se exhibieran unas prendas de alta costura. La estilista estuvo de acuerdo y tomó las prendas. Caroline se sacó la chaqueta y la dejó en una silla y empezó a sentirse segura con su trabjo.
-¿Qué te ha pasado?
Caroline se dio la vuelta y vio a Rebekah ahí parada.
-¿Qué?
-¿Qué le ha pasado a tu espalda? ¿A tu cuello? Estas amoratado. ¿Estuviste en las rebajas de Gucci?
-No –Caroline se acercó al espejo y al ver su espalda jadeó.
Había moratones en su espalda y un chupetón en su cuello. No lo había notado cuando se vistió esa mañana y salió corriendo. Tenía que maquillarse y coger el tren.
-¿Quién te hizo eso?
-Nadie –mintió Caroline.
-Mi hermano ha estado realmente intolerable estos días. Pensé que tenía que ver contigo.
-No estás hablando exactamente.
-¿Te hizo esto?
-No –Caroline cogió su chaqueta y se la puso. Levantó el cuello de ésta y se cubrió el cuello.
-¿Entonces quien lo hizo? Mi hermano no golpea a las mujeres.
-Nunca dije que lo hizo él.
Rebekah entrecerró los ojos y se fue. Tomó su teléfono y llamó a su hermano.
-¿Si Rebekah? –dijo Nik molesto mientras estaba limpiando el camión de bomberos.
-Bueno, ahora se la razón de tu malhumor.
-Estoy bastante ocupado trabajando. No todo el mundo tiene que estar de pie delante de una cámara y sonreír.
-¿Qué le hiciese? Tiene moratones en su espalda y en su cuello.
-No le hice nada. No la golpee si es lo que estás pensando.
-Bien, mi hermano tiene un extraño y raro fetiche. No necesito saberlo.
-¡Rebekah! ¡Eso no es lo que pasó!
-¿De verdad?
-¿Está bien, ella está bien?
-¿Por qué no se lo preguntas tú?
-No puedo hablar con ella.
-¡Chicos! Bien, lo arreglaré por ti.
-¡No! ¡No te metas en esto!
-¿Qué es lo que vas a hacer?
-¡Bekah!
-Oh por favor. Has estado melancólico y de malhumor estos últimos días. No puedo soportarlo. Si todo lo que necesitas es a esta rubia cabeza hueca…
-No es una cabeza hueca.
-¿Estamos a la defensiva Nik?
-Solo mantente fuera de esto.
-No, lo haré. Aparentemente te hace feliz, aunque prefería que estuviese borracho, pero está bien. Será la rubia cabeza hueca. Ya me lo agradecerás después.
Rebekah colgó y sonrió mientras se acercaba a Caroline. Caroline estaba intentando cubrirse el chupetón con el anteojeras.
-Eso nunca funcionara –dijo Rebeakh.
Caroline suspiró y levantó el cuello de la chaqueta.
-No sé en qué extraña y rara mierda estáis mi hermano y tú, y no quiero saberlo.
-Eso no es lo que pasó.
-Lo que sea, está siendo un gilipollas, y aparentemente lo haces feliz por una inexplicable razón. Así que os voy a ayudar.
-¿Por qué?
-Porque es mi hermano, y por una vez se merece ser feliz.
WHYB
Elijah había reservado un vuelo a Nueva York. Kol apareció en su puerta inesperadamente y Elijah lo incluyó´. Elijah no sabía nada del nombre que Kol había dado. Elijah estaba recogiendo la oficina antes de dirigirse al aeropuerto.
Su puerta se abrió y un hombre entró. Elijah lo miró.
-Siento irrumpir así. ¿Eres Elijah Mikaelson?
-Sí.
-Tengo unos documentos legales para ti.
-Mi secretaria podría haberlos cogido.
-Necesito asegurarme de que los has recibido. Son muy importantes.
-Por supuesto.
Elijah complació al hombre. Se levantó y cogió el gran sobre.
-¿Está tu madre Ester bien?
-Sí, ¿la conoces?
-Sí, de hace mucho tiempo.
Elijah miró al extraño hombre. Estaba vestido de manera peculiar. Su pelo era salvaje y rebelde. Era de color cobrizo que crecía en forma de rizos. Sus ojos eran azules y solo tenía un hoyuelo en su lado izquierdo cuando sonreía.
-Lo siento, no se su nombre –dijo Elijah.
-Soy Talbot Fiennes.
-Es el Duque de…
-No hace falta ser tan formal. Solo Talbot.
-Lo siento señor duque. No estoy cogiendo ningún nuevo cliente.
-No soy un cliente. Solo tengo que asegurarme que tu como abogado recibías y entregabas esto a tu hermano cuando llegue la hora.
-¿Qué hermano?
-El que se llama Niklaus.
-¿Niklaus? ¿Lo conoce?
-No, Me temo que aún no. ¿Tienes una fotografía de él?
-¿De qué va todo esto?
-Estoy intentando corregir un error.
Elijah tomó su teléfono y le enseño la fotografía que Rebekah le había enviado. Se lo tendió a Talbot. Talbot desplazó las imágenes de Niklaus con Rebekah. Sonrió.
-¿La chica, es tu hermana? –preguntó Talbot.
-Si.
-Son todas hermosas. Gracias –Talbot le devolvió el teléfono a Elijah.
-¿Puede decirme de que va todo esto?
-No soy tu cliente así que no puedo divulgar esta información tan delicada.
-Parece que tengo una apertura ahora mismo.
-No quiero retenerte de nada.
-Tiene toda mi atención.
-Por favor dejémonos de formalidades. Cuando dices eso, me doy la vuelta buscando a mi padre.
WHYB
Caroline estaba en la cocina con Rebekah horneando. Era la cosa más extraña que había hecho nunca. Rebekah sujetaba un limón y un pelador en sus manos con un delantal. Caroline sintió que estaba en un universo alternativo.
-¿Me puedes volver a decir que estamos haciendo? –preguntó Caroline mientras mezclaba la harina.
-Una tarta de limón .dijo Rebekah mientras pelaba el limón.
-¿Por qué estamos haciendo esto?
-Porque cuando dije vamos a hacer un pudín de frutos secos y pasas te reíste como una histérica. Además el favorito de Nik.
-¿De verdad? ¿Una tarta de limón?
-Mi madre solía hacerla en Semana Santa. A Nik le encantaba. Se la hizo una vez para su cumpleaños, y entonces dejó de hacerla.
-¿La tarta?
-Dejó de hacer cosas en general. Hizo la vista gorda ante la crueldad de mi padre y el deseo de controlarnos. Era como si hubiera apagado sus emociones.
-Harsh.
-No tienes ni idea. Enviaron a Nik a un internado muy pronto. Esperaron a enviar a Kol. Y para ese entonces Elijah ya se había graduado, dejando solo a Nik. Estar ahí, fue horrible para él.
-¿Pero tú le escribiste, no? Pensaste en él.
-Por supuesto, pero nunca recibió mis cartas, y nunca recibía las suyas. Padre se aseguró de ello. También se aseguró de que Nik se quedará en la escuela durante las vacaciones. Elijah volvió para recogerlo, le llevó galletas y juguetes. Pero Nik pasaba las Navidades solo.
-No te ofendas, pero ¿Qué demonios le pasa a tu padre?
-Es un hombre muy cruel. Necesita tener un control absoluto sobre todos nosotros. Y cuando no lo tienes, destrozará a cualquiera que se interponga en su camino.
-Siento que tu padre fuera tan mezquino contigo y con Nik.
-Ahora está en el pasado. He encontrado a Nik, Elijah encontró a Finn, y vamos a volver a estar juntos otra vez.
WHYB
Caroline estaba delante del departamento de bomberos, sujetando la tarta de limón en un plato envuelto en plástico. Miró la puerta roja. Vestía un vestido de verano azul con unos tacones. Se dejó el pelo suelto. Rebekah la empujó hacia la puerta.
-Vamos, ¿ahora que estas esperando? –dijo Rebekah.
Caroline la fulminó con la mirada. Rebekah pasó por su lado y tocó el timbre. Llevó unos minutos, pero un montón de gritos se oyeron desde dentro antes de que la puerta se abriera.
-Hola, señoritas –dijo el bombero.
-Estamos aquí para ver a Nik –dijo Rebekah.
-¿El niño bonito?
-Sí, él –dijo Caroline.
-Entrad señoritas –el bombero las dejó entrar y cerró la puerta-. ¡Niño bonito, entrega especial!
El bombero las dejó ahí y se fue. Nik salió, vistiendo una camiseta de bombero y unos pantalones, junto con unos tirantes azules y rojos. Caroline se sintió desvanecerse un poco. Estaba increíblemente sexy. Él se detuvo cuando la vio.
-¡Nik! –gritó Rebekah mientras lo abrazaba.
-Rebekah, ¿Qué estás haciendo? –preguntó Nik.
-Solo quería ver a mi hermano mayor.
-¿Eso es todo?
-Estoy arreglando tu lio, otra vez.
-Te dije que no te entrometieras.
-Mereces ser feliz. No lo fastidies –dijo Rebekah mientras se acercaba al camión de bomberos y se metía en él.
-¿Qué estás haciendo? ¡Sal de ahí! –gritó Nik.
-¡No puedo oírte! –dijo Rebekah mientras empezaba a jugar con las cosas que había dentro.
Nik estaba molesto y frustrado.
-Um, te hice una tarta –dijo Caroline.
Nik se dio la vuelta. La vio de pie con un vestido por donde fácilmente podía deslizar su mano. Sacudió la cabeza para sacer ese pensamiento de la cabeza.
-Sabes que no deberías anunciar que has traído comida aquí.
-Es una tarta de limón, Rebekah dijo que era tu favorita.
-Rebekah dice muchas cosas.
-Dijo que solías tenerlo para Pascua. No sabía que se celebraba allí la Pascua. ¿Tenéis conejitos allí?
Nik se echó a reír. Caroline siempre tenía esa cualidad para hacerle reír.
-Sí, celebramos la Pascua, si también tenemos conejitos. Y también tenemos huevos.
-Sabelotodo.
-Pero nuestros huevos de chocolate son más grandes que los vuestros.
-Toma –Caroline le tendió el plato con la tarta en él-. Disfrútalo.
Caroline se dio la vuelta para irse, no sabía que decirle. Sintió su mano tomar su muñeca. Ella se detuvo y se dio la vuelta.
-No te vayas, amor.
-¿Qué?
-Tuvimos una discusión, pero ya se ha terminado.
-¿Eso es todo lo que puedes decir?
La mano de Nik buscó la suya y la sostuvo. Su pulgar acaricio el dorso de su mano suavemente.
-Nadie había horneado para mí. Eres la primera en mucho tiempo. Gracias.
-Me gusta hornear para ti, me siento muy doméstica. Pero no esperes que te reciba con tus zapatillas y un periódico.
-¿Un hombre puede soñar no?
-Sueña todo lo que quieras, pero no pasará.
-¿Sabes que más no pasará?
-¿Qué?
-No me voy a comer esto solo.
Caroline sonrió y se inclinó y le dio un suave beso en los labios. Nik se inclinó y la besó de vuelta antes de que pudiera alejarse. Las manos de Caroline alcanzaron sus tirantes. Los agarró y lo acercó a ella. Ella podía sentir como se formaba una sonrisa en los labios de él.
-¿Cuándo acabas? –preguntó Caroline.
-A las seis.
-Tiempo suficiente para que deje a tu hermano y vuelva hasta aquí.
-Conduce con cuidado –dijo Nik mientras sacaba las llaves de su bolsillo.
-¿Confías en dejarme tu coche?
-Es solo un coche.
-Debería hornear para ti más a menudo. Te hace más agradable.
Nik tomó su rostro y la besó. El ruido de la cocina del camión de bomberos se escuchó por todo el parque de bomberos. Los dos saltaron.
-¡Rebekah! ¡Sal de ahí! –gritó Nik.
WHYB
Mikael estaba sentado en el coche fuera del parque de bomberos observando a Rebekah y a Caroline alejarse. Los había estado observando durante casi un mes. Siguiéndolos, escribiendo sus rutinas, los lugares que frecuentan y donde vivían. Mikael era paciente a la hora de planear su ataque, y por supuesto su enfrentamiento con Niklaus. Sabía que Rebekah se quedaba en un hotel, Caroline vivía en un apartamento con sus dos compañeras de piso, y Niklaus vivía en una casa en Astoria. Pronto haría su aparición.
