¡Hola a todas! Hoy es mi cumpleaños y he querido actualizar algunas de las historias como sorpresa para vosotras espero que disfrutéis ;)

La historia no me pertenece al igual que los personajes, yo solo estoy haciendo la traducción.

CAPÍTULO 6

Elijah volvió a cambiar su vuelo a Nueva York y se dirigió a su piso donde estaba Kol. Kol estaba sentado viendo la televisión cuando Elijah entró.

-¿Esto es lo que haces durante todo el día cuando estoy en el trabajo? –preguntó Elijah.

-¿Es que soy tu cariñosa esposa? ¿Debería tener preparada la cena para ti?

-Kol, voy a ir a Nueva York, me he enterado de unas noticias preocupantes.

-¿Qué va mal?

-Bueno, Mikael está en Nueva York, probablemente buscando a Rebekah. Ella seguramente lo guiará hasta Niklaus sin saberlo.

-¡Debemos ir!

-No, yo iré, tú te tienes que quedar aquí y vigilar a madre.

-Madre ni siquiera sabrá que no estamos. Ni siquiera ha notado que padre no está.

-Dijiste que estaba bastante sobria cuando la viste la última vez.

-Sí, quemando unos papeles, como si estuviera intentando esconder algo.

-Tienes que hablar con ella cuando aún esté sobria. Antes de Mikael vuelva.

-¿Por qué tengo que hacerlo?

-Porque yo tengo que ir a Nueva York. Kol, por favor, sé que quieres ver a Niklaus pero no tenemos mucho tiempo antes de que Mikael vuelva.

-¿Cómo sabes que volverá?

-Un hombre con unos documentos susceptibles vino a verme. Me dijo varias cosas. Cosas que debo decírselas a Niklaus antes de que Mikael lo encuentre. Merece saber la verdad.

-¿Qué verdad?

-Primero tengo que decírselo a él antes que a otra persona. No estaría bien. Por favor Kol. Vigila a madre, haz que hable.

-¿Sobre qué?

WHYB

Caroline estaba tumbada sobre su estómago en la cama de Nik. Su cabeza descansaba en la almohada que olía como él. Ella lo miró. Él estaba sentado en la cama, comiendo la tarta de limón. Tenía una sonrisa en el rostro mientras se la comía.

-Vas a dejar migas en la cama –dijo Caroline.

-Es mi cama.

-¿También la hiciste con las manos?

-No, la hizo IKEA –dijo Nik mientras dejaba el plato en la mesita de noche.

-Y yo que te había imaginado trabajando con tus manos haciendo la cama, todo viril, en lugar de ir a IKEA y comprar albóndigas suecas mientras estabas allí.

-Puedo mostrarte lo viril que soy de otras formas –dijo Nik mientras se inclinaba para besarla.

Caroline se levantó y se apoyó en su codo. Su otro brazo encontró el camino hasta el cuello de Nik. Ella empezó a atraerlo, encima de ella, pero él se detuvo.

-¿Qué va mal? –preguntó Caroline.

Nik no dijo nada. Sus ojos fueron desde los labios de ella hasta su cuello donde estaba el gran chupetón que le había dejado. Trazó los bordes.

-¿Te duele? –preguntó Nik.

-¿Nunca has tenido un chupetón antes Nik?

-Hace tiempo.

-No duele. Aunque creo que te gustar marcarme.

Caroline empujó a Nik hacia la cama y se inclinó sobre él. La mano de él se levantó y se deslizó a lo largo del brazo de ella, mientras que con la otra llegó hasta su pelo y lo apartó de su rostro.

-Eres realmente preciosa, ¿lo sabes verdad? –dijo Nik.

Caroline sonrió.

-Realmente no tienes que halagarme, ya estoy desnuda en tu cama –dijo Caroline bajando la cabeza para besarlo.

-Lo siento –dijo Nik mientras sujetaba su rostro con las manos.

Caroline se sorprendió. No esperaba que empezara a hablar de lo que había pasado justo antes de intimar otra vez.

-Tienes que saber, que tengo este problema con la ira. Estaba furioso cuando escuché que tú y él…

-No significó nada. No siquiera lo recuerdo, fue antes de ti.

-Lo sé, ahora estas aquí conmigo. Pero deberías saber, que cuando me enfado, tengo que alejarme o haré algo que lamente. No quiero hacerte daño.

-Dabas jodido miedo antes.

-Dijiste que no me temías.

-¡No podía dejarte saber que tenía miedo! No sabía que ibas a hacer.

-Lo siento, no quise asustarte, no quise. Es solo que cuando escuché lo que dijo sobre ti, quise romperle el cuello.

-Hey –dijo Caroline colocándole una mano en el pecho-. Ya se acabó. No lo quiero a él, te quiero a ti. Y está atrapado para siempre en ese triángulo con ellos. No quiero ser parte de su drama. Solo te quiero a ti.

Caroline se colocó encima de él. Las manos descansando en su pecho, se inclinó para besarlo.

-¿Vas a mostrarme lo viril que eres? –bromeó Caroline.

WHYB

Rebekah estaba en su habitación de hotel pintándose las uñas de los pies. Su teléfono sonó y era Elijah.

-Hey –dijo Rebekah mientras volvía a pintarse las uñas.

-Mikael sabe dónde estás, fue Nueva York a buscarte –dijo Elijah.

-¿Estás seguro? –Rebekah se congeló.

-Sí, el investigador que tengo siguiéndolo me dijo que fue a Nueva York.

-¿Cuánto tiempo tengo?

-No lo sé, pero tienes que ir a un lugar seguro.

-Iré con Nik.

-No, llevarás a Mikael hasta él.

-¡No puedo dejarlo!

-Voy a ir a Nueva York. Necesitas esconderte o ir a algún lugar seguro. Tengo que hablar con Niklaus de todas formas.

-¿Estás seguro de que es buena idea? No has hablado con él desde…

-Irá bien. Rebekah, no estás a salvo ahí. ¡Tienes que irte!

-¡Está bien!

-¡Hablaré contigo pronto!

Rebekah salió de la cama y empezó a meter cosas en su bolsa. Frenéticamente intentó hacer las maletas. Tenía que alejarse de Mikael, no dejaría que la cogiera. Llamó a Nik para dejarle saber que Mikael estaba aquí. Fue directamente al buzón de voz.

-¡Nik! Sé que teniendo sexo raro y extraño con Caroline ahora mismo. ¡Por favor cógelo! Mikael está aquí. Está buscándome. No sé a dónde ir. ¡Por favor cógelo!

Rebekah dejó el teléfono en la mesa y lanzó la chaqueta encima. Puso el teléfono en su bolso y cerró la cremallera de la bolsa. Miró por la mirilla de la puerta y no vio a nadie. Abrió la puerta y salió corriendo. Bajó hasta el vestíbulo y miró por los alrededores. Salió fuera y tomó un taxi. O estaba segura de donde tenía que ir. Se dio la vuelta y lo vio. ¡Era él! Estaba caminando hacia el taxi.

-¿A dónde? –le preguntó el taxista.

Rebekah estuvo a punto de gritar cuando vio a Mikael acercarse al taxi. Rebekah dio rápidamente la dirección de la agencia de modelos y el taxi se alejó. Miró hacia atrás y vio a Mikael de pie al lado del bordillo viendo cómo se alejaba. Vio a Mikael llamar a un taxi meterse en él y seguir al suyo. Rebekah vio la estación de tren y salió del taxi. Corrió hacia la estación de tren. Estaba llena de gente que estaba saliendo y entrando. Vio salir a un hombre con una bicicleta y corrió hacia ella. Miró hacia atrás para ver si Mikael la estaba siguiendo. Vio como corrió detrás de ella. Ella corrió más deprisa dándose cuenta de que había diferentes trenes. Miró a su alrededor y los trenes eran de diferentes colores con números y letras, y cada uno de ellos tenía flechas señalando las distintas direcciones. Corrió hacia el más cercano. Bajó corriendo las escaleras hasta el tren. Vio a Mikael correr hacia ella. Las puertas del tren se cerraron. Mikael golpeó la ventana, la mirada que tenía la asustó. Sus ojos se abrieron del miedo, mientras él veía como el tren se movía alejándose de la estación. Rebekah se sintió a salvo durante un momento. Estaba de pie entre la multitud del tren sin saber hacia dónde iba.

Mikael salió de la estación de tren. Su teléfono estaba sonando y respondió a él. Era su contacto de la Interpol.

-Deberías saber que tu hijo visitó a tu esposa en tu casa.

-¿Qué hijo? –preguntó Mikael.

-Kol, dejó la residencia para visitar a tu mujer. No ha vuelto, se está quedando con tu otro hijo Elijah.

-¿Por qué no me sorprende?

-Tu mujer está siendo muy popular estos días. También recibió otra visita.

-¿Quién?

WHYB

Las manos de Caroline estaban contra los húmedos azulejos de la ducha. Sintió a Nik detrás de ella, dejando suaves besos por su espalda. Soltó el agarre que tenía sobre sus caderas y ella intentó ponerse de pie. El agua caía por sus cuerpos, se dio la vuelta y vio a Nik sonriéndole.

-Eso fue… wow –dijo Caroline mientras lo besaba.

Nik colocó el brazo alrededor de su cintura y con su otra mano cerró el grifo.

-Vamos a secarte –dijo Nik mientras apartaba las cortinas de la ducha.

WHYB

Rebekah se sentó en el tren hasta la última parada. Las luces parpadearon y todo el mundo salió del tren. Rebekah los siguió. No estaba segura de donde estaba. Vio a personas dirigirse hacia la salida y las siguió. Salió de la estación y pudo ver las luces. Sonrió. Caminó hacia el gigante puesto con ruedas que estaba iluminado. Miró a su alrededor y vio juegos de feria iluminados. Sonrió.

WHYB

-Miro lo que he traído –anunció Nik mientras regresaba a la mesa con dos platos en sus manos.

-Estoy sorprendida de que no quemases la casa.

-Soy un bombero, se cómo cocinar con fuego.

-Sería bastante gracioso si la casa de un bombero se incendiase.

-No des ideas.

-¿Cómo explicarías eso?

-No lo haría, porque nunca pasaría.

Caroline miró su plato, era un filete, con patatas hechas a la parrilla. Nik parecía muy orgulloso de sí mismo. Él ya estaba cortando su filete. Caroline escuchó sonar su teléfono. Suspiró. Se levantó y respondió.

-¿Qué pasa Elena? –respondió Caroline.

-Lo siento por todo. Mira, solo quería pedirte disculpas por todo lo que pasó, y estaba esperando que pudiéramos tener una noche chicas, tú, yo y Bonnie. No hemos hecho algo así desde hace muchos tiempo.

-Um, claro. ¡Nada de chicos!

-Nada de chicos.

-Está bien, prepáralo y hazme saber cuándo.

-Está bien, gracias Care. Lo siento de verdad.

-Lo se Elena, luego hablare contigo.

Caroline colgó y vio el teléfono de Nik. Se dio cuenta de tenia unos cuantas llamadas perdidas. Cogió el teléfono.

-Hey, tienes unas cuantas llamadas perdidas –dijo Caroline tendiéndole el teléfono.

-Supongo –dijo Nik mientras lo miraba.

Nik vio que tenía unas llamadas perdidas de Rebekah, y también unos cuantos mensajes de voz. Se empezó a preocupar. Escuchó el mensaje de voz y Caroline notó el cambio en su lenguaje corporal. Vio como los ojos de NIk se abrían mucho cuando escuchó el nombre de Mikael. Vio como las cejas de NIk se juntaban como una muestra de confusión al escuchar el siguiente mensaje de voz.

-¿Qué demonios Rebekah? –dijo Nik al escuchar el siguiente mensaje de voz.

Nik marcó el número de Rebekah. Sonó y sonó y fue al buz de voz. Volvió a marca otra vez.

-¡Nik! -gritó Rebekah.

-¿Dónde estás?

-¿Recibiste mi mensaje de voz? Mikael está aquí en Nueva York. Lo vio en el hotel en el que estaba. Casi me coge también, pero cogí e tren y lo perdí de vista.

-Sí, lo escuché, dime donde estés.

-No puedo, Elijah dice que guiaré a Mikael hasta ti.

-No me importa, no puedo tenerte corriendo por la ciudad tu sola.

-Nik, por favor, estoy intentando protegerte.

-Te vas a meter en un lío o hacerte daño o peor. Dime donde estas. Nos encargaremos de Mikael juntos.

-Está bien, no estoy segura de donde estoy. Cogí el tren hasta la última estación, y después salí, había una feria. Hay un puesto con ruedas gigante aquí, y una montaña rusa hecha de madera. No puedo creer que aun siga funcionando.

-¿Estás en Coney Island?

-Um, está bien, creo que sí. ¡Tienen unos perritos calientes muy buenos también!

-¡Voy a buscarte. No te vayas a ningún sitio.

-Está bien.

Nik colgó y guardó el teléfono en su bolsillo. Miró a Caroline.

-¿Por qué esta Rebekah en Coney Island? –preguntó Caroline.

-Cogeré el coche.

WHYB

Rebekah caminó por Coney Island viendo las luces. Nunca las había visto. De pequeña sus padre nunca la llevaron y no había ninguno cerca del internado al que a enviaron. Caminó por paseo marítima y miró hacia el océano.

WHYB

Caroline veía como conducía Nik con los nudillos blancos.

-Hey, ¿qué va mal? –preguntó Caroline.

-Mi padre está aquí. Está aquí por mi hermana.

-¿Por qué?

-Porque lo dejó. Quiere controlarla. No la dejará marchar.

-La encontraremos.

Nik aparcó el coche y llamó a Rebekah. Fue directo al buzón de voz gruñó. Caroline miró a su alrededor.

-Cubriremos más terreno si nos separamos. Te llamaré si la encuentro, ¿vale? –dijo Caroline.

-Ve con cuidado amor –Nik la besó rápidamente y fue en busca de su hermana.

Caroline caminó hacia las luces. Miró a su alrededor y gritó llamando a Rebekah. Nik estaba frenético gritando el nombre de Rebekah. A través de la multitud de gente, no podia encontrarla. Caroline se dirigió hacia el gigante ferri con ruedas que estaba iluminado. Miró a su alrededor para ver si Rebekah estaba por los alrededores.

-Perdone.

Caroline se dio la vuelta y vio a un hombre mayor de pie con un mapa de metro.

-Parece que no puedo encontrar la estación de tren. ¿Puedes decirme cual es la dirección correcta?

Caroline parecía estar rodeada de hombres con acentos. Indicó al hombre en la dirección correcta del tren.

-Gracias. Nadie ha sido de mucha ayuda.

-De nada. No todo el mundo en Nueva York es grosero.

-Gracias –el hombre extendió su mano.

Caroline la tomó y él le beso el dorso de la mano. Caroline soltó unas risitas internamente.

Nik estaba caminando por los alrededores buscando a Rebekah cuando vio a Caroline, con él. Sintió como la rabia crecía dentro de él. Mikael. Estaba de pie besando su mano como si no fuera nada malo. Apartó a la gente de su camino mientras se acercaba a ella. Mikael la estaba tocando. Mikael levantó la mirada y vio como Niklaus se acercaba a él y se alejó. Sabía que a Niklaus le importaba la chica, y su interacción con ella fue suficiente demostración.

Nik estaba preparado para matar a Mikael con sus manos. Siguió apartando a la gente de su camino hasta que llegó hasta Caroline. Ella se dio la vuelta y sonrió.

-Hey.

Nik cogió su rostro con las dos manos.

-¿Estás bien? ¿Te hizo daño?

-¿Qué? No.

Nik sujetó su rostro entre sus manos, y examinó el resto de su cuerpo.

-¿Qué va mal? –dijo Caroline colocando las manos encima de las de él.

Nik miro a su alrededor y vio como Mikael había desaparecido entre la multitud.

-¿Qué va mal? ¡Me estas asustando!

Nik estrechó entre sus brazos y la mantuvo cerca. Cerró los ojos e intentó calmar su respiración. Sus manos sujetaban la parte de atrás de su cabeza mientras la mantenía cerca. Ella rodeó su espalda con los brazos y lo abrazó. Sabía que algo iba mal.

-Hey, soy yo. ¿Me recuerdas? –Caroline levantó la cabeza.

-Vi cómo te tocó. Pensé que te hizo algo.

-No hizo nada. Solo preguntó unas direcciones. ¿Estás bien?

-No, tenemos que encontrar a Rebekah ahora.

-Está bien, la encontraremos.

-No lo entiendes, el hombre al que le diste indicaciones era Mikael. Esta aquí por ella.

-Esta bien, vamos a encontrarla.

-No te voy a dejar ir.

-Está bien, la encontraremos juntos –Caroline tomó su mano y la sujetó.

Podía decir que Nik estaba preocupado, pero había algo más. No estaba siendo su habitual confiado. Era casi como si estuviera asustado. Apretó su mano mientras buscaban a su hermana.

La encontraron delante de Nathans comiéndose un perrito caliente.

-¡Rebekah! –gritó Nik mientras corría hacia ella, soltando la mano de Caroline.

Rebekah lo miro, masticando. Nik la cogió y la abrazó. Rebekah estaba incomoda intentando sujetar el perrito caliente.

-Te dije que le gustarían los perritos calientes –dijo Caroline.

-Rebekah, ¡no vuelvas a hacerme esto otra vez! –dijo Nik.

-¿Qué? –dijo Rebekah mientras masticaba.

-Tenemos que irnos, lo vi –dijo Nik.

Rebekah y Nik miraron a su alrededor. Los dos sintieron el mismo miedo que cuando eran niños. Sabían que estaba ahí fuera, esperando por ellos, acorralándolos. Nik cogió su mano y tiró de ella.

-Nos vamos ahora –dijo Nik.