Come he dicho en el capítulo anterior quería hacer una actualización de los fics, así que hoy os haré dos actualizaciones en un día. Espero que disfrutéis de los capítulos.
La historia no me pertenece al igual que los personajes, yo solo estoy haciendo la traducción.
CAPÍTULO 7
Kol volvió a la casa, temeroso. Solo había recuerdos que lo perseguían. Aquellos pequeños momentos felices se deterioraban. Encontró a su madre en el salón mirando un álbum de fotos.
-Madre –dijo Kol.
-Kol, has vuelto.
-Por ahora. Tengo que hablar contigo.
-¿Sobre qué?
-Padre está persiguiendo a Rebekah. Y a Niklaus.
-Solo quiere traer de vuelta a Rebeakh.
-No quiere volver. Ninguno de nosotros quiere. De hecho Elijah recibió algo de un reciente visitante, sobre Nik.
Ester cerró el álbum de fotos y se levantó para quedar cerca de la ventana.
-¿Qué dijo? –preguntó Ester.
-Elijah lo sabe.
Ester se dio la vuelta y encaró a Kol con lágrimas en los ojos.
-Lo sabe y va a decírselo a Nik.
-¡No! ¡No debe!
-¡Kol, debes detenerlo!
-¿Por qué?
-¡Por qué si Elijah lo sabe, entonces tu padre lo sabe!
-¡Dime la verdad madre! ¡Dímelo!
Kol no sabía que será lo que sabía Elijah. Solo fingió que lo sabía. Vio cómo su madre lloraba hasta caer al suelo. Y lo había confesado todo. Kol se quedó de pie procesándolo todo. La miró.
-¿Lo supiste todo el tiempo? ¿Y dejaste que padre le hiciera esto? ¡Le diste la espalda por algo que hiciste TÚ! ¡Siempre pensé que padre era un monstruo, pero en realidad lo eres tú!
-¡No, Kol, no lo entiendes!
-Lo entiendo todo muy bien. ¡No quiero tener nada que ver contigo!
Kol salió corriendo de la casa.
WHYB
Caroline vio como Nik servía el agua caliente en una taza para Rebekah. Había puesto las hojas de té. Lo colocó suavemente. Ella siempre se preguntó cómo era eso de tener un hermano, viéndolos a los dos sabía que era algo que se había perdido.
Sintió que el ambiente estaba tenso e intentó alégralo.
-¡Vamos a hacer malvaviscos! –dijo Caroline.
Los dos hermanos la miraron confundida.
-¿Qué, nunca habéis hecho malvaviscos? ¡Son estupendos! –dijo Caroline.
Caroline buscó en el armario y no encontró nada con lo que hace malvaviscos.
-¿Cómo es que no tenéis chocolate? ¿En serio? –preguntó Caroline mientras miraba a Nik.
-Bien señor Bombero, empieza con el fuego. Sé que todos los días los pagas pero estoy segura de que sabes cómo encender uno. Voy a buscar malvaviscos.
-¿Estás loca? ¡Mikael está ahí fuera! –gritó Nik.
-Sí, y os está buscando a vosotros dos, no a mí.
-Pero sabe cómo eres, probablemente sabe quién eres.
-Está bien, vamos todos a buscar malvaviscos.
Caroline cogió las llaves y salió. Nik la sigue y Rebekah los siguió. Caroline se metió en el coche.
-¿Qué estás haciendo? –gritó Nik.
-¡No te oigo! –gritó Caroline.
-¡Vuelve a la casa! –gritó Nik.
-Me llevará 5 minutos conseguir los malvaviscos y el chocolate. Puedes esperar en el coche y mantener el motor encendido.
-¡Caroline!
-¡Estoy conduciendo!
Rebekah se metió en el asiento de atrás y se colocó el cinturón de seguridad.
-¿Qué estás haciendo? –gritó Nik.
-Si ella conduce voy a ponerme el cinturón.
-¿Te estás olvidando de que Mikael está ahí fuera? –dijo Nik.
-Sí, y probablemente nos estará acosando y siendo escalofriante –dijo Rebekah.
-¿Te estás escuchando a ti misma? Deberíamos quedarnos escondidos –dijo Nik.
-Y si estamos en un lugar público, probablemente no puede hacer mucho, excepto preguntar alguna dirección –dijo Caroline.
-Metete Nik –dijo Rebekah.
PROWL
Caroline entró en el supermercado, cogiendo una cesta. Nik y Rebekah la siguieron. Caroline lanzó dentro de la cesta unas tabletas de chocolate y después sé que a buscar las galletas.
-¡Quiero palomitas! –dijo Rebekah mientras corría hacia el pasillo de las palomitas.
-¡Rebekah! ¡Vuelve aquí! –Nik la persiguió.
Caroline encontró unos malvaviscos grandes y lanzó un par de ellos en la cesta. Incluso tenían unas brochetas gigantes para tostaros y también los lanzo. Buscó a Rebekah y a Nik. Encontró a Rebekah sujetando un paquete de panes perritos calientes en sus manos.
-¿Por qué venden los perritos calientes en paquetes de 12, pero el de pan es de paquetes de 8?
-Es un diabólico plan que la compañía de pan tiene con la compañía de perritos calientes.
Rebekah los lanzó a la cesta y Caroline buscó a Nik. Rebekah salió corriendo otra vez. Caroline fue hasta el siguiente pasillo y vio a Nik hablando con una mujer. Se estiró para coger una caja de cereales de la parte superior de la estantería. Caroline vio como la mujer miraba a Nik mientras cogía la caja. Su camiseta se levantó un poco y vio como la mujer miraba el trasero de Nik. Caroline coger una brocheta de madera de su cesta y clavársela en el ojo a la mujer. Caroline vio como la mujer le pedía a Nik que cogiera otra caja de la parte de arriba de la estantería. Caroline se acercó por el pasillo tranquilamente. Si alguna mujer pensaba que podía flirtear con su bombero estaba muy equivocada.
La mujer aún estaba hablando con Nik sobre las cajas de cereales y parecía que él iba a estirarse para cogerle otra caja.
-¿Sabes dónde está tu hermana? –preguntó Caroline.
Nik se dio la vuelta y la miró.
-Parece que la he perdido en los 5 minutos que llevamos aquí –dijo Caroline.
-Amor, me encontré con Greta aquí. Vive en el vecindario –dijo Nik.
-Parece que a tu amiga Greta le gustan los cereales, mucho –dijo Caroline mirando las cajas de cereales en su carrito de la compra.
-Es mi favorito –dijo Greta.
-Apuesto a que si –respondió Caroline.
-Nik ha sido tan servicial –dijo Greta mientras ponía una mano en su brazo.
El temperamento de Caroline estalló. ¿Cómo se atrevía a tocarle? Caroline no era de las celosas, estaba bien quizás lo era. Se acercó a Nik y le empujó la cesta. Nik podía ver que estaba enfadada.
-Voy a buscar a Bekah –dijo Caroline mientras pasaba por su lado.
Nik sujetó la cesta con la mano y la persiguió, ignorando a Greta.
-¡Amor! ¡Caroline! –Nik la seguía.
Caroline lo ignoró y siguió caminando.
-Oh vamos, no estás celosa, ¿verdad?
-¿Por qué demonios estaría celosa?
-Ahora estás empeorando las cosas.
-¿Siempre coges las cosas de la alto de las estanterías para las chicas que compran aquí?
-Me pidió ayuda.
-Que servicial eres, ¿no?
-Estás celosa. Eres tan preciosa cuando te enfadas.
-¡No lo estoy! –Caroline lo empujó apartándolo.
-¡Si lo estás!
Caroline estaba enfadada. Cogió una salchicha de pepperoni y empezó a golpear a Nik con ella.
-¡Ow! –dijo Nik mientras levantaba la mano para que dejara de golpearlo.
-¡Eres tan malditamente servicial! ¡Estoy segura de que ella iba a ser muy servicial contigo! –siguió golpeándolo con el pepperoni,
-Tranquilízate amor.
-¡No me llames así! ¡Guárdate tus estúpidos apodos cariñosos ingleses! ¡Estoy segura de que Greta amará escucharlos!
-Así que esto tiene que ver con Greta.
-¿Qué clase de nombre es ese? ¡Estoy segura de que quieres comerte su casa de pan de jengibre!
Nik estaba intentando no echarse a reír mientras Caroline seguía golpeándolo con el pepperoni. Dejó caer la cesta y puso un brazo alrededor de ella, atrapando sus brazos.
-Caroline. Ella solo compra aquí. La veo a veces. Y respondiendo a tu pregunta, si soy bastante servicial, ayudo a ancianas, a niños, a cualquiera que necesite ayuda.
-Es gracioso, como siempre es una chica la que necesita tu ayuda.
-¿Hubiera sido mejor si hubiera sido alguna pequeña anciana?
-Si lo hubiera sido no comería cereales, estaría comiendo avena.
Nik se echó a reír.
-¿Ya has terminado?
-¡No!
-¿Qué puedo hacer entonces?
-¡Deja de ser tan servicial.
-Está bien.
-También deja de ser tan bombero a su alrededor.
-¿Cómo estoy siendo bombero? ¿Sabes que es mi trabajo ayudar a la gente, no?
-Bueno, esáas fuera de servicio, así que detente.
-Está bien amor.
Nik alcanzó y tomó su rostro. Ella lo miró.
-No hagas pucheros amor. Me has dado todas tus demandas.
Nik se inclinó y la besó. Soltó el agarre sobre sus brazos. Ella lo besó y le apretó el trasero.
-¿Comprobando la mercancía? –preguntó Nik.
-Todos lo están.
-¡Oh ew! –dijo Rebekah desde detrás de ellos-. Voy a necesitar terapia para siempre.
-¿A dónde saliste corriendo? –pregunto Nik.
-Tenían queso en lata, ¿puedes creerlo? –dijo Rebekah levantándolo.
-No, no vamos a llevarnos eso –Nik se lo sacó de las manos.
-¡Quiero saber a qué sabe!
-No, no quieres.
-¡Eres tan malo!
-¡Soy muy malo, soy demasiado servicial! Hoy no puedo ganar, ¿verdad? –dijo Nik cogiendo la cesta y alejándose.
WHYB
Caroline encontró a Nik en la caja. También vio que la cajera estaba flirteando con él. Ella rodó los ojos.
-Normalmente estás por aquí por la mañana –dijo l cajera.
-Estoy aquí con mi hermana y con mi… -Nik se detuvo antes de poder acabar. No estaba seguro de que era Caroline. ¿La chica a la que estaba viendo? La chica a la que se estaba follando como si el mundo se estuviera acabando. ¿La chica que le hornea cosas y después lo arrastra?
-Novia –terminó Caroline.
Nik se dio la vuelta para ver a Caroline de pie junto a él.
-Oh –dijo la cajera.
Caroline podía ver la decepción al escuchar que Nik tenía novia. Miró a su alrededor y vio como muchas de las mujeres miraban a Nik. Por ahí había mucho descaro. Ella levantó las manos y le colocó bien los collares que llevaba. Tiró de él hacia ella. Nik captó la indirecta y la besó. La cajera apartó la mirada.
-¿Qué os pasa a vosotros dos? ¡Os dejo a solas un minuto y tienes la lengua en su garganta! –gritó Rebekah.
-¡Rebekah! –gritó Nik.
-¡No necesito ver esto! Todo el mundo os está mirando –dijo Rebekah.
-¿Lo están? –Caroline miró a su alrededor.
-Sí, ew –dijo Rebekah.
La cajera estuvo de acuerdo con el comentario de Rebekah. Miró hacia Caroline y vio el chupetón en su cuello.
-¿Oh dios mío, es eso un chupetón? ¡Esa cosa es grande! –dijo la cajera un poco demasiado alto.
Caroline se avergonzó un segundo. Y se colocó bien el pelo para taparlo.
-Sí, lo es. Y me lo hizo Nik –respondió Caroline.
-Mierda –dijo la cajera.
-Y por si te lo estas preguntando, el acento se mantiene durante el sexo –le dijo Caroline a la cajera.
-¡Caroline! –gritó Nik.
-Estaré en el coche –Caroline buscó en el bolsillo de Nik y sacó las llaves y se fue.
-Me gusta –dijo Rebekah mientras NIk veía como se iba Caroline.
WHYB
Nik, Caroline y Rebekah están fuera en el jardín trasero de Nik mientras el intentaba hacer el fuego para poder hacer los malvaviscos.
-Lo estás haciendo completamente mal –dijo Caroline.
Nik la miró y levantó una ceja.
-¿Quién de nosotros es el bombero? –preguntó Nik.
-Tú –respondió Caroline.
-Así que se un par de cosas sobre el fuego.
-¿De verdad? ¡Porque estás tardando demasiado para encender uno!
-¡Aburrido! ¿Qué estamos haciendo aquí fuera? –dijo Rebekah.
-Estamos intentando hacer malvaviscos si tu hermano puede encender un fuego –dijo Caroline.
-¡Mi trabajo es apagar el fuego, no encenderlo!
-Oh dios mío, ¿acabas de poner ahí una piña? ¡No pues hace eso! ¡Ahora olerá a pino! –dijo Caroline.
-¡Deja de decirme lo que tengo que hacer! –gritó Nik.
-¡No tendría que hacerlo si lo hicieras!
-¡Entonces deja de estar encima de mí!
-¡Estoy intentado ayudar como tú!
-¿Ya estamos otra vez?
-¡Callaros los dos! –gritó Rebekah.
Nik y Caroline la miraron.
-¡Quiero hacer esta cosa de los malvaviscos de los que hablaba Caroline! ¡Y hacer perritos calientes aunque no tengamos suficiente pan! ¡Dejad de discutir!
-¿Qué has hecho con mi hermana? –preguntó Nik.
-Solo enciende el fuego –dijo Caroline.
WHYB
Rebekah veía como los malvaviscos se calentaban en la punta de la brocheta de madera. No entendida la diversión en ello. Quemar cosas parecía que era a lo que se enfrentaba su hermano.
-¡No lo entiendo! –dijo Rebekah.
Caroline se acercó a ella con su propia brocheta y malvavisco.
-No se supone que tienes que calentarlo hasta que muera. Se supone que tienes que tostarlo un poco. Y después lo pones en la galleta y el chocolate y te lo comes.
Rebekah vio como Caroline colocaba el tostado malvavisco encima del chocolate que estaba encima de la galleta. Cogió otra galleta y la puso encima.
-Aquí tienes, ahora comételo –Caroline se lo tendió.
Rebekah lo cogió dándole un mordisco y sonrió.
-¡Está muy bueno! –dijo Rebekah.
-Sí, supongo que no tenéis de estos allí.
-No.
-Aprendí a hacerlos cuando era pequeña en un campamento de verano. Mis padres me enviaban cada verano para no tener que ocuparse de mí. Soy muy buena haciendo malvaviscos.
-¡Vamos a hacer mas!
WHYB
Nik cargó a Rebkah hasta dentro de la casa y la dejó en su cuarto de invitados. Le puso una manta por encima y le limpió el chocolate del rostro. Volvió a la cocina y encontró a Caroline poniendo los malvaviscos en el armario. Se acercó a ella por detrás y le rodó la cintura con los brazos. Dejó un beso en la parte de atrás de su pelo. Ella se relajó contra él.
-¿Cansada? –preguntó Nik.
-Sí.
-¿Vienes a la cama?
-Sí.
Nik la cogió de la mano y la llevó hasta su cuarto. Caroline no puso ninguna objeción cuando la desvistió. Estaba sorprendida cuando le puso una de sus camisetas. Apartó la manta para que se pudiera meter en la cama. Él se dio la vuelta y empezó a quitarse la ropa. Vio otra vez la M y las cicatrices en su espalda. Nik se puso unos pantalones de pijama y se metió con ella en la cama. Ella se acercó a él y él puso un brazo a su alrededor. Ella murmuró algo y pronto se quedó dormida.
Nik recorrió su mejilla con un dedo. Se preguntó como iba a proteger a su hermana y a Caroline de Mikael. No estaba seguro de poder hacerlo. Escuchó a Caroline murmurar algo de quemar casas de pan de jengibre. Nunca admitiría que estaba celosa. Nik sonrió para sí mismo y dejó un beso en su frente.
-Estúpida casa de pan de jengibre –murmuró Caroline.
Nik la acercó hacia él y finalmente se quedó dormido.
¡Espero que os haya gustado!
La verdad es que no sé cuándo podré volver a actualizar. Ahora mismo tengo que hacer demasiadas cosas y no tengo tiempo, por eso he querido subir dos capítulos seguidos, pero prometo que en cuanto tenga un hueco me pondré con los fics. ¡Hasta el siguiente capítulo!
