La historia no me pertenece al igual que los personajes, yo solo estoy haciendo la traducción.
CAPÍTULO 8
Caroline estaba al teléfono mientras veía como Nik ponía gasolina en el coche. Rebekah estaba comprando más comida basura en la gasolinera. Vio como un descapotable lleno de chicas llegaba a la gasolinera. Vio como todas salieron a la vez y algunas de ellas empezaron a coquetear con Nik. No importaba en qué estado estuviera, o el lugar donde se encontrara, de alguna manera siempre habría una mujer coqueteando con Nik delante de ella.
-Caroline, ¿estás ahí?
-Si mamá.
-Bien, tengo que decir que todo ha sucedido de repente.
-Ya te digo. Elena se puso como una loca cuando descubrió que Jeremy se casó con una chica que acababa de conocer.
-Parece simpática, es muy inteligente para haber estudiado en casa.
-Ugh, ¿de verdad? ¿Dónde la encontró?
-No estoy segura, pero parece feliz. Consiguió mantener sus notas y graduarse al mismo tiempo.
-Estoy segura de que Jenna está feliz por eso.
-Jenna está tratando con un montón de cosas ahora mismo.
-De todas formas, ¿dónde está viviendo ahora Jeremy?
-Aparentemente con su nueva mujer en alguna parte. Últimamente no ha venido al pueblo.
Caroline vio como las chicas que coqueteaban con Nik le estaban preguntando algo y después una de ella colocaba la mano en su brazo. Vio como una de ellas sacaba el limpiacristales e intentaba limpiar el parabrisas, agachándose para intentar seducir a Nik. Vio como otra chica sacaba su tarjeta de crédito de entre sus pechos y se la daba a Nik. Nik se preguntaba que estaría escondiendo ahí. Pasó la tarjeta por ella y empezó a poner gasolina.
-¿Caroline, estás ahí?
-Lo siento mamá. Mira te dije que traeré a alguien, en realidad a dos personas.
-¿Qué? ¿Te estás convirtiendo en Elena?
-¡No! ¡Mamá! ¿Cómo has podido decir eso?
-¡No lo sabía, nunca me cuentas nada!
Caroline vio como Nik le devolvía la tarjeta a la chica, quien estaba de pie con el pecho hacia fuera para que la colocara entre sus pechos.
-¡Te llamaré después! –Caroline colgó a su madre y salió del coche.
Se quitó la chaqueta y se la lanzó a Nik. Nik se quitó la chaqueta de la cabeza y miró a Caroline quien lo fulminaba con la mirada antes de alejarse. Él lanzo la tarjeta de crédito a la chica sin importarle si la cogía o no y fue a por Caroline.
-¡Amor! –la llamó Nik.
Caroline lo ignoró y siguió caminando. Nik veía como su vestido amarillo se balanceaba mientras caminaba. No quería otra cosa que quitarle los tirantes que estaban atados en sus hombros y complacerla. La mano de él alcanzó a tocar la piel desnuda de su hombro. Le dio la vuelta.
-¿Por qué siempre tienes que hacer eso? –gritó Caroline.
-¿Hacer qué?
-¡Ser tan servicial! ¿Desde cuando eres un empleado de la gasolinera?
-Ella pidió ayuda.
-¡Pues deja de ser tan servicial!
-¡Está en mi naturaleza! No puedo dejar de hacerlo.
-Nunca has sido tan servicial conmigo.
-¡Estoy poniendo gasolina en el coche para que podemos conducir hasta tu pequeño pueblo para una boda pueblerina en un jardín trasero! ¿Cómo no soy de ayuda ahí?
-¡No es una boda pueblerina!
-¿Es lo único que puedes decirme?
-¿Qué tan servicial planeabas ser? ¿Y si se hubiera mojado la camiseta y hubiera necesitado la tuya? ¿Te habrías quitado la ropa por ella?
-¿Estás intentando que me desnude?
Caroline soltó un gritó de frustración. Lo empujó y se metió en el baño. Nik la siguió.
-¿Qué estás haciendo aquí? ¡Vete! –dijo Caroline mientras intentaba echarlo.
-Estoy intentado ayudar –dijo Nik empujándola hacia atrás.
-¡No te pedí ayuda!
-Estás preciosa cuando te pones celosa.
-¡No lo estoy!
-Creía que habíamos aclarado esto. No quiero a ninguna de ellas. Te quiero a ti.
Caroline no sabía cómo responder. Abrió la boca para decir algo. Nik la besó antes de que pudiera decir algo. La empujó contra la pared.
-Nik, esto está sucio.
-Lo sé.
WHYB
Rebekah se sentó en el asiento del conductor, cambiando las emisoras de la radio, cantando y sacudiendo la cabeza. Su cabeza se movía al ritmo de la música y gritaba las letras. Nik y Caroline salieron del baño y se dirigieron hacia el coche. Caroline ajustándose el vestido. Nik ni se molestó en arreglar su pelo. La ayudó a ponerse la chaqueta mientras ella intentaba que su pelo estuviera menos desordenado. Caminaron hacia el coche solo para encontrar a Rebekah cantando. Nik abrió la puerta del asiento del conductor.
-¿Qué estás haciendo? –gritó Nik por encima de música.
-¿Qué? –gritó Rebekah.
Nik se agachó y apagó la radio.
-Al asiento de atrás ahora –ordenó Nik.
Rebekah miró a Nik y después a Caroline.
-Se te ve el sujetador –le dijo Rebekah a Caroline mientras se metía en el asiento de atrás.
Caroline se sonrojó y se subió el vestido para cubrir el sujetador. No podía mirar a Rebekah mientras entraba en el coche.
-Sabéis, si continuáis actuando como animales en celo, quizás debería poneros uno de esos collares eléctricos para que no saltéis el uno sobre el otro –dijo Rebekah.
-Cállate Rebekah –dijo Nik.
-Tú probablemente ya tienes uno de esos porque estás metido en esa mierda extraña –dijo Rebekah.
-¡Cállate! –dijo Nik.
-¿Por qué hacemos un viaje de carretera? –peguntó Rebekah.
-Porque necesitamos alejarnos unos días de la ciudad, y Mikael nunca nos encontraría en un pequeño pueblo en mitad de la nada –dijo Nik.
-Oh, sí, ¿y cuando era la boda pueblerina en el jardín trasero? –añadió Rebekah.
-¡Oh dios mío, no somos pueblerinos! Y no es en un jardín trasero. Es en la mansión de los Lockwood, es preciosa –dijo Caroline.
-Oh, una mansión, así que el sur debe ser una gran chabola –dijo Rebekah.
-¡Es Virginia! ¡No el sur profundo, no vivimos en chabolas, tenemos electricidad y agua corriente! –dijo Caroline.
WYHB
Elena se apoyó en el asiento del avión… miró a su derecha y Stefan estaba leyendo los artículos, y a su izquierda estaba Damon bebiendo. Suspiró y se preguntó que iba a hacer cuando volviera a Mystic, estaba intentando ser fuerte por Jenna, quien había cuidado de ella desde pequeña. No sabía cómo manejar el que su hermano se hubiera escapado y casado con una chica cualquiera a la que acababa de conocer. El pueblo cotillearía sobre lo que había hecho. El alcalde había intentado que no se difundieran rumores sobre ellos organizando un banquete de boda que básicamente consistía en una barbacoa y lo que la gente llevara. Elena miró a los chicos sentados a cada lado de ella. Ninguno de ellos se quedaría en Nueva York mientras ella iba a casa a encargarse de unas cosas. Y sabía que ese fin de semana sería más largo con ellos dos.
El avión aterrizó y estaban cogiendo sus cosas para bajar del avión. La azafata se acercó a Damon y le tendió una caja. La había mantenido a salvo durante el vuelo por él. Damon coqueteó con ella para la consternación de Elena
-¿Qué estás haciendo? –preguntó Elena.
-Llevo donuts –respondió Damon.
-¿Qué?
-Es una ofrenda de paz. Y dijiste que podíamos traer lo que quisiéramos.
-Sí, pero se suponía que tenías que hacer algo, no comprarlo.
-Lo que sea. Además no es para eso. Dije que era na ofrenda de paz.
-¿Para quién?
-La rubita.
-Damon aléjate de ella. Ya has causado bastantes problemas.
-¿Qué quieres decir? Solo hago que las cosas sean interesantes.
-¡Damon!
-¡Elena!
WHYB
Nik aparcó en la entrada de Caroline. Rebekah miró la casa con los ojos abiertos. Parecía una de esas casas que había visto en las películas, con una valla completamente blanca.
-¡Es tan bonita! –dijo Rebekah mientras salía del coche.
Liz escuchó a Rebekah gritando fuera. Miró por la ventana y vio a Caroline salir del coche y acercarse a la casa. Sonrió. Abrió la puerta.
-¡Caroline! –gritó Liz.
-¡Mamá! –Caroline corrió por los escalones y la abrazó.
-¡No te he visto en mucho tiempo!
-Estoy bien mañana. Oh, ésta es Rebekah. Es modelo, y este es su hermano Nik –dijo Caroline.
Liz miró a Rebekah quien a sus ojos era solo una adolescente. Miró a Nik quien sostenía una bolsa de viaje. Volvió a mirar a Caroline y arqueó una ceja en dirección a Nik.
-¿Es el mismo Nik que habló conmigo por teléfono mientras estabas borracha en el bar? –preguntó Liz
-¡Mamá! –gritó Caroline.
-Me gusta tu madre –dijo Rebekah.
-Está bien ponerle cara a ese acento. ¿Alguna vez has tenido una cita con mi hija donde haya comida? –preguntó Liz.
-¡Mamá! ¡Para!
-Oh, cariño, relájate. No me di cuenta de que ibas a traer al chico con él que te fuiste a tomar algo y a su hermana. ¡Bueno, vamos! –Liz haciéndoles señas para que entraran.
Caroline quería morir de la vergüenza. Rebekah entró en la casa felizmente. Nik tomó la mano de Caroline y entraron en la casa.
WHYB
Mikael estaba conduciendo por una pequeña y sucia carretera hacia una gran mansión. Una mansión mayor que la suya. Escuchó una gran explosión y aparcó. Miro a su alrededor para ver de dónde procedía. Vio un gran tanque militar conduciendo por las colinas cercanas. Salió del coche y observó. Vio otro tanque conducir en dirección opuesta. Estaba confundido, no sabía que pasaba.
Uno de los tanques se detuvo y la escotilla se abrió. Un hombre asomó la cabeza.
-¡Hola! Pareces perdido.
-Estoy buscando al Duque Fiennes –respondió Mikael.
-Oh, está en el otro tanque.
Mikael se dio la vuelta y vio el otro tanque delante de él. La escotilla se abrió y apareció un hombre.
-Hola -dijo Talbot.
-¿Eres el Duque Fiennes? –preguntó Mikael.
-Supongo que ese es mi título. Soy Talbot.
-Yo soy Mikael.
WHYB
Caroline se estaba golpeando mentalmente mientras su madre le preguntaba sobre Nik y ella. Y Rebekah estaba demasiado dispuesta a responder. Nik estaba ocupado preparando té para ellos.
-Así que, ¿estáis saliendo? –preguntó Liz.
-Más o menos, los dos son muy tercos –respondió Rebekah.
-¡Rebekah! –advirtió Nik.
-Muy tercos. Pero están bien juntos –dijo Rebekah.
-Pues sí. Este es mejor que el último cariño –dijo Liz.
-¿El último? –preguntó Rebekah.
-Oh, ese chico Lockwood, era un niño mimado…
-¡Mamá! ¿No tienes que trabajar? –dijo Caroline.
-Me tomé el día libre por ti. Estoy libre mañana, pero tengo turno de noche –respondió.
-Caroline dijo que eras la Sheriff –dijo Rebekah.
-Sí.
-Es bueno ver a una mujer con autoridad.
-Lo es, ¿verdad?
Caroline solo quería salir de ahí.
-¿Qué vamos a hacer para cenar? –preguntó Caroline.
-Pensé que podíamos ir al Grill –respondió Liz.
-Oh, está bien, voy a ducharme –dijo Caroline y se fue rápidamente.
Liz se dio la vuelta y miró a Nik quien estaba poniendo agua caliente en la tetera. Levantó la vista y se dio cuenta de que Rebekah también lo estaba mirando.
-¿Qué?
-¿Cuáles son tus intenciones con mi hija? –preguntó Liz.
-Ah, ¿no lo sé? –respondió Nik.
-Eres sincero, lo que es mucho decir en comparación con el último –dijo Liz.
-Cuéntanos sobre el último, Caroline realmente no habla mucho sobre ello –dijo Rebekah.
-Rebekah –advirtió Nik.
-Es el hijo del actual alcalde. Tienen una gran mansión, que es donde se hará el banquete de boda de Jeremy. El hermano de Elena, ¿la habéis conocido?
-Yo sí, tiene a dos hermanos detrás de ella –dijo Nik.
-Me suena –dijo Rebekah.
Nik la fulminó con la mirada.
-Nik y mi hermano mayor Elijah tiene experiencia ese campo. Los dos se enamoraron de la misma chica, se pelearon por ella. El irrompible lazo de fraternidad fue roto por una chica. Y ni siquiera era nada especial. Incluso tuvo un hijo de su anterior novio, y mis hermanos se pelaron como perros por ella.
-¡Rebekah! ¡Es suficiente! –dijo Nik.
-¡Está en el pasado Nik, estoy contenta de que hayáis recobrado el sentido! Elijah ha seguido adelante.
-Estoy seguro de que la madre de Caroline no necesita escuchar todos los detalles.
-La madre de Caroline esta justo aquí y puede hablar por ella –dijo Liz.
-Voy a salir fuera a fumar –dijo Nik, y se fue.
-¿Desde cuándo fumas? –preguntó Rebekah.
-¡Desde ahora! –respondió Nik.
WHYB
Elena estaba en su antigua habitación mirándola. Aun tenía fotografías de ella, Caroline y Bonnie. Sonrió. Jenna había colocado a Damon y a Stefan en la antigua habitación de Jeremy. No estaba segura de que hacer con ellas. Su teléfono sonó y era Bonnie.
-Hey –respondió Elena.
-Hey, siento no poder ir. Es mitad de trimestre y eso.
-Está bien, estoy segura de que debe ser incómodo para ti.
-No incómodo, quiero decir que rompimos hace mucho.
-Lo sé, pero aun así, toda esta situación está arruinada. No puedo creer que se fuera y se casara.
-Y yo que pensaba que no podía comprometerse. ¿Cómo van tweedle dee y tweedle dum?
-Jenna los ha puesto en la habitación de Jeremy. No sé qué hacer con ellos.
-Escoge a uno. ¡Da igual a quien solo para acabar con esta locura!
-No puedo, he perdido a mucha gente. Y sé que si tengo que escoger a uno, perderé al otro.
-Últimas noticias, esto es el mundo de los adultos. Tienes que tomar una decisión, no puedes continuar con esto para siempre porque con el tiempo uno de ellos se cansará y se irá.
-Lo sé, solo que no se cual.
WHYB
Caroline entró en el Grill. Se sentó en una mesa cuando escuchó su nombre. Se dio la vuelta.
-¡Caroline! ¡Eres tú! –gritó Matt mientras corría hacia ella.
-¡Oh dios mío! ¡Matt! –Caroline saltó a sus brazos.
Matt la abrazó dándole vueltas.
-¡Es tan bueno verte! –dijo Matt.
-¿Cuánto tiempo ha pasado? –preguntó Caroline.
-¡Demasiado! ¡Te ves bien! Nueva York te ha sentido bien.
-Tú tampoco estás nada mal.
Liz, Rebekah y Nik entraron y vieron a Caroline y a Matt abrazarse y dar vueltas por la sala. Nik inmediatamente se tensó.
-Caroline es bastante popular aquí -dijo Rebekah.
-Oh ese es Matt, salieron un tiempo en el instituto. Pero terminaron cuando Matt le dijo que aún no había superado lo de Elena –dijo Liz.
-¿Quién es Elena? Debo conocerla. Parece que todo el mundo la adora -dijo Rebekah.
Nik estaba de pie mirando a Matt que abrazaba a Caroline. Rebekah miró a su hermano.
-Los celos no te sientan bien hermano –dijo Rebekah.
-No lo estoy.
-¿De verdad? ¿Cómo cuando no lo estaba Caroline en el supermercado cuando todo el mundo coqueteaba contigo?
-Yo no coqueteaba.
Rebekah no dijo nada y solo caminó hacia la mesa donde Caroline estaba con Liz. Nik suspiró y se acercó a ellos.
-¿Estás aquí por lo de Jeremy? –preguntó Caroline.
-Um, más o menos. Soy el gerente –dijo Matt.
-¿De verdad?
-Sí, y copropietario.
-¡Eso está muy bien!
-Sí, cuando mi rodilla se fue 90 grados hacia el lado contrario, tuve que ponerle fin al futbol.
-Pero está bien ver que estás haciendo algo hora.
-También está bien verte. Ha pasado mucho tiempo. Tendríamos que vernos antes de que te vayas.
-¡Por supuesto!
-Dejaré que vuelvas a tu cena. Deberías probar las chuletas de cerdo, cambié la receta y ahora son mejores.
-Lo haré, nos vemos luego.
Matt se fue y Caroline se sentó. Cogió el menú y lo miró. Liz y Rebekah miraron a Caroline y después a Nik.
WHYB
Elena entró en el Grill con Stefan y con Damon cada uno a su lado junto con su tía Jenna. Se sentaron en una mesa cercana. Elena vio a Caroline y la saludó, pero decidió no acercarse porque Damon ya había traído bastantes problemas. Solo le llevó unos minutos antes de que los tres empezaran a discutir. Jenna se sentó preguntándose qué pasaba mientras las voces se alzaban cada vez más.
-¡Parad! ¡No puedo con vosotros así! –Elena se fue.
Stefan y Damon la siguieron.
Jenna llamó a un camarero.
-¿Podemos pedir la comida para llevar? –preguntó Jenna.
WHYB
Rebekah estaba observando como los tres discutían y volvió a su mesa.
-¿Es esa la chica por la que todos se pelean? –preguntó Rebekah.
-Sí, el drama la sigue allá por donde va –respondió Caroline.
-No lo veo –dijo Rebekah.
-¿Qué? –pregunto Caroline.
-No veo porque se pelean por ella. No es fea, pero no es para tanto, el que peleen como animales. Y otra vez no entiendo porque los hombres pelean –Rebekah miró a Nik.
-Rebekah para –dijo Nik.
-¿Mamá de Caroline podemos hacer malvaviscos después? –preguntó Rebekah.
-Si quieres –respondió Liz.
-Caroline nos enseñó hace poco a hacerlos –dijo Rebekah.
-¿No tenéis malvaviscos en Inglaterra? –preguntó Liz.
-Por desgracia no.
-Entonces tendremos que hacer malvaviscos después.
WHYB
Después de cenar, Matt les envió una taza de café y una galleta a cuenta de él. Nik miró la galleta. Caroline lo miró fijamente. Nik solo bebió su café. Liz notó la tensión entre ellos.
-¿Paso algo cariño? ¿No te gustan las galletas de jengibre? –preguntó Liz.
-Las odio –dijo Caroline entre dientes.
Rebekah dio un mordico y sonrió.
-Son bastante sabrosas. ¿Nik no te vas a comer la tuya? –preguntó Rebekah.
-No –respondió Nik.
Rebekah cogió rápidamente la galleta de su plato y la mordió.
-Pensaba que te gustaba el pan de jengibre, hacías todas esas casas de pan de jengibre –dijo Liz.
-Odio las casas de pan de jengibre.
Rebekah y Liz notaron la tensión entre Caroline y Nik.
-Son tan falsas, con su falsa sacarina dulce –dijo Caroline.
-Está bien –dijo Liz vacilante.
-Eso y esa risa falsa, y ese pelo falso, y la sonrisa falsa, odio las casas de pan de jengibre.
-Estoy segura de que Matt no lo sabía cuándo las envió –dijo Liz.
-Sí, ¿cómo le va a tu amigo? Obviamente te ha echado de menos –dijo Nik sin ninguna emoción.
-No es como si me estuviera enterrando con cajas de cereales.
-¿Ya estamos otra vez con eso?
-O quizás debería empezar a poner gasolina a personas al azar.
-No era al azar, pidieron ayuda.
-Oh si, eres tan servicial.
-Servicial como las chuletas de cerdo.
-Eso no es sobre las chuletas de cerdo. Es sobre las estúpidas casas de pan de jengibre, cubiertas de sacarina y glaseado.
-Ya te lo he dicho, no me gustan las casas de pan de jengibre.
-¡Pero es no te ha detenido a apagar su incendio! ¿Por qué eso es lo que haces como bombero? ¿Apagar incendios?
-Apago tu incendio.
-Voy a ir al servicio –Liz se levantó de la mesa.
-Voy a ir a empolvarme la nariz –dijo Rebekah mientras se levantaba.
Rebekah y Liz se alejaron rápidamente, dejándolos en la mesa.
-No entiendo de donde viene esto -dijo Nik.
-¡No deberías hablar! Que insinúas con mis chuletas de cerdo.
-Nada, parecía demasiado amigable.
-Es mi amigo del instituto que no he visto en años.
-¿De verdad? No mencionaste el hecho de que saliste con él en el instituto.
-Eso fue como hace millones de años.
-No lo parece para él.
-No había superado lo de Elena en ese entonces, por eso rompimos, hemos sido amigos desde entonces.
-Sin duda parece haberlo superado.
-¿En serio?
-Eres un poco hipócrita.
-¡No puedo creerlo!
-Así que, ¿todos tus amigos del instituto son hombres?
-¿Toda la gente que te pide ayuda son mujeres?
-¡Estás siendo ridícula!
-¡No, estoy siendo honesta! ¿Ni siquiera ves como todas las mujeres actúan a tu alrededor? ¿Cómo te miran?
-No lo pido. No lo quiero.
-Tienes una graciosa manera de mostrarlo.
Caroline se levantó y fue al baño. Nik se quedó sentado preguntándose que había ido mal.
WHYB
Caroline entró rápidamente al baño donde Rebekah y Liz estaban hablando. Las dos miraron a una enfadad Caroline.
-¿Qué? –gritó Caroline.
-¿Habéis terminado? –preguntó Liz.
-¡No!
-Bueno, los dos necesitáis acabar con esto, porque no voy a tenerte en mi casa de mala manera y enfadada con él. Ya hemos tenido suficiente drama por una noche –dijo Liz.
-¿En serio?
-Si Caroline, lo que sea por lo que estéis teniendo problemas, resolvedlo y arregladlo. No voy a dejar que estéis así en mi casa. Y lo que sea que hizo o no hizo, probablemente no es tan malo como lo que me pasó a mí. Ahora compórtate como una mujer y arréglalo -dijo Liz.
-¿Qué te pasó a ti? –preguntó Rebekah.
-Mi marido decidió que era gay y nos dejó a Caroline y a mí. Su novio Steven y él son muy felices, y nos envían cada año una tarjeta de navidad mostrándonos lo felices que son –dijo Liz.
-Mierda, muy bien, tú ganas. Lo que sea que hizo Nik no puede ser tan duro como eso –dijo Rebekah.
-Es solo que, quiero decir, él no, ¡argh! –empezó a decir Caroline.
-¡Suéltalo! –dijo Liz.
-¿Por qué todas las mujeres tienen que mirarlo e intentar coquetear con él? ¡Y porque siempre pasa delante de mí! Y ni siquiera sabe porque me enfado –dijo Caroline.
-¿De verdad? –preguntó Rebekah.
-Cariño, no puedes enfadarte con él por eso. No es su culpa que las mujeres lo encuentren atractivo. Quiero decir, ¿no es esa la razón por la que estás con él?
-¡Mamá!
-Mira, ¿está contigo, no? ¿Entonces porque te estás enfadando? –preguntó Liz.
-Es que no lo entiende, ¡y siempre las ayuda! ¿Cómo es que no sabe que están coqueteando con él?
-Mi hermano es increíblemente tonto a veces. Tiene esa incesante necesidad de ayudar a la gente. Esto viene de cuando éramos pequeños. Siempre quería ayudar, sentirse útil, porque cuando éramos pequeños estábamos indefensos. No lo ve de la misma manera que tú. No ve que las mujeres coquetean con él. Ve a alguien que le está pidiendo ayuda –dijo Rebekah.
-Argh, ¿por qué tiene que ser tan servicial? –dijo Caroline.
-Es su naturaleza. No tienes porque sentirte amenazada ni nada. Mi hermano solo tuvo una relación en su vida.
-¿Qué? –preguntó Caroline sin creérselo.
-Fue hace mucho. Y terminó en desastre, abrió una brecha entre él y mi hermano mayor.
-¿Qué hay del instituto? Quiero decir míralo.
-Mi hermano pasó sus días en instituto solo. Mi padre se aseguró de ello. Elijah se fue, y Kol era demasiado joven para ir con él.
-No se merecía eso –dijo Caroline.
-No. Ahora comportante –dijo Rebekah mientras salía del baño.
-Me gusta la hermana de Nik –dijo Liz.
-¡Mamá!
-No me vengas con mamá. Los dos vais a hablar y a dejar de pelar. Es un buen chico. Además el acento ayuda.
-¡Mamá!
-Lo que sea, eres una mujer adulta. Voy a llevar a Rebekah a casa, y tú y Nik podéis caminar –dijo Liz y se fue.
Caroline suspiró y se miró en el espejo. Se dio la vuelta y salió. Vio que la mesa estaba vacía y que un chico la estaba limpiando. Miró a su alrededor confundida. Matt le hizo un gesto para que saliera afuera.
-Tu amigo esta fuera –dijo Matt.
-Gracias –Caroline salió.
Vio a Nik fuera del Grill mirando el cielo. Ella se acercó a él.
-Hey.
Nik se dio la vuelta y la miró.
-Hey.
Caroline tomó su mano y entrelazo sus dedos con los de él. Se acercó a él y lo miró.
Nik miró en sus ojos azules. Podía decir que estaba tanteando las aguas. En un minuto podía estar enfadado con él, golpeándolo con pepperoni, y al siguiente podía estar intentando estar de buenas. No podía estar enfadado con ella. La atrajo a él abrazándola, colocando su mano en la parte de atrás de su cabeza.
-No me gusta pelear contigo, amor.
-A mí tampoco.
-Entonces ya no más.
-Está bien.
-No Caroline, lo digo de verdad. No quiero seguir peleando contigo, a menos que te guste el sexo de reconciliación.
-Quizás.
-Lo sabía, solo me quieres por mi cuerpo.
-Ahora sabes la verdad.
-Honestamente amor, ¿cómo puedo probarte que no quiero a nadie más? No estoy buscando a nadie.
-Soy una chica Nik, insegura y a veces loca. Soy una neurótica.
-Pero eres mi neurótica Caroline.
-Y tú mi bombero.
-Y apago tu incendio.
-Oh dios mío, ¡no puedo creer que hayas dicho eso delante de mi madre!
WHYB
La mañana siguiente, Caroline se despertó y empezó a hacer su chili para el banquete. Estaba cortando las verduras para meterlas en la olla. Lo puso todo y colocó encima la tapa. Nik entró en la cocina restregándose los ojos.
-¿Amor, no es un poco pronto para el chili? –dijo Nik.
-Es para el banquete –respondió Caroline.
-Chili para el banquete –dijo Nik.
-¿Qué otra cosa se supone que llevemos? –dijo Caroline mientras sacaba los muffins del horno.
-Algo como un guisado, macarrones, esa horrible ensalada de gelatina, y brownies.
-¿Cómo sabes tanto de eso?
-Trabajo con bomberos, ¿lo has olvidado?
-No, hmmm brownies.
-Y puedes poner M&M's, a los niños les encantan esas cosas.
-Hoy estás lleno de sorpresas.
-Juega bien tus cartas, podría ser así todos los días.
Caroline lo besó en la mejilla y se apartó.
-Hey, ¿eso es todo lo que consigo?
-Tienes aliento mañanero. Bombero o no, no es sexy.
Nik se encogió de hombros y se dirigió al baño. Caroline decidió hacer algunos brownies ya que Nik los había mencionado. El timbre de la puerta sonó y Caroline fue a ver quién era. Abrió la puerta y vio a Damon con una caja de donuts.
-¿Qué estás haciendo aquí? –susurró Caroline.
-Es una ofrenda de paz –dijo Damon.
-¡Tienes que irte!
-Elena está haciendo chili y odio el chili, dime que no estás haciendo chili.
-Vete por favor. Por fin Nik me habla otra vez, no necesito que ls fastidies por mí.
-Dije ofrenda de paz. ¡Hola, traje donuts! ¡Donuts! –Damon le mostró la caja de donuts.
-Está bien. Pero tienes que irte.
-Está bien rubita, no es fácil para mí hacer esto.
-¿El que, comprar donuts? ¿De dónde son? –Caroline miró la caja y se dio cuenta de que eran del mismo lugar que Nik los compró.
-Espera, estos son de Nueva York. ¿Los trajiste hasta aquí desde Nueva York?
-Sí. Disfrútalos.
-Gracias.
Damon le dio una media sonrisa y se fue. Caroline cerró la puerta y abrió la caja. Sacó un donut y le dio un mordisco. Se derritió en su boca como el azúcar. Era el cielo. Ahora entendía porque Damon era tan pesado con lo de los donuts.
-¿Caroline? –preguntó Liz.
-¡Mamá, tienes que probarlos, están tan buenos! –Caroline le dio la caja.
-¿Donuts?
Caroline estaba aturdida, caminó por el pasillo hasta el baño. Abrió la puerta del baño y escuchó como corría el agua.
-¡Nik! –gritó Caroline.
-¿Caroline? –Nik corrió la cortina de la ducha hacia un lado asomando la cabeza.
-Oh dios mío Nik, ¿por qué no me dijiste que están tan buenos?
-¿Eso es un donut?
-¡Sí! Está tan bueno, ¡pruébalo!
Caroline se acercó a él, sin importar que estuviera desnudo y duchándose y sujetó el donut cerca de su boca. Él le dio un mordisco.
-¡Dios, está muy bueno! ¿De dónde los sacaste?
-No te gustaría saberlo.
-¿Qué más estás escondiéndome?
-Nada –Caroline le dio otro mordisco.
-¡Hey! ¡No te lo comas todo!
-Dios, es tan bueno, es mejor que el sexo.
-¿Qué?
Nik apartó la cortina hacia un lado y cogió a Caroline.
-¡Nik! –gritó Caroline.
Nik la metió en la ducha y volvió a colocar la cortina.
-¡Nik! ¡Estás haciendo que me moje!
-Lo sé.
¿Qué os ha parecido?
