La historia no me pertenece al igual que los personajes, yo solo estoy haciendo la traducción.
CAPÍTULO 13
Nik estaba descargando el lavavajillas, guardando los platos en su armario. Sonrió al pensar en que nunca había utilizado tantos platos antes. Estaba contento de que su familia estuviera ahí. Bajó las escaleras hasta el sótano para vaciar la secadora. Subió las escaleras hasta su cuarto con la cesta de la ropa. Dejó la cesta en el suelo y se sentó en la cama cogiendo las almohadas. Sacó la funda de la almohada y después sacó la otra. Se detuvo cuando se dio cuenta de que aún olía a Caroline. La abrazó, sosteniéndola contra él. Vio su chaqueta colgada en su armario, la que Caroline se había puesto antes. Su aroma aún seguía presente. Se dio cuenta de lo tonto que estaba siendo y dejó la almohada en la cama. Se acostó en la cama mirando hacia el techo. Y por primera vez en su vida de adulto, era feliz. Tenía a su familia de vuelta. Iban a ir a visitar a Finn a Bali. Tenía a Caroline, una chica que parecía un tornado, volviendo toda su vida completamente patas arriba, pero haciéndolo feliz. Sus rarezas, su naturaleza neurótica, su habilidad para cualquier tipo de repostería, eso y el hecho de que no se alejó de él cuando descubrió quien era su padre biológico, ni que su familia la alejara de él. Antes de que las palabras escaparan de su boca ya sabía que se estaba enamorando de ella.
Se sentó en la cama para después levantarse e ir a su estudio. De repente estaba inspirado. Cogió su cuaderno de dibujo y empezó a dibujar. Sonrió al pensar en Caroline.
WHYB
Bonnie se estaba preparando un smoothie en la batidora. Estaba orgullosa de su creación y la sirvió en un vaso. Hubo un golpe en su puerta y fue a ver quien era. Miró por la mirilla y vio a dos agentes de policía. Abrió la puerta.
-¿Hola? –dijo Bonnie.
-Hola, ¿vive aquí Caroline Forbes? –preguntó el primer agente de policía.
-Ahora está trabajando ¿Está metida en algún problema?
-No, alguien encontró su móvil y su bolso en la calle.
-¿De verdad?
-Sí, un vendedor de fruta lo encontró. Dijo que vio como la llevaban a una chica hasta un taxi. Queríamos devolverle las cosas.
-Y porque está buena –murmuró el otro agente de policía.
-No está aquí, pero ya se lo daré –Bonnie cogió el bolso.
-Déjanos saber si necesita algo.
-Gracias –Bonnie cerró la puerta y echó el cerrojo.
Dejó el smoothie en la encimera y miró lo que había dentro del bolso de Caroline. Estaba su móvil igual que sus otras cosas. Dejó el bolso en la encimera y fue a buscar su móvil para llamar a Elena.
-Hola Bon –respondió Eena.
-¿Has visto hoy a Caroline? –preguntó Bonnie.
-No, ¿ocurre algo?
-Unos agentes de policía vinieron hasta aquí diciendo que encontraron su bolso y su móvil.
-¿En serio? ¿Se encuentra bien?
-No lo sé, no sé dónde está.
-¿No está en el trabajo?
-Supongo que sí. El agente dijo algo de una persona llevándola hasta un taxi.
-Quizá está con su novio, olvidé como se llama.
-Intentaré hablar con él, pero si sabes algo de ella, por favor dile que vuelva aquí.
-Lo haré. ¡Damon deja de molestarme!
-Adiós.
Bonnie cogió el móvil de Caroline y buscó entre los contactos. Estaba buscando "Nik" o alguna variación. Bonnie se preguntó porque no podía encontar su número. Miró entre los contactos recientes y vio "bombero". Miró la fotografía durante un minuto. Así que este era el bombero que había aturdido tanto a Caroline. No estaba mal. Bonnie sacudió la cabeza y lo llamó.
WHYB
Nik se estaba preparando algo de té cuando sonó su móvil. Escuchó el tono de llamada y supo que era Caroline. Respondió.
-Hola, amor.
-Um, hola, ¿eres Nik? –preguntó Bonnie.
-Tú no eres Caroline.
-No, soy Bonnie, su compañera de piso. ¿Está Caroline contigo?
-No, ahora está trabajando. ¿Por qué me estás llamando desde su móvil?
-La policía lo encontró y lo trajó a su apartamento. Estoy intentando encontrala.
Nik de repente pensó en lo peor. Algo le había ocurrido. Mikael.
-Bueno, si aparece dile que tengo su móvil y que vuelva al apartamento.
-Por supuesto.
-Adiós.
Nik llamó a Rebekah. Sonó y sonó y sonó. La volvió a llamar.
Mikael ató a Caroline a una silla. Rebekah estaba sentada a su lado con las manos atadas. Caroline aún seguía inconsciente y con la cabeza aun sangrando. Rebekah pensó en huir pero no podía dejar ahí a Caroline, sangrando.
Mikael escuchó como sonaba el móvil de Rebekah. Se acercó y lo cogió.
-Mira, si es el hijo prodigo –Mikael miró al pantalla-. ¿Te gustaría contestar? Oh, estás un poco liada, permíteme.
-Teléfono de Rebekah –respondió Mikael.
-Mikael –dijo Nik.
-¿Ahora nos tuteamos?
-¿Qué quieres?
-Solo quiero lo que quiere todo padre. A su familia de vuelta, considerando que tú destruiste a la mía.
-Solo déjame hablar con ella para saber que está viva.
-¿Crees que lastimaría a mi propia sangre? ¿Qué clase de padre sería? –Mikael y miró a Rebekah y le hizo un gesto para que se acercara.
Rebekah se acercó lentamente a Mikael.
-Dile "hola" a Niklaus –dijo Mikael sosteniendo el móvil en su oreja.
-¡Nik! ¡Lastimó a Caroline! ¡Está sangrando! –gritó Rebekah.
-¡No arruines la diversión! –Mikael alejó el móvil y se puso a hablar él.
-¡Caroline! ¿¡Qué ha ocurrido?! –gritó Nik.
-No hay necesidad de gritar, ¿vamos a intentar comportarnos, entendido?. Ahora, quiero que vengas hasta aquí para tener una pequeña reunión familiar. Ven solo Niklaus, no llames a nadie, a menos que quieras volver a ver a tu hermana o a tu rubia amiga otra vez.
-Está bien.
-Creo que conoces el edificio. Es el que está cubierto de grafitis al lado de la línea 7.
-Sé donde es.
-Tienes una hora para llegar, si llegas tarde, me llevaré a Rebekah y a tu amiga, y nunca las encontrarás.
Nik terminó la llamada. Bajó la mirada y golpeó con los puños la mesa. Mikael se las había llevado, a las dos. Fue hasta su cuarto y descolgó la chaqueta. Se la puso y aún se desprendía el olor de Caroline. La traería de vuelta, las traería de vuelta a las dos. Nik cogió las llaves de su coche y se dirigió hacia la puerta.
La puerta se abrió antes de que llegara y Kol entró por ella.
-Hola hermano, ¿vas a algún lugar?
-Voy a salir.
-¿A dónde? Déjame ir contigo.
-No.
-Nik, ¿por qué estás tan gruñón?
-Necesito que llames a Elijah.
-¿Parezco una secretaria?
-¡Kol! ¡Hazlo!
-¿Qué ocurre?
-Nada, tengo que irme.
Kol se colocó delante de Nik, impidiéndole el paso.
-¿Qué ocurre?
-No puedo decírtelo.
-¿Por qué no? Soy tu hermano, ¿Por qué razón no confías en mí?
-No es que no confíe en ti, no puedo contártelo.
-Es padre, ¿cierto? Ha vuelto a hacer algo, ¿verdad?
-Necesito irme.
-No dejaré que te enfrentes a él solo.
-Tienes que hacerlo.
-¿Por qué?
-Tiene a Rebekah y a Caroline.
-No…
WHYB
A Caroline le estaba matando la cabeza del dolor. Abrió lentamente los ojos, la luz le molestaba a la vista. Gimió al levantar la cabeza. Intentó mover los brazos y se dio cuenta de que estaba atada a algo. Respiró profundamente intentando que su cabeza dejara de dar vueltas. Acabó de levantar la cabeza y vio que estaba atada a una silla. No reconocía el lugar donde estaba. Miró a su alrededor dándose cuenta de que estaba en algo parecido a un gran almacén. Vio a Rebekah sentada en el suelo cerca de ella.
-¿Rebekah?
Rebekah se dio la vuelta y vio que Caroline estaba despierta. Saltó y corrió hacia ella. Levantó sus manos atadas para apartar el pelo de Caroline de su cara, para que no se manchara de sangre.
-¿Qué ha ocurrido? ¿Por qué tienes las muñecas atadas?
-No hables. Todo saldrá bien. ¿Cómo está tu cabeza?
-Creo que estoy sudando mucho.
-No estás sudando, estás sangrado.
-¿Estoy qué?
-Veo que la bella durmiente por fin ha decidido honrarnos con su presencia –dijo Mikael acercándose a ellas.
-Aún sigue sangrando –dijo Rebekah.
-Solo es un rasguño –dijo Mikael.
-¡Le golpeaste la cabeza con la ventanilla del coche!
-Siempre tan dramática, deberías haber sido actriz. Vivirá. No querría que Niklaus se pierda toda la diversión.
-Estarás bien Caroline, Nik vendrá a por nosotras –dijo Rebekah.
-Nik… -dijo Caroline desmayándose otra vez.
-¡Caroline! ¡Despierta! ¡Despierta! –gritó Rebekah.
WHYB
Nik condujo hasta el edificio de los grafitis con Kol de copiloto.
-Hablé con Elijah. Tenía una sorpresa para nosotros, pero dice que nos veremos aquí –dijo Kol.
-Mikael no quiere a nadie conmigo –dijo Nik.
-Lo sé, ¡pero no puedes entrar sin ningún plan!
-Las tiene a las dos. Haré lo que sea para sacarlas de ahí.
-Las sacaremos de ahí.
WHYB
Caroline sintió como le levantaban la cabeza. Podía escuchar a alguien hablando, pero todo seguía siendo confuso para ella. Rebekah vio como Mikael estudiaba el rostro de Caroline.
-Hmmm, no lo acabo de ver. No veo que tiene de especial. ¿Ahora tiene algo por las rubias? Supongo que quiere alejarse de las castañas –dijo Mikael mientras le movía la cabeza hacia un lado.
-Es bastante guapa, pero una belleza como esa se desvanece. No veo nada de especial en ella –dijo Mikael.
WHYB
Nik y Kol vieron como Elijah corría hacia ellos.
-Escuché que Mikael está aquí –dijo Elijah.
-Las tiene a las dos –dijo Nik.
-Entonces vamos a sacarlas de ahí –dijo Elijah.
-Quería que viniera yo solo –dijo Nik.
-No, quiere ver que estás solo –dijo Elijah.
Mikael movió un pequeño vial bajo la nariz de Caroline, ésta se removió y miró a su alrededor.
-Por fin has decidió unirte a nosotros –dijo Mikael.
-¡Tú! –dijo Caroline.
-Sí, yo. Espero que seas capaz de decir algo más que monosílabos. Niklaus nunca escogió a las listas, siempre a las más guapas –dijo Mikael.
-¿Qué demonios está ocurriendo? –preguntó Caroline.
-Vamos a tener una reunión familiar –sonrió Mikael.
Caroline se removió en la silla.
-Oh, no hagas eso. Te agotarás y te caerás al suelo.
-Suéltame –dijo Caroline.
Mikael suspiró y vio como Caroline se removía. Se dio cuenta de que su falda se había subido y vio un moratón en su muslo interno. Se acercó a ella y le colocó una mano sobre la rodilla. Caroline se quedó quieta. Mikael le subió más la falda y vio los moratones de su muslo.
-¿Te hizo esto Niklaus? –preguntó Mikael.
Caroline temía responder. Temía hacer cualquier cosa. Intentó no hacer ningún sonido mientras Mikael le separaba las piernas.
-¿Te gusta que Niklaus te ponga las manos encima? ¿Cuando te golpea? –preguntó Mikael.
Caroline cerró los ojos, intentando transportarse a otro lugar que no fuera ese. Mikael le cogió el rostro e hizo que lo mirara.
-Abre los ojos. Te he hecho una pregunta.
Caroline abrió los ojos.
-Veo que le gusta pegar a las mujeres, siempre fue un cobarde –dijo Mikael.
-No pega a las mujeres –respondió Caroline.
-Oh, ¿entonces es que le gusta el sexo duro? –preguntó Mikael.
-¡Vete al infierno! –dijo Caroline.
-Eres valiente, ahora veo porque le gustas.
-¡Y tú eres un gilipollas, no, eres un viejo gilipollas!
-Estoy seguro de que tu boca ha dicho y ha hecho cosas más sucias que esas.
-¡Mikael! –gritó Nik.
Mikael se dio la vuelta y vio a Nik. Podía ver que estaba enfadado por estar tocando a Caroline.
-Niklaus, veo que puedes seguir instrucciones –dijo Mikael.
-Vamos a hacer esto –dijo Nik.
-¿Por qué tanta prisa? ¿No te alegras de verme?
-No, ¿dónde está Rebekah?
Mikael se acercó hasta la columna y la desató. La acercó hacia él y deslizó un brazo alrededor de su cuello.
-Está aquí como puedes ver –dijo Mikael.
-¡Nik! –gritó Rebekah.
-¡Voz de interior, por favor! Hija estoy intentando tener una conversación.
Nik miró a Rebekah intentando valorar la situación. Vio que Rebekah tenía las manos atadas, pero podía correr. Caroline estaba sangrando y atada a una silla. No podía correr, primero tendría que desatarla.
-¿Qué quieres? –preguntó Nik.
-Quiero que vengas hasta aquí y te enfrentes a mí como un hombre.
-¿Qué quieres comprobar?
-Que no eres nada excepto un cobarde, chico. Siempre escondiéndote detrás de las mujeres, primero tu madre, y ahora tu hermana. Ven y enfréntate a mí.
-¿Las soltarás?
-Quizá. Aún no lo he decidido. Tu amiga rubia me está empezando a molestar bastante.
WHYB
Kol y Elijah estaban caminando alrededor del almacén. Kol vio a algunas personas pintando grafitis en la pared.
-Hola –dijo Kol.
Una chica del grupo los vio y se acercó a ellos.
-Tenemos permiso para esto –dijo la chica.
-Está bien, es muy bonito y todo eso, pero ¿viste a un hombre mayor venir con dos rubias?
-Sí, vinieron en un taxi. El taxista tuvo que sacar a una de las chicas.
-¿Viste por que lado entraron?
-La puerta final del sur, es para camiones y entregas.
-Muchas gracias.
-Bonito acento.
-¿Podrías llamar a la policía por mí?
-¿Por qué?
-Mi padre parece haber secuestrado a mi hermana.
-Llama tú.
-Pero estábamos progresando.
-¿Cómo sé que no estás intentando engañarnos?
-No me importa lo que estéis haciendo. El psicópata de mi padre ha secuestrado a mi hermana y a su amiga. Creo que la policía encontrará más importante eso que tus pinturas.
-Bien, llamaré a la policía.
-Gracias.
La chica sacó su móvil y marcó. Kol sonrió y volvió con Elijah.
-Me sorprende que no hayas intentado ligar con ella –dijo Elijah.
-Nik nos necesita. ¿Y qué te sorprende tanto?
-Vicky, ¿qué demonios estás haciendo? –gritó uno de los grafiteros.
-Acabar lo que estás haciendo, llamar a la policía, un tío siniestro ha secuestrado a su hija –gritó Vicky.
-¡Oh, demonios! –el grafitero empezó a recoger.
WHYB
Kol y Elijah se colaron en el almacén. Estaban siendo silenciosos, de repente vieron al taxista merodear con un bate. Elijah y Kol se hicieron señas para atacar al hombre. El hombre se dio la vuelta y apareció Kol.
-Hola –sonrió Kol.
Antes de que el hombre pudiera decir algo, Elijah le dio un puñetazo. Kol cogió el bate y estuvo a punto de atacarlo, pero vio que el hombre seguía en el suelo.
-Maldita sea hermano, ¿cómo has hecho eso? –preguntó Kol.
Mikael sostuvo a Rebekah cerca y sacó una pistola de su chaqueta y la apuntó hacia Nik.
-Ahora, ya que estamos todos reunidos, creo que deberías contarle a tu rubia amiga una historia –dijo Mikael.
-¿Qué clase de historia? –preguntó Nik.
-Cuéntale como mataste a Henry –dijo Mikael.
-¡Él no lo mató! –gritó Rebekah.
-¡Silencio! ¡Debería haberte enviado a un internado, no tienes modales! –Mikael apretó el agarre que tenía sobre el cuello de Rebekah.
-¡Ahora cuenta la historia!
Caroline estaba confundida y miró a Nik. Nik cerró los ojos.
-Era Navidad. La primera Navidad que me habían permitido volver a casa. Henry estaba muy emocionado por verme. Se preguntó porque todos los demás tenían permitido volver por Navidad excepto yo. Había empezado a tomar clases de equitación y quería enseñármelo. Sacamos los caballos y quiso enseñarme lo alto que podía saltar con su caballo. Pero estaba nevando y no deberíamos haber salido. Pero él quería enseñármelo. Así que salimos fuera. Su caballo no hizo el salto y cayó. Lanzó a Henry quien se partió el cuello.
-Mataste a mi hijo –dijo Mikael.
-¡El caballo lo tiró al suelo!
-Pero tú lo sacaste fuera. ¡Fue tu culpa!
-Fue mi culpa. ¿estás contento?
-No. Nada me devolverá a mi hijo. Tú, miserable chico, tú mataste a mi hijo pequeño.
-No fue su culpa –dijo Caroline.
-¡Silencio! Tú no eres mi hijo –dijo Mikael.
-Lo sé. Sé que no eres mi padre. Sé que por eso me odias tanto.
-Oh, ¿lo sabes?
-Y no te tengo miedo. Suéltalas y nos quedamos los dos.
-Oh Niklaus, siempre tan impulsivo. Nunca pensando en las cosas.
-¡Detente! ¡Suéltalo! –gritó Rebekah.
-¿Vas a dejar que tu hermana peleé tus batallas por ti? –preguntó Mikael.
-No voy a pelear contigo –dijo Nik.
-Será menos divertido para mí. Como insistes en que las suelte, ¿a cuál de ellas quieres? Te dejaré decidir. ¿Tu hermana o la rubia?
Nik miró a Rebekah y después a Caroline. No podía decidir.
-¡Nik! ¡No confíes en él! –gritó Rebekah.
-¿Cuál, Niklaus? Solo soltaré a una –dijo Mikael.
-¿Importa? Da igual lo que escoja porque al final te las llevarás a las dos –dijo Nik.
-Ahora sabes como se juega a este juego. No las lastimaré si haces lo que te digo.
-¿Qué quieres?
-De rodillas, chico.
-¡No! –gritó Rebekah.
-Está bien Rebekah –dijo Nik mientras se arrodillaba en el suelo.
Caroline lo miró, las lágrimas caían por sus mejillas. Nik la miró. Caroline estaba llorando por él.
-¡No hagas esto, por favor padre! –suplicó Rebekah.
-Pronto acabará todo, y podremos ser una familia otra vez –dijo Mikael.
-¡No, por favor! ¡Iré contigo, pero no le hagas daño! –lloró Rebekah.
Caroline lo miró con los ojos llenos de lágrimas. Estaba llorando en silencio.
-Lo siento Caroline –dijo Nik.
-¡No digas eso! –gritó Caroline.
-Siento haberte metido en esto.
-¡Ya basta de charla! –gritó Mikael.
-¡Nik! –gritó Caroline.
Mikael apuntó el arma hacia Nik, tenía el dedo en el gatillo y disparó. Pero la bala nunca salió. Una figura había saltado y golpeado a Mikael sobre su espalda. Mikael perdió su pistola y estaba en el suelo. Rebekah corrió hacia Caroline intentando desatarla. Nik se levantó y corrió hacia Carolie.
-¡No vuelvas a hacerme esto! –gritó Caroline.
-Lo siento, amor –dijo Nik.
Mikael estaba luchando con su atacante. Le llevó un segundo darse cuenta de quien era.
-Hola padre.
-¡Finn!
Finn sonrió y le dio un puñetazo en la cara apartándolo. Mikael sacó otra pistola de su chaqueta. Disparó a Finn en el hombro. Finn cayó de espaldas sujetándose el hombro. Mikael se dio la vuelta y vio a Elijah y a Kol correr hacia él.
Nik por fin pudo desatar a Caroline y ésta se levantó para salir corriendo. Mikael estaba furioso al ver que sus hijos habían arruinado su plan y hubieran venido a ayudar a Niklaus. Los apuntó a todos con la pistola.
-¿Os ponéis de su lado? ¡Ni siquiera es vuestro hermano! –gritó Mikael.
-¡Él es nuestro hermano! –gritó Elijah.
-¡Esto es de locos! ¡No permitiré que es pongáis todos en mi contra! –gritó Mikael.
Finn aún seguía en el suelo, retorciéndose de dolor, su hombro estaba sangrando. Mikael apuntó la pistola hacia Caroline.
-Destruiste a mi familia. Lo menos que podría hacer es devolverte el favor y destruir tu felicidad –dijo Mikael.
Algo en Nik hizo click. Fue casi instintivo. Cargó contra Mikael. Casi a una velocidad inhumana. Todos vieron a cámara lenta como Nik se lanzó contra Mikael tirándolo al suelo. Los dos lucharon por la pistola que salió disparada. El sonido de la bala resonó por todo el almacén. La sangre esparcida por el suelo.
Mikael miró a su alrededor por todo el lugar. Nik cayó de espaldas al suelo, sujetándose el costado que cada vez se estaba empapando más con su sangre. El sonido de las sirenas era cada vez más fuerte. Mikael se dio la vuelta y corrió. Caroline corrió hacia Nik. Nik miró la sangre de su mano y se dio cuenta que era suya.
-Quédate conmigo, vas a ponerte bien –dijo Caroline.
-Nunca te he mentido amor, no me mientras tú ahora –dijo Nik.
Elijah corrió hacia Finn que se estaba sujetando el hombro.
-Sabes como hacer una entrada, hermano –dijo Elijah.
-Sabes que lo intento –dijo Finn.
-Nik, por favor, no me dejes –dijo Caroline.
-No puedes deshacerte de mí tan fácilmente –dijo Nik quien empezó a desmayarse.
-¡No, Nik! ¡Quédate conmigo! –gritó Caroline.
-¡Nik! –gritó Rebekah.
-Caroline, te amo –dijo Nik antes de desmayarse.
-¡No puedes decir eso y desmayarte! –gritó Caroline.
-¡Nik despierta! –gritó Rebekah.
-¡Despierta Nik, por favor! ¡No puedo responderte si estás inconsciente! ¡No puedo decirte que estoy enamorada de ti cuando no puedes escucharlo! ¡Nik! –lloró Caroline.
