Aquí está chic s, nuevo capítulo. Siento la tardanza…he tenido un fin de semana algo movidito (BODA). Así pues, pido disculpas.

Disclaimer: los personajes no me pertenecen, son de la serie Once Upon A Time. La historia es 100% de mi invención, para traducciones u otras publicaciones por favor contactar conmigo.

CAPÍTULO 7. ¿AMIGAS?

Regina la miraba disimuladamente. No puedo creer que después de lo que hice esté aquí para saber cómo estoy. Esta chica cuándo aprenderá…soy un monstruo, y aun así, se preocupa por mí, por mi vida. Casi la mato y ella aquí a mi lado como si nada.

Pero… ¿y esa sonrisa que tenía al pedirle perdón? Por ello, y solo por ello ha valido la pena.

Ambas caminando juntas en otra noche de Noviembre, no obstante no una noche cualquiera. El cielo estaba más iluminado que de costumbre y hay algo en el ambiente, un aroma diferente. ¿Eso que huelo es chocolate? ¿Y canela? No puede ser.

- Swan.

- ¿Si? – Emma miraba hacia el cielo, hacia las estrellas, le proporcionaba cierta calma, y necesitaba toda la que pudiera obtener, al lado de Regina era un manojo de nervios.

- Dime, ¿por casualidad hueles también a chocolate y…mmm….canela?

- Oh…haha – Emma totalmente sonrojada lo recuerda – Al llegar a casa después del trabajo me he preparado una taza de delicioso chocolate caliente con canela – decía con cierto brillo en los ojos, el cual no pasaba desapercibido para la morena.

- Ya veo… ¿Eso has cenado? – Pregunta escéptica Regina a lo que Emma asiente – y ¿te parece eso una buena cena?

- Después del día que he tenido? – se quedó mirando fijamente esos ojos chocolate – la mejor – añadió de forma coqueta.

- ¿Tan terrible ha sido? – Regina parecía ¿preocupada? ¿Tiene corazón?

- La madrugada…horrible.

- ¿Seguro? Porque de ser así no sé yo si te encontrarías aquí, conmigo, cómo si no hubiera sido suficiente.

- Mira – dice buscando encontrarse con los ojos de la morena, y una vez lo hace… - pese a lo que pasó, sé que aquella no eras tú o…bueno, solo era una parte de ti, una que no controlas. Así que no, no ha sido suficiente Mills.

Regina sonreía, no podía creerse lo osada que era la rubia con sus respuestas, pero esta se engrandecía aún más al saber que Emma pensaba así de ella. Mira que es tonta, al final lo de las rubias va a resultar no ser solo un estereotipo…

- Aquí es. – señaló la ojiverde.

- Bonita puerta. – ¿En serio? ¿Acabo de decirte que es una puerta bonita?

Levantando una ceja, y con una cara de "No puedo creer lo que acaba de decir" dijo:

- No sabía yo que te interesaran tanto las puertas. – comentó divertida, esperando cómo se las ingeniaría la morena para salir de esta. Así que no sabes cómo despedirte, ¿eh?

- No, solo digo que el diseño en sí es bonito, renacentista, me atrevería a decir que a finales del siglo XVI, en las puertas de la Edad Moderna. – Emma la miraba incrédula - ¿Qué? ¿No crees que habiendo vivido tanto, no se un poco de todo? Aunque claro, no sabes la edad que tengo… - dijo más para sí que para la rubia.

- ¿De cuántos años estamos hablando?

- Eso no se le pregunta a una dama señorita Swan, bastará con decirte que unos cuantos. Ahora, aclarado ya esto, si me permites, tengo cosas importantes que hacer.

- Oh, sí…sí, es…es verdad – titubeó. Estaba descontenta, al final la morena siempre se sale con la suya. – Simplemente me gustaría añadir que ha sido un verdadero placer solucionar las cosas entre nosotras. – Regina sonreía, asentía, y con ello Emma se perdía, su mirada viajaba a los labios de su compañera. Me pregunto si sabrán cómo la última vez, tal vez mejor. – Volvía a los ojos marrón chocolate – mierda, me ha visto. Bueno, normal la tengo en frente. – Mmm… – mordiéndose el labio – espero volver a verte. – ante este comentario, la cara de la morena se ensombreció.

- Swan, que te haya pedido disculpas por lo que pasó anoche (aún sin saber porque lo he hecho, dado que es lo que hago siempre, que está en mi naturaleza y por lo cual nunca pido permiso ni perdón) no quiere decir que quiera volver a verte ni mucho menos. Quería aclararlo mas no sé por qué, simplemente era lo que quería decirte y ya está hecho. Así que ahora, vete.

- Soy una idiota. – sentenció Emma.

- Bien, por fin algo en lo que estamos de acuerdo.

- Soy una idiota porque he pasado por esto antes.

- ¿El estarme irritando? Sí, lo has hecho. – contestó con desdén Regina.

- No, cuando era una niña, alguien entró en mi vida y pensé que seríamos…ha…mejores amigas. Pero esta chica me mintió y yo la alejé y ella me pidió perdón, pero nunca la perdoné. Me tomó tiempo pero luego me di cuenta de que era un error y me arrepentí pero para entonces era demasiado tarde y el daño ya estaba hecho. No quiero cometer el mismo error Regina. En este caso el error no es respecto a pedir perdón, mi punto está en que no quiero después arrepentirme de nada. Mira…no te estaba buscando solo para exculparme, te estaba buscando para que fueras mi amiga también.

- ¿Creías que éramos amigas? – preguntó, sin saber que más responder. Sin saber cómo, las palabras que le había dirigido la rubia la habían conmovido. Y para ser exactos el hecho de que la quisiera como amiga (aunque el término amiga no sea del todo el indicado)

- Loco, ¿verdad? Pocas veces nos hemos visto, pero han sido intensas. Y cómo por lo visto no podemos llegar a más sin que tu alter ego aparezca, pues sí, pensé que podía ser posible. No voy a parar de intentarlo. Incluso si quieres volver a matarme. – dicho esto, Emma abría la puerta decidida a entrar… Mientras Regina intentaba asimilar toda esta información.

- Emma, espera. No quiero matarte, al menos no en este estado, al menos no cuando soy consciente. – Para la rubia su nombre no había pasado desapercibido. Y van tres.

- ¿Ves? Eso es un comienzo. – agregó ya sonriendo. Y entonces, ahora sí. Desapareció de la vista de la morena.

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No puedo creerlo. Lo ha conseguido. Esta chica ha conseguido lo que nadie en años, muchos años. Una segunda, tercera y no sé cuántas más oportunidades. Un "lo siento" sincero de mi parte, que pierda el control de mi misma, convirtiéndome así en quién una vez fui (peor de lo que soy ahora). Y algo que jamás me hubiera esperado, una sensación cálida en mi pecho, justo cuando creía que ahí solo había hielo… O y no puedo dejarme el hecho de que al final, va a resultar que tengo algo así como una "amiga". Já, esto ya es impensable.

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Creo que ha salido incluso mejor de lo que me esperaba. Aunque, ¿Cuándo se me ha pasado por la cabeza ser su amiga? Vale, que no le he mentido en la razón, es decir no podemos ser algo más por lo visto. Pero esa es otra, ¿acaso a ella le gustaría ser algo más, o es solo a su otro "yo"?

En serio, ¿amigas? Mejor que nada, desde luego…pero va a ser divertido esto…al menos no me ha dicho que no, ni que sí….- Emma como de costumbre al pensar en su morena, se paseaba de arriba abajo por todo su apartamento – al menos se ha confirmado algo que "sabía", bueno que esperanzadoramente creía: no quiere matarme, y eso al tratarse de una chupa-sangres…es decir mucho. – la sonrisa que tenía era inmensa en ese momento en el que recordaba cómo su morena lo había dicho, ese gesto de "bueno a decir verdad y aunque me cueste admitirlo, no, no quiero matarte" – Emma reía, mientras se paraba en el balcón a observar la maravillosa noche estrellada.

Dónde quiera que estés Regina, no dejaré de intentarlo; a cabezota no me gana nadie. No sabes de lo que soy capaz.

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Eran ya las cuatro de la mañana, Emma dormía plácidamente en su cama doble, porqué ¿para qué dormir en una pequeña pudiendo dormir en una más grande? Y un hombre de unos 30 años se hallaba en la terraza, observándola. Tenía los ojos azules, portaba barba, le quedaba bien, no era larga, pero tampoco excesivamente corta. Llevaba un collar del que colgaban una espada plateada y una cruz también de este brillante material sobre la cual destacaba una calavera dorada. Vestía totalmente negro, con una cazadora y unos pantalones ceñidos. Y si mirabas bien se le podía distinguir en su muñeca izquierda, un tatuaje de un garfio.

Unas muy buenas vistas, desde luego. ¿La despierto?

- Hola preciosa. – susurra cerca del oído de la rubia. A Emma le recorre un escalofrío por todo el cuerpo y al abrir los ojos se encuentra con él.

En un rápido movimiento nuestra co-protagonista se sitúa en la otra punta de la cama, ya de pie y con un bate en la mano (cabe decir que siempre lo guarda bajo la cama).

- ¿Quién eres? – pregunta asustada.

- Oh sí, perdona mis modales amor, mi nombre es Killian Jones, encantado. – se acerca.

- Para, vale se tú nombre, pero ¿qué haces aquí?

- Ah…esa, es la pregunta correcta amor. Sin embargo primero responde a la mía. ¿Cómo debo llamarte?

- Emma. – asiente Killian, ¿esperando? – Swan.

- Encantado Emma Swan. – sonríe pícaramente el intruso.

- Ahora puedes responder a mi pregunta. – afirma con mayor seguridad.

- Verdad. ¿Mismas condiciones ah? Es simple, solo te observaba, eres realmente hermosa.

- Ya… ¿y no te parece extraño entrar por tu cuenta, sin ninguna invitación y observarme mientras duermo?

- Oh, para nada. Hago lo que quiero, cuando quiero sin importarme nada más. Y me apetecía observarte. Si te ha molestado no era mi intención, de veras. – aclara con sinceridad.

- Vale…bien, y ahora que lo has hecho, ¿puedes irte? O mejor, me dices como has entrado, para así poder evitar que vuelva a pasar contigo o con cualquiera, y te vas. ¿Te parece? – le apunta con el bate.

- Fácil, salté hacia la terraza. – Emma abre la boca sorprendida – así que supongo que lo único que has de hacer es cerrar el ventanal.

- Espera ¿qué?, pero ¿cómo? – pregunta incrédula amenazándolo más fuerte con el bate.

- Saltando, amor. Es fácil. Bueno al menos para los de mi especie.

- No puede ser, ¿otro vampiro?

- ¿Vampiro? Cielo no te he insultado, no debes porqué insultarme. – Carraspea – soy un hombre lobo, para servirle – se inclina de forma servicial.

- Mejor aún – se jacta irónicamente.

- Lo sé. Bueno, ya hechas las presentaciones y aclarado el asunto. ¿Me permitiría invitarla a salir?

- ¿Si te lo permito? Sí, que quiera salir contigo es otra cuestión MUY diferente. –enfatiza.

- Oh amor, ¿no te he dicho que siempre consigo lo que quiero? Basta con decirte que soy más fuerte que tú, más ágil que tú y más rápido. No tienes nada que hacer contra mí, ni si quiera con un bate. – Hace una pausa – No obstante, como soy un caballero, aunque muchos me tachan de pirata, cosa que veo más honorable, no te mencionaré seriamente esto y te pediré que, por favor, aceptes salir conmigo.

Emma estaba hecha un lío. Tenía en frente un hombre lobo quién indirectamente le había amenazado con matarla si no salía con él; pero ese era el punto, es un hombre lobo que ha entrado en su casa sin previo aviso, la ha observado y le "ha pedido" salir.

Así pues, con voz temblorosa, y sabiendo que se iba a arrepentir, la rubia asintió.

- Bien, paso por ti mañana a las ocho de la tarde. Prometo traerte algo bonito, aunque será complicado que sea igual de hermoso que tú. – Dicho esto, se encaminó hacia el balcón y desapareció.

Killian… ¿en qué lio me acabo de meter? Pero, ¿qué iba a hacer? ¡Me ha amenazado! ¡A mí nadie me amenaza!

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Regina sintió un escalofrío recorrerle la espalda, justo cuando decidió dejarlo por hoy. Tres eran suficientes. Y no tenía más ganas, empezaba a aburrirse, siempre lo mismo. Ya no disfrutaba tanto del miedo en los ojos de sus víctimas, al menos no desde lo que pasó con Emma. Esos ojos verdes cargados de desesperación, aceptación, miedo, decepción. Esos ojos se le habían clavado más que aquella daga.

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NOTA DE LA AUTORA: Una parte de la conversación entre nuestras bellezas seguro os ha sonado especialmente y es que me he basado en una conversación similar en la serie. watch?v=l82BcHqoT6E

Como podéis ver, voy haciendo alusiones a muletillas, frases que han dicho en la serie y demás, todo para no perder la esencia.

Sin más preámbulos os diré que comentéis! Dejar vuestras opiniones, malas o buenas, quiero saberlo.

Ah y por último, al haberme demorado tanto os debo un poquito más de este fic así pues, mañana subiré otro capítulo.