Buenas de nuevo! Siento haber tardado de verdad! Pero bueno aquí está, para compensar el atraso con este capítulo, como podéis ver es más largo, además intentaré subir uno entre mañana y pasado mañana.

Espero que os guste, comentéis si queréis, ya sabéis como va esto.

Gracias como siempre a los que me dais vuestro apoyo, tanto amigos como desconocidos lectores.

Disclaimer: aunque no haga falta, bueno, estos personajes no me pertenecen la historia sí.

CAPÍTULO 9. UN RECUERDO CERCANO.

Tal vez penséis en que nuestra rubia ha sido tonta por no utilizar la navaja contra "el pirata" pero os equivocáis, ella era diestra, se había cortado en el brazo izquierdo, por lo tanto podía defenderse durante un tiempo.

- Y con ello me demuestras que tu especie es más estúpida de lo que pensaba ¿Qué intentas, facilitarme el trabajo?

- No, tú no lo entiendes…

- ¿El que no entiendo?

Justo en ese momento, un sonido, una sombra, y un escalofrío se hicieron presentes.

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Regina deambulaba por las calles, presa tras presa intentaba apaciguar la ira en la que se había sumido por culpa de la rubia. Habíamos avanzado, te había dejado vivir. ¿Cómo he podido ser tan estúpida? Por otro lado tu cuepo no miente…es tenerme cerca y tu pulso se acelera…no lo entiendo ¿porque él? Lo curioso es que me resulta familiar, ese hombre lobo con olor a ron, me suena de algo. Aun así – JODER EMMA – gritaba. Se sentía traicionaba, por ello esta noche se había dispuesto a acabar con todo ser humano que se cruzara en su camino, y así lo había hecho…hasta ahora.

Un niño de entre unos doce y dieciséis años, de cabellos castaños, con cara de buen muchacho, había aparecido de la nada. ¿Qué hace un niño en la calle a las nueve de la noche, y solo? Algo de él le resultaba extraño, no entendía cómo pero le ablandaba el corazón, una sensación calurosa la envolvía solo con mirarlo.

- Hola muchacho. – saludó.

- Hola – respondió sonriente el joven.

- ¿Qué haces en la calle, a estas horas y tú solo? – preguntó curiosa.

- Me encanta salir a investigar, de hecho he descubierto muchas cosas gracias a ello. ¿Sabías que existen los vampiros y los hombres lobo? ¿Y qué lo único que puede matarlos es la plata o rompiéndoles el cuello?

- Así que te gusta investigar. Aun así, ¿son tus padres tan irresponsables como para dejarte salir a estas horas?

- No es taaaan tarde. Y sí, o sea no, no son irresponsables pero ellos hacen lo mismo, están a dos calles de aquí, yo solo me he adelantado. - explicaba contento mientras la miraba curioso.

- Bueno pues como tú dices existen ese tipo de criaturas, yo de ti no me separaría de tus padres.

- Es que son muy lentos… - la miraba con cara de inocente.

A Regina todo esto le resultaba demasiado extraño pero esa cara le calmaba, esa ira en la que estaba sumida se disipaba. Hasta que algo inesperado la golpeo, ese aroma tan familiar para ella, ese aroma que des del primer día no había dejado de pensarlo, de sentirlo, y de desearlo.

Esta vez era fuerte, como la última vez que la ojiverde se cortó para llamarla y hacer que fuera a verla. Ahora no quería caer en lo mismo, esta vez estaba cabreada y si su control ya la había fallado una vez, esta vez podía ser incluso peor. Así pues intentaba evitar pensarlo, olerlo, pero estaba perdida ya, su mente no estaba donde su cuerpo. Y el chico la llamaba, extraño, viendo como sus ojos cambiaban de color, empezaba a asustarse, así que le hizo caso y fue a buscar a sus padres. Regina no lo había oído, tampoco se había percatado de su ausencia, y en un suspiro siguió la fragancia que tanto le asustaba como deseaba.

Dos calles, nada más lejos.

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Emma había presenciado como su morena aparecía. Ella sostenía su navaja con la mano derecha, con fuerza mientras la observaba.

Killian, extrañado, investigaba la nueva mujer, mas solo veía su silueta, increíble por cierto, y unos ojos algo claros.

Regina miraba a Emma, y no veía nada más, ni a nadie, su parte racional estaba ahí, porque no la miraba solo con deseo por su sangre, la miraba con un brillo diferente, era ira, estaba cabreada. Mucho. Así que solo le bastó dirigir sus ojos hacia su acompañante y lo vio.

- No puede ser, Capitán Guyliner. – sonrió con incredulidad la morena.

- Es Hook, ¿recuerdas? Evil Queen. – respondió con retintín y desdénen.

- Ha pasado mucho des de nuestro último encuentro, aunque por mí no te habría vuelto a ver nunca.

- Admítelo preciosa, me echabas de menos y por eso estás aquí, te has enterado de que me encontraba de nuevo en la ciudad y has pasado a verme, pero lo siento, como ves – dice señalando a Emma – estoy un poco ocupado.

- ¿Eres así siempre? – Pregunta Emma – digo, ¿tan prepotente y creído?

En un segundo se sitúa justo a dos palmos de ella:

- Y así te gusto amor.

- Aléjate de ella Hook.

- Perdón, ¿os conocéis? - en su tono no había del todo incredulidad, parecía que le hacía gracia.

- De hecho está aquí por mí. – interviene la rubia con una sonrisa de superioridad.

- ¿Y soy yo el creído? – Emma, levanta su brazo izquierdo recordándole el corte que se había hecho tan solo unos minutos antes – o… ¿así que eso es por ella? Y tú – se dirige a la ojimarrón – ¿acudes a su llamada sin más? Y creía que el perro era yo, já, al menos era lo que decías.

Regina observaba fijamente el corte, sus ojos que habían vuelto al marrón gracias al pirata, volvían a aclarecerse por culpa de su humana. Regina, Regina por favor aguanta, demuéstrale al guyliner lo que vales, se lo tiene merecido por todo lo que te hizo, no te pierdas, pero es que debe saber tan bien… se relamía los labios. Killian que entendía perfectamente por dónde iban los tiros se paró en frente de ella, a una relativa distancia de seguridad:

- Ni se te ocurra su majestad – dijo con retintín – esta rubia de aquí es mía.

- No soy de nadie Hook, mucho menos tuya. – Emma se había cabreado, no soy un objeto como para pertenecerle a alguien, aunque mirando a la morena… eso no sería tampoco un problema si fuera ella mi "dueña". ¿En qué estoy pensando?

- ¿Seguro? Te has cortado solo para que viniera a por ti y si no me equivoco lo has hecho para que te salve de mí, pero no sé cuál será el concepto que tú conoces de "salvar" desde luego considero que tener que luchar contra mí es una putada, pero ¿contra los dos?

- Ella supone, que acabaré contigo primero guyliner, lo que no se equivoca a no ser que prefieras irte por patas; y que después conseguirá zafarse de mí como la última vez, a lo que no sé si decir que está en lo correcto.

La miraba, Emma le devolvía la mirada, pero no de miedo, más bien de confianza, esperanza y admiración. No entiendo porque me mira así. ¿En serio no lo recuerda?, ¿es tan imbécil? Guapa pero estúpida. ¿A quién se le ocurre confiar en mí, y ya no solo en mí no, en un vampiro y encima un hombre lobo? Esto no es una mierda de película donde el amor todo lo puede, esto es la vida real, no es un maldito cuento de hadas.

- Mira, no tengo ganas de pelear. – Killian sabía mentir, pero no estaba utilizando ese don suyo. Su voz había sonado a "no quiero pelear contigo porque eres demasiado fácil para mí"

- Perfecto, vete entonces. - Regina había ignorado su tono de voz, prefería sinceramente no pelear esta noche y largarse de allí lo antes posible, dejar a Emma en su casa y alejarse para no volver a cometer una estupidez, una peligrosa estupidez.

- No tengo ganas de pelea, pero tampoco pienso dejar que te des un festín con esta preciosidad. De hecho no sé cómo puedes si quiera conocerla, es una humana, no das segundas oportunidades, o eso decías… - empezaba a pensar el capitán, al que, aunque fuera algo lento, no se le escapaba una, de hecho había estado liando cabos días atrás.

- Dicen que lo bueno se hace esperar. – la morena empezaba a comprender que su fachada pendía de un hilo, y no solo lo que aparentaba para el resto, también para sí misma. Ese comentario la había enfadado pero porque tenía razón.

- Lo que tú digas, pero – coge a Emma por la espalda enseñándole los dientes – ¿seguro que es por eso?

- Aléjate de ella. – inquirió severa Regina.

- O vamos, ¿cambiaría tu gusto por ella si se convierte repentinamente en una lobita? Aunque he de admitir que es sexy que te gusten las mujeres, no me lo esperaba.

- Cállate y aléjate Killian, es la última vez que te lo digo. – le amenazó, en su mirada todo rastro de calma había desaparecido, siendo sustituido por uno de ira y determinación. Mas por dentro tenía miedo, aunque nunca fuera a admitirlo, ella, la reina malvada temía por alguien que no era ella, temía por Emma.

- Vaya… creía que no recordabas mi nombre. – Sonreía – Por lo que puedo ver, no me equivoco ¿verdad? Nunca has visto a la misma persona dos veces, y por cómo la miras diría que te tiene loca, además, se ha cortado, quiere decir que confía mucho en ti. Es curioso, creía que NO PODÍAS SENTIR NADA.– enfatizando estas palabras, acercaba su rostro más al cuello de la rubia.

- Killian, sabes que no tengo paciencia.

Hook chasqueó los dientes, ignorando el comentario prosiguió con su discurso – Sin embargo no sé qué hacer, puedo morderla y sí, después me atacarías pero yo conseguiría zafarme de ti, y no perderías el tiempo en ir a buscarme, te quedarías con ella, pero claro eso te facilitaría las cosas, ya no tendrías deseos de matarla, aunque te desagradaría demasiado su olor, no obstante podrías vivir con ello, a no ser claro que no consiguiera transformarse y muriera minutos después sin tú poder hacer nada. En cambio, si la dejo ir, ella corre peligro al tenerte cerca, corre peligro al yo saber de su existencia, y tu vida se vuelve un poco más oscura de lo que ya es, y finalmente te consumirías. Eso sí, la cara de dolor y rabia que se te formaría con solo un bocado que yo le diera…mmm…pagaría por verlo, y sabes que no soy de pagar. - le dirigió una última mirada a la vampiro y..

Regina lo vio venir y tan pronto como pudo se abalanzó sobre él, impidiendo así que lograra morderla. Lo empujó contra la pared, empezó a golpearle la cara con fuerza, el estómago. Él reaccionó, se cubrió la cara y le devolvió el golpe en la cabeza, dejándola medio inconsciente. Mientras, aprovechaba esos segundos para transformarse. La morena tan pronto como se despejó vislumbró al pirata cuyo aspecto era el de un hombre lobo adulto, robusto, negro azabache...enorme.

- No puede ser. – susurró la ojimarrón.

El lobo sonreía pero gruñía, mostrando sus dientes, sus colmillos. Era él, desde luego que era él, no olvidaría aquellos ojos en su vida.

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Emma había estado observando la escena con cuidado, aún sostenía la navaja en su mano, pero estaba perdiendo mucha sangre en la otra. Se quitó la camiseta, arrancó un trozo de tela, la manga, y se cubrió la herida con ella, rompió también la otra manga, dejando igual ambos lados, y se cubrió con lo que quedaba. Ató la navaja a la manga, con fuerza, y la agarró, así no se le escaparía y en última instancia podría utilizarla para guardar distancias con su contrincante fuese quien fuese. No podía dejar a la vampiresa a su suerte, no al haber sido ella la culpable de la situación y NO, porque simplemente no podía.

Acababa de escuchar el comentario de Regina.

Al ver el gran hombre lobo en que se había transformado Killian recordó la primera vez que la conoció, y este lobo le era tan familiar que a jurar por el comentario de la Reina, diría que es exactamente el mismo lobo al que se enfrentaron cuando se conocieron, aquél de quién le salvó la vida.

Tan pronto como Hook dejaba de sonreír, acometió contra la Reina. Ésta en un acto reflejo lo esquivó, y arremetió contra la espalda del animal. Sin embargo bien sabía que no podía vencerle, así pues tenía que idear la forma de ganar tiempo para que Emma y después ella pudieran salir de ahí.

Hook, de espaldas, dio un fuerte golpe contra el muro, consiguiendo así que la vampiresa se soltara. Giró sobre sí mismo y la golpeó, una y otra vez, hasta que sintió como algo se le clavaba en su espalda y al girarse encontró a Emma, que le miraba con terror pero determinación. Se alejó de la morena, se pasó el brazo por su espalda y se deshizo de la hoja que le había incrustado. La tiró a un lado. Lanzó a la rubia. Ésta quedó boca abajo, el capitán se había cercado, le clava las garras, Emma se movue, y Hook le rasga la carne, la piel que empieza a teñirse de rojo. Emma intentaba zafarse, pero el hombre lobo le había inmovilizado de espaldas, empezaba a levantarla poco a poco, hincándole más las afiladas garras en la carne y acto seguido la lanzaba fuertemente contra el muro, dejándola inconsciente, justo junto a la morena, que había conseguido ponerse de pie.

Hook sonreía, Regina miraba a Emma, le dolía todo, su cuerpo, la situación, le dolía Emma. Miró a Killian, y arremetió contra él, enviándolo a la otra punta de la calle. Se agachó y con sumo cuidado la recogió del suelo. El cuerpo de la rubia estaba ensangrentado pero lo único en lo que podía pensar la vampiresa era en sacarla de allí. Tan pronto la tuvo en brazos recibió un duro golpe contra la pared, llevándose a la ojiverde con ella.

Regina vio a lo lejos su única salida, el cuchillo de Emma. Corrió temiendo dejarla sola, y una vez en mano buscó con sus ojos al pirata. Mas no lo halló, y lo que era peor, tampoco encontraba a su rubia.

No puede ser, Emma. ¿Dónde estás Hook?, ¿dónde estás?

Regina hizo lo último que quería hacer, dejarse llevar por su instinto. Solo tenía que pensar en la sangre que recorría el cuerpo de la rubia, en su aroma mezclado con sudor y miedo. Pensó también en cómo odiaba a aquél pirata, aquél ser que reunía lo peor de su especie.

Así, empezó a seguir el rastro.

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- Oh princesa….lo bien que me lo voy a pasar contigo... Ver a tu reina perderse es toda una delicia, peligroso…sí, pero una delicia. Si es que aparece claro, luchar con "Regina" – hizo comillas con las manos – no es tan divertido como luchar contra la Reina Malvada. Pero te diré una cosa más amor, si ha venido por ti, es que eres importante. Entonces cuando se dé cuenta mañana o incluso antes, de que acabó con la vida de su "amada" – decía con sorna Hook – se sumirá más aún en esa oscuridad que lleva años ahogándola, y ahí estaré yo para terminar de hundirla. Y tú, Emma Swan, yacerás muerta en el suelo, pero en esos últimos segundos de vida, verás aquella a la que amas (al menos parece que lo hagas) haciendo aquello para lo que nació.Matar, absorbiendo toda la sangre que te queda en el cuerpo y, lo mejor de todo, la que está ya fuera de él. Excitante ¿no crees? – sonreía mientras esperaba la aparición de la vampiro.

Killian arrastraba a Emma por el salón de la casa de la Reina. Desde que llegó a la ciudad y descubrió que su archienemiga favorita se encontraba en ésta, la estuvo investigando, descubriendo la mejor forma de acabar con ella. Pero primero debía corroborar lo que pensaba, y eso tenía que ver con su actual compañera.

La situó en una silla, la amordazó y la ató. Killian volvía a tener el aspecto de un hombre apuesto de treinta y cinco años, aunque algo demacrado, la morena tiene fuerza.

Se dirigió a la despensa, cogió el mejor ron que había y se sirvió una copa, expectante, esperando a que su presa hiciera acto de presencia.