Gracias a todas las que siguen mis locas historias

Y todavía más a las que me ayudan a mejorar con sus comentarios:

Misha, Erendi Cullen, Javiera Malfoy, The darkness princess (por cierto, me encanta tu fic!), Vico (¡amiguita!), Lady Du ( xD en el borrador el conductor lo despertaba uhm… no me gustaba, realmente no era la intención pero ahora que lo mencionas, también me resulta muy divertido!), NUeVA lEcToRa (hey! Yo no sabía que me recomendaron en un foro ¿me podrías decir cuál?), Personaggio,OhAnnie .Bee, Lucky Mendez, Cassandra Malfoy y a Escarlata. ¡GRACIAS!

Seguimos…

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Capítulo 5. La calle de las coincidencias.

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Hermione permanece en silencio, observa a la chica que deambula como espectro alrededor de la tienda y espera a que surja cualquier cosa de sus labios, cualquier palabra que le indique que Ginny aún no pierde el juicio. La joven trata de comprender a su amiga; se encuentra de cara a la muerte en un duelo que quizá no gane ¿cómo más podría comportarse?

Ron vuelve de su recorrido diario. Han establecido el campamento dentro del Bosque Prohibido, en los propios terrenos de Hogwarts así que no le toma mucho tiempo enfundarse en la capa de invisibilidad de Harry para llegar al escondrijo donde Neville y Luna les dejan comida.

El pelirrojo mira interrogante a Hermione quien es incapaz de aguantar la mirada del chico.

-Igual desde la mañana –responde poniéndose de pie-. Sólo esta dando vueltas.

Si Ginny los escucha, es buena fingiendo que no. Sin mirarlos siquiera, sigue su recorrido alrededor de la tienda con la cara laxa y sin emitir ni un sonido.

-Mañana es el funeral –anuncia Ron – parece que ha pasado mucho más tiempo, pero en realidad sólo han pasado dos días desde que Voldemort "no murió".

Y entonces Ginny detiene su caminata en seco. Dirige una mirada lánguida a los dos jóvenes y emite un "ahm" para luego continuar su miserable deambular.

-¿Y Harry? –pregunta Hermione al chico, es lo primero que se le ocurre para no pensar demasiado en lo que ocurrirá después del funeral de todos los caídos en batalla.

-Ha ido a visitar a Teddy –responde Ron distraídamente, no soporta ver a Ginny de esa forma.

-Ah –Hermione asiente. Se le han acabado los diálogos.

El silencio cae en medio del campamento, a su alrededor Ginny percibe los sonidos del bosque, siente envidia de todas las criaturas que viven libres en él… como le gustaría ocupar el lugar de cualquiera de ellas ahora mismo.

Harry llega un poco después, lo único que se le ocurre es sentarse junto a sus amigos en la yerba. Ginny sigue caminando alrededor de la tienda sin reparar siquiera en ellos.

El Niño que vivió se siente cada vez más miserable. Había estado soñando tanto con ella, añorando cada beso y mirada que le había regalado en su último curso en el colegio y ahora, cuando más necesita un apoyo, ella se ha vuelto nada. Y él se ha vuelto nada para ella, no importa cuánto él se arrodille y suplique su perdón, cuanto le grite y le pida que lo escuche, cuánto intente prometerle que todo estará bien, que después de la maldición al fin podrán volver a empezar… ella simplemente pasa por su lado y continua su recorrido.

-¿Algún cambio?

-No –responde Ron sin perder de vista a Ginny –no, desde hace horas.

-¿Crees que algo cambie para mañana? –duda Harry.

-¿Cómo saberlo? –Hermione procura mantener la mirada gacha, siente que si continúa mirando a Ginny comenzará a llorar y ya nunca podrá detenerse.

-¿Cómo esta Teddy? –inquiere Ron.

-Bien –responde Harry—es decir, no mal… pero me sabe tan mal que haya perdido a sus padres…

-¿Y mi madre? –pregunta el pelirrojo-. ¿Ya sabe algo?

-No –Harry también baja la mirada -. No se cómo podría decírselo.

Parece que Ron tiene ganas de hacer más preguntas, se abstiene de hacerlas por miedo a que todo se ensombrezca aún más. Recarga la cabeza en el hombro de Hermione y se une al silencio y a la miseria del lugar.

Cae la noche y los tres chicos se acomodan en la tienda, entre los tres intentan poner a Ginny dentro para que ella también descanse, pero no lo logran. Al final, se resignan a dejarla fuera, suponiendo que cuando este cansada, ella misma buscará su cama.

Ron y Hermione refuerzan todos los hechizos de seguridad alrededor de la tienda, por lo menos así, saben que Ginny no se alejará.

Pero no han tomado en cuenta que la magia en Ginny es mucho más poderosa que la suya. Entrada la madrugada, Ginny por fin detiene su marcha para mirar al cielo y dejar escapar todo el llanto que lleva guardado.

Un búho negro pasa sobre la tienda, Ginny no sabe por qué, pero echa a andar en la misma dirección que pasa el búho. Ni siquiera se da cuenta cuando pasa la barrera mágica de Ron y Hermione, simplemente camina detrás del búho que incluso, parece estar esperando a que ella se acerque con sus pequeños pasos.

Ya cerca de la linde del bosque, el búho por fin desciende hasta a ella para dejarle un paquete entre las manos. Ginny no sabe por qué actúa del modo que lo hace, pero se arrodilla ahí mismo para poder abrirlo.

Se trata de una caja pequeña, dentro de la cual, Ginny encuentra una cadena de plata muy fina con una pequeña esmeralda en forma de corazón como dije. También hay una nota, hecha con una elegante caligrafía en un pergamino que huele a Jazmines.

"Querida, niña:

Recibe esto en nombre de mi hijo, él ha muerto en batalla y yo lo encontré entre sus cosas. Sé que lo compró esperando tener un día la oportunidad de decirte lo mucho que te amaba y aunque ya no podrá hacerlo, quise que lo tuvieras, para que pudieras recordar que hubo en el universo un alma en que habitaste."

Un esbozo de sonrisa parpadea en el rostro pecoso y enrojecido de la joven, sus manos tiemblan cuando se pone la cadena al cuello y vuelve a leer la carta que acompaña su último regalo. Cierra los ojos y trata de ponerle un rostro a quien murió amándola, piensa en los chicos que la miraban en los corredores, alguno de ellos debe ser "él".

"No importa" piensa Ginny y de pronto, ya no tiene ganas de caminar sin rumbo.

"No importa, lo descubriré pronto" se repite y se pone de pie para volver a la tienda.

"Lo descubriré pronto, y estaremos juntos" insiste la voz en su cabeza y la joven se siente más ligera.

"Estaremos juntos, el que me ama y yo, en la siguiente vida" reitera su pensamiento. Y sin que Harry, Ron o Hermione entiendan cómo ha sucedido, su rostro se compone en una expresión tranquila y la joven se acomoda entre sus sabanas para dormir.

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Hermione comienza a desesperarse, cubierta con la capa de invisibilidad ha entrado al despacho que tiempo atrás perteneciera a Snape y antes de él, a Dumbledore para tomar el último libro que habla de horrocruxes, página tras página, pone toda su atención en cada una de las palabras esperando encontrar una forma de liberar a su amiga sin hacerle pasar tanto daño... pero no hay nada.

En ninguno de los libros que posee la joven se habla de horrocruxes humanos, mucho menos encuentra nada sobre horrocruxes que se apoderan de humanos. Los días siguen pasando y cada vez se hace más evidente que hay solamente una opción.

El propio retrato de Dumbledore sigue reflexionando acerca de cómo él mismo creyó que Harry iba a tener que morir para destruir el horrocrux que había en él. Así que, con las manos vacías, Hermione decide volver al campamento antes que sus amigos se preocupen por ella.

-¿Encontraste algo? -pregunta Harry en cuanto la ve re-aparecer en el campamento.

-Nada –murmura Hermione penosamente -. Nada. Ni siquiera el retrato de Dumbledore me ha podido decir nada…

Casi por reflejo, ambos miran hacia donde Ginny se encuentra.

La pelirroja permanece con la expresión tranquila que se pintó en fas hace unos días y mira al vacío, está sentada sobre una roca con las manos en su regazo y el viento del verano parece insistir en querer jugar con ella, hace bailar a su cabello y de vez en cuando a la falda de su vestido, pero Ginny se conforma con acomodarlo para que no se mueva y volver a su propia paz. A su lado, Ron está sentado sobre la yerba y en su rostro, se nota que quisiera hacerle un montón de preguntas a Ginny, sin embargo, el pelirrojo se limita a jugar con su varita en la tierra y a mirar a su hermana de vez en cuando como para cerciorarse de que sigue ahí.

-Creo que no tendré el valor –murmura miserablemente Harry.

-Harry –empieza Hermione acariciando el rostro de su amigo –todo estará bien, ya verás; no le haremos daño. Todo esto acabará pronto, Ginny será libre y...

-Y no querrá volver a estar conmigo de todas formas –Harry se aleja del contacto de Hermione -¿Y entonces, de qué servirá todo esto, Hermione? Si ella no quiere nimirarme ya ¿Entonces para qué carajo sirvió todo esto?

Harry oculta su rostro, se quita las gafas bruscamente y se limpia los ojos con furia.

Y Hermione le compadece porque entiende que su amor por Ginny se ha vuelto ya imposible, y puede ver en el rostro de Harry, que él mismo muere un poco cada día que pasa sin abrazar a Ginny. Entonces su desesperación crece, porque siente como responsabilidad suya el hallar otro modo.

Ni Ron, que pasa los días como vigilante-compañero de Ginny, ni Hermione, que se desespera buscando respuestas, ni mucho menos Harry, que pasa los días yendo de la furia a la tristeza por el modo en que todo se ha desarrollado, pueden imaginar, ni en sus más raros sueños, que Ginny tiene su propio plan.

Han vuelto a preparar la casa de la tía Muriel con fidelius y esta vez, Harry, Ron y Hermione irán. Por supuesto, Ginny va con ellos.

El heroico trio abre de par en par los ojos cuando después de comunicar a Ginny que se marchan a casa de su tía ella simplemente asiente y murmura algo como "iré a despedirme de Fred" y sin necesitar un solo hechizo o de su varita siquiera, camina tranquilamente fuera del área protegida por los hechizos hacia los terrenos del colegio.

Pierden unos segundos en reñirse uno a otro para confirmar que los hechizos están puestos y luego se van detrás de la joven.

Han puesto la tumba de Fred a un lado de la tumba de Dumbledore en un nuevo cementerio de mármol blanco en el medio de los terrenos, el que va a recordar a los alumnos futuros del colegio que ese fue un lugar de héroes. Y Ginny se sienta en ella, se acomoda como cuando era pequeña y Fred la sentaba entre sus piernas para que George pudiera examinarla y hacerle curaciones en las rodillas cuando tenía alguna caída.

-Nos veremos pronto, Fred. Querido hermano… muy pronto.

Esa mañana, durante la ausencia de Harry y Hermione, Ron le ha referido todo lo que Harry les contó a él y a Hermione acerca de su experiencia con la muerte y que luego de la maldición asesina pudo ver a Dumbledore. Así que Ginny cree que pasé lo que pasé, tanto si logra sobrevivir como si no, ella podrá ver a Fred.

-Espérame, Fred –finaliza Ginny y se reúne con el trío.

Ron y Hermione se toman de la mano y Ginny toma luego a su hermano. Harry le mira ansiosamente un momento y luego se decide a tomarse de Hermione. En un abrir y cerrar de ojos, está en la casa de la tía Muriel, envuelta en los brazos de su madre que no podría estar más contenta de ver por fin a sus hijos. Pues la última vez, en el funeral de Fred y los demás, sólo pudo verlos fugazmente, antes de que tuvieran que volver a su escondite.

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Para Harry, Ron y Hermione, estar en casa de la tía Muriel representa cierto alivio. Hace ya mucho tiempo que no habían podido dormir en una cama de verdad ni habían dejado de moverse constantemente. Ahora por lo menos, tienen a la familia para apoyarlos.

Hermione continúa concentrada en hallar cualquier cosa relacionada a horrocruxes humanos, vuelve a comenzar los libros en busca de un detalle que haya pasado desapercibido y toma inútiles notas en pergaminos que al final no la llevan a ninguna parte.

La noche del cumpleaños de Harry, es una de las más tensas, Molly Weasley no sabe nada y organiza un pequeño festejo al que Ginny no asiste, entonces se vuelve obvio para la madre Weasley que algo muy grave ha sucedido. Sabe que Ginny ha querido a Harry desde siempre y aunque trata de imaginarlo, no tiene ni idea de lo que ha podido hacerla cambiar sus sentimientos tan rápido.

-Lo que haya sucedido, Harry, cariño –dice Molly tratando de acabar con el terrible silencio de Harry, Ron y Hermione -, sé que lo resolverán… todo estará bien. Ya verás –finaliza poniendo delante de los chicos un precioso pastel de chocolate con cerezas encima.

Harry trata de sonreír, trata con ganas, pero sentado a la misma mesa se encuentra George ¿Y cómo se supone que le dirá que su hermanita también está en peligro de morir? ¿Cómo puede mirar a Molly Weasley y no echarse a llorar suplicándole por su perdón por no haber cuidado bien de su hijita? ¿Cómo es que va a vivir él mismo si algo le pasa a su princesa pelirroja?

-¡Necesito que me escuches! –grita cuando termina el "festejo" e irrumpe en la habitación de Ginny.

La pelirroja ni siquiera lo mira, parece concentrada en el álbum con la colección de postales de los viajes de la tía Muriel.

-¡Ginevra! –vuelve a llamarla Harry y esta vez la toma de la barbilla para hacer que lo mire.

Ginny prefiere desviarle la mirada a pesar de todo, sabe que Harry sufre también, pero no puede ni quiere escucharlo. En cambio, quiere que él se aleje, que no complique más la decisión que considera tomada.

-Me haces daño –masculla liberando su barbilla de la mano de Harry -. Y no quiero escucharte. ¿Qué has venido a decir? ¿Qué por fin has cogido el valor para lanzarme la maldición? ¿Qué te perdone pues sólo estas cumpliendo la maldición que Dumbledore te puso? ¿O acaso tratarás de convencerme de que todo saldrá bien? ¡Porque ninguna de esas cosas me interesa!

-Estoy aquí, para jurarte que te amo –dice Harry con la voz firme -, no tenemos que hacer esto si no quieres… es decir, él… quien tú sabes, ya no…

-¿Y crees que voy a correr el riesgo? ¿Qué permitiré que la muerte de Tonks y de Fred sean en vano? ¿Qué pondré en riesgo a mi familia con mi presencia? ¿Qué pienso concederle otra oportunidad? ¡Entonces no tienes idea de quien yo soy!

Harry se prende a la cintura de Ginny, ella lucha con sus pocas fuerzas y le golpea el pecho con los puños cerrados pero él ya no puede soltarla, no quiere alejarse de ella. Quisiera desaparecer en ese mismo instante con ella y perderse para siempre en cualquier parte, donde fuera, pero con ella.

-Lo entiendo –dice en el oído de Ginny que sigue forcejeando contra su pecho –lo entiendo, porque yo también lo pasé y estuve tan dispuesto como tú lo estás a morir por todos aquellos a quienes amaba… y en mi camino hacia la muerte, Ginny, tú estabas conmigo, en mi cabeza, en mi boca, en mi tacto ¡no podía pensar en otra cosa que en ti! ¿Por qué no dejas que ahora sea yo quien te acompañe?

-¡Porque quiero que seas feliz cuando me haya ido! –Espeta Ginny - Porque así como me has protegido todo este tiempo… como todos me han protegido –su voz se quiebra de repente –yo… haré esto.

Harry suelta la cintura de Ginny después de recargar sus labios en los suyos.

-Si me amas, si alguna vez me has amado –dice Ginny un poco más serena –entonces deja que yo arregle esto. Porque yo también te amo, Harry, que lo sepas. Pero no podemos remediar esto… aunque quisiéramos.

-Te acompañaré –dice Harry en un tono duro –en esto y lo que venga luego. Quiero estar contigo, Ginny. Y te acompañaré.

Pero a pesar de sus palabras, de lo mucho que intenta estar con ella los días siguientes, Harry no consigue cambiar nada en Ginny.

Y se siente aún más frustrado y miserable, si es que aún se puede. Siempre creyó que la primera vez que le dijera a Ginny que la amaba, sería bien distinto.

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-¿No podría utilizar algún tipo de poción?

Hermione levanta su cansado rostro del escritorio, por la noche hubo un pequeño ataque en una comunidad muggle, los principales mortífagos ya han muerto en Hogwarts y los aurores intervinieron muy oportunamente, pero la joven ha estado intranquila desde entonces.

Se encuentra con Ginny, quien sentada frente a ella le lanza la pregunta a la cara como si estuviera preguntándole si cree que hará frío.

-¿Poción?

-Si –Ginny toma el libro que lleva en su regazo y lo pone frente a Hermione –mira esta.

Hermione procura hacer una buena lectura, la página que Ginny le señala contiene una pócima absolutamente letal. Es un plan peligroso y la poción parece realmente complicada.

-No estoy segura de que la poción destruya horrocruxes, Ginny –Hermione se lleva las manos al cabello haciéndose un desastre de cabeza –Incluso parece más peligrosa que la maldición por que por lo menos esa ha sido probada ¿Qué pasa si la poción ataca sólo tu cuerpo?

-Mi cuerpo es el Horrocrux, Hermione –Ginny sigue totalmente tranquila –Si muero, es seguro que no tendrá donde más ir y se destruirá. Además, ya lo hemos aplazado mucho y parece que nadie tendrá el valor de darme la maldición, es mucho más fácil si tomo una poción… y no habrá nadie más responsable que yo misma.

-Pero tomaría varios días hacerla y… -Hermione pasa sus ojos por la página nuevamente, hay que esperar que haya luna y llena y muchas otras cosas.

-Ya la preparé –le corta Ginny y saca de su bolsillo un frasco que contiene apenas unos dos mililitros de un líquido violeta.

-¿Pero, cuándo? –Hermione logra por fin abrir por completo sus ojos.

-Solo dime si crees que resultará –pide impaciente Ginny.

-Bueno ¿Por qué algo tan complicado? Si tu razonamiento sobre el cuerpo es correcto, cualquier veneno vendría bien.

-Esta me parece más segura, detendrá mi corazón suavemente y…

Hermione guarda silencio, pasa la vista de Ginny al libro y luego sigue con el frasco que contiene la poción; sigue pareciéndole muy complicado.

-¿Has venido a preguntarme si estoy de acuerdo o sólo a comunicarme tu plan?

-Sólo a comunicártelo. Y a pedir que me ayudes, ehm... sólo para que nadie más lo sepa, no quiero que sufran.

-¿Cuándo piensas beberla?

-En tres días hay luna nueva, entonces la poción estará madura y a partir de que la tome, tendré unos minutos en los cuales me iré debilitando hasta perder la conciencia, entonces mi corazón… ya sabes. Todo acabara bien, al menos estaré en paz, sin dolor, creo que es lo menos que merezco.

-Es que la maldición, Ginny -A Hermione le da mucho más miedo utilizar una poción como aquella, siente que el estómago se le revuelve sólo de pensar en corazones deteniéndose-, ya sabemos que funciona, me parece mucho más riesgoso, de verdad. ¿Qué pasa si tu corazón ya no responde después?

-¡Pero si estoy agonizando de todas formas, Hermione! ¡Ni me dejan vivir ni me lanzan la maldición de una vez! Haré esto con o sin tu ayuda—afirma segura volviendo a guardarse la poción- Y te prometo que funcionará, Hermione, después de ese día la paz volverá.

-¿En qué te ayudo? –pregunta una resignada Hermione.

-Enséñame a desaparecer.

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El último amanecer de Ginny le resulta una preciosura. Es mitad de otoño y el jardín de su tía se ha vuelto amarillo, se respira un aroma a yerba seca y calabaza que recuerda a la joven las cercanías de la cabaña de Hagrid y todos los buenos momentos que paso ahí. Hermione, con quien comparte habitación ya está despierta y en sus ojos hay cierta ansiedad. Pero al mirarse una a otra, saben que ninguna va a echarse atrás, la fecha es esa.

Ginny toma el desayuno junto a toda la familia y le da un fuerte abrazo a su madre y le dedica palabras de cariño, pretextando que es un agradecimiento por el excelente omelete que les ha servido esa mañana, luego se marcha a la habitación junto con Hermione.

-¿No vas a despedirte de Harry?

Ginny se queda en silencio, con la mirada perdida en la ventana y el color amarillento del jardín.

-No puedo, Hermione. Sólo dile que siempre lo he querido y que no renuncié a él nunca, pero… no! Creo que es mejor así, no decirle nada.

Hermione se detiene a observar a Ginny largo rato, hay un montón de cosas que quisiera decirle antes de tener que despedirse, pero, Ginny esta decidida y lo único que Hermione puede hacer a esas alturas es seguir con aquello hasta el final.

-Ginny, por lo que vas a hacer, muchas gracias.

-Después de tantos años en los que han arriesgado tanto ustedes tres, Hermione. Esto es lo menos que puedo hacer, no sufras por esto, ¿acaso no eras la primera que trataba de convencerme de que todo iría bien?

Hermione se lanza hacia Ginny y le da un abrazo interminable, quiere a la pelirroja como si fuera su hermana y tiene la sensación de que le están arrancando un pedazo de sí misma.

-Han sido tus palabras, Hermione, que todo estará bien.

Ni Ginny ni Hermione bajan para comer ni para cenar. Y aunque Molly se preocupa, al acercarse a la puerta de su habitación las escucha reír, así que supone que han cogido unos dulces y se han puesto a charlar, después de todo lo que ha pasado, decide dajarlo pasar. Y no esta del todo equivocada, por que Ginny y Hermione por fin se han tomado el tiempo para tener una conversación de amigas. Así, Hermione se entera de lo mucho que ella, Luna y Neville tuvieron que pasar ese año y admira aún más a Ginny por haber llegado tan fuerte hasta ese momento.

Hace tres días que Ginny probó por primera vez aparecerse frente al teatro que vio en una postal y ahí mismo piensa dirigirse para evitarles a todos la pena de recoger su cuerpo. Ha decidido que es mejor si piensan que se marcha por un tiempo y que volverá. Y de hecho, eso es lo que pone en la nota que Hermione deberá fingir que encuentra y entrega a sus padres. Será especialmente difícil para ella "pero sufrirán menos si no me ven" se repite la chica pelirroja una y otra vez "esto es lo mejor".

Por la noche, comienza su preparación, se ha puesto el vestido que uso en la boda de Bill y Fleur aquel con el que se sentía tan bonita y coqueta porque Harry no podía dejar de mirarla y ha decidido dar a su demacrado rostro un poco de crema y brillo de labios. En medio de su pecho, lleva la pequeña esmeralda con la que espera, su enamorado podrá reconocerla cuando llegue a donde él esta.

Y después de un largo suspiro, cuando ya es de madrugada, sale al jardín seguida por Hermione.

-Gracias por todo, Hermione. Sé que te esforzaste –dice extendiendo sus brazos a la joven –Te quiero mucho.

-Yo también te quiero mucho, Ginny –murmura Hermione y las lágrimas le nublan la mirada.

-Todo va a estar bien ahora –Ginny compone una sonrisa y Hermione se enjuga las lágrimas, esa podría ser la última vez que se ven una a la otra.

A Ginny le duele y deja unas lágrimas salir también, sí. Pero ya había aceptado el sacrificio desde antes y esta lista ahora. Después de todo, no deja nada pendiente.

Toma de un trago la poción y cierra los ojos mientras se aferra a la esmeralda que lleva en el pecho. "El que me ama y yo" se repite antes de desaparecerse del jardín de la tía Muriel, llevándose el aroma del jardín en otoño impregnado en su cabello.

Al abrir los ojos, ha logrado aparecerse en el lugar correcto, con lo nerviosa que estaba y las lágrimas tapando su vista, creía que no lo lograría, pero ahí está, en medio de Lakeshore Drive, donde todos están demasiado ocupados como para percatarse de que alguien sale de la nada y luego muere.

Y entonces Ginny siente que alguien la mira, alguien a quien había creído muerto pues sus padres así lo habían anunciado: es Draco Malfoy ¿Qué hace ahí?

"Tantos lugares y momentos y haberse escapado al mismo" se burla de sí misma mientras siente que sus fuerzas se están yendo.

Alcanza a sorprenderse al notar que Draco le sonríe y hasta le habla "Eres tú" le escucha decir. ¿Será que el también encuentra irónica la coincidencia? Instintivamente retrocede un paso y sus piernas flaquean. Draco le extiende los brazos y Ginny se pregunta si es que ya habrá muerto y él sólo ha ido a recibirla.

Cuando Ginny siente que va a desplomarse, el chico la atrapa entre sus brazos, fuertes y de alguna forma, cálidos. Ginny le mira fijamente, "el que me ama y yo… en la otra vida" se repite en su pensamiento y está lista para volver a reírse de la ironía cuando la poción completa su efecto.

La vida es así de extraña…

Y el corazón simplemente se detiene en su pecho. Detiene la angustiosa marcha que por tanto tiempo ha mantenido vivo el fragmento de alma de Lord Voldemort y Ginny se desvanece en medio del abrazo con el que Draco Malfoy la sostiene.

Bien lejos de ellos. Al otro lado del océano, los últimos mortífagos ven desaparecer sus malignas esperanzas cuando su señor comienza a debilitarse hasta acompañar en su muerte a Ginny Weasley… el último de los horrocruxes.

Lord Voldemort por fin ha muerto.

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¡Hasta aquí!

¿Es bueno? ¿Es pésimo? Espero sus opiniones…