Esta solía ser la única historia que he terminado totalmente antes de publicarla, según yo, solo le faltaba edición, unas cuantas escenas por ahí y se iba a terminar de publicar en menos de seis meses, estaba contemplada a 5 capítulos (ingenua de mí! xD) que eran mucho más largos de cómo se subieron finalmente así que ahora serán unos cuantos más. En especial, cuando estaba editando lo que sigue, me desagrado profundamente así que me he tomado unos días (que no tenía tan libres xD) para escribirlo todo de nuevo.
Esos días se fueron alargando, pero al fin ¡aquí está! Solo para ustedes y con todo cariño...
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Capítulo 7. Ya somos dos
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Un sueño.
Donde todo es oscuridad y vacío… ella está en medio. Está llorando, una sensación angustiosa le nubla los sentidos y la hace estremecerse con cada brisa que siente. Y entonces todo parece acabar, ella misma desaparece, como si aquella brisa la deshiciera. Pero una voz la llama, le pide que se quede, reúne fuerzas para abrir los ojos y se encuentra con un ángel; de cabellos platinados y ojos un poco más oscuros, la abraza y de pronto, todo está bien.
Ya no tiene miedo.
Despierta…
Ha sido un día larguísimo. El sábado más largo de lo que recuerda de su vida.
Esa misma mañana la han extubado, ha salido de la terapia intensiva y la han pasado a un cuarto normal, donde él puede estar con ella.
El equipo de futbol de Drew ha sido derrotado el fin de semana anterior, arriesgando su clasificación a finales y al chico no podría importarle menos. Solamente quiere estar ahí para cuando ella despierte por fin.
La chica de pelo rojo sigue sin despertar, aunque ya no necesita que el ventilador respire por ella, aún lleva puestas puntas nasales que se conectan a la toma de oxígeno, el suave borboteo de la toma es el único sonido que hay en la habitación en esos momentos. Aunque Drew se siente cada vez más tentado a despertarla, una parte de él sigue embelesado por la paz que ella refleja.
Las enfermeras han ido por la tarde y han sacado su cabello de la cofia para lavarlo y hacerle una larga trenza, han dejado la cama inclinada al frente y a ella dormida de un lado, dando la impresión de que si estuviera despierta, estaría mirando por la ventana. A Drew le parece que a pesar de lo frágil que aún luce, de las puntas nasales y todas esas soluciones que entran por un tubo a su pecho, ella se ve realmente hermosa.
Se sienta en un banco que hay en una esquina y la contempla de nuevo. En uno de los monitores se lee "Georgiana W. Black" por encima del trazo que emite su corazón a la pantalla y Drew aguanta las ganas de reírse.
Flash Back
Él no puede hacer otra cosa más que mirar a los paramédicos que la suben a la ambulancia sin dejar de darle respiraciones de rescate. Entonces alguien lo toma por los hombros y otro lo empuja para que suba detrás de ella.
-Díganos sus datos –le dice una paramédica mientras busca en los brazos de la joven una vena que pinchar.
El otro paramédico le termina de quitar la ropa y pone todo en las manos de Drew, que se pierde un momento en los colgantes que le entrega el hombre: hay una esmeralda y un dije que cuelga de una pulsera; se trata de una placa en la que está grabado un león y se alcanza a leer "G.W."
-¡Venga! ¿Cuál es su nombre? –urge la paramédico que ya le ha colocado el suero a la joven.
-Drew Black.
-¡No el de usted! ¡El de ella!
-Ella es… es… -Drew trata de pensar en algún nombre con las iniciales "G.W." pero no recuerda nada -¿Georgiana? Uhm… Georgiana Black –dice sin pensarlo más.
-¿Cuál es su parentesco?
-Eh… es mi… mi… ¡hermana!
-¿Sabe si es alérgica?
-Oh… yo… uhm, no... ¿qué?
Ambos paramédicos le dirigen una mirada curiosa. Pero no hay más tiempo pues la ambulancia ha llegado al hospital.
Entra un viento fuertísimo cuando un par de camilleros y un médico abren las puertas de la ambulancia.
-¿De qué se trata? –pregunta el médico.
La paramédica se baja de la ambulancia de un salto mientras su compañero sigue encargándose de la joven.
-Se trata de mujer de unos 17 años, pérdida del estado de alerta en vía pública hace unos minutos, inicialmente la encontramos arrítmica, pero durante el traslado cayó en paro cardio-respiratorio, iniciamos RCP y manejo avanzado de la vía aérea –refiere la paramédica mientras la camilla con la chica entra a toda velocidad al hospital.
A Drew no le permiten ir junto a ella; en cuanto se baja de la ambulancia, llega otro médico que empieza a hacer un montón de preguntas y al finalizarlas le pide que espere fuera del área de reanimación.
Y pasa una eternidad hasta que Drew vuelve a saber de ella.
Le hacen firmar una serie de documentos y le piden que pase a la caja del hospital para hacer un contrato y el chico, sin entender nada, obedece. Está nervioso y siente un molesto temblor en las manos que no puede controlar ¿A qué hora van a decirle algo sobre ella?
Para su registro hospitalario, Drew escribe en el nombre "Georgiana W. Black" pensando que luego tendrá tiempo de pensar en el nombre que va en la "W" de las iniciales. Le piden que haga un depósito para los gastos hospitalarios y Drew sonríe satisfecho de sí mismo cuando entrega al cajero un rectángulo de plástico que siempre lleva consigo, nunca ha entendido bien cómo funciona, pero sabe que al mostrarlo, la gente siempre lo trata diferente.
Por supuesto, no tiene idea de que porta una tarjeta de crédito internacional y mucho menos está enterado, que su propia madre ha estado pagándola desde bien lejos.
Unos minutos después, por fin tiene noticias de la joven pelirroja: al parecer sufrió una intoxicación por potasio, una cantidad elevada del mineral, llevo su corazón a la parada, o algo como eso. La han estabilizado, pero se encuentra grave por lo que irá a la terapia intensiva ya que ha requerido apoyo de un ventilador para respirar. Lo último que le dicen a Drew es que no tienen idea de si habrá algún daño neurológico.
Luego dejan que entre a verla antes de moverla a la Unidad de Cuidados Intensivos.
Drew entra como robot a la sala de reanimación, hay materiales regados por todos lados y suenan alarmas de más de un monitor, la chica tiene un aspecto deprimente. ¿Qué hace ahí? Se pregunta por primera vez en lo que va de la noche.
Pero entonces se acerca más y el cabello rojo de ella se lo recuerda: todo ha sido por ella.
Se ve un poco distinta a la joven feliz que lo abraza en sueños y le pide recordar, pero no hay duda que es ella. Esta delgada, pálida e invadida por extraños aparatos en esos momentos; pero Drew recuerda esa última mirada que ella le dirigió antes de desmayarse y recupera la certeza de que se trata de la misma pelirroja y de que tiene algún sentido su presencia en ese lugar.
Fin Flash Back
Un suspiro proveniente de la cama, lo saca de sus pensamientos.
Ella está despertándose.
Lentamente, Drew va acercando el banquillo donde se encuentra hasta quedar enfrente de ella que parpadea confundida unos segundos para luego abrir de par en par sus ojos.
-Hola –murmura Drew acercando su rostro a ella.
Ella emite otro suspiro y le mira con cautela. No le reconoce. En un movimiento brusco, se incorpora en la cama, la persiana está abierta y la luz del atardecer le da de lleno, la siguiente vez que mira a Drew, hay algo de espanto en sus ojos.
-¿Dónde estoy? -pregunta con un hilo de voz, hacía tiempo que se hallaba en su profundo sueño y su cuerpo no le está obedeciendo muy bien.
Drew se pone de pie con la misma cautela con que se acercó inicialmente, como si ella pudiera asustarse y marcharse de inmediato como animalito asustado si él se moviese bruscamente.
-En el hospital –le explica lentamente –tuviste un… accidente y estuviste varios días inconsciente –le sonríe otra vez –pero creo que ya estas mucho mejor ¿eh?
"Georgiana" le mira asombrada. Entre sus manos se aferra a las sábanas y respira pesadamente antes de arrancarse las puntas del rostro, comienza a palpar la bata de hospital que lleva puesta de un modo frenético y a toda velocidad se baja de la cama provocando que los electrodos de su pecho se arranquen, pero su coordinación no es buena y cae de rodillas junto a esta. A pesar de que lo intenta, es incapaz de moverse de esa posición.
Un poco asustado por su actitud a la vez que irritado por la misma razón, Drew le da la vuelta a la cama y trata de ayudarle a levantarse.
-¡No! -chilla ella como si él le estuviera amenazando de alguna forma.
-¡Calma! -pide él y realmente le parece que está tratando con un animalito asustado-. No voy a hacerte daño –explica poniéndose a su altura y acercando sus manos lentamente.
Ella deja de chillar, pero sigue a la defensiva. Se retuerce un poco cuando Drew le toma un brazo y la ayuda a incorporarse.
-Estás débil –dice Drew y aunque suave, hay algo de imperativo en su voz cuando la ayuda a recostarse otra vez –debes comer algo y descansar.
-No –Murmura ella, en su rostro se nota que esta contrariada con el tono en que ha salido lo que quizá debía ser un nuevo chillido.
-Lo harás –afirma Drew y toca el timbre para que acudan las enfermeras.
Una mujer madura aparece pronto en la puerta de la habitación, sonríe abiertamente al ver que la chica esta despierta.
-Avisaré al doctor Madden de inmediato –dice una enfermera más joven que llega detrás de ella y se marcha corriendo.
-¿En qué le ayudo? -pregunta la primera enfermera mientras avanza hacia la cama de la pelirroja.
-Está muy débil –murmura Drew -¿podría traerle algo de comer?
La enfermera asiente -¿algo más?
-No –Drew le da una mirada severa a la chica y ella se queda quieta como si se hubiera espantado. -Por favor, que venga pronto el doctor.
-Por supuesto, con su permiso –la mujer se retira.
Por más que Drew los busca, los ojos de ella le rehúyen a los suyos, probablemente fue demasiado mala la última mirada.
-¿No me recuerdas? -pregunta moderando con cuidado la voz. Sigue mirándola fijamente.
Ella levanta el rostro lentamente y vuelve a mirar a Drew con cierto miedo, luego niega con la cabeza.
-Pues yo te salvé –su tono de voz cambia, se vuelve tosco - ¿Sabes tu nombre?
Ella mira fijamente sus manos y arruga la nariz haciendo un esfuerzo, luego vuelve a negar con la cabeza, se da cuenta de la mirada dura en los ojos plateados y por un momento se siente tentada a volver a huir de ella.
-Entonces eres Georgiana –dice él casi como una orden y por alguna razón, ella asiente – Yo soy Drew, Drew Black.
-Black –repite ella sin comprender muy bien por qué lo ha hecho.
-¿Te suena familiar?
Ella se queda en silencio nuevamente, siente la ansiosa mirada del chico sobre él y por primera vez se anima a enfrentarse a aquellos ojos grises. Ojos grises. Sí, los recuerda de algún sitio.
-Creo que si –dice finalmente y el muchacho esboza una sonrisa. De inmediato le parece que es más agradable solo por ese gesto.
-Al menos ya recuerdas hablar…
Ella se sonroja y automáticamente, él también se siente menos irritado con ella, no entiende por qué pero le ha encantado esa reacción.
Entra el doctor Madden y se alegra un montón de ver a su paciente despierta y hasta con buen color. Saluda a Drew, que también luce encantado y se va directo a revisar a la joven.
-Todo parece estar bien –dice después de unos minutos de exhaustiva exploración física –Claro, salvo el hecho de que no recuerda gran cosa. Pero hay que recordar que su cerebro se quedó sin oxígeno el instante en que cayó en paro, es probable que se recupere con el tiempo… ordenaré un par de estudios y tomaremos decisiones mañana ¿está bien?
Drew asiente y el doctor Madden sale de la habitación, entran las enfermeras y ponen una charola llena de comida delante de la paciente. Por ahora, debe comer.
Es genial que el simple aroma de la comida la tranquilice, la joven no coordina muy bien los cubiertos, pero cuando es necesario, deja que Drew le ayude. Al terminar, parece mucho más sociable.
Cuando cae la noche, Drew debe admitir que está encantado, "Georgiana" no ha recordado ni su nombre aún pero se mantiene despierta y al menos ha dejado de comportarse como animalito asustado, ahora mismo, de hecho, está mirando el televisor con los ojos abiertos de par en par y una sonrisa boba, como si nunca antes hubiera visto dibujos animados.
Y Drew sonríe porque recuerda cuando a él mismo le sorprendía todo lo que encontraba alrededor, apenas hace unos meses, cuando igual de misteriosamente que la pelirroja, él apareció de la nada en aquella ciudad.
Sin nombre, sin recuerdos y embobados por la televisión. Drew está seguro de que vienen del mismo lugar, por primera vez desde entonces, piensa en el tiempo que ha invertido en recordar, los últimos días, de hecho, mientras la chica estaba en terapia intensiva, él había estado esperando solamente a que ella despertara para llenarla de preguntas y tratar de averiguar otra vez sobre su pasado; pero ahora, después de intercambiar unas cuantas frases y miradas con ella, no podría importarle menos. En su opinión, podrían venir de otro planeta o de una dimensión paralela, lo único importante es que no están solos.
Una carcajada lo saca de sus pensamientos, el conejo en la televisión acaba de hacer una trastada tremenda y la pelirroja se desternilla de risa.
Aparentemente, a ella tampoco le preocupa el pasado.
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¡Hasta aquí!
Mil gracias a Thedarknessprincess, LynetteP.Broderick,Kristy, :),Personaggio, Yaki, Misha, jhl89 y ErendiCullen, por seguir este fic y colaborar en su crecimiento ;)
Mucho tiempo y muchas justificaciones :) pero espero que al igual que a este par, a ustedes tampoco les importe demasiado el pasado ¡Vamos adelante con este Drinny!
¿Es bueno? ¿Es pésimo? Espero sus opiniones :D
